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Todo movimiento, toda palabra, cualquier acción, manifestación de alegría o de tristeza, surgidos, realizados o consumados por el Presidente de México tienen un significado y una repercusión. El veracruzano Jesús Reyes Heroles, mi recordado maestro universitario, sentenció que la forma es fondo y hoy es aplicable a lo acontecido el histórico lunes 2 de abril de este año de elecciones generales.
Uno de los patios de Palacio Nacional fue el escenario de un homenaje “de cuerpo presente” al Presidente Miguel de la Madrid. No me equivocó al no escribir “expresidente”, porque los honores se le rindieron para reconocer “ su entrega, su esfuerzo y dedicación en los momentos aciagos en los que le tocó dirigir los destinos del País como Presidente de la República”.

Recordemos que en este sexenio se han realizado funerales de Estado con motivo del fallecimiento, trágico por cierto, de dos secretarios de Gobernación y de otros servidores públicos. Seguramente el Presidente Felipe Calderón Hinojosa consideró que hacerlo al morir Miguel de la Madrid Hurtado, era lo más adecuado dada la investidura presidencial.
El propio Calderón Hinojosa calificó como “sentido y republicano” el acto organizado para recordar a un hombre que tuvo a México como su “gran pasión”. El sello político lo dio Carlos Salinas de Gortari, quien recibió el poder de manos del ahora homenajeado y al que hace tres años calificó de pensamiento senil por haber expresado que estaba arrepentido de la designación de Salinas como candidato presidencial. Hoy elogió al Presidente Calderón Hinojosa, quién sabe mañana que diga.
En Palacio Nacional también hubo capillas velatorias para Manuel González, el compadre preferido de Porfirio Díaz, y para Álvaro Obregón, el hacedor político de Plutarco Elías Calles. Ambos presidentes perdieron un  brazo en pleno combate. Manuel murió de enfermedad y Obregón cayó asesinado. Los restos de González están en la Rotonda del Panteón Civil de Dolores, en la Ciudad de México. Don Álvaro descansa en el Monumento a la Revolución, según Alejandro Rosas en su libro “Los Presidentes de México”, pero la realidad es que los restos están en Huatabampo, Sonora.

ELLA ENFERMA, ÉL CANSADO
Apenas estamos en las primicias de la campaña para llegar a la residencia oficial de Los Pinos y parece que dos de los cuatro candidatos registrados oficialmente sufren deterioro físico en su persona. A eso hay que sumarle la indiferencia con que la ciudadanía está viviendo el desplazamiento de los aspirantes, máxime que se le cruzó la Semana Santa.
Para empezar comentaremos que doña Josefina Vázquez Mota a sus lamentables fallas de logística, a la falta de expertos en la organización y la realización de mítines, asambleas, conferencias y visitas, en campaña político electoral, se suma la de sus afectaciones neurológicas que, dicen, datan de cuando fungía como titular de Educación Pública.
Los bien informados registraron que el 4 de abril de 2009, en la ceremonia de entrega de la SEP para irse a la Cámara de Diputados, los nervios la traicionaron cuando pronunciaba su discurso de despedida y el del Presidente Calderón lo escuchó sentada. Igual aconteció recientemente al estar en un acto con los integrantes de México S.O.S que preside Alejandro Martí, pero lo atribuyó a un ataque de gripe. Son desvanecimientos que deben ser atendidos por un médico.
Y don Andrés Manuel López Obrador en los días de la “precampaña” no tuvo empacho en advertir que se sentía cansado, dijo ya estar viejo y  que si la victoria no lo acompañaba la noche del domingo 1 de julio se iría a su fincada de nombre folclórico y altisonante.
Total, esperamos que el lunes 2 de julio las justificaciones de posibles derrotas sean bien fundamentadas.
TRES MUJERES Y UN… ¡GOBIERNO!
En la historia de la Capital del País, de la Ciudad de México, del Distrito Federal habrá de escribirse que en el año 2012 tres mujeres participaron en la búsqueda del voto ciudadano para obtener el mando político. El trío se enfrenta a un hombre que dice no tener afiliación a un partido político y que fue elegido candidato por el gobernante en turno.
Miguel Ángel Mancera Espinosa, de 46 años y capitalino de nacimiento,  es el contrincante a vencer. Abogado con muchos méritos académicos y doctor en Derecho. Lo apoyan Marcelo Ebrard Casaubón y los partidos políticos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano. Hombre sin experiencia político-administrativa y con amplios antecedentes en lo jurídico, particularmente en materia penal.
Por segunda ocasión el PRI postuló a la experimentada tlaxcalteca Beatriz Elena Paredes Rangel, simplemente Beatriz Paredes. Tendrá que luchar muchísimo porque la estructura de su partido está desquebrajada desde 1997 y hoy un líder de pepenadores es el mandón. Beatriz aún no está en el corazón de los votantes y no se escuchan las porras a su favor.
La respetable señora Isabel Miranda de Wallace aceptó ser la abanderada del Partido Acción Nacional, quien la apoya porque se trata de una luchadora social surgida en una misión imposible: identificar, perseguir y aprehender a los responsables del secuestro y muerte de su hijo. Pero la Ciudad de México requiere un gobernante con experiencia total.
Unas líneas más: Rosario Guerra perdió la guerra interna en el PRI y pasó a las filas del agonizante Partido Nueva Alianza.
Pero, de los cuatro, muy poco es lo que se habla. Ni para bien ni para mal y eso, afirman, es lo que le gusta al doctor Mancera Espinosa.     
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.