En Nigeria, la infamia, la matanza sectaria y fanática continúan fieles a su tradición dominical. Al menos 38 personas perdían la vida y decenas resultaban heridas este domingo en un atentado perpetrado en las inmediaciones de una iglesia de la ciudad de Kaduna, en el norte del país más poblado de África, según confirmaron los servicio de Emergencias.

El suceso tuvo lugar cerca de las once de la mañana, cuando un coche bomba hizo explosión en las cercanías de una de las numerosas iglesias que la organización evangélica «Assemblies of God» mantiene en la ciudad, reconocía el portavoz de emergencias, Yushau Shuaib, poco después de conocerse el suceso.


Pese a que hasta el momento ningún grupo se ha atribuido la autoría del atentado, las primeras hipótesis policiales apuntan a Boko Haram, «la educación occidental es pecado» en el dialecto hausa, y también conocido como Al Sunna wal Jamma, o «seguidores de las enseñanzas de Mahoma» en árabe.

Precisamente este grupo rebelde -fundado en 2002 por el líder religioso Mohammed Yusuf – ya fue responsable de la muerte, el pasado mes de marzo, de diez personas en un ataque similar contra la parroquia de Saint Finbar, en la localidad de Jos.

Para paliar esta situación (solo en 2011, el grupo terrorista se cobró la vida de al menos 491 personas, entre ellas cincuenta la pasada Navidad), a finales de año, el presidente del país, Goodluck Jonathan, declaró el estado de emergencia en cuatro provincias del Estado.