Cualquier empresario o bancario te decÃa con rotundidad hasta hace poco menos de un par de años que era imposible que un ayuntamiento o ente público no pagara. Más tarde o más temprano, pero que pagarÃa. Imposible que pudiera declararse en suspensión de pagos. Asà es que con algo de prudencia se podÃa seguir haciendo negocios con las instituciones públicas. ¡Craso error, amigo mÃo! No solo han suspendido pagos muchos ayuntamientos e incluso alguna administración autonómica, si no que ha habido corporaciones locales declaradas en quiebra absoluta. ¡Cómo están cambiado las cosas y a qué ritmo! Por esta razón y, sobre todo, por que hay muchas empresas que dependen de los pagos atrasados de las administraciones para sobrevivir y para acometer nuevos proyectos, el Gobierno aprobó el pago directo a estos proveedores. Ya se sabe que han reservado unos 35.000 millones para hacer frente a estas deudas públicas que se podrán comenzar a cobrar en el mes de mayo.
Como en todo concurso de acreedores –antes llamado de suspensión de pagos-, la entidad deudora acuerda con sus acreedores una renegociación de la deuda y una quita de la misma para poder seguir funcionando en el futuro. Eso es el plan de viabilidad de una empresa y eso mismo es lo que ha pedido el Gobierno a las administraciones para hacer frente a los préstamos que les va a conceder. Por eso me ha chocado mucho que algunas empresas se hayan puesto en plan yo no perdono un duro a la Administración. Y están en su derecho. Pero entonces, tardarán más en cobrar. Y tal y como está el patio –con las previsiones de declive económico, paro etc.- a saber qué ocurrirá dentro de seis meses.
Al margen de si las empresas negocian o no una quita con la Administración, lo que más importancia merece –una vez cobrado- es revisar profundamente las relaciones entre la Administración y la empresa. Lo que habÃa hasta la fecha ha sido muy chungo. Muy poco profesional. Con un olor a podrido que tira para atrás. Y claro, pasa lo que pasa. Que ahora hay quien no tiene facturas por trabajos realizados pues tenÃan promesas para otros encargos futuros. ¿Y qué hacen los nuevos gobernantes? Pues más les vale que cambien de polÃtica y se ciñan a la legalidad y profesionalidad. De otra forma, no hay manera de gobernar con eficacia y sentido común.

























