debate

La historia en breve
Un buen debate de una muy buena campaña
Ciro Gómez Leyva

Habrá que esperar los números, pero es muy probable que el debate que acaba de terminar será la discusión política más atendida en la historia de México. Es una gran noticia, una victoria colectiva.
De ese tamaño era el interés. Millones de electores pendientes de una actuación monumental de
uno de los candidatos que dejara en claro que es la mejor opción para el país.
¿Quién fue el mejor actor? Andrés Manuel López Obrador necesitaba producir un espectáculo. Lo buscó, estuvo muy bien, pero dudo que este programa de televisión cambie dramáticamente su suerte, que hoy no es otra que descontarle a Enrique Peña Nieto un punto cada uno de los 17 días que restan de campaña.
Peña Nieto ya no es la estrella que solo tenía que pisar el set para que la cámara se enamorara de él. Parece el primer convencido de que su eficacia comunicativa hizo crisis. Pero consiguió evadir las cargas dobles de López Obrador y Josefina Vázquez Mota. Como hace cinco semanas, no les dio oportunidad de que olieran el miedo y lo devoraran. Creo que no perderá puntos. A estas alturas, sería un éxito superlativo.
Josefina fue la mejor Josefina de la campaña. Guapa, afinada, inteligente, veloz, asertiva, retadora, incluso divertida (memorable su metáfora de las tres mujeres). El problema es el calendario: es demasiado tarde.
¿Quién ganó? Creo que el proceso electoral 2012. El panorama que dejan estos dos meses y medio de campaña es muy distinto del que se tenía a finales de marzo. Josefina ya no tiene margen para las ideas volátiles, López Obrador ha sido obligado a ser el buen candidato que no quiso ser en 2006 y Peña Nieto sabe que, en caso de ganar, tendrá todo menos un cheque en blanco.
Esas también son buenas noticias. Una victoria colectiva.

El asalto a la razón
En defensa del “YoSoy132”
Carlos Marín

El viernes reciente dediqué El asalto… al contrasentido del YoSoy132 cuando, declarado como un movimiento “antipeñista” pero que se dice “apartidista”, sueña “debatir” con quien detesta porque, después de haberle gritado “¡cobarde!” y “¡asesino!” (supuse bien) escribí que Peña Nieto solo aceptaría si fuese “muy, pero muy pendejo”.
Recibí correos de Carlos Díaz Camacho:
Mi estimadísimo Carlos Marín. En tu articulo de hoy creo que tienes una parte bien atascada de razón. A Peña Nieto y los priistas se les podrá acusar de corruptos, autoritarios, deshonestos, mentirosos, etcétera, etcétera pero, ¿de pendejos? Eso sí, no son naditita pendejos. A tus órdenes, mí querido Mercenario.
De Juan José Alfaro Valdés:
Es decepcionante que un periodista como lo dice ser usted se exprese de los estudiantes como lo hace en su artículo. Qué, ¿las evidencias de los estudiantes de los movimientos en Francia y México no aportaron nada? Considero que su línea editorial desde hace tiempo la vendió al mejor postor (…). Su opinión desde hace tiempo esta devaluada, por decir lo menos. No esté tan seguro que sus patrones van a ganar esta elección.

O de Lucio González:
Qué lástima que menosprecie y subestime el movimiento YoSoy132(…). No es extraño que día con día en su columna defienda los intereses de un grupo de personas que seguramente simpatiza con ellas o que trabaja para ellas y que se dedique a desprestigiar a los que no simpatiza (sic) o a los que le indican (sic) que desprestigie. La labor periodística debe ser imparcial (…). No es que Peña Nieto sea un pendejo, sino un cobarde que no quiere afrontar las consecuencias generadas de sus propios actos y la obscura historia que arrastra su partido autoritario, ladrón y genocida.
El señor López Obrador tuvo los pantalones y las agallas para aceptar la invitación que le hizo el programa Tercer Grado, consciente de la dinámica que se generaría en dicho programa. Si aplicara el mismo criterio que usted podría llamarlo “pendejo” mas, sin embargo debo de admirar la valentía de confrontar a un grupo de sujetos que tenían como misión acabarlo, desprestigiarlo y “evidenciarlo” ante los televidentes y lectores de cada una de sus respectivas columnas. Que valentía de este señor al meterse a la a boca del lobo y sostener de pie cada una de sus convicciones y propuestas de trabajo soportando el ambiente hostil, sarcasmo, burla y saña generado por su grupo de colaboradores.

Nota: En el fondo no dejo de admirar su trayectoria periodística (…), pero sí me parece una lástima que los ideales los cuales un día defendió a capa y espada se hayan corrompido a grado de servir a los intereses de unos cuantos (…).
Respuesta a Lucio:
Mi oficio es intrínsecamente subjetivo pero, como dice Gabriel García Márquez, “el periodismo puede ser objetivo pero no imparcial”. En cuanto a López Obrador, aquella mañana dijo: “Compareceré ante ese tribunal”, y al día siguiente reconoció que fue una conversación cordial.
Jamás, finalmente, he proclamado “ideales” y, aún menos, los he publicado.

