Entre quienes aspiran a la Presidencia –debemos ser cuidadosos con el empleo de los calificativos por razones de género-, existen determinados temas tabúes, de esos que en corto nadie se atreve a plantear, procurando ignorarlos e incluso instruyendo a sus operadores polÃticos evitar cuestionarios cargados “de insidiaâ€, entendida ésta por los afectados como el interés de colectivo sobre los asuntos controversiales –las verdaderas noticias de cada episodio-, de los dos candidatos presidenciales con peso –de Gabriel Cuadri que se ocupe en atenderlo la maestra Elba Esther Gordillo-, y de la aspirante panista al mismo cargo, erigida como tal en el partido históricamente más misógino de la singular democracia mexicana. Las estadÃsticas están a la vista para quienes quieran consultarlas confirmando nuestro aserto.
Más allá de las encuestas diarias, los sondeos inducidos y la injerencia grosera del titular del Ejecutivo en el proceso electoral –antes y ahora cuando apenas han arrancado las campañas casi coincidiendo con la Semana Santa, como si se tratase de un duelo entre cofradÃas-, es necesario conocer a los protagonistas fuera del glamour de la propaganda que no difunden jamás cuáles han sido los tropiezos y son los fracasos de cada ponente como si fueran casi donceles o doncella inmaculados, sin pecados siquiera veniales y con una aureola más grande que la del llamado Santo Padre a quien cuestionaron hasta las monjitas de la primera fila y las altas damas de sociedad que fueron incluidas en el pasamanos de la visita supuestamente pastoral, pero absolutamente polÃtica.
Comencemos nuestra exploración por la senda de lo que pretenden callar las mordazas:
1.- La candidata oficial, Josefina Vázquez Mota, elude hablar del régimen en curso –lo hace sólo en contadas ocasiones- para evitar la interrogante sobre si continuará o no por la senda marcada por Calderón en cuanto a los experimentos bélicos inútiles en cuanto a que no se ha abatido la exportación de drogas hacia los Estados Unidos. Defender al mandatario en funciones no es tarea de cómplices, ni de incondicionales, sino de brujos o brujas para que nadie quede excluido.
Y es ésta la pieza angular por la que los otrora opositores casi formales perfilan la defensa de la continuidad polÃtica, de la mano de los mismos mafiosos actuales señalados por sus tremendas negligencias criminales; basta citar los nombres de Juan Molinar Horcasitas -¿se acuerdan de la guarderÃa ABC de Hermosillo porque yo no puedo sacarla de la memoria?-, y Genaro GarcÃa Luna, internacionalmente conocido por efectos delo escándalo procesal en el que envolvió a Florence Cassez enturbiando las relaciones diplomáticas con el gobierno de Francia.
Por otra parte, ¿a qué aspira el marido, Sergio Ocampo Muñoz, utilizado ahora como experto en ingenierÃa cibernética por los importados expertos en marketing adoradores del club “Barsaâ€? Desde luego, si las primeras damas ya acostumbran sacar la cara para sustituir a sus respectivos consortes –el mal se extiende por doquier, sobre todo en Sudamérica-, ¿qué podremos decir del “primer caballeroâ€, en caso de constituirse asÃ, con la vista puesta no en seis sino en doce años de gobierno?¿No serÃa tal conducta uno más de los retrocesos contra los propósitos de cambio y saneamiento que esperábamos todos, especÃficamente para abatir el nepotismo y los compadrazgos que siguen sosteniendo a los cacicazgos aldeanos?
2.- El abanderado priÃsta –lo es desde hace un par de años cuando fue evidente que nadie podrÃa alcanzarlo entre sus correligionarios-, calla también muchas cosas. Por ejemplo, que nadie le hable de su parentesco con Arturo Montiel –acaso el más ladrón de los ex gobernadores mexiquenses aunque pretenda darse baños de pureza-, y con Alfredo del Mazo –quien también intentó ser presidente y se quedó en la pasarela, hundido por las intrigas de Manuel Bartlett, ahora candidato “de la izquierda†al Senado, sin renunciar al PRI-; también es obvio que, alrededor no debe sonar el nombre de Mónica Pretelini, su primera esposa, muerta en circunstancias si no sospechosas cuando menos sà negligentes. No es un caso paralelo al de Elena Sañudo de Núñez, quien fuera mujer del ahora ex gobernador de Hidalgo, Manuel Ãngel Núñez Soto, cuya muerte, bajo la abyecta complicidad de la procuradurÃa estatal, desató sospechas muy bien fundadas; y nunca se atrajo el expediente, como debió ser, al fuero federal.
