El balón llegó a la porterÃa de México, concretamente a las manos de Liborio Sánchez, hasta el minuto 29.
Para ese momento ya habÃa gol a favor y 10 tiros de esquina que desquiciaban a la afición, porque los dedos de las manos no alcanzaban para contabilizar todos los disparos a gol que se presentaron.
Muy fácil resultó el inicio para el Tri en el PreolÃmpico ante rival ingenuo y torpe, lleno de errores y sin orden. Presa tan comestible que el marcador acabó en 1-7 que se quedó corto.
México disparó 18 veces al arco de Andre Marchan y por instantes, dio la impresión de desidia a la hora de concretar.
Los trinitarios marcaban sin radar, daban tiempo, espacio y les dieron mucha tranquilidad para que los tricolores pensaran lo que querÃan hacer.
No hubo contrincante y México desde el inicio se le fue encima a Trinidad y Tobago como si hubiera alguna cuenta pendiente o deuda muy grande.
Este tipo de partidos sólo corresponden al calentamiento, porque la exigencia será mayor en el siguiente compromiso (hoy) ante Honduras.
El segundo tiempo no fue traición a lo mÃnimo que necesitaba México: goles, goles y más goles.
En el aire estaba el recuerdo del gol que le faltó a la Selección PreolÃmpica de Hugo Sánchez ante este mismo rival cuatro años atrás y fue entonces que Diego Reyes se sumó al ataque desde la central; el disparo de lejos de Israel Jiménez y la suerte de Javier Cortés para anotar cuando su depresión futbolÃstica es más que evidente.
Al traste, la exposición de piernas, muchas faltas de los trinitarios que al verse superados, entre la ignorancia para marcar y el hervor en la sangre que provoca la goliza, comenzaron a repartir patadas como si esto se tratara de eliminatoria para el Mundial de Brasil 2014.
Asà lesionaron a Javier Aquino, luego David Cabrera y al último Néstor Calderón. Presupuestó Tena los goles, pero nunca los elementos lesionados.

























