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El juego de los candidatos a la Presidencia, al parecer, es la de pasar de puntitas por las campañas sin alterar el pulso ni las coordenadas políticas, esto es esperando los derrapes de sus adversarios como si lo natural fuese que los demás hicieran la tarea en ausencia d recursos retóricos y morales para despertar a un conglomerado, el nuestro, severamente castigado por la violencia. Y de este factor surge, sin duda, el verdadero hilo conductor de la historia del presente: el miedo.

Fue evidente, por ejemplo, que Josefina Vázquez Mota, tan envalentonada en un principio, optara por recular y aparecer distraída, distante, mareada, en algunos actos públicos; sus operadores intentaron justificar los traspiés –el ejercicio de subir y bajar de los atriles-, aduciendo cansancio, pero tal rasgo, en el inicio de las campañas por la Presidencia, exhibía un rango de alta vulnerabilidad en el personaje con una vida privada menos lucrativa para los buscadores del hueso rosa.

Por otra parte, como publicamos en “Nuestro Inframundo” –Jus, 2011-, las amenazas del poderoso e intocable Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, único de esta especie acreditado entre los mayores multimillonarios del planeta por el especializado semanario Forbes, al ex gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, tras un grave incidente en Metepec –en donde la policía estatal a punto estuvo de arrestar al hoy extinto Ignacio Coronel Villarreal, determinó que el candidato priísta reforzara su seguridad desde hace tres años y más ahora, en el curso de la breve campaña electoral, la más corta de la historia –incluso comparándola con el periplo de Ernesto Zedillo tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo de 1994-, en el que los llamados “votos del miedo” obraron a su favor consolidándose, hasta hoy, como el mexicano que ha obtenido un mayor número de sufragios en los siempre manoseados comicios de nuestro país, nada menos 17 millones de sufragios.

¿Será este referente, la de las votaciones récord pese a lo reducido de la convocatoria proselitista, el que dio cauce a la idea de abaratar los procesos acortándolos al grado de que la mayor parte de los mexicanos no conozcan los trasfondos de los postulantes, las razones de sus temerarios cambios de perfiles y sus nuevas estrategias convalidando como adyacentes a quienes fueron sus adversarios más enconados? Ninguno se salva de esta penosa clasificación que devela, por sí, la vulnerabilidad de unos y otra en un curso zigzagueante por los infectados veneros de la República. Ya no es sólo cuestión de presupuesto sino de los riesgos que van en aumento en un país cuyas convulsiones internar, curiosamente, no merman el interés de los inversionistas de fuera. Por algo, el nuevo presidente del gobierno español, Mariano Rajoy Brey, gallego como “el cuadillo” Franco, está presto a viajar a México en defensa de los grandes intereses hispanos y, sobre todo, con el ánimo de expandirlos a la brevedad porque el negocio lo manejan ellos.

No se olvide que en 2008, cuando la recesión global puso de cabeza a la Unión Europea por primera vez –a México también, pero aquí ya estamos acostumbrados a las crisis-, los directivos del BBV-Argentaria, compradores de Bancomer a precios de oferta –muy por debajo de sus verdaderas disponibilidades de capital- y con la bendición de los neoliberales gobernantes, estimaron que gracias a los réditos obtenidos en nuestro país, la institución había podido hacer frente a las oleadas procedentes de Wall Stret; en resumidas cuentas, las ganancias anuales del banco mencionado tuvieron como fuente a México… ¡en un sesenta por ciento! De no haberse dado esta operación, sencillamente la situación habría sido desastrosa para ellos. Los salvamos, para decirlo de una vez, gracias a los dólares que consolidaban nuestro mercado. Y de esto nadie, menos en el “probo” gobierno de Calderón, ri8nde cuentas… ni se acuerda.

Sólo en una ocasión reciente, Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores –a donde fue4 a parar luego del escándalo por él protagonizad en la Secretaría de Comunicaciones, meses después del fatídico “accidente” de Juan Camilo Mouriño, cuyas investigaciones él se arrogó solicitando al señor Calderón que no interviniera la procuraduría general, me confió ante un grupo de amigos:

–Puedo asegurarle que en 2008 no salió de nuestro mercado un solo dólar para amortiguar la crisis europea.

Lástima que su autoridad moral esté tan por los suelos luego de sus conclusiones sobre el suceso referido y la famosa versión de las turbulencias en las que, sencillamente, nadie cree. Y hasta allí llegamos aun cuando me dijo, a manera de despedida:

–“Usted y yo tenemos que hablar”.

