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La Reforma Laboral se muestra como uno de los principales estandartes para lograr una cambio significativo en el país. La política y los políticos comprenden la importancia de buscar mecanismos para crear un México  más atractivo y competitivo, y para lograrlo creen que es fundamental un reforma en materia de Derecho del Trabajo. ¿Tienen razón? Tal vez. Lo que no queda claro es “lo que se busca” o “si realmente con la reforma en la Ley Federal del Trabajo es suficiente para que las empresas sean más competitivas y mejores”.
Rumbo a las elecciones del 2012:
Las reformas “Estructurales del País” representan uno de los retos más importantes para lograr la gobernabilidad que le permita márgenes de acción al próximo Presidente de la República.

Un Presidente sin el apoyo del Congreso, tiene una de sus manos atadas a la espalda, basta ver el caso del nuestro actual Presidente Lic. Felipe Calderón Hinojosa. Resulta muy fácil criticar desde afuera o “ver los toros desde la barrera”, al parecer tenemos en el País “Millones de personas” más “Inteligentes, capaces, preparadas, dispuestas a dirigir a México”, que el propio Presidente Calderón.
Todos tenemos la receta para que se termine la violencia, el narcotráfico, el desempleo, la injusticia, la mediocridad, etc…
Pero lo cierto es que tenemos una sola realidad: de todo el universo de ciudadanos, solo uno es el presidente, solo uno esta dando la cara como Presidente de México, solo él fue capaz de afrontar un reto tan demandante. Que fácil es criticar. La pregunta sería ¿Yo que estoy haciendo para cambiar a México desde mi entorno? Y tenemos que entender que nuestra calidad crítica debe ser proporcional a lo que cada uno de nosotros aportamos.
Reformas estructurales sin apoyo del congreso:
El Presidente, Diputados, Senadores, líderes Empresariales, líderes Sociales, sindicales, religiosos y culturales lo han dicho, “necesitamos reformas Estructurales”. Pero no se hace nada, ¿el presidente puede imponerlas? La respuesta es un rotundo no.
Me podrás decir que no ha tenido el talento político para negociar o tal vez que no es capaz de consolidar su liderazgo  y alcanzarlas.  Y tal vez tengas razón. Pero las reformas Política y Laboral son responsabilidad de todos los líderes del País, por que si bien es una labor del congreso, éste se mueve por intereses ajenos al él; de que sirve que el PRI  proponga un reforma si al final no la van a respaldar, si van a seguir prolongando la votación o un PRD  que se opone de forma sistemática a todo lo que no sea propuesto por ellos y que sanciona a quien se atreve a pensar diferente; de que sirven los Coordinadores de las bancadas si no son capaces de pensar en el bien de México. Podemos justificar de mil formas la inacción, pero la realidad es que el país avanza de forma mucho más lenta de lo que debería. Y yo dudo mucho que todo sea culpa del Presidente.
La reforma Laboral es necesaria en la medida en que debemos buscar  formas distintas de trabajar, en que necesitamos empresas que se modernicen que encuentren nuevas y mejores prácticas, tanto administrativas, operativas y culturales; que dejemos atrás la administración y cultura familiar de empresa mexicana, para dar un salto a las mejores prácticas en el mundo.
De que sirve una nueva ley del Trabajo si tenemos las empresas y los trabajadores con la misma mentalidad, de que sirve una Nueva Ley si en el fondo vamos a seguir haciendo lo mismo. ¿Realmente las reformas son el camino para los cambios?  Creo que el cambio debe de iniciar en la cultura organizacional de nuestras empresas, debemos de entender que las cosas se puede hacer mejor desde nuestras trincheras, desde el día a día, las empresas no necesitan mejores leyes, necesitan mejores prácticas. Pero siempre es más fácil culpar al otro, al gobierno a la falta de reformas.
Con esto no digo que las reformas no sean importantes, claro que ayudarían al país, pero no van a ser el milagro que hagan que México sea mejor. Debemos ser realistas y dejar de esperar ese cambio, por que es casi imposible si entendemos que detrás de los pretextos para no llevarlas a cabo, están los intereses todo poderosos de los Sindicatos.
Por que los líderes sindicales tienen tanto poder que resulta imposible que renuncien a sus negocios, sus lujos y privilegios. La reforma laboral es imposible, los Sindicatos tiene secuestrado al País. Además la movilidad y capacidad que han mostrado los líderes sindicales, les garantizan que sus favores a los aspirantes al poder y los votos que representan,   son suficientes para que la Ley Federal del Trabajo siga siendo la que les garantiza la seguridad y rentabilidad de su negocio.
Los sindicatos nacionales son las empresas más rentables del país. Su poder que creció de forma descontrolada desde la primera parte del siglo XX gracias a los votos que representaban y la garantía de permanencia en el poder para los políticos. El PRI le dio tanto poder a la representación obrera, que esa misma representación termino por darles la estocada final en el 2000, aunque ahora resurge el noviazgo y el romance con los trabajadores, lo cierto es que crearon un ente autónomo y poderosos que vende sus favores a mejor postor.
Las reformas que necesita el país no vienen de las Leyes, deben de venir de cambios estructurales en nuestra arquitectura cerebral. Necesitamos comenzar con cambios en la cultura educativa y empresarial del país, lo demás, viene por añadidura.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Lic. en Derecho. Actualmente es Socio titular del despacho Jurídico Martínez y González.  Correo electrónico: [email protected] Twitter: @Sandinon