Día con día
Empezar de nuevo
Héctor Aguilar Camín

Con el título “El fraude del fraude”, Ciro Murayama hizo una disección de todas las acusaciones y denuncias de fraude de las elecciones presidenciales de hace seis años (nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=660633).
Se antoja una lectura obligatoria hoy que reviven las acusaciones de fraude, pero ahora anticipadas, en cierto modo independientes de lo que suceda en las elecciones mismas.
El día de la elección de hace seis años, nos recuerda el texto de Murayama, el representante de la izquierda ante el IFE, el diputado federal Horacio Duarte, declaró su confianza en la elección:
“Estamos convencidos”, dijo, “que los diversos instrumentos electorales que se han dotado por parte del Instituto Federal Electoral tienen un rango de aceptabilidad que nos permite concluir el día de hoy la jornada electoral con buenos resultados…
Estamos convencidos que en este proceso democrático lo más importante es que los ciudadanos podrán definir con libertad su voto”.
Confiaba en el triunfo de su causa: “Sabemos que es la hora de la izquierda… A partir del 1 de diciembre habremos de transformar nuestro discurso, nuestra combatividad, en acciones y en políticas públicas para beneficio de la gente”.
Hizo un llamado a la transmisión tranquila del poder: “Llamamos al gobierno federal en turno para que entre el 3 de julio y el 30 de noviembre vivamos una transición de gobierno tersa; una transición de gobierno que le permita a nuestro país mantener en calma, mantener las variables macroeconómicas en los rangos que hoy los tenemos.
Pero que permita, a partir del 1 de diciembre, imprimir un rumbo distinto a la política económica con responsabilidad y sobre todo con certeza para los millones y millones de mexicanos”.
Las elecciones no salieron como esperaba la izquierda, y el resultado convirtió todas sus certidumbres positivas en certidumbres de fraude.
La confianza en la victoria de hace seis años no existe hoy en la izquierda. Ha empezado a propagarse entonces la idea de un fraude anticipado, inconforme ya no con lo que pueda suceder el día de la elección, sino con la de la democracia misma, sus instituciones, sus reglas, sus actores.
“Lamento decirte que hay que empezar de nuevo”, me dijo López Obrador apenas la semana pasada, a una pregunta expresa sobre el tema. Nuevo es nuevo: nuevas reglas, nuevos jueces, nuevos partidos.
Me queda claro que eso es lo que va a hacer si pierde: empezar de nuevo la protesta contra el fraude. Me faltó preguntarle por dónde va a empezar a cambiarlo todo si gana. Y cómo puede haber un resultado recto en un árbol tan torcido que hay que plantarlo de nuevo.

Trascendió
Trascendió

:Que el escenario de un torpedeo a dos fuegos en su contra de parte de Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador no se dio, y al término del debate de anoche, el equipo de Enrique Peña Nieto respiró aliviado y comenzó a celebrar.
Los señalamientos de la panista estaban previstos y el candidato del PRI los pudo capotear sin mayor esfuerzo.
:Que López Obrador anduvo sufriendo antes del debate, ya que enfrenta molestias en la garganta causadas, probablemente, por su cotidiana exposición, sobre todo en mítines donde inclusive tiene que gritar.
:Que se le volvió hacer bolas el engrudo al IFE. Varias veces se vino abajo la señal y la iluminación de los candidatos fue lamentable.
Pero además fallaron las fotografías que distribuyó a los medios. De nuevo restringió el acceso de fotógrafos y solo envió una foto con los cuatro candidatos en igualdad de condiciones. En el resto, Vázquez Mota se veía “grandota” y López Obrador “chiquito”, o viceversa, con Peña y Quadri de “acompañamiento”.
:Que en el cuarto de guerra del PAN se ve con preocupación cómo se aleja en las encuestas Miguel Ángel Mancera de Isabel Miranda. Tanto que temen que el efecto Mancera los lleve también a perder las delegaciones que gobiernan desde el 2000: Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
Y eso sin contar que por las cuotas de género, a solo 17 días de campaña por delante, los panistas tendrán que cambiar de candidatos en seis de las 16 delegaciones, debido a la resolución del Tribunal Electoral del Distrito Federal.
:Que la moda importa, sin duda, sea en la calle o en el gabinete presidencial, y para muestra está la procuradora Marisela Morales, quien adora su vestido Ralph Lauren con el que acudió a Los Pinos a la promulgación del decreto que creó el programa de testigos protegidos en México.
Si le gusta tanto, dicen, es porque cuando se lo pone le va tan bien que no le importa repetirlo, aunque los expertos en moda la critiquen.
:Que las investigaciones que se realizan en torno a los ex gobernadores de Tamaulipas Tomás Yarrington y Eugenio Hernández ya provocaron una baja en la Procuraduría General de la República.
Y es que el encargado de dicha indagatoria en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada fue sacado de la jugada y muy pronto, dicen, también saldrá de la institución.

Política cero
¿Y dónde quedó la edecán?
Jairo Calixto Albarrán

En el debate de Guadalajara, aunque usted no lo crea, hubo consenso: todos extrañamos a la edecán del IFE, sobre todo Javier Solórzano, luego de que el ChikiliQuadri le quiso quitar la chamba. Hubiera querido que se apareciera para que el de Nueva Alianza no insistiera en hacer preguntas de primaria. Pobre, de veras, qué manera de querer usurparle la chamba.
Eso y esforzarse en ganarse el premio de Odiosito de la noche con la Vázquez Mota, que desenvainó la espada para dar y repartir a sus oponentes con más efectismo que efectividad. Sobre todo cuando le entró a una materia que le es desconocida, con esos ejercicios de imaginación solo para hacer rabiar al productor del debate que ha hecho programas como Plaza Sésamo. Demasiado empeño en establecer sus momentos Rosa de Guadalupe.
Lo malo que Peña Nieto, muy apocado, no le respondió a la altura con su estilo titubeante que estaba más preocupado por su peinado de Tintin y su bronceado. Y cuando tuvo la oportunidad la desaprovechó para pelearle a Chepina el derecho al melodrama ranchero, en particular al responderle que su tesis se la había dedicado a Montiel, pero también a sus jefecitos. ¡Ay, mamá, los de la luz!
El que sí se puso los guantes frente a la Vázquez Mota fue el ChikiliQuadri que, de la maestra con cariño, le recordó a través de un video sus cariñosos queveres con Elba Esther; sí, con la picardía que le faltó a la hora de andar exigiendo respuestas a sus contendientes sobre un Tratado de Libre Comercio con China (sí, para que acaben haciendo tacos de suaperro hechos en Hong Kong), o un Instituto Octavio Paz (pobre poeta, debe gritar desde el más allá ¿y yo por qué?), o la espera de que Cuba se democratice para invertir en Varadero. O sea.
Por su parte, AMLOVE salió a hacer tai-chi con su discurso social, a esquivar los hachazos, a no cometer errores, a volver a evadir los temas que le son incómodos (el derecho a decidir, los matrimonios entre personas del mismo sexo…). Curiosamente nadie le recordó el charolazo, quizá porque estaban más ocupados en tratar de entender el formato del debate que parecía una combo entre Big Brother, Todo el mundo cree que sabe y Pequeños gigantes. Nomás faltó que Galilea Montijo se hubiera aparecido.
Qué bueno que no fue mi Gali, porque o tenía que ponerse a esquivar a Quadri o a Chepina injertada en Hulk. 69 trending topics se generaron en Twitter como en toda orgía que se respete. Y así lo fue. No hubo manera más divertida de ver este espectáculo alucinante de la política.
¿Y The Guardian, apá?