Mafias y crÃmenes impunes han sido el derrotero de no pocos priÃstas que ahora cursan hacia otro partidos en busca del beneficio del fuero constitucional en sus años postreros y como homenaje preclaro a la injusticia. Por ello, claro, Peña prefiere no ser interrogado sobre cuál serÃa el destino de los ex presidentes, priÃstas obviamente pero igualmente ponzoñosos como el semi traidor Bartlett, que ahora le impulsan convencidos de que requerirá de ellos llegada la hora de gobernar. ¿O de plano se pondrá en manos de ellos? Cuando le pregunté al respecto, respondió acaso sin meditarlo:
–Primero, debo ser presidente para contestar a esa interrogante.
Como explicando que lo indispensable, en estos momentos, es sumar y no restar… aunque se trate de Montiel, Salinas o Zedillo. ¿Pero puede creerse en quien lleva un costal encima de este tamaño?
3.- El caso más triste es el de Andrés Manuel López Obrador, visto como una opción válida hace seis años. En el colmo de la incongruencia no sólo se rodea de los ex salinistas más connotados –Camacho, Ebrard, etcétera-, formados a la sombra del rey de la mafia según dice, sino que impulsa hacia al Senado al represor Bartlett, presunto autor intelectual de los crÃmenes contra más de doscientos luchadores sociales del Frente Democrático Nacional que fue el origen del PRD, y también de los ochenta asesinatos contra periodistas crÃticos o incómodos. ¿Tan pronto olvidó cuanto hablamos, él y yo, al respecto?¿Es confiable quien emite una opinión en privado diametralmente opuesta a las acciones que toma en la praxis?
Hay mucho más, desde luego. No ha explicado –ni quiere- cómo es que pudo andar por los alterados caminos en donde privan los violentos –el EZLN, el EPR y el ERPI, entre otros-, sin ser siquiera localizado por sus cabecillas. Geográfica y polÃticamente es imposible. ¿Fue allà donde nació la estrategia de la “República amorosa†como preámbulo a un levantamiento general en caso de no ser electo? Esta es, sin duda, la interrogante que más puede irritarle al candidato de las izquierdas. Y seguramente considerará que formularla es un indicio de que se está sirviendo a “otros interesesâ€, los de la mafia claro, en vez de responder a conciencia y con detalles que prueben cada palabra.
Tales son los secretos mejor guardados y más vistos de los aspirantes a la Presidencia. Quien se anime a exhibirlos merecerá, cuando menos, el privilegio de la duda. Los otros, no.
Debate
Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe Calderón, fue considerada por este columnista, desde el inicio de la administración federal en curso, como el más grande e importante capital polÃtico de su consorte; sobre todo después de la amarga experiencia de su antecesora, en el cargo informal de “primera damaâ€, Marta Sahagún Jiménez, a quien todavÃa Vicente le concede el privilegio de haber sido cogobernante sin que nadie la hubiese elegido para ello. Una deformación de la democracia cuando se intenta poner sello propio.
Pues bien, doña Margarita fue discreta, sutil y elegante durante la primera fase del sexenio actual; después sobrevino una transformación sorprendente, acaso como reacción natural a las incorreciones insuperables de su marido y los rumores que surgieron en su entorno –por ejemplo, cuanto pasaba por la Puerta Cuatro de Los Pinos, como referà en “Nuestro Inframundoâ€, Jus, 2011-, hasta el grado de convertirse en una especie de custodia del futuro, convencida de haber perdido el presente, para blindarse ella y hacer lo propio con sus vástagos y hermanos para cuanto pueda ocurrir a partir del primero de diciembre. Esto es: funge como la gran administradora secreta de los negocios familiares que le asegurarán a los Calderón, por varias generaciones, una vida sin sobresaltos pecuniarios de ninguna Ãndole.
Poco a poco se irán desmenuzando las lÃnea de las empresas surgidas a la sombra del poder presidencial y en ellas aparecerá, sin remedio, el referente a los Zavala Gómez del Campo. Me dicen que es el maldito virus que pulula sobre las heredades de Los Pinos y para el cual no se ha encontrado, hasta hoy, antÃdoto alguno: a cuantos viven allà los vuelve locos en ambición y supuesta omnipotencia, los signos más reveladores de la autocracia no extinta.
Yo creà en Margarita como el gran contrapeso ara asegurar un gobierno potencialmente serio a cambio de su ilegitimidad de origen. Por lo visto, no fue asà lamentablemente.
La Anécdota
Cuando la pareja presidencial dejaba atrás los catafalcos de quienes murieron en el fatÃdico accidente del 4 de noviembre de 2008, entre ellos el “delfÃn†Juan Camilo Mouriño, doña Margarita apretó el brazo de su marido y le dijo en voz suficientemente alta como para poder ser escuchada por terceros:
–A ver si ahora modificas tu conducta. Ya hay demasiado dolor sobre nosotros.
Felipe le retiró el brazo, frunció el entrecejo y caminó a mayor velocidad.
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