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Cayo Julio Cesar Augusto Germánico, mas conocido como Caligula, fue un emperador romano cuyo mandato transcurrió entre los años 37 y 41 DC.  Es considerado uno de los mayores tiranos de la historia del mundo. Este personaje, que desde su juventud dio muestras de graves desequilibrios mentales, ya como Emperador tuvo la ocurrencia de nombrar  a su caballo favorito, Incitatus nada menos que Cónsul y miembro del Senado Romano.

Este hecho, que se consideraría  simplemente como un dato mas de la locura de Caligula, tiene más fondo que el aparente. Muestra el enorme desprecio del Emperador hacia la actitud obediente, sumisa y servil de los senadores; conducta deseable en un equino, pero despreciable en un senador


Algo de Historia: En este período del Imperio Romano, concretamente en el reinado de Tiberio, es cuando aparece un curioso delito, cuyo espíritu sobrevive con diversos disfraces hasta la fecha; es el llamado delito de Lesa Majestad.  La característica fundamental de este crimen, creado por la Lex Apuleya y extendido por la Lex Cornelia, es su aplicación a prácticamente todo acto que se pudiera considerar hostil para el Estado. Sencillamente, con esta ley,  no había manera de hablar mal del Gobierno ni de sus acciones.

En el México de la dictadura priísta no cantamos mal en cuestión de leyes arbitrarias. Solo recordemos el llamado “Delito de disolución social” amparado en el articulo 145, mismo que vale la pena recordar, cuando menos en una parte: “Artículo 145. Se aplicarán de dos a doce años y multa de mil a diez mil pesos al nacional o extranjero que en forma hablada o escrita, o por cualquier otro medio, realice propaganda entre mexicanos o extranjeros, difundiendo ideas, programas o normas de acción contrarios al sistema representativo, democrático, federal, establecido por la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos.

La historia es terca e insiste en repetirse. La decadencia y degeneración del senado imperial romano la podemos ver actualmente en el senado mexicano. Ejemplos sobran para quien desee investigarlo.

En México, vale recordarlo, una de las instituciones mas desprestigiadas y con menor nivel de confianza  es el llamado “Poder Legislativo”, constituido por senadores y diputados. Su credibilidad está por abajo incluso de la corrupta policía. Obviamente este sitio lo han ganado a pulso, entre otras razones, por los antecedentes y el escandaloso actuar de muchos de sus integrantes.

Hace pocos años fuimos testigos de una farsa montada por este poder legislativo.   Los líderes de los tres partidos “grandes” se unieron para sacar adelante una pésima reforma electoral para destituir a los consejeros del IFE y debilitar su influencia. Por un lado, tanto el PAN como el PRI y el PRD buscaron mas dinero para sus partidos y por otro lado buscaron aplastar a la autoridad electoral mandando el mensaje de que ellos, los legisladores, podían remover a su antojo a las cabezas del IFE cuando se les diera la gana.

¿Por que destruyeron al IFE?.  Los partidos, pensando que los ciudadanos somos unos débiles mentales, afirmaron con gran cinismo que era por que al IFE  “se le había perdido la confianza”, argumento idiota en grado superlativo. Si a alguien se le ha perdido la confianza, o más bien, nunca la ha tenido, es precisamente a los legisladores y a los partidos políticos. ¿Fraude en las elecciones del 2006? ; ese argumento solo existe en los terrenos del delirio y la fantasía donde habita AMLO y sus “pejezombies”.  Descabezar al IFE era comprensible en el PRD, hundido en el rencor e incapaz de entender su derrota. Muy comprensible en el PRI, pues fabricaron un IFE “a modo” para preparar su retorno triunfal en el 2012. Pero, ¿El PAN? , ¿Dónde tenían la cabeza? ¿A cambio de que destruyeron al IFE?.

Y ahora, ¿Quién en su sano juicio puede creerle a los señores del PRI y a su “muñeco de pastel” cuando hablan de democracia y libertad de expresión, si su partido, históricamente ha sido contrario a esos valores?  No lo olvidemos, fueron los priístas los que hicieron de la censura y la antidemocrácia todo un arte.

Lo dijo Antonio Alvarez Lima exgobernador de Tlaxcala, con poca diplomacia pero con mucha sinceridad: “El grupo parlamentario del PRI chamaqueó al Presidente Calderón: le cambió espejitos fiscales por el oro del IFE. Cambiar un consejo incómodo, por otro formado por intelectuales orgánicos a modo”.

Efectivamente, el PRI mostró inteligencia, el PAN mostró su inacabable candor y el PRD su profundo rencor. Ni modo, la jugada les salió bien,  pongámonos de pie y saludemos el triunfal retorno del  PRI.

!Ah! Y una disculpa a la memoria de Incitatus, que fue un excelente caballo. Nada que ver con los senadores.