El asalto a la razón
Los escenarios de la derrota
Carlos Marín
A menos de tres semanas de la elección presidencial, Enrique Peña Nieto sigue como puntero en todas las encuestas.
Eso incluye la de hace pocos días de Reforma, que lo mide a cuatro puntos de ventaja de Andrés Manuel López Obrador; o la que se conoció antier y que, levantada por Berumen y Asociados, fue encargada e interpretada por un grupo de académicos alquimistas muy necesitados, por lo visto, de lambisconear a López Obrador, porque leen los datos al revés.
Atenidos al comportamiento del PRI en el apechugamiento de la victoria de Vicente Fox y en la difícil asunción de Felipe Calderón a la Presidencia, es previsible que, de resultar equivocadas las encuestas más confiables, Peña Nieto asumiría la derrota. Lo mismo es previsible con el PAN, cuyo legalismo histórico hace impensable, ante un desenlace adverso, que se atreva a patalear.
Y en cuanto a lo que hará López Obrador si vuelve a perder la Presidencia, la incógnita parece haberla despejado ayer él mismo, con el inesperado compromiso de firmar un pacto de respeto a los resultados que, bien sabe, solo podrá calificar el IFE.
La historia en breve
La campaña se volvió una pesadilla, Enrique
Ciro Gómez Leyva
La campaña se ha vuelto una pesadilla, le digo a Enrique Peña Nieto 24 horas después de los hechos violentos en Tepeaca, Puebla.
—No —responde sereno—. En los últimos actos, en los últimos días, hemos tenido eventos donde un grupo de gente, algunos jóvenes, otros no tanto, han estado manifestándose en contra. Sin embargo, solo registro dos incidentes, no mayores. Las cosas no han pasado a mayores. Ha habido presencia para hostigar a quienes estamos ahí, pero no hemos caído en provocaciones.
—Ayer llegaron a tu camioneta, supongo que está blindada.
—Es un vehículo blindado. Lamento que se den esas expresiones. Hemos evitado tener cercanía con esos grupos. No vamos a caer en ninguna provocación.
—Ayer desbordaron tu círculo de seguridad.
—Fue muy rápido. Al verlos, evidentemente tratamos de tomar otra ruta, pero ya teníamos muchos carros atrás. Finalmente, manotearon la camioneta, dimos la vuelta y no pasó a mayores.
—¿Así, nada más?
—Sí. Yo insisto en que, en un escenario democrático de competencia, no se debe alentar de ninguna manera la violencia entre los mexicanos.
—La campaña sigue.
—Por supuesto, y no dudaría que se sigan suscitando estos eventos. Pero desde luego que seguimos adelante.
—Tu colaborador Jorge Carlos Ramírez Marín apunta a grupos de la izquierda.
—Parece algo orquestado, maquinado. Ha venido arreciando una campaña de encono y descalificación, especialmente desde la izquierda. Pareciera que estuvieran esperando una reacción de violencia de nuestra parte, pero eso no va a ocurrir.
—Estás muy tranquilo.
—Estoy tranquilo y la campaña sigue.
En Privado
De Calderón a Fox: con todo respeto
Joaquín López-Dóriga
Tu sombra es mi luz. Florestán
Cuando el panismo reprocha a Vicente Fox su llamado al voto a favor de Enrique Peña Nieto y pone en duda sus convicciones de partido, olvida que, en realidad, nunca las ha tenido tatuadas como los grandes personajes del PAN.
Olvidan, también, que en el proceso previo a la designación de su candidato presidencial, a finales de 1999, no fue el PAN el que decidió, él se impuso al partido y fue él mismo el que ganó, no el partido, a pesar de haberle aportado su estructura.
Dicho de otro modo, no fueron los votos panistas los que llevaron a Fox a la Presidencia de la República y a sacar al PRI de Los Pinos, porque no les alcanzaban, fueron los de millones de ciudadanos que sin ser panistas vieron en Fox la llave para entrar a la casa presidencial y desalojar a su habitual inquilino priista.
Lo que pasa es que los estrategas azules se montaron, explicablemente, en el triunfo de Fox para presentarlo como un triunfo de su partido, muy diferente a lo que sucedió en 2005, cuando un auténtico panista, Felipe Calderón, ganó la candidatura, se echó al partido al hombro, que presidía Manuel Espino, y ganó la elección.
Por eso apunto que el panismo no se debe llamar sorprendido por la definición foxista, él y Espino, a favor del candidato presidencial del PRI, aunque entiendo la decepción y el enojo, porque siendo cierto que el PAN no hubiera ganado en 2000 sin Fox, también lo es que éste tampoco hubiera ganado sin el PAN, lo que hoy ignora y endosa todo a su atracción, entonces, personal.
