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Todavía puede ser muy precipitado emitir un juicio o incluso manifestar expectativas en este camino que apenas empieza hacia la elección del 1 de julio, sin embargo, lo que parece claro es que si las campañas y los propios candidatos no dan más de lo que hemos visto hasta ahora, esta elección estará permeada de estatismo.
Enrique Peña Nieto se siente ya el ganador absoluto de la contienda, se saborean los priístas su regreso a Los Pinos, ese que ven cerca hace varios años. Josefina Vazquez Mota que parecía poner a temblar este suelo de seguridad para los del tricolor, ahora se le ve tambalear y ninguna plegaria resultará suficiente si la estrategia no resulta óptima en todo sentido. Andrés Manuel López Obrador parece sepultarse en este choque entre su deseo de reconciliación y el cambio verdadero como proyecto, parece que de la tercera posición le resultará difícil levantarse. Y finalmente, Gabriel Quadri, en una cuarta posición que no va a modificarse, ese destino que tanto él como su partido conocen, ya veremos, más temprano que tarde tal vez, sus verdaderos objetivos detrás de esta candidatura.

Tal vez es tanta la expectativa que se tiene de las campañas presidenciales, que tendrán solo 3 meses de duración, que los arranques de campaña y actividades en estos pasados días han sido insípidas. Los arranques de campaña particularmente no sorprendieron a nadie y mucho menos conmocionaron seguidores, Enrique Peña Nieto inició en Guadalajara dando un claro mensaje de enfrentamiento con el PAN pues se está disputando la gubernatura del estado y pareciera que después de muchos años el tricolor le arranca esta capital al blanquiazul, Josefina Vazquez Mota siguió las tradiciones de sus antecesores, Andrés Manuel López Obrador con sus ya típicas y desgastadas conferencias de prensa y Gabriel Quadri buceando, sí, en lo más profundo y salado del mar de Veracruz.
Sin embargo, es aventurado lanzar algún diagnostico o suposición sobre el resultado, apenas comienza el show y habrá que esperar para ver su desenlace. De lo que no hay duda es que ningún candidato está levantando las pasiones que esperaríamos, ninguno está haciendo la correcta unión de propuestas acordes con la realidad del país y conmocionar sentimientos que lleven  al voto razonado, responsable y esperanzador. La expectativa tal vez esta en ver a esa candidata panista como líder bien plantada, con sus puntos a favor bien consolidados y transmitiendo se mensaje que logre cooptar a los electores indecisos, a Enrique Peña Nieto con su freno de mano puesto para evitar los errores que comete cuando se sale un poco de la línea y al candidato de las izquierdas con esa gran oratoria y con un discurso lo más apegado a lo que era y lo más alejado a lo amoroso y la reconciliación que suena a contradicción.

La elección no está definida, mucho veremos todavía, ya se verá.

Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.