crucifican

Miles de personas se congregaron en pueblos de Filipinas para ver cómo los devotos eran clavados a cruces en el Viernes Santo a fin de recrear el sufrimiento de Jesucristo, en un rito anual que prosigue pese a que los dignatarios de la Iglesia tratan de desalentarlo.

Nueve hombres con coronas de espinas en la cabeza fueron crucificados durante algunos minutos por aldeanos ataviados como centuriones romanos en la provincia nortea de Pampanga en el pueblo de San Pedro Cutud. Por lo menos otros 8 fueron clavados a cruces en pueblos vecinos.

El espectáculo refleja una variante singular del catolicismo que mezcla tradiciones eclesiásticas con supersticiones folclóricas filipinas.

Muchos de los penitentes empobrecidos se someten al ritual para pedir perdón por sus pecados, orar por los enfermos, por una vida mejor o agradecer lo que consideran milagros.