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La efeméride del magnicidio que modificó el perfil histórico del país se reúne hoy con la bienvenida al Papa Benedicto XVI, en su primera incursión por territorio mexicano –su antecesor viajó cinco veces a este suelo que tanto le retroalimentaba, a decir de quienes le acompañaron siempre-, y la coincidencia se da, además, en el entorno caliente de un arrancadero por la carrera presidencial que se extiende ya demasiado con las mordazas impuestas por el IFE, tan beneficiosas para la propaganda presidencial… incluyendo, claro, la recepción de hoy con millones de mexicanos –no sólo guanajuatenses- pendientes de la misma y con nostalgia, casi orfandad, por contar con un pontífice adoptado como “mexicano”, un desafío tremendo para el alemán Joseph Ratzinger e igualmente para los expertos en marketing político de importación.

Dieciocho años exactos –tres sexenios- se cumplen desde aquella maldita jornada de Lomas Taurinas que elevó la manipulación y la insidia política a los más altos niveles de cinismo conocidos. Cayó Luis Donaldo Colosio sin que, hasta ahora, se honre su memoria con algo más que frases sueltas y lugares comunes. Está pendiente, por ejemplo, su proclama en pos de una reforma integral al Estado en la que el presidencialismo debería quedar acotado en beneficio de una mayor participación ciudadana. Desde entonces, la democracia ha retrocedido. Analicemos varios puntos para corroborarlo:


1.- El Colegio Electoral –formado por los presuntos componentes de ambas Cámaras legislativas –quinientos miembros-, cedió sus funciones y esquemas al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal en donde sólo siete “sabios” dictaminan la viabilidad o no de las votaciones emitidas y conocen y resuelven las impugnaciones consiguientes. Desd un punto de vista meramente democrático, si pasamos de quinientos a siete estamos exaltando a una especie de “petí comité” sobre la representación general. A eso llegamos por causa del ominoso “mayoriteo” priísta que rechazaba los debates porque ya tenía armados los dictámenes, siempre con sabor a consigna y sin autonomía cierta del poder Ejecutivo. El remedio resultó peor.

2.- Se redujeron los tiempos de campaña en obsequio al ahorro que ello significaba… pero sin indagar, a fondo y formalmente, la procedencia de los recursos sucios, provenientes de las mafias, que en no pocas ocasiones rebasan, por completo, las asignaciones presupuestarias de los ponentes durante toda la gestión de los mismos. Los casos se reproducen, sobre todo, en los ayuntamientos y las gubernaturas… pero también llega y se introducen en el desafío presidencial. Basta observar a las primeras familias –cada sexenio un miembro de éstas ha sido señalado por sus relaciones non santas-, para corroborarlo a plenitud con inclusión de las bienaventuranzas de los Calderón y los Zavala Gómez del Campo, genios de las inversiones oscuras.

3.- La afrenta a los derechos individuales es, cada vez, más marcada. Por ejemplo, la prohibición de dar a conocer las encuestas de salida al cerrarse las casillas como ordenan las legislaciones de varias entidades; o, peor aún, la fiscalización excesiva contra los postulantes a la Primera Magistratura, a cambio de dejarle sueltas las manos al presidente en funciones. ¿Comenzadas las campañas será al revés o veremos cómo se encogen los tiempos promocionales de las oposiciones mientras corre la publicidad institucional?

4.- Ningún correctivo se aplicó, salvo adelantar contra las disposiciones legales la salida de los antiguos consejeros del IFE, tras los desaseados comicios de 2006. Esto es, en términos generales y pese a una tímida reforma electoral, se juega con casi las mismas reglas de hace seis años que elevaron las sospechas por el exceso de intervensionismo del gobierno federal, empeñado, a toda costa, a posibilitar una alternancia radical de derecha a izquierda. Y aunque se comprobaron las conductas ilegales del mandatario en turno y de los empresarios cómplices, NO se aplicó sanción alguna sobre ellos sino un “regaño” protocolario bastante ingenuo por cierto.

No avanzamos; por el contrario. Por ello, ya desde ahora comienzan las dudas sobre el comportamiento del partido en usufructo de la Presidencia, máxime que aplicará, como ya hemos adelantado, cualquier inducción posible en su afán continuista, tabla de salvación para el actual mandatario cuya figura histórica, después de diciembre de este año, dará lugar a tremendas controversias por el reguero de sangre, la crecida del narcotráfico –pese a lo que señalan los mediáticos afanes presidenciales-, la parálisis económica –marcada por una desproporción evidente entre las reservas del Banco de México y la deuda pública, interna y externa-, y la cada vez más aguda crispación política.

