La personalidad hace que ciertos niños sean más difíciles de controlar, por lo que es necesario aplicar otras medidas distintas.

Los niños necesitan muchas cosas para tener un crecimiento adecuado, por lo que los factores más importantes son el amor, la comprensión, la educación, inculcar valores y cierto nivel de disciplina para que no pierdan el horizonte.


Muchos padres suelen portarse muy permisivos con sus hijos, lo cual causa que ellos a veces se hagan a la idea de que pueden hacer lo que quieran sin límites y esto a su vez conlleva a un comportamiento caprichoso.

Un niño indisciplinado normalmente no ha tenido un control adecuado por parte de los tutores, pero la buena noticia en todo esto es que mientras no llegue a la adolescencia es posible encaminarlo nuevamente con unas cuantas normas de disciplina.

Cuando los niños saben que con un poco de insistencia y berrinches pueden lograr lo que quieren siempre lo van a aplicar. Es muy necesario que los padres no cedan ante estas actitudes y un no signifique no.

Aquello creará la idea en el niño de que no significa que no se puede o no lo merece. También es importante conceder una explicación por la negativa; ya que si el niño pregunta el por qué de la decisión, es importante explicar.

Responsabilidades y roles

Un niño que hace mucha pataleta y que no quiere obedecer debe aprender hacer tareas dentro del hogar. Los padres deben delegarle funciones y ver que las cumpla.

De un principio el niño no querrá cumplir con las tareas por rebeldía, pero es necesario ser enérgicos al momento de llamar la atención y forzar al niño que lo haga.

Tal vez serán necesarios castigos como no comprarle juguetes o quitarle la televisión si no hace lo que se le dice.

No exceso de mimos y más rigidez

Si el niño fue castigado por su comportamiento y se le dio un tiempo de duración del castigo, hay que cumplirlo a carta cabal y así sabrá que se habla en serio.

Es importante que los padres mantengan la posición de autoridad frente al niño mal educado para que sienta que las cosas son serias y poco a poco se le vaya quitando la costumbre de desobedecer.

Llamar la atención cuando sea necesario

No es cuestión de gritar o dar golpes para corregir, con un llamado de atención con toda la seriedad posible y enérgicamente es suficiente.

Si hace travesura en casa ajena hay que llamarle la atención y hacer que se siente. Cuando el niño responda al primer llamado de atención y obedezca, se habrá dado un gran paso con la disciplina del mismo.

Si llega hacer berrinche o tirarse al piso, algo de contacto visual, una frase de disgusto y tomarlo del brazo para que se ponga de pie son muestras de desacuerdo por parte de los padres y harán que se calme.

Mucho diálogo

A los hijos hay que hacerles entender que en un hogar existen reglas que deben ser cumplidas y que las recompensas deben venir luego de una buena acción.

Se les debe aclarar que deben someterse a las normas de la casa, obedecer, estudiar y ser recompensados cuando lo merezcan o castigados cuando hayan cometido algún error.

Tampoco hay que olvidar recalcar que son amados por los padres para que se sientan bien y tengan mayores deseos de reformar su conducta.