El diccionario de la real academia española recoge como tal, a la persona torpe, ruda y necia; es así como algún medio de comunicación en su primera plana del lunes 30 de abril pasado, denominaba a los jóvenes estudiantes nicolaitas detenidos y liberados posteriormente, a raíz de la detención de que fueron objeto la madrugada del sábado 28 de abril (28-A).
Denostar de esta manera a los jóvenes detenidos, incita a un linchamiento mediático a la sociedad, personalmente como universitario, colaboré en la recepción de los liberados por la Procuraduría General del Estado en la noche del domingo 29 y madrugada del lunes 30 de abril pasado, siempre me mantuve al tanto de lo que se publicaba en la web por los diversos medios de comunicación, causándome sorpresa que el Gobierno del Estado de Michoacán, antes de la medianoche del domingo difunde por medio de un boletín de prensa, mediante el cual daba a conocer afirmando de manera categórica la liberación de 166 detenidos, cuando en realidad en ese momento solo había recibido a dos grupos de jóvenes que en total sumaban 20 personas y no 166 como anunciaba el boletín de prensa citado, el último grupo de jóvenes liberados se dio unos minutos antes de las 05:42 hrs del lunes 30 de abril.
La disciplina de los medios de comunicación ante el Gobierno del Estado para acatar sus boletines de prensa es una realidad, salvo excepciones, siempre ha sido la manera en que sobreviven los primeros derivado de las dadivas económicas del segundo. Hoy encontramos una verdadera libertad de expresión y aún así relativa, en las redes sociales.
Por otro lado, en las mismas redes sociales existe el linchamiento generalizado hacia los estudiantes detenidos que pertenecen a las casas del estudiante involucradas en el 28-A, dándoles un trato de odio y discriminatorio por solo ser gente de extracción humilde.
Hoy se convoca a una manifestación de apoyo por parte de la sociedad hacia la acción del Gobierno del Estado, es evidente que estas acciones posiblemente son orquestadas por el mismo Estado, al igual que los “spots” que circulan en la radio, ante lo anterior, existe una división generalizada sobre la acción emprendida por el Estado a un recinto universitario.
Lo cierto es, que la acción de secuestrar unidades oficiales e incendiarlas, impedir el libre tránsito de los transeúntes y automovilistas es evidentemente algo fuera del orden jurídico y que se debe castigar. El Estado tiene la capacidad y legitimidad para actuar en consecuencia y más si los encuentra en flagrancia, más no así, puede pretendiendo restablecer el estado de derecho, violentar el mismo. Asevero lo anterior, en virtud de que la intromisión de las fuerzas policiacas estatal y federal a las casas del estudiante violentó la autonomía universitaria, al tratarse de recintos propiedad de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) o en su caso, inmuebles bajo su resguardo.
¿Se violentaron los derechos humanos reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconocidos en los tratados internacionales de los que México es parte, de los moradores estudiantes en su detención?, ¿fue arbitraria e ilegal su irrupción?, ¿existía un mandato legalmente emitido por autoridad competente para su actuar en su contra?.
Debemos transitar en el ámbito de la legalidad, estos hechos deben servir para unirnos y trabajar en beneficio de la propia UMSNH, lo lamentable es la falta de un pronunciamiento oficial de la propia casa de Hidalgo, ya han pasado 4 días y solo hay un “mutis”…
