Cuando el martes, en conferencia de prensa, le preguntaron al presidente Calderón sobre el apoyo de Fox a Peña Nieto fue demoledor. Aclarando que no daría una opinión sobre él y su mensaje, respondió así:
Yo lo único que puedo decir es en lo que a mí respecta: yo soy un hombre de convicciones, de principios, de valores. Toda mi vida he tenido ideas acerca del México que quiero construir. Soy un hombre que tiene una convicción ética, política, ideológica. He sido siempre leal a ella y seré siempre leal a ella, dijo.
Sólo le faltó decir a Fox: eso sí, con todo respeto.
RETALES
1 DENUNCIA. Luis Costa Bonino, quien ha asesorado en la campaña de Andrés Manuel López Obrador, presentará una demanda multimillonaria en dólares contra el PRI, por difamación,
2 PENDIENTE. Cuauhtémoc Cárdenas todavía no ha confirmado la aceptación de su designación como director de Pemex en el gobierno de López Obrador. ¿Lo veremos en un spot a favor del tabasqueño como a Marcelo Ebrard?, y
3 TRASLADO. Buena parte del gobierno del presidente Calderón se instalará desde el domingo en Los Cabos, con motivo de la cumbre del G20, lunes y martes.
Nos vemos mañana, pero en privado
Día con día
Rehenes
Héctor Aguilar Camín
No sé si hay una palabra más sobrevaluada y peor entendida que la palabra inteligencia. Suele entenderse solo en su dimensión racional, consistente en unir silogismos, tejer conceptos o usar información acumulada para sostener argumentos previamente asumidos como ciertos. Denme algo en qué creer y yo encontraré las razones, decía Montaigne.
No hay nada inteligente o nuevo en decir que hay otras inteligencias indispensables, más importantes que la inteligencia abstracta, para tener una vida inteligente. La inteligencia de entender las emociones de los otros, por ejemplo: sentirlas, presentirlas, inteligirlas.
O la inteligencia de entenderse a sí mismo, de saber mirar con claridad y encontrar un sentido en el mazacote de impulsos y fantasmas que es nuestro interior, normalmente una resonancia de los estímulos transitivos del día y de las emociones que acuden a ellos como fragmentos a su imán (Lezama).
Somos con frecuencia lo que tenemos que hacer, lo que estamos haciendo, por ejemplo escribir este artículo, que va excluyendo de su paso todo lo que no sirve a su propósito, a menudo cosas mucho más interesantes que él.
Mientras escribía lo anterior, por ejemplo, pasaba por mí el ladrido ahogado que hace mi perro cuando le sobo el cuello, un sonido de gratitud desamparada tan conmovedor como inaprehensible para mí.
Todo esto, claro, en el supuesto de que exista un yo íntimo, orgánico, secreto e intransferible, al que puedo interrogar desde mi yo biográfico, acumulable, burocrático, ese que llevamos todos sobre el hombro como un ventrílocuo, o como un loro: solo sabe repetir las frases que le hemos enseñado y al repetirlas va borrando, omitiendo, los demás territorios latentes que somos también, pero que no tenemos la costumbre de mirar o que nuestra costumbre nos impide pensar nuestros.
No sé qué tiene que ver esto con el momento que vive México, pero algo. Al menos el hecho de que cada vez más ciudadanos olvidan o posponen la diversidad inteligente de su vida y entran en la lógica binaria de la inteligencia de los políticos en campaña, que es pelear.
La inteligencia de los políticos en campaña consiste en suprimir lo característico de la inteligencia, que es la duda, y en imponer la certeza. Lo inteligente en esa refriega es no ser inteligente, sino ciego y partidario.
Tenemos derecho a estar hartos de quienes en estos días ejercen esa inteligencia y nos vuelven rehenes de su celo profesional. Tenemos derecho, en especial, a estar hartos de quienes hacen del pleito una epifanía, del insulto un orgullo, de la negación del otro un método y una bandera de la mala fe.
Trascendió
Trascendió
:Que los consejeros del IFE, que preside Leonardo Valdés, analizan establecer una estrategia de comunicación a fin de dar a conocer todas las medidas de seguridad que se han adoptado en años recientes para descartar cualquier posibilidad de fraude el 1 de julio.
La intención es salir al paso de quienes están tratando de sembrar la duda en torno a los resultados de los comicios.
:Que el PAN en pleno desairó el homenaje para conmemorar el natalicio de Manuel J. Clouthier que organizó su hijo, el ex militante de ese partido Manuel Clouthier Carrillo.
Al parque ubicado en el sur de la Ciudad de México, donde se encuentra una estatua de Maquío, candidato presidencial panista en 1988, solo asistieron unos cuantos familiares, a pesar de que hubo invitaciones para todo el blanquiazul.
:Que a un mes de que Josefina Vázquez Mota sacara su servicio de mensajería celular “CARGA JOSEFINA”, donde supuestamente se les enviaría a los usuarios las propuestas de la candidata y los avances de sus giras, hasta el momento ningún proyecto ha sido enviado a los miembros del “club”.
