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Si bien recuerdan estimados lectores, los debates que sostuvieron los otrora candidatos presidenciables, generó en 2006 diversas reacciones que pudieron o no haber impactado en los resultados electorales.
Si nos enfocamos al segundo debate específicamente (en el que estuvo presente Andrés Manuel y por ende todos los candidatos registrados en el IFE), diversas fuentes gráficas y electrónicas señalaron que a su parecer el candidato del PRD, se llevó como resultado de su postura una ligera ventaja a su campaña.
Roberto Campa del Partido Nueva Alianza, fue por ejemplo presa del pasmo y, con mesura extrema, se mantuvo atrás de su discurso sin exponer con firmeza ningún tema coyuntural de su plataforma.

En el caso de Patricia Mercado, representante del Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, perdió la ventaja que había obtenido con el primer debate; victima de nerviosismo cometió diversos errores y e hizo largas pausas que rompieron su hilo discursivo a pesar de que fue la única que se aventuró a tocar temas “tan delicados” como la urgencia de promover los derechos de los homosexuales y la necesidad de mantener un gobierno laico.
Roberto Madrazo del PRI por su parte, buscó mantenerse en una posición cómoda tal vez por creerse puntero de la contienda, tal como lo afirmó en entrevista radiofónica, la Dra. Ana Cristina Covarrubias, Directora General Covarrubias y Asociados. Por ello pretendió encender la confrontación entre AMLO y Calderón, misma que nunca acabó de cuajar. Además, mantuvo siempre el mismo ritmo en sus intervenciones y apenas alcanzó a susurrar algunos magullos de datos duros que no tuvieron mayor efecto en los espectadores.
El panista Calderón por su parte, al notar que López Obrador no cedía a sus provocaciones, se sintió fuera de lugar. Intentó posicionar histriónicamente la idea de que “AMLO era un peligro para México”, al tiempo que se atropellaba al nombrar sus propuestas, esta vez frente a un AMLO cuya presencia lo arredró y le cambió la perspectiva total.
A su vez López Obrador dijo lo que muchos mexicanos querían escuchar y tal vez eso le ayudó a salir avante en esa suerte de debate. Fue al origen de los problemas y no sólo se limitó a las consecuencias como Calderón. Su forma acompasada de hablar le resultó muy útil, por lo menos para contrastar con la forma de retórica estudiada del discurso de Calderón.
Seis años después, tenemos frente a nosotros el primero de una serie de debates entre candidatos presidenciales. Sea que se transmita o no en cadena nacional, o que las diversas presiones surtan efecto y logren cambiar de horario el partido de futbol de la liguilla mexicana para que no coincida con el mismo, lo importante serán los resultados que abone este ejercicio.
El 35% de los mexicanos se dice “muy interesado” en verlo, lo que puede augurar una alta audiencia, de acuerdo con Roy Campos. Ahora bien, a pregunta expresa de “Quién ganará el debate?”, dice Campos: “Cada ciudadano quiere ver ganar (y muy probablemente así lo verá) al candidato que prefiere”, así 71% de los simpatizantes de EPN dicen que él ganará; 66% de los simpatizantes de JVM dicen lo mismo para ella y 68% de quienes prefieren a AMLO no dudan que él gana el debate.
Ahora bien, dada la experiencia que López Obrador en este tema no debería actuar en consecuencia de aquellos que tienen la impresión de que será quien más ataque en el debate, por lo que fuentes cercanas a los cuatro candidatos revelan que, en el caso del abanderado del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, buscaría convertirse en el más ecuánime de la mesa sin descartar una posible “sorpresa’. Afirman que buscaría establecer su compromiso de educación para todos, la construcción de refinarías y la generación de proyectos económicos para alejar a la ciudadanía de las garras del narcotráfico.
Pena Nieto (PRI-PVEM) intentaría no “engancharse” con ninguna provocación de sus principales adversarios para no poner en evidencia su inhabilidad de expresarse con comodidad, frente a un escenario adverso o sorpresivo, pausando sus respuestas para agotar el tiempo disponible. Aseguran que pondrá énfasis en sus propuestas de estabilidad y económica y social; así como el abatimiento de la pobreza marginal.
Josefina Vázquez Mota (PAN) buscaría no perder la cordura y llevar al candidato tricolor a su terreno para demostrar sus puntos débiles con toda “gentileza”. Además aseguran seguirá la ruta para dejar enfáticamente claro, que ella busca la paz de México aún si debe contrastar su postura frente a la de Calderón.
Gabriel Quadri (Nueva Alianza), finalmente, será el más cómodo de los cuatro y el que buscará actuar “más simpático” hablando del tema ecologista que conoce bien.
Dice Roy Campos que 20% de quienes tienen mucho interés en ver el debate dicen que este ejercicio podría hacerlos cambiar de opinión. Usted, ¿qué opina?
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

Conductora de Discrepancias en RadioUnam, entre otras cosas. Humanista, Existencialista y Libertaria. Twitter: @Dinorah_Pizano