Interludio
Un debate que no cambiará nada
Román Revueltas Retes

La suerte está echada. No me digan ustedes que, a 15 días de que termine la campaña electoral propiamente dicha, los ciudadanos van a cambiar sus intenciones de voto, cualesquiera que éstas sean, porque Josefina haya podido tener un desempeño vagamente brillante en una confrontación televisiva (siendo que la brillantez no se la hemos visto a lo largo de meses enteros).
Y no me digan tampoco que Peña se va a desplomar estrepitosamente porque haya podido escenificar un fugaz episodio desafortunado (siendo que los tropezones que ha tenido en otros momentos no le han prácticamente mermado los apoyos que le brinda el respetable); y no me digan, finalmente, que Obrador va a salir reinventado, renovado, reconstruido, renacido y resucitado luego de representar el mismo numerito de siempre, el que ya le conocemos y el único que se sabe de memoria (siendo que ya se quitó, de una buena vez, el disfraz de ovejita que se había mandado a hacer para proclamar el advenimiento de una “república amorosa” tan improbable como inverosímil).
Pero, en fin, el ejercicio es saludable y, por una vez (o, mejor dicho, por segunda ocasión), los aspirantes habrán estado ahí, bajo la luz de los reflectores, obligados a responder a las primeras de cambio, a afrontar adversidades poco frecuentes en su privilegiada condición de tribunos de escenarios hechos a modo y a mantener el tipo —o sea, no tartamudear, no recitar cifras con voz temblorosa, no parecer dubitativos y, en general, desempeñarse como actores de primera línea— durante esos momentos, interminables, en que las cámaras de la televisión registran hasta el menor gesto y en que los espectadores escudriñan meticulosamente las posturitas de unos aspirantes a los que, lo repito, ya han calificado de antemano. Personajes a los que, encima, juzgarán con la inevitable subjetividad que se deriva de unas preferencias previamente establecidas. Y esto lo escribo el domingo por la tarde, lectores, sin que el tal debate haya ocurrido todavía. Pues eso.

Duda Razonable
¿Dónde andaba esta Josefina?
Carlos Puig

Ayer pudo haber sucedido el último evento de la elección.
Será casi imposible ver momentos como aquel viernes de la Universidad Iberoamericana —advertidos los candidatos de sus peligros—, pasaron ya los tres por el ejercicio de Tercer Grado; el candidato del PRI, objetivo de marchas, protestas y aún líder en las encuestas, ha dicho que no participará en más debates, con lo que despoja de interés encuentros que se organicen sin él.
En 20 días iremos a las urnas. Y apenas ayer Josefina llegó a la campaña. Me temo que para ella y su partido es muy tarde.
Las campañas son asuntos complicados. Agotadoras, maquinarias donde hay que coordinar a cientos y miles de pequeños operadores, para cada uno de decenas y decenas de eventos. Esta es la primera campaña de la panista. Es la tercera de Peña; cuarta de Andrés Manuel, que además lleva seis años recorriendo el país en eventos similares a una campaña.
Josefina tardó meses en tomar decisiones, armar equipos, encontrar un mensaje, arreglar su relación con el panismo que votó por otros en la interna.
Después de varios cambios en las responsabilidades dentro de su equipo y su cuarto de guerra, producto de indefiniciones de la candidata, solo al verse en el tercer lugar se convenció de llamar a quienes habían estado en las dos campañas ganadoras del PAN.
Ayer se notó.
Hizo con inteligencia un exhorto a las mujeres. Repartió críticas a los tres adversarios para después, disciplinadamente, regresar a sus propuestas. Se defendió cuando fue criticada.
Creo —escribo minutos antes de que termine el debate— que se colocó como receptora de los votos que sigue perdiendo Enrique Peña Nieto. Votos que no había cachado como sí lo había hecho López Obrador.
Que Vázquez Mota regrese a la campaña es una buena noticia para cientos de candidatos panistas en el país que se estaban viendo arrastrados por la caída de la panista. Es una mala noticia para el candidato de la izquierda, quien había aprovechado esa especie de ausencia de JVM en las últimas semanas.
Arriesgo que el debate de ayer la volverá a poner en la competencia con AMLO.
A estas alturas, sin embargo, ella hubiera imaginado estar disputando el primer lugar con Enrique Peña Nieto.

