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Afinemos el oído. Ya van a comenzar a hablar y como tienen ahora el tiempo medido –menos de noventa días-, lo harán hasta por los codos. Faltaba más. Ya no tienen encima al fiscal llamado IFE que hay cumplido, con excelencia, las consignas presidenciales para atar de manos y cuerdas vocales a los aspirantes opositores mientras Josefina, la abanderada del PAN, se dio tiempo para viajar y visitar a las mandatarias sudamericanas dando lecciones de antihistoria como cuando defendió el legado del más oscuro de los dictadores chilenos, Augusto Pinochet, exaltándolo por sus éxitos económicos… al más puro estilo de la ultraderecha, como en España en donde la reforma laboral, sin consideraciones contra los trabajadores, llevó a los sindicatos a la huelga general ayer mismo. Siempre hay puntos de encuentro.

No se olvide que Josefina está aconsejada por un grupo de catalanes, encabezado por Antonio Solá Recher, ahora nacionalizado mexicano por mandato discrecional del señor Calderón, a quien apenas ahora –después de años de denuncia de este columnista- fustiga la izquierda mientras el PRI guarda distancia, temeroso, una de las condiciones que más han destacado en el preámbulo de la carrera presidencial. Porque, sin género de duda, Enrique Peña Nieto no parece muy valiente ante la secuencia de candados y de trampas en su contra, ni las institucionales ni los provenientes de las mafias que están enfrentadas a las del viejo priísmo. Digamos que el buque insignia contra él es Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien le amenazó de muerte según testimonios que ya he hecho públicos –“Nuestro Inframundo”, Jus, 2011-. ¿Y quiénes están detrás? Piensen mal y acertarán, amables lectores.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, quien jamás salió de la incongruencia al desconocer un gobierno del que formaban parte diputados y senadores de su partido mientras él se autodesignaba, mediando un mitin masivo de incondicionales, “presidente legítimo” y cruzaba su pecho con una banda tricolor de caricatura, fustigó a los funcionarios del IFE, durante su registro, asegurando que espera de ellos un trato distinto al que le dispensó el organismo en 2006. ¿Y qué argumentos tiene a favor para pensar en alguna diferencia? Al contrario: los consejeros del IFE han comenzado más temprano sus intervenciones y no para favorecer, precisamente, a la coalición de izquierda o al PRI. El sello de Los Pinos es tan evidente como imborrable, reafirmando, como ha sucedido igualmente en la Suprema Corte de Justicia, la preeminencia de facto del presidencialismo autoritario.

Po9r su fuera poco, Andrés Manuel, en el colmo de sus contradicciones de conciencia, no sólo admitió sino promovió la incorporación de Manuel Bartlett a las listas por el Senado, blindando así a uno de los represores históricos de la izquierda, perseguidor de líderes sociales y de opinión en la malhadada década de los ochenta. Y, como si nada hubiese ocurrido, el siniestro ex gobernador de Puebla ha vuelto a nacer libre de sus pecados mortales en lo político y lo social. Un absurdo que, desde luego, causará estragos al discurso de López Obrador por mucho que intente vender el falaz argumento de la “República amorosa” como justificación para realizar cooptaciones de estas dimensiones. Ni modo que, en la cruzada en pro de los pobres, se justifique a quien fue secretario de Gobernación del régimen más empobrecedor del último medio siglo.

¿Y qué decir del atemorizado Peña Nieto quien, todos los días, se levanta para ver si ha perdido algún puntito más como si fuera un equipo de fútbol en pos de las clasificaciones y no alcanza a medir las dimensiones de su tremenda baja política, así como tampoco lo hizo, en su oportunidad, Humberto Moreira, el defenestrado y escondido ex dirigente nacional del PRI?

El argumento más rutilante del priísmo es que en éste radica la “costumbre del poder” contra las torpezas, errores y desviaciones de la derecha que nos han puesto en jaque. Sólo eso, en vez de definir cómo sería la perspectiva, sobre todo respecto a la lucha contra el cr9imen organizado al alza, de ganar la Presidencia y abortar los planes de Calderón. ¿Ha dialogado con los mandos militares al respecto?¿Está seguro de contar con ellos si llega a Los Pinos?¿Qué les ofrecerá a cambio de modificar las estrategias para intentar devolver la tranquilidad a la sociedad maltrecha? Tales son preguntas naturales que el mexiquense elude, arqueando las cejas.

Cuando hablé con él al respecto, su respuesta no me convenció:

–Creo –me dijo- que es necesario formar unja corporación, al estilo de la DEA estadounidense, preparada específicamente para perseguir a la delincuencia organizada.

