El que los dirigentes de los partidos polÃticos en nuestro paÃs sigan negándose a cumplir con la paridad de género en el reparto de candidaturas a cargos de elección popular que estarán en juego el próximo 1 de julio, tal como lo estipulan los ordenamientos y leyes electorales en México, asà como la propia normatividad interna de los partidos polÃticos, representa un retroceso en contra los avances en materia polÃtica y de derechos humanos que recientemente hemos logrado en México.
Puede entenderse que los partidos que representan a la derecha en México se nieguen a ejecutar dicha disposición legal, pues tradicionalmente tanto el PRI como el PAN nunca se han distinguido por su respeto a los derechos de las mujeres, sino al contrario, en muchos estados han promovido el encarcelamiento de mujeres que se atreven a decidir sobre su propio cuerpo y su sexualidad. Lo que es realmente preocupante es que los partidos de la izquierda -entre ellos el PRD- sigan poniendo objeciones para acatar los ordenamientos que buscan frenar actos de discriminación contra el sector femenino.
De no poner la autoridad electoral un freno a las prácticas discriminatorias prevalecientes en las dirigencias de los partidos polÃticos, seguiremos siendo testigos de casos como el de la diputada Claudia Edith Anaya Mota, desplazada por su discapacidad fÃsica de la primera fórmula del Senado por el PRD para darle dicho lugar al hermano de Ricardo Monreal, coordinador de campaña de Andrés Manuel López Obrador; o la eliminación de las listas plurinominales al Congreso de la Unión, por primera vez en muchos años, de los espacios ganados por las feministas y las activistas de la diversidad sexual.
De persistir entre la clase polÃtica nacional, dominada mayoritariamente por varones, la visión machista y misógina que excluye a las mujeres de la competencia leal con sus contrapartes masculinos por los cargos de elección popular y de dirección, serán cada vez más frecuentes las quejas de compañeras como las antes citadas. Peor aún, ello constituirá el primer paso para la violación de otros derechos de las mujeres que invariablemente conducen a actos de violencia fÃsica y delitos sexuales que a nadie convienen.
Hacemos un llamado respetuoso a los hombres que mueven los hilos de la polÃtica mexicana a rectificar su postura con respecto a sus contrapartes mujeres y a no temerle a la competencia equitativa entre los sexos, pues serán las ciudadanas y los ciudadanos quienes finalmente decidan sobre los más de dos mil cargos que estarán en disputa el próximo 1 de julio.
A T E N T A M E N T E
Hortensia Aragón Castillo
Coordinadora Nacional
Foro Nuevo Sol-PRD
