:Que las negociaciones para determinar el formato del segundo debate entre los candidatos al Gobierno del DF estuvieron tan trabadas, que incluso la designación del moderador causó conflicto.
Mientras PAN, PRI y Panal propusieron a Javier Solórzano, el PRD, sin explicación, lo rechazó aduciendo que debería ser un conductor del Canal 11, a pesar del espléndido trabajo que hizo el periodista en el debate de los presidenciables.
Al final la decisión quedará entre Ricardo Raphael y José Buendía, ambos conductores de programas del canal del Politécnico.
:Que nadie sabe de dónde, pero ayer aparecieron bebidas alcohólicas en el salón de la Comisión Permanente.
En la bancada ecologista se consumieron cervezas, ya que por lo menos un vaso con esa bebida se observó en manos del diputado Juan José Guerra Abud.
Algunos reporteros que cubren las actividades del Senado especulan que quizá esa sea la razón por la que no se les permite ingresar al salón de sesiones y se les mantiene lejos de los legisladores.
Salud.
Política cero
«Adiós, “Chepina”, gracias por participar»
Jairo Calixto Albarrán
La guerra sucia se lava en casa. Hay quienes creen que la guerra sucia es una metaficción, pero no lo es. Es real; tanto que uno se tiene que poner como jugador mexicano en El Salvador para que no te descuenten los obuses que se mandan de uno y otro lado de las trincheras partidistas. Así son nuestras elecciones, salvajemente gruperas, y aunque nos hagamos los remilgosos disfrutamos de ese banquete político-irracional diseñado solo para paladares amaestrados. Disfrutar del nuevo spot de la señora Wallace que tiene deudas con el neoexpresionismo alemán del Alazraki más montielista, sobre todo cuando unos asaltantes se suben a un camión y atracan al personal al ritmo de “¡y agradézcanle al Gobierno del Distrito Federal!”.
Una joya solo comparable con los espectaculares donde se puede leer “Adiós, Chepina, gracias por participar”, de los que nadie se hace responsable aunque al PAN le huele que tienen los mismos orígenes magisteriales de aquellos legendarios: “Tú le crees a Madrazo, yo tampoco”. Aunque la familia de la maestra Gordillo lo niega todo (incluso que los votos para el ChikiliQuadri sean para ellos), los sospechosistas suponen que es la respuesta de la presidenta del SNTE a aquellos anuncios de la Vázquez Mota: “Adiós, Elba Esther”.
Pero si entre mujeres pueden destrozarse pero nunca hacerse daño, también entre los machos se amarran navajas. Ahí está el tuit del chuchista nada leninista Acosta Naranjo que intriga con fervor: “Parece que la ‘agresión’ a Peña en Tepeaca salió del manual de Murat… Es rebueno para eso de los autoatentados!! #YoSoy132”. Claro, él es 132, pero de cintura. Para autoatentados el autohackeo a la página del PAN, eso sí.
Digo, es feo hacer ese tipo de señalamientos, sobre todo cuando para el montaje se inspiraron en el concepto RBD conoce Generación MX.
Por eso los auténticos del #YoSoy132 —no acepte auténticas imitaciones de vinil importado— se manifestaron frente a Televisa: porque cada vez están peores los castings de sus clones de dudosa calidad. Por lo menos hay que sacarlos de CEA.
En el mismo tenor de la dirty war está el Hellboy Espino —el tránsfuga mayor— que, después de ser el Robin de Calderón en las guerra sucia de 2006, ahora lo acusa como el principal instaurador de esas geniales estrategias. ¡Que no sea tan modesto, oiga!
Por eso asombra y gusta que Vicente Fox se deslindara de la supuesta carta donde él y Martita llamaban a votar por el Dorian Gel. Todos sabemos que él no haría eso ni lo volvería a hacer.
Interludio
México no se merece tanta denostación
Román Revueltas Retes
¿Por qué nos emperramos en desconocer los incuestionables avances que ha tenido nuestro sistema político? Podemos hablar, es cierto, de que vivimos en una democracia imperfecta. Pero, por favor, estos tiempos de ahora no se pueden comparar en modo alguno con las épocas de un antiguo régimen que, ahí sí, perpetraba fraudes, censuraba a los medios, perseguía a los estudiantes y encarcelaba a los disidentes.
¿No hemos visto, acaso, a un presidente Zedillo reconociendo que su partido perdió las elecciones? ¿No hemos sido testigos de la trasmisión pacífica del poder? ¿No gobierna la izquierda a sus anchas en Ciudad de México? ¿No somos nosotros, los ciudadanos, los encargados de supervisar y organizar las elecciones? ¿No hay Tribunales Electorales donde los inconformes pueden interponer recursos?
