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*Visión Diferente

*Traje a la Medida

Por Rafael Loret de Mola

No se dan cuenta los dirigentes del PAN de que siguen, sobre todo los altos funcionarios del gobierno calderonista, infringiendo la ley al señalar, de manera subjetiva y generalizada, que el PRI tiene al país “atado de manos” porque postula a distintos candidatos con conexiones con el narcotráfico. Es decir, un señalamiento parecido al que hizo Felipe Calderón tras la derrota de su hermana mayor, Luisa María “La Cocoíta”, en Michoacán. Ya fue el mandatario a su tierra, por cierto, dejándose ver de mañana correteando por las blindadas calles de Morelia acaso como demostración de que los criminales que le quitaron la gubernatura a su familia –dos veces considerando la derrota del propio Felipe hace más de una década-, andan muy desorientados o perdidos cruzando el espléndido puente levadizo “Albatros” que comunica con el Puerto Lázaro Cárdenas, el punto de arribo de la mayor parte de la cocaína sudamericana que transita, sin mayores problemas, sobre territorio mexicano hasta llegar al estadounidense. ¿Sólo coincidencias o mala leche del columnista? Insisto en que todo funcionario con conocimiento de un delito –como los referentes a atentar contra la salud traficando con estupefacientes-, tiene la obligación de denunciarlo al igual que alo responsable del mismo y no sólo utilizar el asunto como referente ara encender las campañas proselitistas. Tal sí es una conducta ilegal, contraria a los postulados esenciales de la jurisprudencia mexicana, porque coloca a la sociedad en un estado tremendo de indefensión y desamparo porque se sabe rodeada de personajes a quienes nadie encarcela por motivos políticos… a pesar d que el gobierno los conoce be identifica como elementos de alta peligrosidad. ¿Quién, entonces, incumple sus funciones básicas con tal de jactarse de una honestidad que no tienen?

Acaso temen, y con razón, que de contar cuáles de los priístas están vinculados con las grandes mafias, éstos reclamen un trato similar para aquellos panistas mencionados igualmente por sus posibles interconexiones delincuenciales, como son los casos, entre otros, de los ex gobernadores Ernesto Rufo Appel, de Baja California, Luis Armando Reynoso Femat, de Aguascalientes y Patricio Patrón Laviada, de Yucatán, cuya cuñada, por cierto, es hija de quien fuera cacique Víctor Cervera, a su vez, seriamente comprometido, hasta su muerte en agosto de 2004, con las mafias sudamericanas. ¿De nuevo sólo simples coincidencias?

Esta mala costumbre de los naquitos de escupir hacia arriba, tan frecuente en los pandilleros políticos que son impulsados por reunir a un centenar de adoradores, siempre ha resultado contraproducente, sin importar que los funcionarios de “cuello blanco”, igual que los financieros, la hayan adoptado. La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, cabe aclarar como lo hacen igualmente los “mordelones” que se inventan faltas de tránsito para atemorizar a los automovilistas y substraerles jugosas “indemnizaciones” en épocas de vacas flacas como la actual. Lo mismo sucede cuando se vociferan argumentos sin percatarse que, al hacerlo, se incurre igualmente en una postura ilegal, tipificada y con altas sanciones, incluyendo la inhabilitación para el ejercicio de funciones públicas. De ser así, Calderón ya tendría que estar en el banquillo aclarando quiénes en Michoacán, su tierra, en conexión con las mafias, fueron llevados al triunfo electoral desplazando a la entrañable fraterna. ¿Y con los mismos, merodeando por todos los sitios, se lanzarán a los candidatos a senadores y diputados con sello familiar, característica entre los panistas con acentos inocultables de nepotismo?¿Van a negarse a sí mismos?

Sí, es cierto y en ello concuerdo con los dirigentes del PAN: México, esto es los mexicanos que no formamos parte de las mafias dominantes, estamos atados de manos. Pero no sólo por esos priístas cuyos nombres no se atreven a mencionar personajes de tan alta honra y nivel como Juan Molinar Horcasitas –quien siquiera debiera tener en su hogar una fotografía de la guardería ABC de Hermosillo cuya imagen no se borra de mi mente con las fotografías de los bebés calcinados-, y Genaro García Luna, el gran hacedor de entuertos para armar series de alto raiting en la muy poderosa Televisa, lista a llevar adelante la campaña en pro del continuismo.

