Es muy lamentable, pero es cierto: “La Corrupción Somos Todos”. Esta es la rúbrica de la campaña electoral presidencial del 2012. Los mexicanos no olvidaremos que en esta lucha por la Presidencia de la República no hemos escuchado planteamiento de soluciones a los gravísimos problemas que enfrenta y confronta el país, sino que oímos como se lanzan ataques y descalificaciones los candidatos.
Durante los primeros cuarenta y cinco días Josefina Vázquez de Ocampo y Andrés Manuel López Obrador han dedicado la mayor parte de su tiempo a fustigar a todo lo que tenga las siglas P.R.I. y en particular a Enrique Peña Nieto, a quien el tabasqueño socarronamente llama “peñita” y asegura que el mexiquense le copió (?) la construcción de los segundos pisos. Lo que no dice “El Peje” es el porque no rindió cuentas del costo total de la obra, mientras que en el Estado de México sí hubo un informe de las obras ejecutadas.
Que no se pusieron de acuerdo la panista y el de bandera multicolor en el enfoque de esos ataques, seguramente es cierto. López Obrador ya se quitó el disfraz de oveja y retomó su acostumbrado discurso de señalar al priismo como responsable de todo lo malo y de propiciar la corrupción. Como él no tiene las manos limpias, debería callar como lo ha hecho al no decirnos cuál fue el destino de los miles de dólares que René Bejarano recibió del empresario argentino Carlos Ahumada, exhibido en la televisión.
Si mal no recordamos hay otros personajes en torno a la carrera política de Andrés Manuel, ahora arropado por los colores del perredismo, del petismo y de los seguidores de Dante Delgado. Dolores Padierna, aspirante a senadora por el D.F., es una de las lideresas más deshonestas que operan en la capital del país, encabeza la corrupción. Gustavo Ponce, el tesorero del gobierno del Distrito Federal, a quien López Obrador le dejaba ir frecuentemente a Las Vegas y gastarse sumas millonarias; que fue sentenciado penalmente, pero eso no lo exime de ser delincuente.
Jesús Zambrano, presidente nacional de las tribus del PRD, ha declarado que Peña Nieto “debería exigir a Rubén Moreira aplique el peso de la ley a su hermano Humberto”. No sé si Zambrano es tonto o se hace. En primer lugar quién es el mexiquense para darle una orden al gobernador de Coahuila y segundo, es una posición demagógica y de un protagonismo sin límite que Zambrano adopta para decir “aquí estoy”.
EMILIO Y LA DEUDA EN JALISCO
Ni duda cabe que a la economista Josefina Vázquez Mota en ningún momento le han informado que los panistas también tiene “un moreira” en su familia. Además de despilfarrador de los dineros presupuestales, goza de la buena fama de ser adicto a las bebidas embriagantes y de ahí que en los 125 municipios del Estado de Jalisco sea conocido como “Etilio”.
En efecto, Emilio González Márquez está por terminar su mandato sexenal en el que destacan varios aspectos conocidos nacionalmente. Del presupuesto gubernamental sacó 90 millones de pesos para donarlos a la iglesia católica. Ahí fue donde empezó a circular el comentario de que el cardenal Juan Sandoval Iñiguez se sentía gobernador y Emilio, cardenal.
Por medio de las pantallas de televisión conocimos otro de los ángulos del gobernador jalisciense, en estado alcohólico, no tuvo empacho en mentarle la progenitora a quienes lo escuchaban. Todo quedó en simples comentarios y para nada abrió la boca el Presidente Felipe Calderón tan afecto a criticar a sus contrarios por el más mínimo desliz.
La corrupción afloró en los pasados días cuando se reveló que don Emilio fue autorizado por la legislatura local a gastar 25.3 millones de pesos en el renglón o partida de “erogaciones imprevistas”, para todo el 2012. Resulta que para este mes de mayo, González Márquez ya dispuso de 176.6 millones de pesos “y la cuenta sigue creciendo”. Por supuesto no hay una sola justificación del desproporcionado gasto.
Sin justificar al exgobernador de Coahuila y expresidente nacional del PRI, la misma campaña que se ha hecho en contra de Humberto Moreira Valdez debe enderezarse hacia Emilio González Márquez. Cuando el tapatío asumió el gobierno, la deuda oficial era de poco más de tres mil millones de pesos. Se cuadruplicó: hoy es de 13,373 millones de pesos y si bien salen las cosas el último abono o pago se hará el 31 de julio de 2024 por la cantidad de 22 millones 4000 mil pesos.
El 9 de diciembre de 2008 la diputación local autorizó al gobernador a contratar un crédito por 5,500 millones de pesos “para infraestructura y prestación de servicios”. La mitad de esa cifra la entregó Banobras y la otra Banamex. Los primeros 2,750 millones ya se erogaron. Al termino del sexenio, el gobierno habrá pagado 73.8 millones. La deuda queda para los nietos de la actual generación y todos contentos.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista, articulista, comentarista en Radio y Televisión. Ha sido Jefe de Información y Director de Noticiarios de Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional; Magistrado Numerario Fundador Tribunal Superior Agrario; Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno del Estado de México; Representante del Gobierno del Estado de México en el D.F.; Director del Centro de Estudios de Justicia Agraria “Doctor Sergio García Ramírez” del Tribunal Superior Agrario y Director periodístico de la Agencia Mexicana de Información (AMI). Autor del libro “Bob Kennedy y los Asesinos sin Cara”. 1968. Autor del libro “La Radio, El PRI y El Destape”. 1988. [email protected] Twitter: @JorgeHyV
























