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“ El PRI reconoce su responsabilidad y ésta es la de mayor importancia para el avance político de México. Los priístas sabemos que ser herederos de la Revolución Mexicana es un gran orgullo, pero ello no garantiza nuestra legitimidad política. La legitimidad debemos ganarla día con día, con nuestras propuestas, con nuestras acciones, con nuestros argumentos”.


Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Buenos días a todos.
Agradezco profundamente al Comité Directivo Estatal de mi Partido y a la Fundación Colosio A.C., la oportunidad de expresarme el día de hoy, en este importante acto conmemorativo, del décimo octavo aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Qué responsabilidad y qué honor dirigirme a Ustedes. Para los Priistas es un orgullo recordar a quien, sin duda, fue parteaguas y promotor de la modernización de nuestro Partido. A quien dio un gran impulso para recuperar vocación, visión de presente y trabajo para un futuro que tuviera siempre vigentes los postulados de unidad, libertad, justicia y equidad para nuestra Nación.

En febrero pasado, Luis Donaldo Colosio habría cumplido 62 años de edad y, por tanto, estaría entre nosotros un hombre maduro, nacido en Magdalena de Kino, Sonora, hijo de Luis Colosio y Ofelia Murrieta.

A sus 18 años de edad, Colosio, ingresó al Tecnológico de Monterrey para estudiar Economía y 7 años después viajó a Estados Unidos para estudiar la maestría en Desarrollo Regional. Un poco más tarde fue a Viena, Austria, invitado por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados como investigador académico, realizando estudios, a la vez, de Doctorado en Economía Regional y Urbana.

Cuando tenía apenas 29 años de edad, Luis Donaldo Colosio, ya de regreso a México, fue catedrático de la UNAM, de la Universidad Anáhuac y del Colegio de México y, a la vez, se inscribió como militante del PRI, partido con el que impulsó su labor profesional, y participó en una diversidad de actividades de Partido, como uno más de nosotros.

Cuando contaba con 34 años de edad, contrajo matrimonio con Diana Laura Riojas Reyes, gentil mujer mexicana de 27 años de edad, nacida en Nueva Rosita, Coahuila, quien le dio dos hijos a Colosio: Luis Donaldo y Mariana.

Después de una exitosa carrera como legislador y servidor público en las más altas esferas, fue designado por el PRI, candidato a la Presidencia de la República para las elecciones de 1994.

Para entonces Colosio tenía 44 años de edad. Tenía una familia, una carrera, una convicción, pero sobre todo un deseo ferviente y profundo de servir a su país, con toda la experiencia ganada en la vida.  

El 23 de marzo, hace 18 años, en la ciudad de Tijuana, del estado de Baja California, fue asesinado al salir de un evento de su campaña electoral.

Ante su féretro, Diana Laura Riojas viuda de Colosio, lo dibujó de cuerpo y alma para grabarlo en la memoria de un doliente País que no acertaba a creer el magnicidio:
Cito:
“Siempre le apasionó convivir con el pueblo. Así pudo mantenerse fiel a su origen y ser auténtico.
Un hombre vertical, riguroso consigo mismo, exigente con sus amigos, pero siempre brindando una gran lealtad.
Estaba convencido de que dice más el ejemplo que la palabra. Ese fue Luis Donaldo, el hombre.”
Decía Diana Laura su esposa y agregaba:
“Quería ser Presidente, pero quería serlo con el voto convencido de los mexicanos, con elecciones ejemplares de las que nuestros hijos pudieran estar orgullosos.”
Siendo su mayor afán el hombre, su bienestar y sus libertades, decía que “quien tiene un empleo, eleva su autoestima ante la propia familia y su comunidad, puede alimentar a los suyos, puede cuidar de la salud familiar, puede educar a sus hijos, puede divertirse sanamente”.
Cierro la cita de la Señora Colosio cuando dijo que él
“Era de los hombres que actúan en el presente, pero pensando siempre en el porvenir”.
“Puedo decir también, dijo, que fue un magnífico padre, un esposo ejemplar.”

Una gran cantidad de anécdotas podrían contarse hoy aquí que me encuentro entre muchos de sus amigos, paisanos y conocidos. Colosio fue un ser humano que se entregó a los demás, pues antes que líder fue un amigo leal, firme, severo y perfeccionista la mayoría de las ocasiones; pero afectuoso y sincero.

El legado de Luis Donaldo Colosio Murrieta, se traduce en la misión de buscar la unidad nacional y el trabajo constructivo, para preservar la libertad, la equidad y la justicia social.

El recuerdo de Colosio nos emociona. Pero más allá debemos decir que hoy, Colosio es motivación, más que recuerdo; es inspiración y es ejemplo. Es una letra viva, más que una historia. Su pensamiento es un código de honor, más que un discurso pronunciado. Sus ideas son un referente y un horizonte.

La vigencia de sus palabras a casi dos décadas de su muerte, nos debe llamar a redoblar el paso, a no perder tiempo, a estar, como partido, mejor organizados, a ser más eficientes, más incluyentes, más participativos, más solidarios, más tolerantes, más sensibles a las banderas que enarbola nuestra  sociedad mexicana.

Teniendo como fondo majestuoso el monumento a la Revolución, Luis Donaldo Colosio, 19 días antes de ser asesinado, aseguraba lo que hoy sigue siendo realidad:
Cito:
“Sabemos que el origen de muchos de nuestros males se encuentra en la excesiva concentración del poder. Concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de iniciativas; a los abusos, a los excesos. Reformar el poder significa un presidencialismo sujeto estrictamente a los límites constitucionales de su origen republicano y democrático”.

