Enrique Peña Nieto camina lento entre la multitud, estira sus brazos a las mujeres, toma sus manos, las mira a los ojos y se toma fotos con ellas, encendiendo una euforia más parecida a la que genera un galán de cine que un candidato presidencial.
Algunas, desbordadas de la emoción, se cuelgan de su cuello, pero él prosigue sonriente la ceremonia de besos y abrazos. Un rato después saca un pañuelo blanco del bolsillo y se seca el sudor de la cara.
Peña, bien parecido, siempre peinado prolijamente con gel y copete y de trato caballeroso, arrasa entre el mayoritario electorado femenino, justo cuando por primera vez en México una mujer es la abanderada presidencial de uno de los principales partidos polÃticos.
“Me gusta por su forma de expresarse y los proyectos que trae. Y además es un bizcocho, un bizcochazo (guapÃsimo), para qué negarlo”, dijo riéndose Margarita Zúñiga, funcionaria pública de 43 años, tras el mitin de apertura de campaña del candidato en la occidental ciudad de Guadalajara.
A diferencia de la elección del 2006, cuando la lucha era entre un lÃder social izquierdista que defendÃa a los pobres y un conservador preferido por los empresarios y la clase media, en estos comicios el dilema parece estar entre la seducción de Peña y el valor de la mujer, Josefina Vázquez Mota, para abrirse paso entre una clase polÃtica controlada por los hombres.
“El tiene esa capacidad de seducción que te envuelve, a hombres y mujeres, no solamente en el terreno sentimental”, dijo a Reuters Alberto Tavira, un periodista que lanzó hace poco el libro “Las mujeres de Peña Nieto”, que relata infidelidades y dos hijos fuera del matrimonio cuya existencia fue reconocida públicamente hace poco por el candidato de 45 años.
“Tiene este don y creo que lo ha desarrollado y potencializado con todo este coaching (entrenamiento) que siempre llevan los polÃticos”, agregó.
El carismático abogado levanta simpatÃas pese a no tener grandes dotes de orador, leer casi muchos de sus discursos y cometer algunos traspiés, como cuando en diciembre no pudo decir cuáles fueron los tres libros que marcaron su vida.
CANDIDATO CON CLUB DE FANS
No trae propuestas extraordinariamente novedosas para los graves problemas que afronta el paÃs, como una economÃa débil que no genera empleos necesarios, y una ola de violencia de los cárteles del narcotráfico que no cesa después de cinco años de combate frontal con policÃas y militares.
Sin embargo, el candidato del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI) marcha cómodamente de puntero en las encuestas y con amplia ventaja sobre Vázquez Mota, aspirante por el gobernante Partido Acción Nacional (PAN).
Un 40.8 por ciento de las mujeres interrogadas por Consulta Mitofksy en una encuesta divulgada el martes dijo que votará por Peña Nieto, frente a un 25.4 por ciento que votará por Vázquez Mota y un 14.5 por ciento por el aspirante izquierdista, Andrés Manuel López Obrador.
“Se lo ve cercano a la gente, lo cual aumenta la sensualidad hacia la mujer, el hecho de que exista la posibilidad de tocarlo, de acercarse”, opinó Roy Campos, director de Mitofsky.
El hecho de firmar sus compromisos de campaña con notario, algo que lo llevó a ser gobernador del Estado de México (2005-2011), el más poblado y rico del paÃs, ha reforzado su imagen de hombre confiable e hizo revivir a un antiguo partido que en el 2000 perdió el poder que ostentó por 71 años.
“Es un caballero, cuando llega a cualquier sitio se da tiempo de escucharnos, y ningún polÃtico se habÃa comportado asÃ. A mà eso me cautivó mucho”, dijo Marta López, secretaria de 55 años del Club de Fans de Peña, una estructura inédita en torno a un candidato presidencial en México.
Estos clubes, que en los últimos años se multiplicaron, eran coordinados por su primera esposa, Mónica Pretelini, quien murió en 2007 por epilepsia, pero en circunstancias que generaron sospechas sobre un posible suicidio por desavenencias conyugales que han sido negadas públicamente por el ex gobernador.
Durante la campaña a gobernador, en sus mÃtines se oÃa el grito de “¡Enrique, bombón, contigo hasta el colchón!” vociferado igualmente por adolescentes y hasta mujeres mayores.
