Juegos de Poder
AMLO: otra vez la ambigüedad de una oposición semileal
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

El tabasqueño sigue jugando al doble juego: si las cosas le favorecen, las apoya; si son adversas, las repudia.
Conforme se acerca la elección, López Obrador comienza a hablar de un posible fraude electoral. La semana pasada lo dijo en un mitin público: “Cuando vean que tampoco les funcionó la guerra sucia, ¿a qué se van a ir? Al fraude.” Luego, en otra reunión con el grupo de ciudadanos “preguntones”, María Elena Morera le preguntó si estaría dispuesto a firmar un pacto en el que se comprometa a respetar las reglas, al árbitro y los resultados de la elección. AMLO se negó: “No se puede repetir lo del 2006. Pónganse en mi lugar, si se hace un fraude cómo se va a aceptar, es un acto de traición a la democracia. Es traicionarnos a nosotros mismos. Entonces si ustedes ayudan a que la elección sea limpia y libre, esto permite a todos aceptar las reglas, pero si se usa dinero a raudales para favorecer a un candidato, no hay equidad en los medios, si hay guerra sucia y todavía (dicen) ‘pero respetas, porque si no te voy a acusar que eres un ambicioso de poder’”.
Héctor Aguilar Camín le recordó lo que ha avanzado el país en materia democrática. Argumentó que si el IFE es incapaz de frenar irregularidades, como piensa AMLO, la democracia no sirve, por lo que estaríamos frente a un “absoluto fracaso, que habríamos que refundacionar todo. Y es lamentable que todos han aceptado estas reglas. Se me cae el alma a los pies con pensar que tenemos que empezar de nuevo”.
El tabasqueño le contestó: “Lamento decirte que hay que empezar de nuevo, porque se requieren cambios profundos; ya no funciona este modelo. En lo político se requieren cambios, cada seis años se reforma, pero aquí estamos constantemente porque no existe una vocación democrática, desde los consejeros del IFE, no son ciudadanos, en cuanto a sus posturas. Necesitamos avanzar, se ha retrocedido”.
Curioso, este discurso de un candidato que también dice que va a ganar la elección. Creo, sin embargo, que en el fondo AMLO sabe que no va a ganar y ya prepara lo siguiente: un conflicto poselectoral para negarle la legitimidad al nuevo presidente. En este sentido, la estrategia de López Obrador no ha cambiado en estos años: sigue por la ruta de la semilealtad con las instituciones democráticas.
El politólogo Juan Linz clasificó las posibles oposiciones que puede haber en un régimen político. La oposición leal son aquellos partidos que se oponen al gobierno pero no al régimen. La desleal es la oposición ferviente, a menudo violenta, al régimen y al gobierno. Finalmente se encuentra la semileal, caracterizada por la ambigüedad: generalmente comienzan siendo leales al régimen pero, por distintas circunstancias históricas e ideológicas, cada vez actúan más con deslealtad. A ratos parecen estar dispuestos a jugar con las reglas establecidas, pero luego anuncian que no están de acuerdo con éstas y que podrían salirse del juego.
Eso ha sido y seguirá siendo el movimiento de AMLO: una oposición semileal al actual régimen democrático.
En 2006, estaban dispuestos a respetar las instituciones de la democracia siempre y cuando ganaran. Como pensaban que iban a ganar, dijeron que confiaban en el IFE y que respetarían los resultados. Cuando éstos les fueron adversos, cuestionaron la legitimidad y la eficacia de este Instituto, típica reacción de una oposición semileal.
Lo mismo ocurrió con el Tribunal Electoral. Presentaron en 2006 una demanda donde impugnaron alrededor de 40 mil casillas. En las calles, sin embargo, insistieron en que el Tribunal debía contar todos y cada uno de los votos de las 130 mil casillas. ¿Por qué no solicitaron, entonces, esta demanda por la vía jurídica? Por una razón: sabían que el recuento total no les favorecería y que era mejor que el Tribunal no abriera todos los paquetes, de tal suerte que, al final del día, pudieran “desenmascarar” la “podredumbre” del Tribunal y de las instituciones democráticas.
Lo mismo sucedió en 2006 con el Congreso. Los diputados y los senadores de la izquierda tomaron posesión y negociaron con las otras fuerzas políticas recursos públicos para su partido y los gobiernos estatales que controlaban. Promovieron incluso algunos cambios legislativos incluida una nueva reforma electoral. Sin embargo, desde afuera, el movimiento lopezobradorista siempre puso en tela de juicio la legitimidad de las instituciones, incluido el Congreso.
En suma, usan a las instituciones cuando les conviene y las cuestionan también cuando les conviene. Y ahí vamos de nuevo en 2012 a menos, desde luego, que gane AMLO.
La pregunta es qué tanto puede una oposición mantenerse en la ambigüedad inherente a la semilealtad porque, como reza el dicho, “no se puede mamar y dar topes al mismo tiempo”. O se transita a la lealtad o a la deslealtad con el régimen democrático. Por lo pronto, AMLO y su movimiento siguen jugando al doble juego: si las cosas les favorecen (encuestas, cobertura mediática, resultados electorales, demandas judiciales), las apoyan; pero si son adversas, las repudian.