En mis tiempos, señoras y señores, el PRI ganaba siempre y en todos lados. Hoy, el poder político se reparte entre los tres principales partidos sin mayores problemas. Esto, ¿no es un cambio? Y, si vamos a hablar de que hay manipulaciones y compra de votos, entonces ¿no podríamos universalizar la sospecha y decir que eso ocurre, por ejemplo, en una capital de la República donde el PRD gana de manera avasalladora o en un estado de Guanajuato gobernado desde hace varios sexenios por el PAN? ¿Tiene que ser forzosamente el PRI, si triunfa en una elección, el que debe ser acusado de malas prácticas? Y, lo repito, ¿no ha sido precisamente ese partido, tan denostado por algunos, el que se acomodó de forma perfectamente civilizada al hecho de perder la Presidencia de la República?
Yo no he visto a los dirigentes del Partido Comunista Chino (ni tampoco a esos hermanos Castro que tanto encandilan a nuestros intelectuales) irse tranquilamente a casa porque los votantes no los eligieron. Eso no ocurre en las dictaduras y, sobre todo, no ocurría aquí, en este país. Pues bien, ahora es parte de nuestra normalidad. Pero, miren ustedes, todavía hay gente que dice que todo sigue igual que antes. Vaya ceguera tan mezquina.
Juegos de Poder
¿Podrían los cierres de campaña cambiar el resultado final?
EXCÉLSIOR
Si los últimos días de las campañas encontramos más de lo mismo, los cierres no tendrán efecto alguno en el electorado.
Leo Zuckermann
Hemos llegado a la recta final de la contienda electoral. Faltan 13 días para que se publiquen las últimas encuestas y terminen las campañas. Cuatro días después, los electores acudiremos a las urnas. Se trata del último estirón, el tiempo en que escucharemos los lugares comunes típicos del final de todo proceso competitivo: “llegó el momento de la verdad”; “hay que echar toda la carne al asador”; “es ahora o nunca”; “no importa en qué lugar se comenzó sino en qué lugar se acabó”; o, “caballo que alcanza, gana”.
Como todo lo que ha rodeado a esta prolongada contienda, también los cierres serán presentados como posibles determinantes para el resultado final. Los medios, ávidos como siempre de noticias y predicciones, interpretarán todos y cada uno de los eventos como “fundamentales” para la elección. Ocurrió así cuando se dieron los dos debates de los candidatos presidenciales o cuando el presidente Calderón asumió cierto activismo partidista, sin dejar de mencionar eventos coyunturales como la visita de Peña a la Ibero o la formación del movimiento #YoSoy132.
Toca el turno al cierre de las campañas. Ya lo estoy escuchando: “lo que suceda estos días definirá al ganador”. ¿De verdad es posible afirmarlo? Metodológicamente, la única manera de saber con certeza estadística que un acontecimiento tuvo un impacto en las intenciones de voto es con una encuesta panel, es decir, un sondeo que se hace regularmente con la misma muestra. Y cuando digo que es la misma muestra me refiero a que el encuestador tiene que ir a buscar a las mismas personas que entrevistó la primera ocasión para volverlas a interrogar en las subsecuentes rondas. Que yo sepa, en este 2012, ninguna casa encuestadora está realizando una encuesta de este tipo. Por tanto, todo lo que escuchamos de que esto u otro van a cambiar las intenciones de voto en realidad son puras especulaciones periodísticas.
A falta de una encuesta panel, me sumo a la especulación de si los cierres podrían influir en parte del electorado, sobre todo aquel que no se ha decidido por quién votar o que ya tiene a su gallo, pero estaría dispuesto a cambiarlo.
No hay duda que es importante realizar cierres contundentes. No está fácil porque las campañas tienen dos problemas en estos últimos días. El primero es la saturación que ya existe en el electorado después de una prolongadísima contienda que oficialmente comenzó el 30 de marzo, pero que en realidad lleva años disputándose. A estas alturas del partido, ¿no sabemos al derecho y al revés quién es Peña, López Obrador y Josefina? ¿No tenemos una idea muy clara de qué proponen y cuáles son sus atributos personales? ¿Acaso podría haber mensajes nuevos que no hayamos ya escuchado? ¿Se hará público algún nuevo escándalo de último momento?
Además de la saturación, el segundo problema para las campañas es lo que en la mercadotecnia se conoce como “clutter”, que en español podría traducirse como “revoltijo”, es decir, el conjunto de muchas cosas que no tienen orden ni método y que generan confusión. Y esto es lo que exactamente está ocurriendo y seguramente ocurrirá en los últimos días de la contienda electoral: un gran revoltijo publicitario donde el público será bombardeado en todo tipo de anuncios.
Durante las siguientes dos semanas, todos los partidos, en todas las elecciones, federales y locales, competirán por atraer la atención mediática junto con las marcas tradicionales como Coca-Cola, Telmex y Master Card. El resultado será una verdadera congestión publicitaria, el reto: sobresalir en medio de tanta batahola.
