Miguel de la Madrid presentó un Plan Nacional de Desarrollo al cual articuló el “Programa Nacional de Educación, Recreación, Cultura y Deporte”, delineando la descentralización de la Educación Básica y la desconcentración de la Superior. Contempló la creación de consejos estatales de educación.
Carlos Salinas de Gortari firmó el “Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica”, encargándose los gobiernos estatales de la operación vía las Unidades de Servicios Coordinados, dependiendo normativamente de la SEP. Se promovió la inclusión de la participación social, manteniendo como ejes a la equidad y la calidad.
Ernesto Zedillo continuó el proceso de federalización, enfatizándose la consolidación descentralizada del nivel básico. En la equidad educativa destacan las becas del “Programa de Educación, Salud y Alimentación”, (PROGRESA), dándole alto énfasis al Sistema Nacional de Evaluación Educativa.
El Federalismo Educativo, como lo refiere la Ley General de Educación en su capítulo II, delimita las atribuciones del Gobierno Federal, delineando las correspondientes a las autoridades educativas locales. La descentralización de la educación básica fue una decisión política al provocar que los estados asumieran nuevas responsabilidades acotadas, por limitar la toma de decisiones vinculantes a los intereses de las localidades.
Por su lado Vicente Fox y Felipe Calderón potenciaron el peso de la figura de Elba Esther Gordillo, frenándose la evolución del denominado Federalismo Educativo. Desde un inicio fue notoria la resistencia a colaborar en la transformación educativa de parte de la dirigente del SNTE, por inferir el potencial desmembramiento de una estructura nacional, ante el supuesto riesgo de la descentralización del sistema educativo en 32 nuevos subsistemas; pretextó la fragmentación de las relaciones laborales.
Por la discutible libertad sindical se desempeñó su vida interna sin vinculación gubernamental y le cedieron gran parte de la toma de decisiones sobre las atribuciones de la SEP. Cuando en una evaluación el 67% de los maestros no contestó favorablemente el 70% de las preguntas convenidas como mínimo, se convino limitar las respuestas válidas a sólo el 30%.
Se constituyó el SNTE, en la figura de su líder, en un ente suprainstitucional; la más alta expresión de los poderes fácticos. El sello Calderonista se da en una negociación, detallada por el Periodista Raymundo Rivapalacio, entre Fernando González y Juan Camilo Muriño cuando se le concedió al SNTE el manejo de la Educación Básica, la cual representa el 73.7% del sistema educativo nacional, con mínimos referentes de control.
Más adelante el propio Muriño propuso a Calderón la sustitución de la líder, expresando éste último “no”, porque “con quién la suplo”. En una segunda oportunidad Josefina Vázquez Mota propuso su remoción por tener evidencia de oscuros manejos financieros, la respuesta fue “no”. La tercera la hizo Germán Martínez, entonces Presidente del PAN, y la respuesta fue “no”. La cuarta hecha por Alonso Lujambio, marcando la posibilidad de construir una candidatura leal a Calderón, propuso su encarcelación, conociendo la PGR, Hacienda y los Pinos las triangulaciones financieras, la respuesta fue “no”.
Con el actual “si” se aprehendió a la Maestra. Un si se pudo del Presidente Enrique Peña Nieto, quien retoma y con más fuerza la posibilidad de lograr la anhelada Reforma Educativa, sobre todo su implementación a favor de las nuevas generaciones de estudiantes del país. La sociedad mexicana le reconoce esta acción, la cual genera confianza y es el primer paso para un cambio de fondo en la educación; vamos todos juntos a hacerla realidad.
