Ventana
Nos quedaron a deber
José Cárdenas
EXCÉLSIOR

El debate fue más un plebiscito.
Este fue el debate de las primeras veces.
Por primera vez los concesionarios de la televisión cedieron a una petición social ubicada entre la protesta y la exigencia.
Por primera vez, también, el debate fue más un plebiscito o una elección anticipada contra un candidato cuya plataforma de llegada tiene características también inéditas.
Nunca antes se había desarrollado un movimiento social de rechazo a una candidatura hasta extremos de constituirse como una corriente específica, clara, manifiesta, para frenar a un candidato.
No se había dado tampoco una circunstancia en la cual un candidato del PRI tuviera el respaldo de dos ex presidentes de partidos nacionales (uno de ellos en el poder) en favor de su causa.
Y mucho menos se conocía circunstancia de respaldo por parte de un ex presidente de la República militante del partido en el poder, en pro del partido al cual él personalmente y como una lucha propia, sacó a patadas de Los Pinos.
Este debate no tuvo utilidad alguna en cuanto a la divulgación de proyectos o propósitos. Nunca los debates han servido para eso. Las tesis de gobierno son de sobra conocidas, para eso son las campañas. Los debates son para medir la dureza del material con el cual están hechos los candidatos.
Y ni por uno…
Andrés Manuel llegó con menos puntos en el imaginario de cuantos, se suponía, iba a lograr después de sus éxitos amorosos y el impulso de #YoSoy132.
Josefina Vázquez llegó en medio de un estado de gracia en pos de la resurrección después de la anemia o la catatonía de semanas anteriores. Arribó a Guadalajara con la urgencia de hacer algo para salir del abismo. La panista fue la más activa, se puso los guantes, dio y repartió, enfiló sus ataques contra López Obrador, cuestionó sus cifras económicas y lo confrontó con su pasado. Vázquez Mota confirmó que su pleito es por el segundo lugar. La panista dio uno que otro raspón a Enrique Peña Nieto y ya, de pasada, le tiró un volado a Quadri para pegarle de carambola a La Maestra Elba Esther.
Finalmente, Gabriel Quadri se presentó fiel a su papel de catalizador. Intervino, logró jalar la marca de sus rivales y, al final, consiguió lo que se esperaba, aliviar a Peña: le quitó golpes para dejarlo respirar.
Para Enrique Peña Nieto la noche fue serena. No hubo golpes bajos… tampoco sorpresas. Lo que más le afectó fueron sus propios tropezones como aquel en el que propuso eliminar 100 diputados del Congreso.
A pesar de las expectativas, el debate de anoche, el más difundido en la historia de México, no cambiará el panorama, no tuvo ninguna utilidad real para la divulgación de proyectos. Resultó un ejercicio democrático basado en el modelo chileno.
Las propuestas se perdieron en la complejidad del formato y la abundancia de temas.
El debate nos quedó a deber.
MONJE LOCO: –¿Cómo se portaron los cuatro fantásticos?… Josefina quedó en el intento… Quadri los picó… A Peña Nieto le salió barato… y Andrés Manuel la tuvo, fue suya y la dejó ir… De lo peor, lo menos malo… debate superado… mejor que el primero… lástima de reglas enredadas… de miedos… y lástima que no hubo edecán…

Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR

I. A partir de hoy quedarán 17 días, los más intensos de las campañas, los decisivos. Por lo pronto, ayer, Enrique Peña Nieto, después del segundo debate organizado por el IFE, se vio tranquilito, feliz. Trató de contenerse y lo consiguió. A partir de ahora, prometió, habrá un nuevo PRI, con otro rostro. Reconoció que esta vez hubo mayor civilidad entre los contendientes, la misma que, dijo, espera se mantenga después del 1 de julio. Recordó que la encuesta que vale es la del día de la elección. El suyo, subrayó, será un gobierno democrático, respetuoso de la crítica y de quienes no estén a favor de su proyecto.
II. Josefina Vázquez Mota, la aspirante panista, se vio ayer fuerte, como nunca antes. Sabía bien que el debate era su última oportunidad para subirse altren con destino a Los Pinos. Así que en Guadalajara lo mismo cuestionó el pasado priista y los números de Andrés Manuel López Obrador que a Peña Nieto y al partido que representa. Gabriel Quadri, de Nueva Alianza, jugó su papel de moderador y no supo reaccionar al cuchillazo certero de Josefina cuando le soltó aquello de que “un voto a Quadri es un voto a la familia… de Elba Esther Gordillo”. Sorpresa, en cambio, fue ver a un AMLO modosito, que olvidó que el mexiquense es su principal rival. Ni una sola vez lo mencionó.
III. Elena Poniatowska sostuvo ayer que los integrantes del movimiento #YoSoy132 son más que “hijos de papi”. Y llegó al extremo de compararlos con los estudiantes del movimiento estudiantil de 1968. La escritora y periodista acudió a Guadalajara para presenciar el debate. De inmediato abogó por los jóvenes. Dijo que nadie los manipula y que se trata de un movimiento “fresco, espontáneo, en el que las niñas pipiris-nice ya no quisieron vivir en una burbuja” y decidieron participar de la vida pública y política de su país. “Las niñas bien se lanzaron, para sorpresa de todos, apuntalando este movimiento desde la Ibero”, remachó.
IV. Encima que el periódico británico The Guardian no ha podido acreditar la autenticidad de los documentos que publicó sobre un supuesto pacto entre Televisa y Enrique Peña Nieto, hay que sumar dos ingredientes más: el diario  aceptó ya que los famosos documentos que obran en su poder, unas hojas tamaño oficio, no son de Televisa, sino de una empresa llamada RSE. Además, el Comité de Prensa de Reino Unido analiza quién fue la candidata perredista a una diputación federal por Iztapalapa que asesoró a la reportera del diario inglés. Televisa irá a fondo. Quiere una rectificación seria.
V. Miguel Ángel Mancera, el candidato de las izquierdas por el GDF, navega tranquilito, por cómo amplía su ventaja, a estas alturas, de más de 50 puntos sobre sus contrincantes, Beatriz Paredes, la del tricolor, quien anda desaparecida, aunque su propaganda esté por todas partes y, claro, Isabel Miranda de Wallace, quien no levanta. Por si le faltaran apoyos, el aspirante del Movimiento Progresista ofreció esquemas de trabajo para dotar de vivienda y seguridad social a los más de 130 mil taxistas que circulan en el DF. Se los metió a la bolsa.
VI. En Sinaloa los narcos no respetan a nadie. Y hay que estar preparados para todo. Socorristas de la Cruz Roja quedaron en medio de un enfrentamiento en Guasave, por lo que Francisco Brown Mejía, coordinador estatal de Capacitación y Voluntariado, comentó que se dan lineamientos generales para brindar el servicio en un incidente de alto riesgo. “Le damos recomendaciones al personal socorrista de cómo cuidar su seguridad”. Sobre todo cuando acuden a atender balaceras, pues  sólo deben atender a heridos, sin importar el bando del que sean. El terror está en todos lados. Menos en la agenda del gobernador Mario López Valdez. Qué pena.

