Debido a la gran destrucción que dejo el Tsunami en Japón, a un año de la catástrofe los trabajos de limpieza aun continúan, El trabajo no es para nada sofisticado: se usan herramientas convencionales de jardinería, cortadoras, rastrillos y escobas para mover la capa superficial del suelo y dejarla lista para colocarla en bolsas y llevarla al vertedero. Este desperdicio es considerado de bajo nivel radioactivo. Las lecturas de radiación ambiental en el área son más bajas que las registradas en otras partes del mundo. Aun así, hay preocupación. Estos desechos cayeron en áreas pobladas más allá de la zona de exclusión de 20 km que posteriormente se establecería alrededor de la planta. Poco después del desastre, científicos del Departamento de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad de Tokio comenzaron a analizar muestras de suelo del área para determinar cómo se estaba propagando la radiación. El profesor Tomoko Nakanishi presentó sus primeros hallazgos en la revista japonesa Radioisotopes en agosto de 2011. Allí afirmaba que el cesio radiactivo no se desplaza muy lejos una vez que se une a las partículas del suelo.