Si se juntan, los dos problemas de saturación y revoltijo se magnifican. Para ilustrarlo, imagine usted que viviera en el centro de Times Square en Nueva York con todo el hartazgo del barullo de sus coloridos anuncios eléctricos. ¿Qué podría hacer un publicista para llamar su atención? La respuesta es clara: algo tremendamente creativo y espectacular.
No hay de otra. Por eso, si los últimos días de las campañas nos encontramos con más de lo mismo, me parece que los cierres no tendrán efecto alguno en el electorado. Sin embargo, si alguno de los candidatos destapa un gran escándalo de un adversario o logra colocar una llamativa publicidad con un nuevo mensaje, sí podría haber un efecto a su favor.
Ventana
Un peligro para México
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
Estamos a 17 días de la elección presidencial y a 14 del final de las campañas. Demasiado ruido ensordece… y contamina la contienda.
–¿Qué provoca tanto escándalo?
–La irrupción del presidente Calderón en el debate, para corregirle la plana a López Obrador; el Observatorio Electoral Universitario y su encuesta “cuchareada”; las agresiones físicas a Enrique Peña Nieto.
Primero. La andanada de cuestionamientos provenientes del gobierno federal contra el plan de austeridad propuesto por el tabasqueño no es inocua. La calculada imprudencia presidencial ha convertido a López Obrador en el centro de la pugna político-aritmética de fines del sexenio. Pretende demostrar la falacia de su contabilidad en torno del ahorro presupuestal que se conseguiría si se anulan los privilegios de la alta burocracia. Felipe Calderón pretende debilitar, con el peso de su investidura, la corriente desfavorable de las encuestas, que coloca a su candidata en tercera posición.
Segundo. Los resultados de la encuesta realizada por la empresa Berumen y Asociados, con metodología del Observatorio Electoral Universitario. El sondeo, planteado para abarcar una muestra mayor y más representativa que las encuestas tradicionales, se convirtió en manzana de la discordia para sus propios organizadores. Mientras los académicos proclamaron que López Obrador ya se ubicaba en el primer lugar de las preferencias, Edmundo Berumen asegura que sus cifras, tomadas del mismo estudio, fueron mal interpretadas. AMLO no rebasa por un punto a Peña, como se dijo. El priista sigue a la cabeza de la contienda con seis puntos. Así, lo que parecía un esfuerzo académico serio y desinteresado, quedó impregnado por el tufo de la propaganda.
Tercero. La nueva agresión a Enrique Peña Nieto. Esta vez en Tepeaca, Puebla.
El ataque al convoy del abanderado de la coalición Compromiso por México, por cuenta de supuestos preparatorianos, revela un atentado a la democracia: cuando la violencia verbal se torna en violencia a secas.
Los golpeadores poblanos, identificados con el colectivo #YoSoy132, no contribuyen con el movimiento universitario declarado “antipeñanietista”… por el contrario, descalifican su legitimidad.
Por el bien de la mentada democracia, a #YoSoy132 le urge un deslinde… al Observatorio Electoral Universitario, no disfrazar sus filias… y a Felipe Calderón no disfrazar sus fobias.
Sale sobrando la trupé de actores distintos a los candidatos presidenciales en su intento de robar protagonismo en el deteriorado teatro electoral… poniendo en riesgo la certeza del proceso.
… porque, a estas alturas, el verdadero peligro para México no es otro que la amenaza de un conflicto después del 1 de julio.
MONJE LOCO: –¿Cómo llega Felipe Calderón a la peregrina idea de que hay tres punteros, si punta, como la madre, sólo hay una? Lo único que le falta al Presidente es una t-shirt con la leyenda en pecho y espalda: #YoSoy133… por ejemplo.
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. Enrique Peña Nieto visitó ayer Grupo Imagen Multimedia. En entrevista con Yuriria Sierra, el candidato de la alianza PRI-Partido Verde pidió no generar violencia antes, durante y después de la jornada electoral del 1 de julio. Admitió que si bien en una competencia democrática es natural que haya pasión, condenó que se propicien escenarios de encono y de violencia. “Ya tenemos suficiente con el crimen organizado como para que le echemos más leña al fuego”. Aunque no dio nombres, el mexiquense prometió que, en su gabinete, de obtener el triunfo, habrá varias mujeres.
II. En busca de la paz. Andrés Manuel López Obrador dio su palabra de que respetará los resultados, al asegurar que está disipado ya el fantasma del fraude y aceptó firmar un desplegado del Consejo Coordinador Empresarial que pide a los candidatos asumir un compromiso con la legalidad. Y, digámoslo claro, sin berrinches. Todos sus opositores tienen en boca, en estos días de cierre de campañas, que es un peligro para la paz poselectoral; que ocurrirá lo que en 2006 o algo peor que cuando secuestró Reforma. Este AMLO, dicen, es nuevo, y firmó.