Razones
Y siguen siendo tres…
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR

Decir que al debate, para llamarse como tal, le faltó profundidad intelectual y espíritu de confrontación, es un lugar común: este es el debate de nuestra clase política, este es el nivel de confrontación que aceptan.
El debate de ayer no fue definitorio para las elecciones que se desarrollarán dentro de tres semanas, pero cambia en forma muy importante la dinámica de las campañas y la percepción de los candidatos. Respecto al primer debate cambió el formato, cambiaron la conducción y la producción y no hubo edecán, pero lo más importante es que los candidatos modificaron, en algunos casos en forma muy notable, los roles que jugaron en la confrontación.
Decir que al debate, para llamarse como tal, le faltó profundidad intelectual y espíritu de confrontación es un lugar común: este es el debate de nuestra clase política, este es el nivel de confrontación que aceptan, esta es la base de promesas e incluso de verdades, verdades a medias o francas mentiras que sustentan. En ese contexto me parece que la mayor novedad del debate fue la forma en que López Obrador desaprovechó la oportunidad para consolidarse en un segundo lugar y darle la pelea a Peña. El protagonismo desluce al candidato de la izquierda: se lo vio muy mal la semana pasada en Tercer Grado y en este debate estuvo anodino, cayendo en generalizaciones continuas, sin contestar a los golpes que recibió y, más desconcertante aún: sin atacar o confrontar a Peña Nieto ni en una sola oportunidad. Hay resbalones muy serios de Andrés Manuel en el debate: el más notable su “ahorro” presupuestal de 300 mil millones de pesos supuestamente reduciendo salarios de altos funcionarios; el único problema es que, como le dijo Vázquez Mota, toda la nómina de los trabajadores del Estado, si quitamos maestros y personal de salud, es de 280 mil millones de pesos. Y la nómina de trabajadores de confianza en el gobierno federal es de dos mil millones de pesos. Tan desconcertante como la tesis de ahorrar otros 300 mil millones de pesos en medidas de austeridad o cómo sacar 200 mil millones en una reforma fiscal donde lo único que sostuvo fue que quitaría el IETU.
Peor estuvo cuando dijo que nadie será rechazado en la universidad, que todos podrán ingresar a la educación superior y que no habrá exámenes porque son “el pretexto para que los jóvenes no ingresen”. Es lisa y llanamente una tontería sin sentido. Pero con todo, lo más notable es que, a diferencia del primer debate, no haya buscado ninguna confrontación con Peña Nieto.
Si López Obrador fue desconcertante y actuó exactamente al contrario de lo que hizo en el primer debate y por eso fue el gran perdedor del mismo, Josefina Vázquez Mota también cambió el tono, la orientación y los objetivos y por eso ganó. Aquí dijimos que uno de los grandes errores de Josefina en el primer debate fue haberse centrado exclusivamente en Peña Nieto, no tocar a López Obrador y manejar una campaña antiPRI que, paradójicamente, le dio vida e hizo crecer al candidato perredista. En este debate es la primera vez que se ve Josefina mucho más cercana a lo que ella es: podría haber avanzado más en la confrontación con Peña y Andrés Manuel, pero lo hizo muy bien, se le vio (a diferencia del debate anterior) segura y hasta tuvo la suerte de cerrar la ronda de presentación y de despedida del debate. Ganó, sin duda, porque fue la más activa, la que le dio un tono de mayor confrontación y la única que de alguna forma sorprendió. Quién sabe si le alcanzará, pero se coloca otra vez en la disputa. Y, para su electorado, le ayuda no haberse mostrado “diferente” a Felipe Calderón.
Peña Nieto ganó sin esforzarse. En realidad, desde la primera hasta la última de sus intervenciones, prácticamente no se apartó de una idea fuerza que es la que marcará, aparentemente, la etapa final de su campaña: ganar para “que tú ganes”. Peña quiere exhibir la cualidad de eficiencia. Es simple la propuesta, pero no tuvo presión para apartarse de esa línea. No destacó, pero fue mucho menos exigido de lo que esperaba. Si alguien creía, otra vez, que Peña se derrumbaría después de este debate, se volvió a equivocar y posiblemente éste haya sido el mejor resultado posible para el mexiquense.
Gabriel Quadri esta vez falló: estuvo bien confrontar a sus adversarios con temas como el aborto, el matrimonio entre personas de un mismo sexo o la legalización de la mariguana, pero se repitió una y otra vez preguntándoles si estaban o no de acuerdo y terminó, él mismo, opacando sus propuestas sobre otros temas o insistiendo demasiado en ellas (como con el instituto cultural Octavio Paz) hasta agotarlas. Tampoco le ayudó que Josefina haya utilizado una estrategia de ataque a dos bandas, contra Peña y contra AMLO, porque le quitó el espacio del que había gozado en el primer debate.
La conclusión es la que habíamos señalado hace algunos días: no es ésta una confrontación de dos, sigue siendo, sobre todo después del debate, de tres, y en este ámbito el orden de los factores sí altera el producto.

