En el fondo el hombre es simple, subyace dentro de cada ser humano un cavernÃcola que actúa bajo los instintos básicos de su propia naturaleza, asÃ, para lograr que una persona realice una acción determinada basta con darle la motivación adecuada.
Los nuevos teóricos de la psicologÃa enuncian sofisticadas formas de motivación, sin embargo para los clásicos sólo existen dos: el premio y el castigo, el deseo y el miedo, la zanahoria y el garrote.
Resulta poco grato invocar el castigo como un elemento motivacional, sin embargo, sobran ejemplos que demuestran su eficacia. En Saltillo hace menos de una década era poco común utilizar el cinturón de seguridad, las autoridades aprobaron una cuantiosa multa para quienes omitÃan protegerse con ese aditamento y los agentes de tránsito comenzaron a aplicar la sanción, semanas después los conductores cambiaron de actitud, ahora es muy raro encontrar alguien sin el cinturón de seguridad.
¿Cuánto cuesta educar a un mexicano en materia de tránsito y vialidad? Si usted, estimado lector, realiza esta pregunta entre sus amigos encontrará que la mayorÃa conocen la respuesta, el costo de educar a un mexicano es el pago por pasar a los Estados Unidos. Una vez en el vecino paÃs del norte nuestros connacionales respetarán los señalamientos y la velocidad a la que conducen sus automóviles no sobrepasará los lÃmites, esto debido a que ninguno quiere pagar las caras infracciones que se cobran en la Unión Americana.
Si bien podremos convenir en que el castigo es un eficaz elemento motivacional, hay que aclarar también que sólo es viable utilizarlo en algunos casos, en otros resulta mucho más efectivo el premio. El objetivo es que las personas realicen una conducta determinada, en la mercadotecnia comercial es común ver promociones de caracterÃsticas muy diversas, la conducta deseada es la adquisición de un producto o servicio.
En la mercadotecnia social o gubernamental también se busca mover a las personas para que efectúen conductas distintas a la adquisición de un producto o servicio, pero en ocasiones mucho más complejas, el reto es mayor cuando se trata de que las personas cambien sus hábitos alimenticios, paguen impuestos o simplemente que lean un libro, para lograr que la gente realice este tipo de acciones, cada vez es más socorrida, en el sector público, la utilización de incentivos. Este año el Ayuntamiento de Torreón decidió sortear una casa, dos automóviles y artÃculos electrodomésticos entre los contribuyentes que paguen el impuesto predial a tiempo, en Saltillo el Cabildo autorizó descuentos y condonaciones de adeudos, además de la entrega de un seguro de vivienda para quienes cumplieran con esa contribución. Antes, en el 2011 el Municipio de Reynosa, Tamaulipas impulso una acción similar con buenos resultados.
Las acciones de motivación en el sector público no son nuevas, en Estados Unidos desde hace años se desarrollan una serie de estrategias de mercadotecnia social en diferentes dependencias de Gobierno, como parte de una nueva tendencia en la que se introducen prácticas exitosas del sector empresarial en el ámbito gubernamental.
Los incentivos se pueden utilizar en acciones diferentes al pago de impuestos, los resultados seguramente serán buenos y los costos mÃnimos en comparación con los logros.
Existen áreas de la administración pública que pueden hacer sinergia para incentivar conductas sociales positivas sin grandes gastos. Un ejemplo práctico son los exámenes para la detección del cáncer de mama y cérvicouterino, este padecimiento descubierto a tiempo, tiene amplias posibilidades de ser tratado con éxito, la cifra de mujeres que se practican este tipo de análisis puede crecer si como premio se les otorga una despensa. Este es un ejemplo de cómo se pueden abrir las ventanas del servicio público para que entre aire fresco y cambie el enfoque de servicio a los ciudadanos.

