III. Para que no anden diciendo por ahí que parece Chepina y su menú, Josefina Vázquez Mota sigue envalentonada, como se le ha visto en las últimas semanas, al afirmar, ante empresarios del sector restaurantero, que ella es la candidata que cuenta con el mejor “sazón” para continuar cocinando la receta para un México incluyente, con estabilidad, democracia, crecimiento económico y defensa de las libertades. Urgió al orden del país y a que la ley se aplique por igual para todos. El chiste del día se lo llevó el chef, quien sirvió un omelette a la democracia. Sí, afirmó sonriente, se sirve con pan.
IV. Absoluta transparencia. El candidato tricolor, Enrique Peña Nieto, aboga por que las autoridades indaguen los presuntos nexos del ex gobernador Fidel Herrera y la organización criminal de Los Zetas. Y es que el ex director del ISSSTE, Miguel Ángel Yunes Linares, aseguró que el ex mandatario veracruzano protegía al empresario y contratista de Pemex Francisco Colorado, a quien EU lo acusa de lavarle dinero a esa organización. “Eran empresas ficticias que trabajaban para Pemex, que ganaban muchos contratos, obviamente, con precios baratos; era lavar dinero, y quien lo protegía era Fidel Herrera Beltrán”, dijo. Que se limpie el PRI daría la ayuda del nocaut a Peña Nieto. ¿O no?
V. Que no es priista aunque le vaya a Enrique Peña Nieto. Luego de abogar varias veces por que México debe unirse con el candidato que va arriba en las encuestas, y exponer que Josefina Vázquez Mota, la aspirante de su partido, no tiene posibilidades, el ex presidente Vicente Fox salió ayer con que siempre no. Que no se confundan. Parecía deletrear cuando reiteró el apartidismo del Centro Fox y se deslindó de las acusaciones de complicidad con el PRI. Que es un punto en el que gente de todos los perfiles políticos puede converger con ideas y reflexión. Y él reflexiona por Peña Nieto. Todos lo escuchamos.
VI. Personajes de los que la sociedad civil debe tener cuidado son el director de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Atizapán, Martín Meza Villafuerte, quien basa su prepotencia en sus presuntos vínculos con las mafias. Se cree invencible y hace dupla con su jefe, David Castañeda Delgado, el presidente municipal, denunciado por prestadores de servicios, pues les cobra derecho de piso en licitaciones de obra pública y concesiones en el arrastre de vehículos chocados. Lo denunció quien preside el Comité Directivo estatal del PAN, Octavio Germán Olivares. Bonito par, manchando al PRI rumbo a las elecciones.
Razones
Presidentes: del dedazo al tuit
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Un fantasma recorre todos los procesos electorales en México, es el fantasma de la intervención presidencial en los mismos. Esa intervención pasó de ser todopoderosa y escenificada en el célebre dedazo, que ungía a quien sería el seguro sucesor como máxima expresión del poder presidencial, a convertirse, en esta época, con leyes e instituciones electorales poderosas y fuertes recursos económicos y legales que las protegen, prácticamente en un espacio testimonial e incluso políticamente muy acotado.
El discurso de la intervención del Presidente sirve más como coartada, que como denuncia real. El presidente Calderón no ha intervenido en esta elección, siendo además un político que, precisamente en la operación electoral, tiene su mayor fortaleza.
Lo acaba de decir el presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell: “Nosotros no vemos el escenario hasta este momento de una injerencia presidencial en el proceso, si la hubiera no sería en términos legales, pero nos parece que hasta ahora el Presidente ha guardado la actitud de respeto al proceso electoral”.
Pero sin intervenir ilegalmente en el proceso, el presidente Calderón si quiere y debe estar en ese escenario, sería absurdo que no lo hiciera.
Llamaron la atención en estos días dos cosas: primero el tuit que envió durante el debate de los candidatos, en donde aclaraba que el salario de los trabajadores de confianza o de la alta burocracia en el gobierno federal sumaba dos mil millones de pesos, y que si había una reducción de 50% en los salarios se ahorrarían sólo mil millones.
Esto en contraposición a los 300 mil millones que López Obrador decía en el debate que ahorraría disminuyendo los salarios de los funcionarios. El Presidente no intervino en el proceso, simplemente ofreció un dato duro, proveniente del Presupuesto, para normar un debate donde lo descalificable es que se estaban usando cifras falsas sobre el monto del salario de los trabajadores al servicio del Estado.