Luego me vendría a la cabeza una duda razonable: ¿y con quiénes formaríamos esta institución de elite?¿Acaso con las mismas policías que están tremendamente infiltradas al grado de que sólo son confiables, cuatro de cada diez elementos de acuerdo al conteo y reconocimiento oficiales? No abundó Peña porque, seguramente, cuanto dijo le vino a la cabeza en ese momento, más para evadirse del tema y no parecer que lleva las manos vacías, sin medir alcances y réplicas. Porque, en todo caso, también podría caerse en el garlito de que, mientras tanto, la DEA tomara posiciones dentro de la policía en formación, facilitándose así la invasión sin resistencia del gran gigante estadounidense que, sin embargo, no exhibe sus estadísticas respecto a la persecución, en territorio norteamericano, de quienes cruzan con cargamentos infestados de drogas y los distribuyen en las zonas urbanas más populosas sin la menor inquietud.

Finalmente, lo dicho: a Josefina Vázquez Mota, quien está segura de remontar las encuestas –y lo hará si se sigue la estrategia de 2006 como parece aunque tal sea en contra de las verdaderas intenciones del electorado-, habría que llevarla a la primaria de la política para hacerle ver que no se puede exaltar a Gran Bretaña en Argentina cuando se ha resucitado el gravísimo conflicto de Las Malvinas, ni puede hablarse de Pinochet para colocarla al lado de la luchadora que fue presidenta, Michelle Bachelet, una de las torturadas por la dictadura aviesa. No es cuestión sólo de sentido común sino, sobre todo, de elemental cultura. ¿O acaso ya hasta la memoria sobra si se trata de inducir al electorado por la senda de las falacias sin sentido?

Vaya terna. Y ni modo que miremos al entenado de Elba Esther, el títere Gabriel Quadri, o a “Juanito”, como posibilidades alternas. Estamos sumidos, igual que hace seis años, en la coyuntura de elegir “al menos malo” porque no hay posibilidad de encontrar al mejor. Lo iremos desmenuzando a partir de los próximos días cuando las campañas se hagan paralelas a las cofradías de Semana Santa que comienzan a popularizarse en México.

Debate

Es indiscutible que, a la par con los hispanos expertos en marketing y con sueldos millonarios –en euros, naturalmente-, el operador estrella de Felipe Calderón es Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública y “escudo” detrás del que se protege el titular del Ejecutivo federal contra la marea de sus propios y gravísimos yerros, como los montajes policíacos que vician los procesos judiciales; tal el caso de la francesa Florence Cassez quien, en un estado d Derecho, ya debería estar libre aun sin considerarla inocente. ¿La ley se cumple sólo a satisfacción y mediante consigna de la casa presidencial?¿A esto nos ha devuelto la alternancia falaz?

Con las campañas, desde luego, el espionaje aumentará como parte de la nueva “campaña negra” preparada contra los adversarios –no sólo los candidatos opositores- del gobierno en curso. Para eso se han invertido cantidades millonarias en la construcción de búnkers y metodología de elite –como el registro de diez mil voces de secuestradores para sustituir a los bancos dactilares con mucha mayor rapidez y eficacia-, no sólo para detectar a los delincuentes sino también a los políticos, periodistas y líderes de opinión incómodos. Lo de menos es acusarles, interpretando palabras y diálogos como ha venido ocurriendo desde los célebres “vídeos” con los que iniciaron las andanadas sucias en 2005; se trata, sencillamente, de desprestigiar como sea ante un conglomerado receptivo a creer cuando mande la propaganda oficial, minada su capacidad de asombro.

Por supuesto, los búnkers de la Secretaría de Seguridad Pública y el de Los Pinos cuentan con estas nuevas armas estratégicas que pueden mover sus blancos, desde los secuestradores… hacia los partidos políticos by sus postulantes. Quizá por ello tantos temen y tantos optan por claudicar.

La Anécdota

Le pregunté a Francisco Niembro, en funciones de subsecretario de Seguridad Pública, dentro del búnker de Constituyentes y sentado en la gran mesa del consejo, cuántas veces había presidido allí el mandatario Calderón en los meses que ha funcionado desde su inauguración hace casi dos años. Y me respondió:

–Bueno, él sólo una vez. Cuando inauguró las instalaciones.

–Y, por otra parte, ¿a cuántos grupos ha recibido usted aquí para ilustrarlos?

–Aproximadamente, a unos ciento treinta y seis.

Magnífico: con solidez inexpugnable contamos con el mayor y más fortificado centro de conferencias subterráneo del mundo. Otro galardón del que debemos enorgullecernos gracias a la “inmaculada” gestión del señor Calderón. ¡Ya sólo faltan ocho meses!