Arsenal
El peor escenario
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR

Luis Carlos Ugalde sabe lo que es enfrentar una tormenta derivada de los resultados en las urnas. Lo vivió en carne propia la noche del 2 de julio de 2006. Al ex consejero presidente del IFE, relevado prematuramente de su cargo por presiones de los partidos, se le ve preocupado por lo que se perfila en las próximas elecciones.
El hombre siente que están reunidos los ingredientes para una elección difícil, pero con un elemento de riesgo que no existía hace seis años: las protestas antiPeña de los chavos.
“Hace seis años el conflicto empezó a las 11 de la noche del domingo 2 de julio. Ahora se inició tres semanas antes y con un elemento que antes no existía: el movimiento #YoSoy132”, advierte este actor privilegiado de las pasadas elecciones presidenciales del 2006.
Ugalde se imagina el peor de los escenarios en caso de una victoria de Peña la noche del primero de julio. Las televisoras anunciando el resultado. Jóvenes frustrados reunidos en algún emblemático lugar para luego marchar hacia las juntas distritales, o las casillas, con exigencias de que les den copias de las actas y del software.
¿Viste el punto tres del manifiesto del movimiento (#YoSoy132)? Habla de eso”, destaca.
El movimiento #YoSoy132, es cierto, quiere trascender más allá de las elecciones. Lo reconocen sus líderes. Se ha convertido en una cuña contra el puntero en las encuestas. Escenario peligroso. Si gana el candidato del PRI, la frustración se transformará en acciones.
Son oficialmente antipeñistas. No ocultan que uno de sus objetivos principales es “incidir en el resultado e impedir el triunfo del mexiquense”.
Se declaran apartidistas, pero son muy grillos. Ya convocaron a un debate entre los candidatos presidenciales al que Enrique Peña, obvio, no irá “porque no está garantizada la imparcialidad”.
Saben que sin el priista será un debate mocho. No importa. Habrá medios. Lo transformarán, puede usted jurarlo, en una protesta antiPeña, con la ayuda de dos de los presidenciales: López Obrador y Josefina Vázquez Mota.
En las redes sociales, por cierto, los chavos invitan abiertamente a un acto en el Ángel de la Independencia para ver juntos el segundo debate entre los candidatos presidenciales. Los chavos piden un voto consciente e informado y una democracia auténtica. Firma: #YoSoy132.
Son demasiadas actividades vinculadas con las elecciones para un movimiento que se proclama, simultáneamente, apartidista y antipriista. ¿No le parece?
A eso hay que agregar el discurso de López Obrador. El tabasqueño dice que está arriba dos puntos. Vuelve a la descalificación. Habla de la guerra sucia para frenar su ascenso, “y si no les alcanza se van a ir al fraude”.
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que apoya la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta Javier Sicilia, comienzan a dar color.
En forma por demás discreta, negocian los términos de un encuentro bilateral. “Es una posibilidad. Pero no hay día ni fecha”, nos mandó decir Ricardo Monreal, coordinador de la campaña presidencial del tabasqueño.
El domingo a las ocho de la noche se realiza el segundo debate entre candidatos presidenciales en la Expo Guadalajara. Es la última llamada para Josefina.
La oportunidad de Peña de revertir la tendencia a la baja. Un escalón más para que el Peje alcance al priista. Los candidatos están metidos de lleno en su preparación. López Obrador suspendió incluso sus conferencias de prensa matutinas para concentrarse en su preparación.
El debate tendrá una duración de 135 minutos. Los temas a desarrollar son: Política y gobierno; México en el mundo, y Desarrollo social y desarrollo sustentable.
Por unanimidad se designó al periodista Javier Solórzano Zinser como moderador de este segundo ejercicio.
¿Le gustaría que los legisladores plurinominales en ambas cámaras fuesen eliminados junto con el fuero constitucional? Pues ya hay un proyecto de iniciativa en ese sentido.
Fue elaborado por Homero Niño de Rivera, candidato a diputado federal del PAN por un distrito de Nuevo León. Si gana, se compromete a presentarla el martes 4 de septiembre en la primera sesión de la Cámara de Diputados.
Moraleja de la semana: La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres con el pretexto de proteger a los unos de los otros.

Astillero
•    Largo desperdicio
•    EPN, a salvo
•    AMLO, conciliador
•    Mapachería: la Ruleta
Julio Hernández López