El remache de ese capítulo lo dio primero Josefina y al día siguiente Hacienda, cuando aclararon que no se podían ahorrar 300 mil millones de pesos en ese ámbito, porque el salario de todos los trabajadores del Estado, incluidos policías, soldados, marinos, médicos, enfermeras y maestros, desde el último empleado hasta el Presidente de la República, suma 264 mil millones de pesos. No hubo en todo ello delito ni intromisión, o como dijo, otra vez, Pedro Joaquín Coldwell: “El Presidente, me parece que dio un dato esclarecedor frente a alguna afirmación de López Obrador muy inconsistente, y va a sacar miles de millones de pesos y el Presidente aclara que eso no es posible, yo no creo que eso afecte el proceso, no llevaba la intención de cambiar el voto ni de agredir a nadie, simplemente precisa un dato estadístico”.
El otro tema que involucró al Presidente fue su comentario en la conferencia de prensa del G20, donde dijo que ninguno de los candidatos o partidos se confiara, la elección seguía siendo entre tres y cualquiera podía ganar. ¿En qué afectaría eso los comicios u la competitividad de los partidos y los candidatos?
Puede ser que haya algunos que piensan que sólo un partido tiene posibilidades de ganar; hay quien dice que nada más hay uno, pero que no es el de enfrente, sino el suyo; quienes pelean por la segunda posición; hay quienes dicen que es entre dos o entre tres. Lo cierto es que, desde la más estricta institucionalidad hay, en términos legales, tres candidatos que son los que pueden ganar y por lo tanto la disputa es entre esos tres. Decir que esa es una intervención presidencial que busca inducir el voto sería, por lo menos, una estupidez.
Hay quienes se han quejado de que Margarita Zavala, la esposa del presidente Calderón haya acompañado a Josefina a Guadalajara al debate. La pregunta es ¿cuál es el problema? Margarita tiene todo el derecho del mundo de simpatizar con quien sea, en términos electorales, y participar ese apoyo. Más aún, de acompañar a su compañera de partido y candidata a cualquier viaje. No tiene limitante legal alguna para hacerlo, ni para intervenir, si quisiera, abiertamente en campaña; como no lo tiene Beatriz en apoyar a López o Angélica para apoyar a Peña. Es más, me parece muy bien que una mujer como Margarita, que en otro contexto y en otro sistema estaría ocupando ya una posición política privilegiada, en estos comicios participe con un perfil propio.
Creo que la participación presidencial en este proceso se ha dado siguiendo la ley y sin cometer errores, asumiendo, además, que al presidente Calderón, obviamente, no le es indiferente el resultado. No lo veo violentando la ley, pero tampoco esperando en una hamaca el resultado del 1 de julio.
Arsenal
La respuesta de Fidel
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
La nota política la dio ayer Enrique Peña Nieto. Su pronunciamiento a favor de que se indaguen las acusaciones de Miguel Ángel Yunes sobre los supuestos nexos de Fidel Herrera con Los Zetas volvió a sacudir los cimientos del viejo PRI.
El candidato presidencial del tricolor dejó de lado el gastado argumento de que los señalamientos en contra de algunos de los ex gobernadores del tricolor son parte de una estrategia electoral para quitarle puntos. La postura con Herrera es idéntica a la que asumió en el caso Yarrington: Que la justicia investigue y que se aplique la ley, “trátese de quien se trate”. Sus palabras seguramente incomodan y ponen nerviosos a los señalados, pero el mexiquense no puede darse el lujo de evadir el tema. Le tiene que dar sustento a su discurso para ganar credibilidad.
Peña se pronunció sobre el caso, a pregunta expresa. Un reportero aludió a las acusaciones que Yunes, otrora priista, le hizo a Herrera, en una entrevista con MVS. El ex director del ISSSTE aseguró que Fidel protegía al ahora famoso empresario Francisco Colorado, acusado por Estados Unidos de lavar dinero para Los Zetas.
Dijo textual: “El señor (Colorado) se dedicaba a lavar dinero de Los Zetas. Eran empresas ficticias que trabajaban para Pemex, que ganaban muchos contratos, obviamente con precios baratos. Era lavar dinero y quien lo protegía era Fidel Herrera”.
A decir de Yunes, el ex gobernador priista habría dejado operar libremente a ese cártel a lo largo del territorio veracruzano y, por su amistad con Colorado, hasta permitía a los delincuentes hacer carreras de caballos.
Fidel no se quedó con los brazos cruzados. Sus operadores entraron en acción de inmediato. Distribuyeron una foto, supuestamente tomada el 7 de junio de 2009, en la que Yunes aparece levantando el brazo de Miguel Colorado, hermano de Francisco, en ese entonces candidato del PAN a diputado federal.
La foto, atribuida a mundonarco.com, viene acompañada de un texto que dice: “Ese día, Yunes Linares llegó a Poza Rica para reunirse con Miguel Colorado Cessa, candidato del PAN a la diputación federal por el V Distrito, primero en privado, luego ante los medios de comunicación, y después ante simpatizantes que se congregaron para dar su respaldo al candidato de Acción Nacional”.
