Ni Chivas ni Gallos debieron salir tan satisfechos como el árbitro Fabricio Morales esta tarde en el Estadio Corregidora.

Un insípido 0-0 evidenció la realidad de ambos equipos, el afán protagónico del silbante, y un poco el engaño en el que vivió el Guadalajara las últimas semanas, cuando hilvanó tres triunfos de Liga para opacar su pésimo arranque de campaña.
El embrujo que sufre el Rebaño ante los Gallos Blancos quedó confirmado. Hoy los emplumados le rompieron la racha alegre al Guadalajara, después de eliminarlo en la última Liguilla y derrotarlo a medio torneo anterior para provocar el cese de José Luis Real como DT.

Ese podrá ser el único motivo de orgullo para los locales, que sumaron ocho jornadas sin ganar y sólo pueden cantar victoria en el descenso por la debacle de Estudiantes.

Las Chivas volvieron a ser un cuadro de poca personalidad y escaso empuje, sólo por la dinámica que a veces le imprimió Carlos Fierro, el jugador que tuvo las opciones más claras de todo el encuentro, que fueron pocas.

Ello en buena medida por las múltiples bajas, ya que no contaron con los seleccionados Sub-23: Marco Fabián, Jorge Enríquez, Érick Torres y Miguel Ponce, a diferencia del Querétaro, que sólo sufrió la baja del portero Liborio Sánchez, quien dejó el lugar para que debutara Sergio García, cumplidor y sin chances para deslumbrar.

Lejos de “morirse” en la cancha, Gallos y Chivas estuvieron lejos de contar con la actitud del silbante, el único que parecía querer salir victorioso, disparando tarjetas como si se tratara de remates al área.

Enérgico, casi teatral, Morales no tardó en pretender “imponerse” con regaños al DT Ángel Comizzo y a los 36 minutos ya había enseñado siete veces la tarjeta amarilla, aunque al final fueron nueve sus amonestaciones.

Así trató de calmar la rispidez del primer tiempo, que careció de jugadas interesantes, salvo un intento de remate de Israel Martínez frente a Luis Michel al inicio del cotejo.

Ante el “pasmo” de los 22 jugadores, Morales quiso consolidarse como la figura al llamar a los dos Capitanes para pedirles calma, al impedir que el Guadalajara cobrara un tiro de esquina en la compensación de la primera mitad o al regañar también a Ignacio Ambriz.

Una vez que el segundo tiempo comenzó con algo de futbol, el árbitro decidió pasar a segundo plano.

Así destacó un remate de cabeza de Fierro al 46’, la respuesta queretana con un intento de remate que Isaac Romo abanicó, así como el disparo que el mismo atacante rojiblanco voló al 68’. Sin embargo, lo que prevaleció fue el tedio y la frustración en las gradas.

Todavía un tiro libre de Julio Nava a las manos del arquero García al 85’ significó el último intento visitante para intentar maquillar la gran falta que les hace los seleccionados Sub-23 o la enorme suerte que tuvieron para embalarse hasta antes de este partido.