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Perdónenme los amables lectores, pero ya loa habíamos adelantado en esta columna: el gobierno de Calderón, que presume de una democracia a la que no le trasquilado ninguna supuesta “piel de oveja”, depende de sus nexos con grandes multinacionales del exterior para mantener la economía mexicana y llegar a la meta de diciembre, negociando bajo el peso de la impunidad. Nunca habían sido tan descarados los pecados y las condiciones.

En esta línea, hace unos días la Canciller Patricia Espinosa, se paseó por Madrid con todas las atenciones imaginables. Sólo le faltó ir a la Feria de San Isidro a apoyar a algunos de nuestros paisanos –ocho en total- que han actuado en el majestuoso coso de Las Ventas. La señora, muy comedida, fue a ofrecer la intermediación de México, una vez más, a favor de que se otorgue un sitio a España dentro de las veinte mayores economías del mundo, un absurdo además si consideramos el potencial de este país y su capacidad de generación de riqueza, muy superiores a cuanto, en estos renglones, sopesamos en México. Pero no sólo eso, la funcionaria fue a más y, en medio de un festín de zalamerías, declaró que “gracias a las cuatro mil empresas españolas exitosas en México” podría decirse que “somos –ls mexicanos- más ricos”… con los ibéricos en condición de patrones y los trabajadores mexicanos a sus pies. Una imagen muy parecida a la de Cortés viendo torturar al gran Cuauhtémoc para que revelara en donde tenía sus tesoros.

Así que cuatro mil empresas hacen las veces de los barcos y los caballos de los conquistadores, como si el tiempo volviera a detenerse. ¿Atan cabos? Es muy sencillo inducir entonces el por qué de la presencia de los operadores panistas, importados desde Cataluña –por allá ya no se sienten españoles salvo cuando se trata de sumar botines-, organizando manifestaciones contra Peña Nieto en la misma línea de sus comerciales sobre los “peligros” para el país, con Andrés Manuel a la cabeza, hace seis años. Defienden de esta manera los intereses multimillonarios hispanos en nuestro territorio. Y más ahora cuando, en Sudamérica, los brotes expropiatorios les han puesto los cabellos alborotados, sobre todo en Argentina, Venezuela y Bolivia… y los que faltan sumarse, posiblemente Ecuador y hasta Brasil –en donde mayores inversiones tienen-,

La reseña de los cotidianos hispanos no tienen desperdicio cuando justifican la presencia de los consorcios ibéricos pese “al tremendismo de los titulares de prensa que con frecuencia pintan un país –México- al borde del colapso por la violencia de las bandas del crimen organizado” –ABC, jueves 24 de mayo-. Esto es: a confesión de parte, relevo de pruebas. Porque los periódicos españoles son de los que han sumado, en sus páginas, el recuento cruel de las atrocidades como ejecuciones, motines en las cárceles, sesenta mil víctimas inocentes, territorios en manos del narcotráfico y la infiltración, nada menos, del ejército y las policías. Poca cosa, sin duda alguna. La culpa es de los periodistas, no de los “narcos”, las mafias y el gobierno arrinconado.

En el mismo orden de ideas volvemos a comprobar que la muerte de Juan Camilo Mourino, en noviembre de 2008, tiene una cola muy larga por más que se hayan empeñado en ocultarla desde Luis Téllez Kuenzler, quien fungió como una especie de fiscal oficioso sobre las averiguaciones del fatal accidente aéreo, siempre estuvo relacionada con el cruce de intereses tremendos entre España y sus multinacionales, incluyendo la petrolera Repsol a la que han tocado fuertemente en Argentina, y los vecinos del norte, más ocupados entonces en sus aventuras injerentistas en Medio Oriente… hasta que se percataron de que las izquierdas avanzaban al sur de sus fronteras optando por cerrar los grifos. Y en estas condiciones, por supuesto, López Obrador era, sí, un serio peligro, pero para estos proyectos entreguistas del panismo convertido en gobierno. Tremendo.

De allí que se pretenda repetir el curso manipulador, durante este último mes de campaña cuando las encuestas no ceden por más dinero que se distribuye para tratar de frenar a los adversarios, desde el gobierno, en vez de ganarles la pelea política con argumentos y perspectivas atractivas. Pero, desde luego, vistos los resultados de doce penosos años, la imaginación de los catalanes no llega a tanto; máxime cuando se pasan tantas horas siguiendo las hazañas de Messi y su trouppe. (Ya saben los lectores que en este aspecto, el columnista se declara madridista; los merengues de mi Mérida pesan mucho sobre el ánimo).