Estamos atados de manos frente a un gobierno displicente, mentiroso y profundamente cínico; lo estamos, ante la posibilidad del “retorno” de quienes jamás se fueron del poder; también ante la posibilidad de que los comicios sean un nuevo pretexto para hacer crecer la violencia entre los subversivos que acaso tienen muy definidas sus acciones desde el paso de Andrés Manuel por los más intricados rincones de Chiapas y Oaxaca en donde, en algún momento, debió toparse con ellos… a menos de que sean sólo fantasmas para mantener el miedo general medrando con la ignorancia patológica de muchos mexicanos que desprecian a la política pero nada hacen para salvaguardar a sus hijos, a las nuevas generaciones, de ellos. Esta también debiera ser considerada una conducta criminal de muy altos decibeles.

¿Por qué, de una vez por todas, el señor Calderón se da unos minutos, en su intensa agenda propagandística y entre tardeada y tardeada, para señalar a esos políticos que él sabe, como ha dicho, tienen nexos con los “capos” de peor rango y negocian con ellos su fuerza política? Ya es hora de que gobierne –cuando ya sólo le faltan ocho meses y medio en la silla presidencial-, dejándose de bravatas inútiles, lo único que aprendió a hacer durante los lustros en los que fue líder opositor. Acaso no ha podido sacudirse del todo de este karma, el de la protesta, y se ha olvidado que hablar del pasado –remitido al 2000-, es, precisamente, escupir hacia arriba. Lo otro ya es prehistoria enquistada en la estructura nacional. ¿O el PAN no es una versión corregida y aumentada del viejo PRI y acaso lo será igualmente, llegado el momento, del nuevo PRD, forjado al calor del mismo PRI cuando la mayor parte de sus integrantes, incluyendo Andrés Manuel, cursaron por allí?

Ya es tiempo, amables lectores, de que, cuando menos, no nos jueguen el dedo en la boca.

Debate

El problema mayor en México es que todos tenemos una visión diferente y creemos, por tanto, que tal debe ser considerada como verdad absoluta. Este columnista confiesa que, pese a tratar de evitarlo, ha caído no pocas veces en esta trampa aunque, a diferencia de otros, cuando corroboro el error trato de enmendarlo. Pero tal no es la cuestión sino las inducciones que surgen de cada uno de los partidos políticos en esta hora, cuando están a punto de arrancar las campañas en plena Semana Santa, acaso para beneficiar más las esperanzas de la continuidad en un entorno de falsa democracia. Sólo nos falta que, como en Sevilla, los candidatos salgan a la calle en altares barrocos, halados por cofrades incondicionales dispuestos para todos los sacrificios, en aras de la conmiseración y la devoción pública, paso a paso; y con mucho olor a incienso, naturalmente, que es el de la santidad entre los terrenales.

Los panistas están empeñados en llamar criminales a los priístas porque, según ellos, tienen nexos con los grupos delincuenciales, especialmente narcotraficantes. No aportan nombres ni pruebas sólo siembran los señalamientos como pendones de campaña.

Por su parte, los priístas modifican la estrategia y quieren ignorar ataques y encuestas para no hacerle el juego al gobierno que busca inducir la voluntad general a través de la parafernalia presidencial. De tal suerte, Josefina Vázquez Mota es sólo un guiñol en manos de los explotadores.

Finalmente, los perredistas analizan su rezago –en los socorridos sondeos de opinión- a que el porcentaje por ellos atesorado es “de a de veras”, es decir con elementos dispuestos a votar por ser estructuralmente parte de un movimiento social; en sentido contrario, los números del PRI y el PAN son sólo productos de la mercadotecnia más barata. En esta línea, sería una enorme sorpresa –y un fraude- que el porcentaje que se dice apoya a Peña Nieto o a la señora Vázquez Mota se reflejara en las urnas. El conflicto está asegurado.

Y mientras ello ocurre, los mexicanos, sí, somos rehenes de la demagogia. O estamos “atados de manos” como dicen los panistas quienes siempre han despreciado la capacidad de la ciudadanía y su madurez política.

La Anécdota

Solía rebatir el priísta Alfonso Martínez Domínguez, ahora extinto ex gobernador de Nuevo León, a cuantos le hablaban de los defectos estructurales del PRI y su resistencia a no dar cabida a la pluralidad:

–No se olviden de que el PRI es un traje cortado a la medida de los mexicanos.

¿Acaso no podemos decir lo mismo del “nuevo” PAN y la izquierda unida, por breve lapso, de nuestro tiempo? Si los observamos con cuidado saldrán las hojas-copia como aquellas antiguas que utilizábamos en las máquinas de escribir, piezas de museo en la actualidad.

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