No ha sucedido tal, hasta ahora, y las interrogantes crecen sobre la forma en que un país pobre financió al primer mundo a costa de devaluarse aún más. Dicho de otra manera y aunque suene terrible, sin la economía del narcotráfico estaríamos perdidos en el mundo de la especulación porque seis de cada diez pesos que se generan pasan por las manos de las mafias dominantes; incluyendo, desde luego, muy por debajo del agua, las campañas políticas… no sólo hacia la Presidencia sino, sobre todo, en pos de gubernaturas y posiciones en el Congreso estratégicas para el verdadero poder. ¿Vamos atando cabos?

Finalmente, la fórmula de la “república amorosa”, centro del arranque de la campaña de la “izquierda unida” –de manera perentoria, claro-, parece ser una respuesta a las interrogantes formuladas sobre cuanto hizo y dialogó Andrés Manuel López Obrador durante sus largos periplos por las entidades más violentas en cuanto a presencia de grupos sublevados, algunos de ellos en combinación con el narcotráfico que ha explotado en Michoacán y en el norte de la República si bien se hace sentir por todas partes. ¿Es razonable argüir que el personaje, en vías entonces de una segunda candidatura presidencial, recorrió los caminos de las zonas en conflicto sin toparse jamás con los insurrectos y extremistas, pese a no estar parapetado como sí lo estuvo, por ejemplo, la hermana de Calderón, Luisa María, durante su frustrante convocatoria en su entidad natal? Sencillamente, el argumento no puede ser rebatido con la simpleza acostumbrada en quien, ante los cuestionamientos incómodos, señala como enemigos personales a quienes se los formulan y, además, los estigmatiza colocándolos como servidores de los bandos contrarios. La necedad ya llegó al escalafón más alto posible.

Sería interesante que los debates comenzaran por racionalizar estos puntos que son sorprendentes para quienes carecen de información y se dejan llevar por la marea que atrapa a los incondicionales como si se tratara de una red que escarba hasta las profundidades del océano. No caigamos en más falacias.

Debate

En el juego de la perinola actual cabría incluir un nuevo triángulo con la leyenda: “todos tienen miedo”. Es el factor dominante en las campañas, no sólo en pos de la Presidencia insisto. Peor que en 1994, el año de la barbarie, cuando el magnicidio colocó a las instituciones supuestamente democráticas –entre ellas el recién estrenado IFE-, en un verdadero predicamento sobre los derroteros a seguir. ¿Recordará Manlio Fabio Beltrones, entoces gobernador de Sonora, que fue él quien llevó el vídeo que recogía las palabras laudatorias de Luis Donaldo Colosio sobre quien sería su sucesor, el ahora consejero Ernesto Zedillo? Por si algún lector lo desconoce, el vínculo entre Calderón y Zedillo es, cada vez, más fuerte y hasta podemos adelantar que definitivo para resolver, fuera de las urnas claro, el espinoso proceso proselitista en curso.

Por otra parte, como medio país sitiado por el narcotráfico, ¿cómo es que pueden transcurrir con normalidad las campañas –lo mismo que la larga permanencia de López Obrador entre los hostiles sin que ninguno apareciera en su camino-, cuando bien sabemos que dos de los postulantes de mayor envergadura han sido escandalosamente amenazados. El primero de ellos, Enrique Peña; la segunda, Josefina Vázquez Mota. Y, seguramente, en cuanto se descuide, ocurrirá lo mismo con Andrés Manuel. ¿Cuáles son las fuentes entonces de la descomposición política?¿En dónde se encuentran? Las sendas llevan hacia Los Pinos.

Mucho tememos que, a partir de este momento, la sutileza desaparezca. Existe demasiada confusión entre la clase política y demasiado ruido intermitente pese a la frivolidad de los discursos y la sosería de los postulantes. Más parecen toros mansos barbeando las tablas que bravos pidiendo el combate en el centro del ruedo. Es también, por supuesto, una cuestión de instinto, como decir de perfiles, entre quienes aspiran a gobernar a este país, cada vez más comprometido con los intereses del exterior por la ausencia de soberanía.

La Anécdota

¿Recuerdan a Fidel Velásquez Sánchez, fallecido en 1997 cuando su cenit había pasado mucho tiempo atrás? De él se dice que jamás envejecía:

–“Los hombres –repetía- tienen la edad de la piel que acarician”.

Y e la misma tónica soltó algunas sentencias que los políticos convirtieron en reglas falsamente infalibles. Por cierto, Velásquez alcanzó a realizar una última proeza en los prolegómenos de la sucesión presidencial en 1994. Fue cuando, antes de definirse las candidaturas de cada partido, se pronunció, en toda forma, por la reelección de Carlos Salinas. Éste tomó el asunto como un halago y dejó pasar la nota.

Desde entonces, los formalismos dejaron de existir. Abundaremos.