Ahora bien, ¿de verdad vamos a creer la monserga de que las cuatro mil empresas hispanas en nuestro país no están haciendo “más ricos”, una expresión de la señora Espinosa que podría interpretarse como un reconocimiento a la abundancia, como en los negros tiempos del lópezportillismo en los que también se generó la propensión al nepotismo que antes criticaba el PAN y ahora ni siquiera se ocupa de explicarla porque han logrado consolidar una versión corregida y aumentada de los usos del poder para fines gregarios. Los Calderón Hinojosa y los Zavala Gómez del Campo son referentes indispensables para llegar a conclusiones. Como nunca antes, insisto, cuentan lo que quieran los personajes del poder en la actualidad y soslayan los aspectos más negativos… como la entrega de los recursos nacionales a los “audaces” capitalistas de fuera que, como estamos en “guerra”, compran muy pero muy barato lo que tendrá otro valor, al alza, en cuanto cesen las hostilidades pretendidas.

Lo de la guerra de Calderón, ya lo hemos dicho, es un mito vergonzoso: mientras mueren civiles –sesenta mil, cuentan las organizaciones no gubernamentales aunque algunas insisten en que son más de 80 mil las víctimas y sólo se ha indagado al cinco por ciento de los asesinatos-, no disminuye las exportaciones de drogas hacia los Estados Unidos. Al contrario: cada vez es más eficaz, y con menos problemas, la distribución de las mismas en territorio estadounidense porque, desde luego, los mayores padrinos viven a la sombra del Capitolio.

¿De qué nos extrañamos, entonces, cuando asentamos que la mafia ha infiltrado a Los Pinos, el Legislativo, el Judicial y, desde luego, a las fuerzas de seguridad del Estado, con el ejército en primera línea? Para colmo, subrayamos que quienes están confinados son los que acusaron a los verdaderos responsables de las infiltraciones. Esto es: una justicia puesta de cabeza o al revés. Lo lamentable es que el tema apenas está siendo analizado en esta campaña por la Presidencia tan frívola como el accionar de una derecha que considera más conocedores de nuestro entorno… a los catalanes futboleros. Con tales referentes no hay duda de que los tiros les están saliendo por las culatas.

Desde la llegada de los Fox, en 2000, se pretendió privilegiar a los capitales españoles, si bien se favoreció a algunos de los grandes cómplices nacionales como los fundadores de Banco Azteca –derivado de TV Azteca y de las tiendas de raya Elektra- y al célebre y consolidado Citigroup, la mayor lavandería de dinero sucio en el mundo. Si así empezó la gestión de la derecha ex explicable, entonces, la situación en donde nos encontramos por desgracia: casi sin salidas a un mes de los comicios federales. ¿Otra vez se elegirá al menos malo o el colapso llegará antes?

Debate

El pronóstico que lanzó, para Estados Unidos, la extraordinaria cinta “La Cola del Perro”, en donde se plantea que no puede bajarse del caballo un jinete que está a la mitad de la carrera –esto es para explicar la reelección que en México sólo se da respecto a los partidos y no a los mandatarios-, parece que pudiera darse en nuestro país. Lo escucho por todas partes, sobre todo en un ámbito especialmente delicado: el castrense.

Entre los militares no se acierta a medir el grado de incomodidad por la persecución y posterior confinamiento de generales de alta graduación y ampliamente conocidos, para tranquilizar a otro sector del mismo ejército cooptado por las mafias. La disputa por el poder está demasiado cerrada. Y, como pronosticamos, los enfrentamientos entre los mandos castrenses podría ser uno de los elementos más incendiarios a la hora de las elecciones. Por desgracia, no me equivoqué y ahora corroboramos el mal entorno en el que se dará la contienda presidencial en un último intento, de la parafernalia presidencial, para sacar adelante la continuidad.

No, no estamos contradiciéndonos. Ya sé que hemos apuntado la posibilidad de que, como Ernesto Zedillo, el actual mandatario Calderón estuviese, de plano, negociando una nueva alternancia para liberarse de las presiones de una transición ríspida. Sucede más bien que los vaivenes en Los Pinos son tantos como las tardeadas ya célebres en las que participan el mandatario y sus principales funcionarios relacionados con la Seguridad Pública. La imagen de ello me resulta, francamente, aterradora, mientras el crimen organizado avanza… y se diga que son los titulares de prensa los espantapájaros ante el “valor” de los inversionistas por “creer” en una nación pujante económicamente.

Jamás la oferta había sido tan extrema como ahora. Y, sencillamente, las cuatro mil empresas españolas se benefician de ello ante la ausencia de un gobierno ordenador que no presumiera por abaratar al país para salvar a la estrecha casta de políticos ignorantes, torpes y entreguistas.

La Anécdota

Mientras la Canciller paseaba por Madrid, un “charro mexicano”, el doctor Francisco Chacón, avecindado en Irapuato, lució en la plaza de toros un traje con arabescos en plata y el símbolo de “la capital mundial de las fresas”. El hombre causó sensación con su lujoso atuendo y fue bastante mejor publicista que la Canciller vendedora:

–Estoy aquí –dijo el charro Chacón, padre del gran árbitro mexicano del mismo nombre-, porque me siento orgulloso de ser mexicano.

Sus palabras cimbraron. Al fin, desde México, uno de sus hijos hablaba de que no todo es dolor en nuestro país y que sus tradiciones siguen siendo motivo de admiración para el mundo. ¡Si así fueran todos…!