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A pocas horas de que el papa Benedicto XVI se reúna hoy por la tarde con el presidente Felipe Calderón en la Casa del Conde Rul, el centro de la ciudad de Guanajuato está sitiada por el Estado Mayor y las calles aledañas a dicho recinto están cerradas con vallas metálicas.

Asimismo, la carretera de cuota de Guanajuato a León está cerrada por la policía estatal, por lo cual la opción es la carretera libre.

En tanto, el parque Bicentenario, donde el pontífice oficiará a una misa multitudinaria mañana domingo, también se encuentra fuertemente custodiado por elementos de la Policía Federal.

El obispo Felipe Arizmendi Esquivel señaló que ayer el máximo jerarca de la Iglesia católica demostró que es un papa “cercano, no es el papa frío, seco, insensible, alemán, distante, que algunos se empeñan en recalcar” sólo con el fin de “descalificar” al pontífice.

El obispo de San Cristóbal de las Casas aseguró que ayer, durante la recepción en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, el papa Benedicto XVI dio muestra de que “es un jerarca cercano, amable, atento y dulce como lo hemos constatado quienes lo hemos tratado en algunas ocasiones”.

Asimismo, Arizmendi Esquivel resaltó el hecho de que a pesar de que las estadísticas indican que en México hay una disminución de católicos, “el pueblo sigue manifestando sus raíces católicas innegables, aunque algunos no lo quieran reconocer. Ni los obispos esperábamos tanto entusiasmo de la gente por ver al papa”.

De acuerdo al obispo, ayer en el recorrido de 35 kilómetros del aeropuerto hacia el Colegio Miraflores “multitudes incontables, entusiastas incansables y sacrificadas” salieron a dar la bienvenida al papa.

Con motivo de la visita del papa a México, en la ciudad de León se encuentran 120 obispos mexicanos y más de 40 de América Latina, Estados Unidos y Canadá.