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Cómo diversos informes de la ONU y de otras organizaciones mundiales apuntan hacia una evidente disminución de los decomisos de drogas en México, sobre todo en lo referente a cocaína y heroína, inmediatamente comenzaron las justificaciones oficiales, sobre todo la más reiterada: ello se debe a que los cárteles, ante lo difícil que se han puesto las cosas en territorio mexicano, buscaron otras rutas, como siempre lo hacen, para vadear los controles cada vez más sólidos instalados por la administración de Calderón. Esto es, como si se tratara de una estrella en la casaca del mandatario que tan mal le queda por grande.

En este sentido se pronunció el representante de la ONU contra la Droga y el Delito, Antonio Mazzitelli, a quien se esmeró en dar un trato de excelencia el omnipresente –salvo para la prensa incómoda-, Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública y responsable, por tanto, de la coordinación general en la materia aunque el ejército, incluyendo a los marineros que deambulan por donde no hay mar, tiene sus propias fuentes de información. Por cierto, en el célebre búnker de Avenida Constituyentes no encontramos, cuando lo visitamos, un operativo específico para la detectar cargamentos de drogas e interceptarlos; más bien, se presumió de ciertos adelantos en lo referente al secuestro, renglón en donde se cuenta hasta un extenso archivo de voces dispuesto a hacer las veces de huellas vocales, para decirlo de alguna manera, más efectivas que las dactilares.

No que se cuidó de no decir Mazzitelli, en plan por demás muy diplomático, esto es como si quisiera arropar al gobierno calderonista siguiendo instrucciones de muy alto nivel, es que el noventa por ciento de la cocaína que llega al gran mercado de consumo mundial, esto es los Estados Unidos, pasa forzosamente por México, con o sin cambios de rutas ya sea aéreas, terrestres o marinas. Alguna vez, el ex subprocurador Rafael Macedo de la Concha, general bien blindado, me advirtió al inicio de la administración foxista, de penosos recuerdos, que los cárteles habían modificado sus corredores para transportar derogas y que, del cielo –cuando mandaba Amado Carrillo Fuentes-, habían pasado al mar, convertido Joaquín “El Chapo” Guzmán en una especie de Neptuno, el dios del mar, sin que se pudiera rastrearlo con la misma tecnología instalada en tierra.

Recuérdese que, al inicio de la administración en curso, el señor Calderón encargó a su gran amigo y favorito, el gallego-madrileño-campechano Juan Camilo Mouriño Terrazo, una negociación efectiva con los diversos cárteles para aglutinarlos bajo un mando común, precisamente el del “Chapo” y de esta manera disminuir las feroces consecuencias, en cuanto a matanzas y vendettas, que ensangrentaban al país. Quizá tal fue el origen de la temprana ejecución de Juan Camilo considerando que nadie se cree el cuento de su desgraciado accidente en noviembre d 2008. Los más alegan que, aunque dudan, no tienen elementos para probar lo contrario. ¿Y cómo podrían tenerlos si las indagatorias las realizó Luis Téllez Kuenzler, entonces secretario de Comunicaciones y actual presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, sin la intervención de la PGR; como él mismo solicitó a su jefe el señor Calderón, para evitar la “contaminación” de los medios de información. No vaya a ser que alguien insinuara, como ahora afirmamos, la posibilidad de un atentado criminal.

Otro hecho irrefutable que contradice la teoría oficialista, avalada por el representante de la ONU en una rápida gira por México en plena batahola proselitista –con los caballos en el arrancadero y los jueces merendando en el Jockey Club, sin ánimos de entrar de lleno en las campañas–, es que lo que sí aumentó fue la siembra de marigüana y amapola por todo el país. Pero no nos preocupemos demasiado: en algunos municipios paupérrimos de España, mientras se habla de fortunas en el espacio de la macroeconomía primermundista, se ha tomado la decisión, por consenso general de la población, de sembrar marigüana, para efectos medicinales y terapéuticos dicen, y hacer frente con ello a la asfixiante crisis recesiva que están viviendo sin modo de evitarla y con la violencia asomándose al balcón cada vez con mayor fuerza. No sé por qué, los sucesos recientes en Barcelona, Valencia y Madrid me recordaron al México de 1968. Y lo que falta por venir.

Tampoco se ha preocupado la ONU por subrayar que desde el arribo de Calderón a la Presidencia las “exportaciones” de drogas hacia los Estados Unidos se han mantenido en los mismos niveles; mucho menos lo haría ahora cuando el gobierno de los Estados Unidos parece dispuesto a hacer lo posible por asegurar el continuismo político con cara de mujer, preocupado por la tendenciosa presentación de informes en los que se exculpa de todo al gobierno federal y se culpa en la misma proporción a los mandatarios regionales, específicamente sólo a los priístas olvidándose de los gobernadores y ex gobernadores estatales panistas señalados por la misma razón. Al buen entendedor.