Fue como un espot larguísimo, con pequeñas alteraciones insustanciales. Los zetas parecieron haber asaltado las frecuencias televisivas: zzzzzz. Difícilmente, alguien cambió la percepción que ya tenía de su candidato favorito. El segmento de los presuntos indecisos debe haber seguido más o menos igual: ninguno de los cuatro aspirantes logró impactar ni modificar (tal vez la más arriesgada haya sido Josefina Vázquez Mota, golpeando con esperanza de dejar el tercer lugar).
No hubo referencias destempladas a charolazos, facturaciones a Televisa ni cosa chirriante que se le pareciera; todo sometido a un modoso intercambio de críticas menores, como si los dos punteros no quisieran espantar a la clientela y prefirieran que la función siga adelante, en espera de los desenlaces prácticos verdaderos.
Peña Nieto se mantuvo a salvo de graves equívocos previsibles, si acaso expuesto visualmente más de lo hasta ahora permitido a la revisión de cierta asimetría facial que lleva a especulaciones médicas de diverso orden. Al igual que en el primer debate, salió sin raspaduras importantes, reiteró sus rutinas discursivas y por tanto consolidó su posición, sea ésta la que cada cual le quiera asignar. Se mostró tan vacuo como es, pero no tuvo quien lo persiguiera y hundiera. Sostuvo lo mismo de siempre, sin mayores consecuencias.
López Obrador desperdició la oportunidad dorada de definir la lucha por el primer lugar. No noqueó, pero ni siquiera lo intentó. Se ancló en el papel de armonizador de los factores sociales, económicos y políticos, empecinado en convencer que no representa ningún peligro para (los poderes de) México. No habló de The Guardian ni de las élites de poder (lo de la mafia ya fue derogado), ni de la insurrección juvenil ni de las pruebas de fraude electoral en camino. Sus adversarios dirán, con veneno apenas disimulado, que fue exitoso porque se mostró sereno y ecuánime.
Vázquez Mota pareció ser la que más se preparó para esta ocasión. Sostuvo su estilo de sonrisa eterna y el aire falsamente propositivo, e incluso se concedió licencias de imaginación para plantear cómo serían los candidatos si fueran mujeres. A pesar de la insistente versión de que acabaría haciendo alianza táctica con EPN para atacar a AMLO, les tiró más o menos parejo a ambos. Aun cuando nadie cayó en sus provocaciones, en ella estuvo el mayor acercamiento a darle cierta viveza a la reunión de ayer en Guadalajara.
En una interpretación a la baja de lo que le ha recomendado su ex jefe Fox, ayer hizo gran esfuerzo para consolidarse no en el segundo, pero sí en el tercer lugar de la competencia.
A pesar de que oficialmente sigue siendo candidato a la presidencia, Quadri se obstinó en pelearle el carácter de moderador a Javier Solórzano (quien, dicho sea muy en serio, cumplió exitosamente con su responsabilidad). Propuso temas, exigió respuestas y quiso erigirse en viene-viene de una esquina donde convergían tres autos principales.
Si no logra ser secretario de ecología para nuevo negocio gordillista, ya hizo méritos para buscar la embajada de México en China. Ya no fue una sorpresa, sino una confirmación: muy mal ha de estar la política mexicana si alguien toma como referente serio al hijo político de Elba Esther Gordillo (¿y de Marcelo Ebrard como padre no reconocido?).
Desde fuera, desesperado por estar a la sombra, Felipe Calderón irrumpió por vía de Twitter para dar datos que contradijeran el optimismo ahorrativo de AMLO. Y fue todo.
En tanto, por todo el país se multiplican las pruebas e indicios de que el proceso electoral ha sido mal preparado y que hay condiciones tempranas para dudar de la certeza y equidad con que se llegará a las urnas.
El descubrimiento de boletas con folio repetido en Oaxaca (en los distritos federales 4 y 8, y los conteos distritales que reportaron papeletas de más o de menos) constituyen un muy preocupante signo que provoca fundada desconfianza. Aún más si a ese hecho, como a otros de igual talante grave (la inexplicable multiplicación de las mesas receptoras de votos en zonas no urbanas o rurales, por ejemplo).
Los funcionarios y consejeros del Instituto Federal Electoral responden con demagogia barata, asegurando que todo va bien cuando fuera de esas oficinas muchas cosas van mal. Boletas de papel volando y el IFE de los pesares a todo dice que no: no es preocupante que se cometan esos errores lamentables, pues para eso están los conteos previos, alegan algunas voces institucionales del negocio electoral, asumiendo como natural que los talleres impresores hubieran hecho boletas de más: para eso hay corrupción gubernamental, podría ser una paráfrasis, para que la gente la detecte y denuncie.
A ese asunto de las boletas voladoras se suma la técnica de la Ruleta que a esta columna revelaron profesores identificados pero cuyos nombres no serán mencionados.
Según expresaron esos denunciantes confiables, líderes gordillistas de la operación electoral que se organiza para favorecer a Enrique Peña Nieto han detallado así lo que harán el próximo uno de julio: “De un domicilio cercano a una casilla sale la primera persona con unas papeletas parecidas a las boletas electorales ocultas en la bolsa de su camisa. Ya en la casilla pide sus boletas y, sin emitir su voto, las intercambia por las que lleva en su camisa.
Deposita las falsas en la urna y regresa al domicilio para marcar las boletas a favor del PRI en presencia de los ‘coordinadores’. Recibe su paga de entre mil y 2 mil pesos. Las boletas que dejó esta persona se las entregan a la siguiente y se repite la operación. Como es una cadena, garantizan que cada boleta que sale de esa casa sea un voto seguro a favor del PRI.
Aunque se ‘desperdicien’ el primer y último votos, todos los demás son seguros”.
Y, mientras los interesados leen en www.astillero.tv algún tecleo extra respecto a eso en domingo llamado debate, ¡hasta mañana, con el espot josefinista de la infamia tirado en el IFE, por la evidente mentira provocadora que pretendía poner a AMLO ya casi levantado en armas!

Clase Política
•    Votará 60% del padrón
Miguel Ángel Rivera

Los conocedores calculan que el próximo primero de julio irá a votar alrededor de 60 por ciento de quienes aparecen en la lista nominal de electores; esto es, entre 40 y 50 millones de personas. De ser así, cada punto porcentual representará de 400 mil a 500 mil sufragios.
Un supuesto más: de ser confiables las encuestas que conceden al candidato de la alianza PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, 10 o más puntos de ventaja, en cifras reales supera por 4 o 5 millones al ubicado en segundo sitio, el abanderado de la alianza Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, quien al parecer superó definitivamente a Josefina Vázquez Mota, del PAN, con Gabriel Quadri, del Panal, en cuarto sitio. Estas son algunas de las cifras que seguramente tomaron en cuenta los equipos de los candidatos para del debate de anoche. En términos deportivos, se necesitaba un KO para derrumbar a Peña Nieto.
La cosecha
La licitación de frecuencias para televisión abierta que realizará la Cofetel es un proceso que reforzará la competencia y generará importantes beneficios para el consumidor, afirmó el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome.
En la práctica, la tecnología ha modificado el panorama de la televisión. Telmex, la empresa de Carlos Slim, ya anunció que no está interesada en la televisión abierta, sino en la de paga.
Otro indicio lo dio el presidente de Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego, en la inauguración de los nuevos y modernos estudios de su televisora. Ante el propio Pérez-Jácome, señaló que la clave de una televisión exitosa está en la capacidad de producir buen material y para exportar.
Establecer estándares exigentes en la calidad de los programas de educación en el ámbito nacional e internacional para que México sea competitivo y logre insertarse de mejor manera en el contexto mundial, propuso el secretario de Educación Pública, José Ángel Córdoba Villalobos, al participar en la cuarta reunión nacional ordinaria de la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina, en Puerto Vallarta, Jalisco.
Antes del debate de los candidatos, una nueva defección. Ésta, en las filas del PRD: su secretario general en Puebla, Rubén Hernández Pérez, dio a conocer su apoyo a Peña Nieto y anunció que al concluir la campaña renunciará al partido.
Sastisfacción en el gobierno de Guerrero, encabezado por Ángel Aguirre Rivero, luego de que la Suprema Corte retiró la acusación contra esa administración por incumplimiento de una sentencia judicial, al pagar la indemnización por expropiaciones efectuadas desde 1987.
La CNC, presidida por Gerardo Sánchez García, informó que, según datos del Departamento de Agricultura de EU, en los primeros cuatro meses de 2012 las importaciones de oleaginosas y granos fueron 11.2 millones de toneladas, 47.5 por ciento más de lo registrado en el mismo lapso de 2011.