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La semana pasada la filósofa feminista Martha Nussbaum autora de Women and Human Development (2000) y Frontiers of Justice (2006), entre otros, recibió el premio “Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales” por sus contribuciones al entendimiento de la pobreza como privación de capacidades. Bien merecido reconocimiento para Nussbaum. Su trabajo ha influido decisivamente a la conceptualización multidimensional de la pobreza como da fe el índice de desarrollo humano de la Naciones Unidas. Pero también ha contribuido a la comprensión de la situación y el contexto de la pobreza por medio de su destacada habilidad narrativa. Recomiendo ampliamente a los lectores de Gurú Político acercarse a su obra, un libro reciente que sirve como introducción al enfoque de las capacidades es Creating Capabilities (2011). Por el momento no quisiera apresurar una introducción sino realizar una observación epistemológica acerca de la pobreza.
La pobreza es un hecho social importante en virtualmente todas las sociedades. ¿Qué es lo qué involucra saber acerca de la pobreza –para el ciudadano, para la persona pobre, para el científico social, el historiador o el novelista?
Para empezar hay un conjunto de características descriptivas y analíticas de la pobreza. ¿Cómo definimos el concepto de ser pobre? ¿Es un nivel específico de ingreso en una región o país específico? ¿Es un nivel específico de privación en términos de acceso a un conjunto definido de bienes básicos? ¿Es un nivel umbral de recursos necesario para realizar las capacidades propias?

Y luego queremos saber los hechos acerca de la distribución de las personas en pobreza, geográfica y demográficamente. ¿Cuál es el porcentaje de personas en pobreza urbana? ¿Cuánta pobreza rural existe? ¿Cómo se comparan las tasas de pobreza entre los principales grupos sociales (raza, edad, estado civil)? ¿Y cómo han cambiado estas estadísticas en el tiempo?
De manera paralela a este conocimiento factual y estadístico de la distribución de la pobreza está la cuestión sociológica e institucional, ¿Cuáles son los mecanismos sociales que le dan origen a los patrones y tendencias que observamos? ¿Qué tipo de factores causan que algunas poblaciones tengan niveles altos y persistentes de pobreza mientras otras poblaciones no? ¿Cómo es que las personas se ven atrapadas en ‘trampas de pobreza’ de las que no pueden escapar?
Otro aspecto distinto de entender la pobreza tiene que ve con conocer la experiencia de ser pobre. Esto es parcialmente una pregunta etnográfica ¿Cómo sobreviven las personas en pobreza? ¿Cómo expresan sus experiencias? Pero es también un intento por conocer qué significa ser pobre – que significa para la nutrición, cómo afecta las posibilidades cuando sucede un accidente o una enfermedad. ¿Cuál es la importancia de las redes sociales? ¿Cómo afecta el acceso al crédito a las mujeres con respecto a los hombres?
Hasta este punto podemos decir a grandes rasgos que estos son los aspectos ‘científicos.’ Sin embargo el deseo de aliviar la pobreza requiere más que la comprensión técnica del fenómeno. ¿Cómo es que las personas que no están en situación de pobreza son capaces de entenderla y experimentarla? Aquí es donde entra la literatura; a través de la habilidad del poeta o del novelista para capturar vivida y precisamente algo de las vidas y pensamientos de las personas que se encuentran en situaciones muy diferentes a la nuestra. Este es un aspecto muy importante de la pedagogía cultural o en palabras de Richard Rorty de ‘educación sentimental.’
Y finalmente los ciudadanos. La pobreza, aparentemente, es invisible para la mayoría de los ‘clasemedieros.’ El entendimiento de hechos básicos mencionados arriba es muy limitado. Aquí el problema no es la investigación o la pedagogía. Aquí el problema parece ser una versión cognitiva de la miopía. Las circunstancias sociales que nos confrontan y que influencian nuestros intereses básicos reciben toda nuestra atención pero frecuentemente los problemas sociales más distantes no obtienen una segunda mirada. Y este parece ser el caso con la pobreza.
En México contamos con índices de pobreza que están a la vanguardia en términos de medición multidimensional de la pobreza. Y sin embargo, nuestro entendimiento cotidiano de la pobreza es, valga la redundancia, pobre. ¿Por qué? Asumo que el lector informado de Gurú Político sabe que en México contamos 52 millones de pobres multidimensionales (58 millones por ingreso) y sin embargo creo que esta información no nos está ayudando a comprender el fenómeno de la pobreza y no se trata de cuestionar la estimación oficial para decir que son más o menos. Lo que quiero señalar es que necesitamos conocer las historias detrás de las cifras, necesitamos conocer sus rostros, escuchar sus voces. Las cifras son frías, quizá en un primer momento nuestra reacción es solidaria pero ante la contundencia de los números tendemos a pensar que cualquier contribución es una lágrima en el océano. Creo que necesitamos desarrollar un entendimiento ‘sentimental’ de la pobreza. Los invito modestamente a visitar la página de Coneval para revisar los niveles de pobreza de su municipio, compárenlos con aquellos del municipio de algún amigo o familiar. Para entender la pobreza necesitamos la vivencia de la privación de capacidades. Requerimos las narrativas, que sospecho están a nuestro alcance. Pero sobre todo debemos abrir los ojos y luchar contra nuestra miopía clasemediera.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Filósofo y Economista. Maestro en investigación por la Erasmus Universiteit Rotterdam. Sus áreas de concentración son la teoría de la elección social, la economía del desarrollo, la filosofía política contemporánea y la evaluación de la pobreza. Es estudiante de doctorado en el CIDE y profesor de asignatura en el ITAM. Twitter: @renefidel