carlos

Bien podría haber titulado esta columna de opinión como “El otoño de la primavera mexicana”. Los jóvenes que lograron convocar a cientos de miles a través de las redes sociales en La #MarchaYoSoy132 llegaron casi en el umbral de la elección presidencial. Tal vez si hubieran llegado antes, la derrota sería una cuestión segura para el candidato que representa el viejo régimen, mismo que los jóvenes universitarios ya no desean que prevalezca en nuestro país. Pero el hubiera no existe, y aún así, el candidato presidencial del PRI ya no tiene la victoria asegurada.
El de 1968, un movimiento surgido de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, fue la última de las grandes agitaciones nacionales encabezados por jóvenes y estudiantes. Salvajemente reprimida en Tlatelolco por el entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz y ejecutada por el entonces Secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, a través del Ejército con el Batallón Olimpia y de los paramilitares llamados “Halcones”.

Desde entonces hasta hoy, no había existido un despertar, que ahora muchos llaman “Primavera Mexicana”, en similitud a la árabe que ha derrocado en los últimos dos años a varios dictadores de la región. El movimiento estudiantil -impulsado por los hechos que ya todos conocemos desde la visita del candidato presidencial del PRI a la Universidad Iberoamericana- es ahora respaldado multitudinariamente, en marchas y asambleas, por estudiantes de universidades públicas y privadas, cohesionando a la desarticulada población nacional.
#YoSoy132 es un movimiento apartidista, pero anti Peña Nietista, cómo ellos mismos ya lo expresaron, que no tiene una figura clave que la encabece, no como sucedió en Chile con Camila Vallejo o en Túnez, con Mohamed Buazizi, joven de 26 años que se roció de gasolina y se prendió fuego para denunciar la humillación a la que le sometía el régimen que se había incautado de su único medio de subsistencia: un puesto ambulante de frutas y verduras.
Los jóvenes del movimiento #YoSoy132 piden lo mismo que piden los manifestantes indignados de todo el mundo: derecho a la información, derecho a la libertad de expresión, un sistema político y económico que responda a las demandas de todos los mexicanos, quieren un México más libre, más próspero, más justo, y que la situación actual de miseria, desigualdad, pobreza y violencia sea resuelta.
Demandas justas y necesarias que corresponden al Estado resolver como una obligación jurídica y moral. Sin duda, es una buena base para comenzar, pero no es suficiente. El movimiento del 68 se desvirtuó en gran medida porque muchos de sus liderazgos se incorporaron al sistema político que tanto criticaron, y contra el que lucharon a costa de muchas vidas humanas perdidas y sacrificadas. Muchos de ellos se convirtieron en Diputados, Senadores, burócratas, y hasta jefes de la policía de gobiernos y legislaturas encabezados por el PRI. Traicionaron a su propia juventud.
Los jóvenes mexicanos del movimiento #YoSoy132, deben de pasar de la protesta a la propuesta de manera urgente, debido a que la realidad ya no espera. Antes de que el sistema “se los coma vivos”, y los comiencen a cooptar con puestos, dinero, prebendas o amenazas, los #YoSoy132 deben establecer una agenda nacional, o ruta crítica a seguir durante los próximos seis años, sea quien sea el personaje que gane la Presidencia de la República.
Los estudiantes, por su misma formación universitaria y educativa, tienen una idea clara del panorama, y de lo que México necesita, así como de lo que carece. Pero sobre todo, que acciones a tomar para ayudar a los demás jóvenes, aquellos que no se manifiestan.
¿Qué hacer con la desesperanza?
Nos aguarda una inmensa tarea. Los mexicanos tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo. Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro. Tenemos que aplicar toda nuestra fuerza y toda nuestra inteligencia para levantar a México y lanzarlo hacia adelante. Tendremos que movilizar todas nuestras energías y todos nuestros recursos.
¿Qué hacer con los NiNis?
El fenómeno de los jóvenes que no estudian ni trabajan no es privativo de ciertas zonas o estratos sociales: más de 3 millones pertenecen a las clases de mayor poder económico de México o son clasemedieros, y otros 4.7 millones son muchachos de escasos recursos o que sobreviven en la pobreza.
¿Qué hacer con estos jóvenes que se encuentran en un estado de inactividad absoluta? y que ascienden a un millón 755 mil, de un total de 7 millones 820 mil de ninis.
¿Qué hacer con los jóvenes que han sido reclutados por el crimen organizado?
Ya sea por necesidad o por presión, son alrededor de 75 mil jóvenes y adolescentes se encuentran trabajando dentro del crimen organizado y los cárteles del narcotráfico en el país, según estiman organizaciones de la sociedad civil, quienes advierten que en la situación actual, su futuro sólo tiene dos caminos: terminar en la cárcel o morir.
¿Qué hacer con los jóvenes desempleados?
Uno de los sectores más golpeados por el rezago laboral en México son los jóvenes, pues de acuerdo con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) el desempleo juvenil se incrementó casi dos puntos porcentuales, pues pasó de 7.2 a 9.1% en los últimos cinco años.
De los 400 mil jóvenes que cada año demandan empleo en México, entre 38 mil y 40 mil no lo encuentran, con lo que el desempleo juvenil representa el 9.6 por ciento de ese total, tasa que duplica la de la población adulta, según el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve).
En México, entre 1995 y 2011 se acumuló un rezago de más de ocho millones de plazas, según registros de la Secretaría del Trabajo, y el porcentaje de desempleo es de 5.2 por ciento, y 13.7 millones de mexicanos, es decir 28.75 por ciento de la población ocupada, laboran en la informalidad. Y esas son las cifras oficiales.
Bienvenida la acción de las fuerzas creadoras, particularmente de los #YoSoy132, que residen únicamente en el seno del pueblo. Pero esta es una tarea común. Tenemos que vencer, porque esta lucha sin cuartel la hemos de librar en nombre de TODOS los jóvenes mexicanos, no sólo de los que se manifiestan y gritan consignas, si no también por los que callan ante una realidad que los abruma.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.

Politólogo con estudios en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Consultor Político. Director General de Gurú Político. Consejero Ciudadano del Observatorio Mexicano de la Homofobia (OMHO). Ha publicado en diversos medios nacionales, cómo Excélsior, y portales en línea. Correo: [email protected] Twitter: @GuruPolitico Facebook: ElPoderdelasIdeas