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Las fuerzas del Gobierno sirio bombardearon el lunes objetivos de la oposición en la ciudad de Homs, a pesar de la promesa realizada por el presidente Bashar al-Assad al enviado de paz internacional Kofi Annan de poner fin al fuego y retirar sus tanques y artillería.

Annan, quien se reunió con Assad el 10 de marzo en Damasco para discutir su plan de paz, tenía previsto dirigirse al Consejo de Seguridad de la ONU el lunes más tarde para informar si había visto algún progreso hacia su implementación.

“Hoy no se siente muy diferente a ayer o el día anterior o el día previo a ese”, dijo el activista opositor Waleed Fares desde Homs. “Disparos y matanza”, agregó.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña que reúne reportes de todo Siria, informó que 70 personas habían muerto el domingo, incluyendo 12 víctimas civiles por disparos en Homs.

Diecinueve soldados y 12 rebeldes murieron en enfrentamientos, agregó.

Cinco personas murieron en lunes en la provincia central de Homs. En Aleppo, la segunda ciudad siria, la explosión de una bomba el lunes en un kiosco provocó la muerte de su dueño, un seguidor de Assad, informó.

Al menos dos personas murieron y ocho resularon heridas en bombardeos del Ejército en ciudades en la norteña provincia de Idlib, que comparte su frontera con Turquía.

Funcionarios turcos dijeron que refugiados estaban cruzando la frontera a razón de 400 por día. Más de 40.000 sirios se han refugiado en países vecinos desde que los disturbios comenzaron hace un año, según cifras de Naciones Unidas.

Areas pro-oposición de Homs han estado bajo ataque de fuerzas del Gobierno desde principios de febrero, convirtiendo a la ciudad de un símbolo del levantamiento de un año contra décadas de gestión de la familia Assad e impulsando los esfuerzos internacionales para poner fin al baño de sangre.

Annan pidió la semana pasada que Assad ponga fin inmediatamente a la acción militar y los rebeldes del Ejército de Liberación Sirio dijeron que detendrían el fuego si retiraba sus armas pesadas de las ciudades.

Pero Assad dijo que debía mantener la seguridad en áreas urbanas.

Naciones Unidas dice que los soldados y las fuerzas de seguridad sirias han matado a más de 9.000 personas durante los últimos 12 meses. Damasco sostiene que los rebeldes provocaron la muerte de 3.000 efectivos y policías.

Assad culpa del malestar a “terroristas” con respaldo extranjero y ha propuesto su propio programa de reforma, que sus enemigos domésticos y sus opositores internacionales han rechazado.

El lunes, la agencia de noticias oficial SANA dijo que los planes para una elección el 7 de mayo seguían adelante, en la que los sirios podrán elegir “a quien vean que los representa mejor”.

Pero esto probablemente no termine con los esfuerzos internacionales para forzar la salida de Assad.

Jakob Kellenberger, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), está en camino a Siria para mantener conversaciones con el objetivo de expandir las operaciones y obtener acceso a todos los detenidos.

Kellenberger, cuya visita de dos días incluirá paradas en áreas afectadas por los combates, presionará por la propuesta del CICR para un cese del fuego diario de dos horas para poder evacuar a los heridos y entregar provisiones a civiles, informó en un comunicado.