Cuando desperté estaba sudando frío, mi sueño fue tan real, que seguía temblando de la excitación, tardé algunos minutos para recobrar la calma y entender que solo había sido un sueño; la sangre recobro sus niveles y mi esperanza se volvió a ocultar en lo más profundo del corazón.
Como en todos los sueños, siempre se entremezcla nuestra experiencia, nuestros anhelos y el inconsciente traicionero. Pero ayer creo que también se mezclo en mi deseo, el de mucha gente del país que busca un cambio verdadero. Pero no ese cambio de campaña, de retórica vacía, sino aquel, en donde la vida política y democrática de un país, realmente pueden cambiar.
Mi sueño: Javier Sicilia, encabezando el Movimiento por Justicia y Dignidad, acompañando de testimonios de dolor y rabia, recibían a los cuatro candidatos a la presidencia en el Castillo de Chapultepec; Fotografías y testimonios denunciaba y evidenciaban el sufrimiento de una sociedad abatida por el crimen y una lucha sin cuartel. El sentimiento de rabia y frustración se derramaban por los ojos de Javier; su dolor es personal e íntimo, pero también carga en sus hombros el dolor de todo un país, “Que difícil ser Javier Sicilia”, me estremezco por un momento. Que difícil sentir tanto, tan a flor de piel y solo escuchar discursos vacíos, que no entiende la esencia de sus reclamos o que no lo quieren entender.
En un segundo momento, la llegada de los candidatos, es seguida por un beso, que representa todo un discurso, un forma poética de decirle a la persona, eres bienvenido, somos hermanos, somos iguales, te respeto, te amo. Discurso cayado que solo puede decir un ser íntegro y sin fisuras, capaz de entender que frente a él simplemente esta otra persona igual, con la cual busca entablar un diálogo franco. La bienvenida busca ese nivel de intimidad entre personas, sin máscaras, sin disfraces, sin colores. No es el beso de Judas.
De inmediato, un reclamo crudo y sin censura, sin que lo esperaran, les mete la mano en la llaga y les llena de limón y sal, la voz de todo un pueblo se encarna en la voz de Javier Sicilia. Si no comprendiste el significado del beso, es lógico que tus ojos se desorbiten, que no entiendas de qué se trata, que sientas que te están atacando y hasta traicionando. Pero más que un reclamo es la necesidad de poner en evidencia el sentimiento de todo un país. Palabras duras, pero nunca mejor dichas y de forma tan directa y clara. Para profundizar en el día a día del reclamo, algunos testimonios le dan nombre y forma al sufrimiento intimo.
La hora de la verdad, uno a uno los candidatos contestan a los reclamos y las solicitudes:
Josefina Vazquez Mota contesta: “Les ofrezco una disculpa, se que hemos fallado como partido, que hemos tenido muchos errores, pero creo que se puede cambiar; desde aquí me comprometo y comprometo a mi partido, a luchar por un mejor país. Pero el compromiso es luchar como presidenta o como política, por que la agenda nacional se cumpla, luchare por las alianzas, mi partido no ira en contra de las propuestas de los otros partidos, como sistema irracional; claro que discutiremos, pero será por tener las reformas más completas que requiere el país. Gane quien gane, vamos a Apoyar el proyecto de nación, por un México mejor.” “Y del fondo de mi corazón les digo, que de ahora en adelante no dejare de luchar por que como partidos políticos demos respuestas a las necesidades de ustedes, que son nuestra razón de ser…” “No les prometo que puedo calmar su dolor, pero les prometo que toda mi energía estará puesta en poner a la política a su servicio.”
Enrique Peña Nieto: “Gracias por la bienvenida, entiendo el significado y en congruencia le hablare desde el fondo de mi corazón…” por un momento baja la mirada, buscando encontrar la fuerza que lo guíen en una ruta casi desconocida para él. “Lo siento, tengo que reconocer que represento intereses que no siempre piensan en la sociedad, sino que, atienden a compromisos mezquinos, se que los políticos nos hemos equivocado y reconociendo el pasado claro oscuro de mi partido, me comprometo a buscar un cambio verdadero, me comprometo a hacer de los reclamos sociales mi agenda y de las grandes reformas mis resultados. Pido perdón por la política toda. Si no soy favorecido por la preferencia de los mexicanos, me comprometo a impulsar un proyecto común de nación, desde aquí convoco a las fuerzas políticas a trabajar a la brevedad, antes de la elecciones, por una agenda común de país, los mínimos a que nos comprometeos como políticos a cambiar y apoyar, gane quien gane…”
Andrés Manuel López Obrador: “Javier, respeto tu postura pero creo que no venimos hablar de mi. Creo que debemos hablar de México, el que yo conozco perfectamente, más que cualquier mexicano y he tenido la capacidad de hacer mías las demandas de la ciudadanía. No soy igual, pero creo que en ocasiones he dado motivos para que se me considere así. De acuerdo, acepto las criticas, tengo que reconocer que ha promovido acciones que no han generado más que reclamos sociales, pero es el único camino que encontré en su momento ante la impotencia. No importa, lo importante es el día de hoy. He escuchado la actitud de mis oponentes y me sumo a su propuesta, estoy dispuesto a trabajar por una agenda nacional a la que apoyaremos todos, me comprometo a respetar los resultados y que se respete este compromiso si gano o pierdo”
Gabriel Cuadri: “De acuerdo, eso es lo que la gente piensa, pero, si esta es la única opción que nos dejan a los ciudadanos, tengo que asumir el costo; pero quiero que se me escuche, que entiendan la esencia de mi discurso, que los políticos tradicionales aprendan como se le necesita hablar a la gente, no más a la demagogia. Yo también estoy encabronado y solo tengo esta opción para levantar la voz y que me escuche; tengo un lastre, lo se, pero estoy seguro que muchos ciudadanos libres quisieran tener este espacio para levantar la voz. Escuchen la voz del pueblo y entiendan a donde hemos tenido que llegar los ciudadanos para ser escuchados. Las criticas me duele, pero más me duele que la clase política no quiera oír.”
Me imagino en medio de la noche, escuchando estos diálogos inauditos, el reconocimiento de la culpa compartida y por fin, oídos que escuchan los reclamos y que no responden solo con palabras vacías. La excitación es incontrolable, las lagrimas comienzan a salir, la esperanza filtra su luz en medio del la noche. Por fin estamos en un mismo canal, que les costaba recordar que son personas y que le hablan a personas y no al electorado. Que no existe electorado, que solo existen realidades y que con esa base todo puede cambiar. Gracias a los cuatro, pero sobre todo gracias a Javier Sicilia por abrir el espacio para esta diálogo sincero. Ahora si quiero votar. Ahora si creo que es mi responsabilidad apoyar a un proyecto, el que sea, con el que más comulgue, al final todos trabajaran por el bien del país, por una agenda mínima nacional. Tendremos la opción de elegir entre visiones distintas, pero con un objetivo común, eso si es democracia.
Cuando recobre la calma y mi corazón se normalizó, paradójicamente, mi angustia comenzó a crecer de forma incontrolable. Solo era un sueño mezclado con mi inconsciente y algo de realidad. Después de un rato, ya más tranquilo, la angustia cedió, al final, tengo que reconocer, si existe una luz de esperanza y quien la prendió se llama Javier Sicilia. Gracias, mis respetos.
Javier ahora entiendo que tus lagrimas también son de impotencia de hablarle a personas que no escuchan y que tienen tanto poder para cambiar al país.
























