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En el país han ocurrido cosas que no debiéramos olvidar para evitar repetir los errores históricos cometidos que nos han hecho un enorme daño, pero no obstante lo anterior, y con el riesgo de tropezarnos nuevamente en la misma trampa, seguimos la misma ruta.
Una de las equivocaciones que cambió profunda y prácticamente el destino de nuestro país, para mal, lo fue la estatización de la banca, que no nacionalización de la misma, pues mexicana ya era ésta. Cuando la pertenencia de la Banca estaba en sus originarios propietarios, éstos la operaban bajo el control y supervisión del gobierno del Banco de México y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

El pretexto del Gobierno para realizar la estatización el primero de diciembre de 1982, a unos cuantos meses de terminar su sexenio, fue que los banqueros estaban haciendo grandes fortunas con la compra y venta de dólares, lo que llevaba al Banco de México a terminar con las reservas de dólares que le impedían cumplir con sus compromisos internacionales  y satisfacer el mercado interno de esa divisa.
El cómo los banqueros se hicieron de o acumularon grandes fortunas es otra historia, pero lo cierto es que a éstos les convenía mantener su  acercamiento con el estado mexicano; su participación política dentro de las instituciones partidistas o  partidos políticos era superficial y  muy discreta sobre todo cuando se le relacionaba con algún partido político que por lo general lo era el Revolucionario Institucional. Prácticamente no tenían necesidad de incorporarse a ningún partido puesto que tenían derecho de picaporte en la Presidencia de México y cuando se les presentaba algún problema directamente lo comentaban con el presidente de facto del PRI  que no era otro que el propio Presidente de la República, encontrando siempre una respuesta positiva a sus inquietudes.
Fue Miguel de la Madrid, después de la estatización, quien los convenció a tener una participación activa en la vida política partidista y, debido al golpe recibido al ser despojados de la banca comercial, los motivó prácticamente a fortalecer al único partido político con el que ya tenían identificación, al menos religiosamente: el
partido católico de Acción Nacional.
Con recursos económicos propios fueron fortaleciendo al PAN y al mismo tiempo ocupando posiciones políticas tanto administrativas como de elección popular. Cabe señalar que desde la época de Luis Echeverría y posteriormente en la de López Portillo (no aceptados por los banqueros por su ideología socialista) y fresca la (“La nacionalización de la banca se consideró una arbitrariedad del gobierno, que era facilitada por el carácter autoritario  y corporativo del régimen”. Leticia Barraza,  e Ilán B”ixberg, dixit).
Los empresarios se sentían profundamente lastimados por las políticas sociales aplicadas y vieron en el Partido de Acción Nacional, no solamente la oportunidad de tener un apartido ad hoc a sus intereses y utilizarlo o servirse de éste para llegar a posiciones tanto en el Congreso de la Unión como en los gobiernos de los Estados y sus legislaturas.
Por los antecedentes políticos anteriores que llevaron a la extranjerización de la banca del país, a escasos dos meses y medio de las elecciones federales, pudiéramos afirmar con toda claridad que el “capital” en forma genérica ya tiene candidato a la Presidencia de la República y desde luego que éste no lo es Andrés Manuel López Obrador ( aun  cuando haya algunos empresarios que consideran al candidato de la izquierda como el mas formal o el que menos daño les pueda  hacer) por lo que mantendrán una actitud de franco apoyo y harán todo lo que esté a su alcance, legal o ilegal, para continuar impulsando la candidatura de Peña Nieto, puesto que Josefina Mota nomás no desprende.
No obstante esa posición empresarial y ha sabiendas de que los gobiernos realizados por el PRD en la capital de la República ha sido ejemplo del cómo se deben hacer las cosas para crecer. Tanto Andrés Manuel como el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas fueron aceptados mayoritariamente por la población, pues durante sus mandatos, mantuvieron una actitud de respeto a tirios, troyanos y empresarios, mismos con los que permanentemente los gobiernos del PRD  han sostenido lazos de comunicación que ha permitido una relación de respeto mutuo.
Pero si bien los empresarios –que son muchos -por una parte cuentan con enormes recursos económicos para inyectar en las campañas políticas de otros candidatos, los marginados de siempre que “siempre son más socialmente” saben de lo que puede pasar si siguen los mismos gobernantes.