Manifestantes arrojaron piedras a soldados que custodiaban el Ministerio de Defensa egipcio el viernes, mientras miles de personas marchaban en El Cairo para denunciar la violencia contra las protestas y la exclusión de candidatos de la elección presidencial.
La multitud lanzó proyectiles e insultó a los efectivos enviados para defender el ministerio, después de que 11 personas murieron en enfrentamientos allí el miércoles, y pidió la salida del titular del consejo militar gobernante, mariscal de campo Hussein Tantawi.
El Ejército utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos, mientras la policía antidisturbios enfrentaba a los manifestantes con bastones. Muchos heridos fueron retirados del lugar en motocicletas y decenas de soldados resultaron lastimados.
“Oh, Tantawi, buen día, este es tu último día”, gritaban los manifestantes y “Mariscal de campo váyase, el pueblo es peligroso”.
Debido a los enfrentamientos, la junta militar que gobierna el país impuso un toque de queda entre las 23.00 hora local (2100 GMT) y las 7.00 en las calles cerca del ministerio de Defensa en El Cairo.
La violencia callejera se da a menos de tres semanas de una elección que representa la primera oportunidad para los egipcios de elegir libremente a su líder y marcaría el último paso en una complicada transición hacia la democracia desde el derrocamiento del líder autocrático Hosni Mubarak hace 15 meses.
Los cambios de último minuto en la alineación de los candidatos, disputas por una nueva Constitución y sospechas de que el Ejército continuará ejerciendo el poder después de que se elija un nuevo presidente están generando un telón de fondo caótico para la campaña.
Los soldados avanzaron cuando los manifestantes comenzaron a atravesar el alambre de púa usado para aislar al edificio del ministerio en el distrito Abbasiya, del centro de El Cairo.
Los manifestantes derribaron un cerco de metal en un sitio subterráneo de construcción ferroviaria para montar una barricada. Algunos gritaban “Dios es el más grande” mientras helicópteros sobrevolaban sus cabezas.
“La multitud está viniendo con armas cortantes. Tenemos bastones, cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos”, dijo un comandante. “Algunos creen que si matan a un soldado irán al cielo. ¿Qué esperan que hagamos”, agregó.
El Ministerio de Salud dijo que 59 personas resultaron heridas, en su mayoría por inhalar gases lacrimógenos, y que cinco fueron llevadas al hospital.
La tensión que rodea a la elección alcanzó un punto álgido el miércoles cuando atacantes no identificados dispararon contra manifestantes que acampaban cerca del Ministerio de Defensa, desatando enfrentamientos que las fuerzas de seguridad parecían incapaces o no estar dispuestas a detener.
Muchos de esos manifestantes eran islamistas salafistas de línea dura enojados porque su candidato fue descartado de la votación, que comenzará el 23 y 24 de mayo, con una segunda vuelta en junio.
Los Hermanos Musulmanes, que dominan el Parlamento, también sufrieron la descalificación de su primera opción, dando una ventaja potencial a candidatos de la era de Mubarak como el ex canciller Amr Moussa y el ex primer ministro Ahmed Shafiq.
Algunos egipcios ven estos cambios de último momento en los candidatos como una prueba de que los generales están tratando de manipular la votación.
