Tenemos, por tanto tres factores en la balanza: el posible cambio de rutas, acaso favorecido por la excesiva tolerancia gubernamental –tapándole el ojo al macho-, el aumento de cultivos de estupefacientes en territorio nacional que ya se extiende a otras latitudes y el mantenimiento de las “exportaciones” de drogas hacia los Estados Unidos; todo ello para contrarrestar la exultante propaganda de que si han disminuido los decomisos de drogas ello se debe a una mejor y firme actuación de la administración calderonista. Una falacia de muy altos vuelos, sin duda.

Analizando la perspectiva, por desgracia, volvemos a encontrarnos con las intenciones proselitistas de primera mano. Este mes habrá razones de sobra para bendecir al gobierno de Calderón con informaciones como ésta, incluyendo, además, la inminente llegada del Papa Benedicto XVI a Guanajuato, centro de la Cristiada –junto a Jalisco- y motor del panismo en la época actual bajo el peso de la ultra derecha que encabeza el gobernador de la entidad, Juan Manuel Oliva Ramírez, cuya preocupación mayor como gobernante no fue la creación de infraestructura sino el blindaje de su grupo, “el yunque” le llaman, extendiendo el paternalismo de estado y substituyendo la estructura territorial del antiguo priísmo que, sin cartas fuertes, vuelve a apostar por el pasado. El Sumo Pontífice, sin el vigor de su antecesor Juan Pablo Magno, tan querido por los mexicanos, no sabe que se está metiendo en camisa de once varas mucho más de su apostólica misión.

Porque, ténganlo por seguro, cuando la propaganda sobre las drogas cese, comenzará el auge de los iconos religiosos para redondear la puesta de largo de Josefina Vázquez Mota con la misma, sólida, insustituible parafernalia presidencial.

Debate

Una de las características más acusadas de la presente administración federal es su capacidad para manipular las estadísticas, interpretando las negativas como consecuencias de virtudes en el quehacer político… como sucede cada que se habla de las más de 47 mil víctimas civiles reconocidas por el gobierno y que rebasan, en realidad, las sesenta mil según las organizaciones no gubernamentales que han seguido los rastros de la sangre.

Quiéralo o no, el sexenio de Calderón, por más propaganda que se haga siguiendo la mecánica de los Fox quienes a última hora recuperaron popularidad vendiéndose en televisión, será recordado como el de “la violencia”. No creemos, en ninguna forma, que los índices del horror aumenten en el futuro porque ello sería tanto como convocar a una revuelta general. Y bien saben los políticos sobre cuáles son sus límites. (En España están aterrados porque pretendieron ignorarlos con una reforma laboral fascista en la que se privó de derechos a los trabajadores a costa de consentir a banqueros y empresarios. De allí las manifestaciones callejeras violentas, el sitio a las ciudades y el anuncio de una huelga general).

Tampoco cuando amanezca el dos de julio, y en el supuesto de que el IFE cumpla su promesa de dar los resultados por la noche del primero, los horrores se habrán borrado y todo será miel sobre hojuelas. Nada más alejado de la realidad porque, además, faltarán a Calderón cinco meses más de gobierno contra las apuestas sobre su permanencia que se cerraron en el momento mismo en que fue visto como un mandatario sin legitimidad alguna, un usurpador nada menos… como Carlos Salinas, históricamente condenados. No lo olvidemos, por favor.

La guerra contra las drogas y los cárteles no ha servido para nada: sigue pasando el noventa por ciento de la cocaína que se consume en Estados Unidos por México y no han disminuido los envíos de drogas hacia el norte en un solo gramo. Pero ya acumulamos sangre, mucha sangre. ¿Siquiera será suficiente para cubrir a los bancos sanguíneos que tanto la necesitan para salvar a los muertos de hambre?

La Anécdota

José Ángel Córdova Villalobos, perdedor en Guanajuato de cuanto se le ofreció seguro, el gobierno y hasta el Senado amén de una imposible precandidatura priísta, se ufanaba, cuando fungía como secretario de Salud, en que los miles de muertes por la violencia no eran equiparables a las defunciones por accidentes, diabetes o daños al corazón que sumaban muchas más. Le repliqué entonces:

–Y si le digo que el siniestro y afamado grupo vasco ETA, en más de cuarenta años de terrorismo, ha matado a ochocientos cincuenta personas con gran atención y preocupación mundial; y que sólo en este sexenio, en México, las víctimas inocentes rebasan –entonces- cuarenta mil personas, ¿qué argumentaría?

El doctor se quedó desarmado, mirándome largamente. Y sólo replicó:

–Bueno, también ése es un buen punto…

Demagogia pura.