fenway

El estadio más viejo de las Grandes Ligas tendrá hoy una magna celebración para recordar las grandes hazañas que ahí se han presentado.

La primera ocasión que Roger Clemens fue llamado a las Grandes Ligas por Medias Rojas de Boston tardó para ubicar el Fenway Park. Jamás imaginó que lo que él pensaba era una enorme bodega, en realidad se trataba de su nueva casa y en la que brillaría por muchos años.

Criticado en su momento por lo incómodo que resulta en ocasiones para jugadores y aficionados, lo cierto es que  el estadio más viejo de la Gran Carpa, que hoy cumple 100 años de su primer partido oficial, se ha convertido en todo un icono.

Tal y como ocurrió en ese 20 de abril de 1912, Boston recibirá esta tarde al equipo de Nueva York, que entonces era conocido como Highlanders, en un encuentro que iniciará a las 14:00 horas, tiempo de México, y que como previo se tiene preparado una serie de festividades.

El  vetusto inmueble fue diseñado por el arquitecto Osborn Enginnering y tuvo un costo de 650 mil dólares, aunque en su primera temporada arrancó sin zonas de bleachers, que se fueron terminando durante el desarrollo del calendario y quedaron listos para su primera Serie Mundial en esa misma campaña y que fue ganada por Medias Rojas en un año que resultó memorable.

La inauguración pasó prácticamente desapercibida ya que en esos momentos toda la expectación noticiosa estaba con la información sobre el hundimiento de Titanic, un hecho que se presentó cinco días antes.

El estadio se construyó en un área que era conocida por numerosos pantanos, que luego se convirtió en un vecindario y por eso ya no pudo crecer en cuanto a sus dimensiones y le dio vida a la gigantesca barda por el jrdín izquierdo, que al inicio sólo era conocdio como el Muro, pero que a partir de 1947, cuando se le retiraron los anuncios y se decidió pintarlo del mismo tono que el resto del estadio, se le conoce como Monstruo Verde. Un símbolo que lo hace único.

Ese mismo año se instalaron  unas enormes torres de luz para que Medias Rojas pudiera jugar por primera ocasión juegos nocturnos.

El Monstruo Verde guarda celosamente hazañas y curiosas anécdotas que se mantienen  a través de su historia.

Para los jardineros de los equipos visitantes se convierte en un verdadero tormento, al no conocer el rebote que tendrá la pelota al chocar con el Gigante Verde, mientras que para los bateadores se convierte en una constante invitación por tratar de superarlo.

En una ocasión un cuadrangular, de los tres que conectó ese día  Mark McGwire, de los Atléticos de Oakland, se convirtió increíblemente  en un acto de felicidad para un ciudadano de Boston.

La esférica conectada por el bat del jonronero superó el Monstruo Verde y fue a estrellarse directamente al cristal del auto del distraido conductor, quien había dejado las llaves pegadas y con los seguros puestos. Ese cuadrangular se convirtió en la salvación y en un original souvenir, que más tarde  recibió la rúbrica del entonces temible bateador.

Otro batazo de cuatro esquinas  recordado fue el que conectó el ídolo local Ted Williams y que es considerado uno de los más largos, por lo que la butaca en la que se estrelló fue pintada de rojo.

Testigo del inolvidable vuelacercas en la Serie Mundial de 1975, cuando el entonces catcher  de Medias Rojas Carlton Fisk simulaba ayudarle a la pelota con los brazos para que no cayera en terreno de foul y que al final dio una dramática victoria a Boston.  

Aunque también está el cuadrangular del short stop de los Yanquis, Bucky Dent, en un juego de  playoff y que silenció a la multitud en 1978.

Otro dato curioso es que en una ocasión se realizó una Serie Mundial en el Fenway Park, sin la participación de Medias Rojas. Resulta que sus vecinos Bravos jugaron ahí el Clásico de 1914, debido a que su estadio aún estaba en construcción.

Testigo de grandes broncas, rivalidades y encuentros memorables, hubo en algún momento la intención de construir una nueva casa para los Medias Rojas de Boston.

Eran los tiempos de sequía en cuanto a títulos y cuando creció la leyenda de la Maldición del Bambino. Algunos consideraban al inmueble poco funcional, por lo que apostaban a un cambio.

Pero los fieles seguidores de la novena bostiana hicieron todo para evitar que esta idea se concretara y que el estadio tuviera la misma historia que muchos de su generación que fueron derruidos al paso de los años.

En 1998 se creó un grupo llamado “Salvemos al Fenway Park” y que logró mantener con vida a este histórico inmueble.

Aunque viejo, el Fenway Park  luce hoy a sus 100 de vida como un lugar mítico por el que han desfilado las grandes leyendas del beisbol y en el que los jugadores pueden sentir la respiración de los aficionados, por la cercanía de sus tribunas.

La maldición del Bambino

El 3 de enero de 1920, el dueño de los Medias Rojas de Boston, Harry Frazee, vendió en 100 mil dólares a los Yanquis de Nueva York a su mejor pelotero, George Herman Ruth.

Antes de que el Babe dejara a Boston, los Medias Rojas habían ganado cinco Series Mundiales, además de que la temporada anterior fue campeón jonronero.

Desde entonces, la primera aparición de las Medias Rojas en una Serie Mundial llegó hasta 1946, y a pesar de llegar como los favoritos, perdieron con los Cardenales de San Luis.

Posteriormente, Boston apareció en los Clásicos de Otoño de 1967, 1975 y 1986.

En la última, el equipo estaba a un out de su primer título en décadas, pero una rola de Mookie Wilson se fue por en emdio de las piernas del inicialista, Bill Buckner, provocado una reacción de los neoyorquinos.

Boston regresó a una Serie Mundial en 2004, tras regresar de un 0-3 ante los Yanquis en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, y posteriormente vencieron a los Cardenales de San Luis para romper la mala racha.

La frase de la Maldición del Bambino fue acuñada hasta 1990, cuando Dan Shaughnessy redactó un  ensayo para el Boston Globe.

Fenway se niega a desaparecer

El Fenway Park es el inmueble más viejo de la pelota caliente de Estados Unidos, seguido del Wrigley Field de Chicago, que nació un par de años después, en 1914.

La mayoría de los otros 28 estadios de equipos de las Grandes Ligas tienen parques nuevos, lo que ha provocado que las viejas leyendas de estadios de principios del Siglo XX sean un recuerdo.

El ejemplo reciente, es la nueva casa de los Yanquis de Nueva York, equipo que estrenó estadio en 2009, luego de derruir la “Casa que Ruth construyó”, en 1923.

En Detroit, el Tiger Stadium nació junto al Fenway, pero en 1999 dio paso al Comerica Park, y fue destruído en 2009.

Otro fue el Ebbets Field, de los Dodgers de Brooklyn, abierto en 1913 y demolido en 1960.

La octava maravilla del mundo, el Astrodome de Houston, sorprendió al mundo en 1965, y cerró sus puertas al beisbol en 1999, aunque sigue en activo para usos múltiples.

En la NFL, se recuerda al Texas Stadium, casa de los Vaqueros de Dallas, que nació en 1971, y desapareció por implosión en 2010.

Otro de los estadios más viejos es el Dodger Stadium, abierto en 1962, y el de Atléticos desde 1966.