A partir de su conocimiento profundo de la Nación producto de sus recorridos, el entonces candidato presidencial arremetió contra una realidad sofocante que debía terminar y decía (cito):

“Yo veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación. Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación”

“Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad, una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma, que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días”.

Ese día -día que habría de cimbrar a todo el país y al propio poder representado por gobiernos de nuestro partido en la mayoría de los estados y la federación-, Colosio habló de los campesinos, también, de los empresarios, los obreros, los profesionistas, los maestros y las maestras, los investigadores y de un México, con hambre y sed de justicia; de mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.

Ante ello, proponía una reforma del poder para generar una nueva relación entre el ciudadano y el Estado y acabar con todo vestigio de autoritarismo. Un autoritarismo que se ha exhacerbado con gobiernos de otros partidos. Un autoritarismo que hace muy poco ha atentado contra los derechos políticos fundamentales de los Morelianos.

Nuestra sociedad hoy sigue con sed de justicia. Tiene hambre de oportunidades. Ansía que regresen los tiempos de paz social y desarrollo.

La transición sólo ha sido, en el mejor de los casos, un indicador para que México sea considerado un país democrático. La alternancia en el poder desde el año 2000, ha permitido que la comunidad internacional califique la democracia mexicana como un sistema completo, que cubre los estándares internacionales de legitimidad.

Sin embargo, en el contexto nacional la alternancia ha generado una gran desilusión. Dos sexenios de gobiernos conservadores han mostrado sus limitaciones. Han mostrado su estrecha visión de gobierno. Han mostrado que los problemas superan, con mucho, sus alternativas de solución.

Ha quedado de manifiesto su poco o nulo compromiso con los sectores mayoritarios, con los sectores más desprotegidos que no sólo constituyen la mayoría de este País, sino que son un sector que mientras siga en su condición actual, hará vigentes las exigencias por las que se generaron las grandes convulsiones en México.

Esta serie de limitaciones de Partidos opositores, de errores, de desaciertos, de promesas incumplidas, han provocado el hastazgo del pueblo que ya se enfadó de promesas; de ser manipulado. Un pueblo que está enfadado con las mentiras y las verdades a medias.

Luis Donaldo Colosio habría festejado este momento en el preludio del arranque de las campañas para la Presidencia de la República, del Senado y la Cámara de Diputados.

Habría festejado el poder participar de la recuperación de la conducción política, económica y social de la República. Ello, porque el PRI –el PRI que visualizaba Colosio y nuestro PRI- está comprometido con un México con mayor equidad, con oportunidades para el crecimiento personal y para la provechosa convivencia social;  Estamos comprometidos con un País que rescate la importancia del ser humano y su bienestar,  sobre todo lo demás.

Este es el pensamiento de Luis Donaldo y el compromiso que tenemos los Priistas.

En Michoacán estamos contribuyendo en esta vision. Afortunadamente ahora, después de muchas dificultades y herencias nefastas, tenemos un gobernador sensible. Un gobernador conocedor del Estado y con formación municipalista que habrá de trabajar a partir del desarrollo de las regiones, pues sabe que las grandes transformaciones inician en cada comunidad.

Municipios eficientes son -en esta etapa de nuestro País- la condición indispensable para responder al compromiso por México, al compromiso con Morelia y el ingrediente fundamental para trazar la ruta de nuestro País para los próximos años.

Hoy, a 18 años de la muerte de Luis Donaldo Colosio, los priístas debemos demostrar determinación y trabajo, mucho trabajo para cambiar el estado de cosas de nuestra Nación.

En ese sentido Colosio nos decía:

“Somos una gran Nación porque nos hemos mantenido básicamente unidos, pero con respeto a la pluralidad”.
“Queremos un México unido, queremos un México fuerte, queremos un México soberano. Un México de libertades, un México con paz, porque son amplios los causes de la democracia y la justicia.”
“Soy un mexicano de raíces populares. Soy un mexicano que ha recorrido en muchas ocasiones nuestro país que no cesa de maravillarse ante la gran variedad y riqueza humana de nuestra patria y que no cesa tampoco de advertir carencias y dolores.”
“Me apasiona convivir, compartir, escuchar, y comprender al pueblo al que pertenezco. Aprendo diariamente de sus actitudes francas, de sus actitudes sencillas.”
Diría entonces, algo que nos identifica plenamente:
“Reitero que provengo de una cultura del esfuerzo y no del privilegio. Como mis padres, como mis abuelos, soy un hombre de trabajo que confía más en los hechos que en las palabras. Pero por eso mismo, soy un hombre de palabra que la empeño ahora mismo para comprometerme al cambio que he propuesto: un cambio con rumbo y responsabilidad.”
Compañeras y compañeros Priístas:

La mejor forma de honrar la memoria de Colosio es trabajando con mucho cariño por México desde la vida pública, para que los ciudadanos confíen en los gobiernos emanados del PRI y para que la participación social sea el nuevo motor de las grandes transformaciones.

Este es el tiempo que nos ha tocado vivir. No vamos a desfallecer. No nos vamos a dejar vencer. Vamos a redoblar el esfuerzo porque a eso nos llama la Nación, a eso nos llama Michoacán, eso nos exige Morelia y todos nuestros municipios.

Ante la sinrazón que prevalece, la desesperanza, la violencia y el autoritarismo, sabremos salir organizados y preparados como una sola fuerza que somos.

Con nuestros sectores, con nuestras organizaciones de jóvenes y mujeres, con todas nuestras estructuras habremos de defender nuestros triunfos que buscan por encima de todo servir a la sociedad; habremos de ganar en el presente para acreditar un futuro promisorio a nuestros hijos y sus hijos también.

“Todo el partido, todo el tiempo, en todo lugar.”
Gracias.