El lujoso crucero Oasis of the Seas rescató a un grupo de 23 cubanos, cuya barca con el motor descompuesto navegaba a la deriva en aguas internacionales frente a Jamaica, y los entregó en Cozumel a autoridades del Instituto Nacional de Migración.

Uno de los isleños, Isidro Salcedo Arias, declaró que cada uno de ellos tenía aproximadamente 125 mil pesos cubanos en efectivo, equivalentes a cinco mil dólares estadunidenses para pagar a un “pollero” que les ayudaría a pasar la frontera de Estados Unidos.


La cifra establecida fue de cinco mil dólares por persona. Al tipo de cambio actual, el grupo llevaba en moneda cubana más o menos un millón 437 mil 500 pesos mexicanos.

Al llegar a México, varios de ellos gritaron consignas políticas contra el gobierno de La Habana. La guardia del INM en Cozumel los envió a la estación migratoria de Chetumal, Quintana Roo, en donde se decidirá su situación.

Los cubanos dijeron que buscaban llegar a Estados Unidos y zarparon hace 22 días de puerto Granma, en una balsa de dos metros y medio que armaron a escondidas.

Dijeron ser originarios de las provincias de Manzanillo y Bayamó. La idea era llegar a Honduras y de ahí proseguir a través de Belice y México.

Sin embargo, el motor falló y quedaron a la deriva en mar abierto a unos ocho kilómetros de la isla Gran Caimán, en donde los ubicó la tripulación del crucero Oasis of the Seas, de la naviera Royal Caribbean que se dirigía a Cozumel, Quintana Roo.

En el crucero recibieron alimentos y atención médica. La tripulación del trasatlántico los entregó al desembarcar en Cozumel en donde Migración solicitó apoyo de tres patrullas de Seguridad Pública para trasladar a los antillanos.

Los rescatados dijeron que durante la travesía se alimentaron de una ración de galletas y agua y mencionaron que decidieron escapar de Cuba en busca de mejor futuro, porque en la isla el máximo salario equivale a diez dólares al mes.

Pidieron no ser regresados a Cuba, porque temen ser enviados a la cárcel con condenas mínimas de cinco años.

Inspectores de Migración comentaron que los isleños presentan buen semblante y que no acusaron síntomas de deshidratación. Pese a que aseguran haber navegado 22 días, ninguno tenía las características quemaduras de los rayos solares.