Tememos mucho que ni con las bendiciones papales nos alcance para cubrir los expedientes de las riñas y disputas por venir. Al contrario: es costumbre del Papa Ratzinger, sin la debida prudencia, entrometerse en cuanto no conoce a fondo, pese a su vasta cultura, y hablar de más sin medir las consecuencias. Ya son varias las ocasiones en las que los voceros del Estado Vaticano han debido elaborar enredadas explicaciones para justificar al Pontífice sin mucho crédito que digamos. Y no sería de extrañar, en este contexto, que el Obispo de Roma aprovechara la visita para condenar a la izquierda “comunista” y a los representantes “del pasado” corruptor, en defensa de quienes utilizan a la religión como arma política, antes, durante y después de la Cristiada que tuvo como uno de sus escenarios a Guanajuato, donde hoy pernoctará el Pontífice. ¿No son demasiados los mensajes subliminales?

Tenga en cuenta el culto Papa Ratzinger que, aun cuando sabe hablar en sesenta y ocho idiomas, las palabras by los términos varían de una nación a otra, incluyendo las que hablan la misma lengua. Entre españoles y mexicanos, por ejemplo, hay infinidad de términos que significan lo contrario en obsequio al caló popular y a lo que la Real Academia ha constituido como “Mexicanismos”. Juan Pablo, el Magno, conocía muy bien cada argot y siempre supo aprovechar a su favor los contextos. Es hora de saber si Ratzinger sigue la misma senda o, de plano, se proclama propagandista mayor de la derecha en esta hora que debiera ser de desahucio para ella por el tremendo pantano que nos está legando.

El hecho es que, quiérase o no, la campaña comenzará hoy. En la efeméride de un magnicidio y con los candidatos todavía amordazados. Una incongruencia y una perspectiva ferozmente antidemocráticas.

Debate

Los jerarcas de la Iglesia Católica insisten en que el periplo de Benedicto XVI por México y Cuba está fuera de todo contexto político; una aseveración rutinaria muy alejada de la realidad. En donde el Papa se para, se establece un evento con connotaciones políticas inocultables porque aún el apostolado espiritual detona un fuerte contenido de ideología que puede marcar el rumbo y destino de las naciones.

Por ejemplo, en Cuba, a diferencia del periplo de Juan Pablo II por la isla en 1998, hay una fuerte división entre los religiosos que se encuentran allí, algunos de ellos francamente a disgusto porque suponen que la visita de Ratzinger significará un aval para los Castro, Fidel y Raúl. La pastoral, en este entorno, tiene una significación menor dadas las condiciones en que se encuentra la entrañable nación hermana bajo la presión de los Estados Unidos por la cercanía del fin del “barbudo” de la Sierra Maestra y las consecuencias que ello podría acarrear con tantas asechanzas de por medio. Tanta es la tensión, que los obispos en rebeldía ya hasta tomaron un templo para protestar al más puro estilo de los “indignados” de Europa y los Estados Unidos. El virus se extiende.

En México, aunque sin llegar –pensamos- a los extremos anteriores, las tribunas papales servirán para exaltar el valor de la derecha, y sólo ésta, en un mundo que reclama justicia social y no sólo oraciones bienintencionadas. Recuérdese que son tantas las contradicciones al respecto que los grandes “capos” se caracterizan por levantar altares a la “santa muerte” y por portar crucifijos labrados en oro puro para marcar diferencias evidentes con los demás “hijos de Dios”. Y no han sido poco los religiosos, hasta curas de pueblo, beneficiados por las limosnas de los mafiosos y puestos, por ende, a su servicio.

Se trata, siempre, de una aguerrida lucha por el poder. Y, en este sentido, Ratzinger marcará su territorio, el suelo amado por su antecesor, con la ortodoxia menos vanguardista en muchas décadas de reformas y adaptaciones insuficientes.

La Anécdota

Recuerden: hoy es viernes. Y es que el Papa Juan Pablo II, durante su primera visita a México en 1979, se tropezó con una condicionante muy especial: en su honor se dispuso un gran banquete, en la sede de la entonces Delegación Apostólica, hoy Nunciatura, elaborado por un espléndido restaurante polaco aún en servicio. Todo iba perfectamente hasta que llegó el momento del ágape:

–Santidad –le comunicó su anfitrión, Girolamo Prigione-, hemos dispuesto para usted una comida de su país, Polonia, con ganso y otras delicias.

–Pero, Excelencia –replicó el Pontífice-, hoy es viernes. Y los viernes siempre guardo ayuno y abstinencia. No puedo comer carne.

Los invitados a la mesa del Papa comieron, entonces, pan y verduras; y los custodios del Estado Mayor Presidencial se disputaron los manjares.

No se olviden: hoy es viernes.