debate

Lo sucedido el pasado domingo por la noche entre los aspirantes presidenciales durante el segundo y último debate que organizará en esta campaña electoral el Instituto Federal Electoral (IFE) no fue suficiente para poner de pie a nadie ni de extraerle alguna exclamación o una mala palabra por lo que vimos a través de la televisión. No fue debate sino un debatillo, pues un verdadero debate se da cuando los contrarios abordan un tema y lo sujetan al análisis y las propuestas para que sea la audiencia quien haga sus propias reflexiones y saque su conclusión para con ello tomar una decisión para votar en las urnas del próximo primero de julio. Nada de ello ocurrió, aunque sí hubo cosas chuscas que convirtieron al debate en un debatillo para no confundirlo con batidillo que es todo lo contrario como diría el clásico.
En este segundo debate donde ya no hubo una edecán voluptuosa y de ropa ligera, la cual fue sustituida por una urna y un moderador quien por tan bien portado se le olvidaron muchas cosas y en una de esas se le pasaba otorgar la palabra al candidato de las izquierdas o impedía que otros candidatos utilizaran debidamente sus tiempos asignados. Pero después de esas pifias nada que pusiera nervioso ni a los debatientes ni a la teleaudiencia. Javier Solórzano no logró pasar la prueba con un diez pero indudablemente se ganó un ocho de calificación.

Pero entrando a lo que se dijeron o dejaron de decir los candidatos: Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Gabriel Quadri de la Torre y Andrés Manuel López Obrador, lo primero que destacaría sería lo que la candidata del PAN logró hacer para llevarse las palmas de la audiencia en esta ocasión y fue cuando puso a cada uno de sus contrincantes en un lugar imaginario aunque para ello hubiese recurrido a una serie de eufemismos. Vázquez Mota golpeó a cada uno en su propio ego, ese que es el mas visible y por lo tanto mas conocido. Ninguno de los aludidos logró forjar una idea como respuesta y al final aceptaron la ridiculización de que fueron objeto.
El candidato del tricolor se comportó como un autista y en pocas ocasiones contestó los señalamientos que le hizo la candidata Vázquez Mota, quien nuevamente le asestó una estocada al recordar que su tesis de licenciatura se la dedicó a su padrino Arturo Montiel López, ex gobernador del estado de México y quien lo impulsó para llegar al mismo puesto al dejar este dicho cargo. El nervio lo traicionó en más de una ocasión, aunque para muchos de la comentocracia esto les pasó de noche y consideraron que este actuó de manera normal.
El candidato del PANAL no salió de su discurso ambivalente, porque no representaba durante el debate a los ciudadanos y sí estaba actuando como un político formal representando a un partido no ciudadano y sí gremial o corporativo. Sin duda que hizo propuestas interesantes pero perdió mucho tiempo en tratar de que los demás le contestaran las preguntas que formulaba sobre temas específicos, cuando hubiera utilizado ese tiempo para dar detalles sobre los mismos y las alternativas que proponía su partido y su experiencia como profesional del medio ambiente y la ecología.
Una actitud pasiva y casi de inmolación la tuvo el candidato del movimiento progresista, al aceptar sin “chistar” todos los dardos que se le lanzaban, tanto cuando se le tildó de ser incongruente por haberse afiliado al PRI a sus 17 años, tras haber ocurrido en México la matanza de Tlaltelolco y la del jueves de Corpus del 10 de Junio de 1971. Sin embargo se apoltronó en su mensaje de combatir la corrupción, obtener ganancias suficientes no solo para mantener precios y salarios sino de bajarlos y todavía le sobraría para construir cinco refinerías. Casi todos sus adversarios lo sometieron a una fuerte reprimenda al decir que ‘no cuadraban los números’ y hasta obligó al presidente Calderón a enviar un mensaje electrónico donde le corrigió la plana al tabasqueño.
Lo rescatable de todo esto fue el compromiso que hicieron público los aspirantes presidenciales para no criminalizar a las mujeres y en cambio abrirles mayores oportunidades para su desempeño personal, intelectual y familiar, así como el poner en agenda la necesidad de rescatar el campo ante el incremento de las importaciones de alimentos que cada año se incrementan en el país por la simple lógica del crecimiento poblacional que tenemos anualmente.
Pero después de este debatillo en el debate del domingo pasado, los dedicados a las encuestas y a los sondeos de opinión no logaron ponerse de acuerdo en si los números se podrían mover y si esto podría de alguna manera modificar el estatus de cada candidato según los números que se tenían antes de este evento.
Para algunos encuestólogos el debate no modificará de manera sustancial la correlación de fuerzas. Para otros este debate solo promoverá que los segundos y tercer lugar puedan cambiar de posición y que el cuarto candidato suba un poco más en la puntuación por el desempeño que tuvo.
Sin embargo debemos de recordarle a los lectores que el próximo 19 de Junio los del movimiento #YoSoy132 llevarán a cabo un debate con tres de los cuatro candidatos presidenciales. El único que se ha rehusado a asistir es el candidato del PRI, pues argumenta que como este Movimiento es anti Peña Nieto, no puede ir a que lo fusilen.
Luego entonces, en este debate bien pueden suceder muchas cosas que impacte a la opinión pública en general y que pueda de alguna manera modificar su percepción y cambiar de parecer para votar en consecuencia. No olvidemos que los partidos tienen sus votos “duros” y que estos no le son suficientes para ganar una elección, por lo tanto aspiran a lo que llaman “voto útil”, “voto diferenciado” o a los que todavía no definen su voto y que lo hacen a última hora. Por lo tanto esto podría hacer la diferencia entre que gane el que hoy está de puntero o quien se mantiene en un segundo lugar.
Esperemos a que nos digan las encuestas cómo se comporta la ciudadanía después del segundo debate y si en realidad el priista va a la baja, si el perredista va a la alza o si la panista ha logrado repuntar del tercer lugar en que se le ubicó en los últimos tiempos.
Pero lo que verdaderamente importa es que es lo que piensa usted sobre el debate o el debatillo y si modificó o no su decisión de votar por uno u otro candidato.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Periodista y Analista Político. Ex Consejero Técnico de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero. [email protected]