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El gol es una preocupación, pues el estratega rojiblanco sabe que la tempestad no ha pasado. El Guadalajara, con apenas ocho puntos, está lejos de la zona de calificación

En el centro del campo, Ignacio Ambriz pasa largos minutos después del entrenamiento. Por un lado tiene a Alberto Coyote. Por el otro se encuentra Jaime Pajarito, ex delantero del Rebaño Sagrado, quien ahora ayuda al técnico a trabajar con los atacantes de Chivas.

El gol es una preocupación, pues el estratega rojiblanco sabe que la tempestad no ha pasado. El Guadalajara, con apenas ocho puntos, está lejos de la zona de calificación, pero Ambriz confía en que la inercia de mejoría se mantendrá, a pesar de que el holandés Johan Cruyff, nuevo director del proyecto futbolístico, ya se fue de México.

“El ‘efecto Cruyff’ para mí ha sido el jugador número 12, esa contratación buena que ha hecho la directiva, porque nos ha venido bien, nos ha levantado el ánimo. Cruyff estuvo en el vestuario el domingo y con la simple presencia, nos ha caído muy bien. Esperemos ahora que no está seguir con esa inercia de intentar que el equipo mejore y necesitamos ganar para aspirar a otras cosas”, explica.

Dos victorias no bastan

El estratega mantiene la gorra sobre su cabeza, a pesar de encontrarse dentro de la sala de prensa. Es fiel a su costumbre, de ser sincero. Y no tiene mayor reparo en reconocer que dos victorias no son suficientes para respirar tranquilo. La crisis, admite, continúa. “Sería muy aventurado de mi parte decir que ya estamos del otro lado”.