“Así lo reportó el periódico Reforma en esa fecha y que parece ser funge como órgano de difusión oficial de todos los ataques que orienta Yunes Linares contra Herrera Beltrán.
“En el marco de vivas, aplausos, porras y el ondear de banderolas azules, Miguel Colorado y Miguel Ángel Yunes Linares, fueron recibidos por unas tres mil personas procedentes de las colonias y comunidades de los municipios que conforman el V Distrito. Yunes Linares gritó emocionado que ‘¡Si yo viviera en Poza Rica, votaría por Miguel Colorado y Daniel Vázquez!’, según la crónica de ese día”.
¿Cómo la ve?
Las señales de intolerancia se multiplican en el país. No podemos minimizarlas. Los asesinatos del perredista Margarito Genshi, candidato a diputado local en Guerrero; y del panista Edgardo Hernández, por el guarura de Ulises Grajales, ex abanderado del PRI en Chiapas, inquietan, alertan, plasman el clima de crispación preelectoral.
Súmele los ataques al convoy de Peña Nieto. Van tres. El tema no ha pasado a mayores, pero eso no quiere decir que no va a suceder nada. Hay que multiplicar la prudencia y las medidas de seguridad. La Comisión Permanente guardó un minuto de silencio por los dos asesinados. El PRI se les unió, pero recordó que faltan días para celebrar el segundo aniversario de la ejecución de su candidato a gobernador en Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, “y la PGR no ha podido presentar ningún resultado”.
El diputado del PAN Gustavo Sánchez Hernández, secretario de la Comisión de Seguridad Nacional, nos decía ayer que la violencia degrada la democracia. La famosa Fredoom House —organización que califica las democracias— nos bajó el puntaje. México aparece con una calificación de tres. La mejor es uno. La peor, siete. Teníamos dos. “Es normal. Somos una democracia donde se agarran a balazos y hay muertos”, subrayó el panista.
Muy contentos andan en la Secretaría de Turismo. Dicen que el Acuerdo Nacional por el Turismo será utilizado en España como ejemplo para impulsar esta actividad en tiempos de crisis, lo que representa, dicen, “un reconocimiento al liderazgo de México en esa materia”. El reconocimiento se produjo en el marco de la firma, en Madrid, del Memorándum de Entendimiento entre el Ministerio de Turismo español y la Secretaría de Turismo. El memorándum es para intercambiar experiencias, información “y, con ello, incrementar el número de visitantes entre los dos países”.
Bello lenguaje, pero la realidad es que España se ha puesto difícil con el tema de la famosa “carta de invitación”. Noche tras noche, Joaquín López-Dóriga nos describe el maltrato de la policía de ese país hacia los mexicanos y las numerosas deportaciones que se han producido (se habla de 300 en el último año).
¿Eso también entra en el memorándum?
Bitácora del Director
¿Y si hubiera sido Ebrard?
Pascal Beltrán del Río
EXCÉLSIOR
Nunca sabremos qué habría sido de esta elección si Ebrard hubiese sido el candidato. Pero se vale imaginar que él sería un rival más completo.
El hubiera se presenta como una incógnita, pequeña o grande, en la vida de los individuos y las sociedades. Hace reflexionar sobre las decisiones tomadas y permite imaginar escenarios distintos.
Aunque el lugar común sea que no existe, el hubiera puede hacer que uno se alegre de no haber caído en desgracia o llore las oportunidades perdidas. En ese sentido, es un elemento de análisis.
Hace tres años, el periódico británico The Independent dedicó un largo reportaje a la pregunta: ¿qué habría pasado si el papa Clemente VII hubiera permitido que el rey Enrique VIII anulara su matrimonio con Catalina de Aragón?
No se trataba de un ejercicio fútil, histórica o periodísticamente. Se basaba en la revelación de documentos por parte del Vaticano en los que, en 1530, súbditos ingleses apelaban a la cabeza de la Iglesia católica para que aprobara la disolución de la pareja real, que, luego de 24 años de casada, no había podido procrear a un heredero al trono y así mantener la dinastía Tudor.
Para el historiador David Starkey, la negativa del Papa ha sido “el hecho más significativo de la historia de Inglaterra”, pues no sólo forjó el carácter de esa nación, sino que la impulsó a separarse cultural y políticamente de Europa y a buscar, en el otro lado del Atlántico, territorios para expandir las ideas protestantes.
Otro experto, Eamon Duffy, de la Universidad de Cambridge, ha probado que el catolicismo no era débil en Gran Bretaña en aquel tiempo y que la reforma que sucedió a la ruptura con Roma tuvo que ser impuesta por la fuerza.
Uno de los actos fundamentales del anglicanismo, consumado en su primera década, fue la traducción de la Biblia al inglés, lo cual rompió la arraigada tradición del uso del latín, pero no sólo eso, sino la popularización de la lectura del libro.
Entonces, ¿qué habría pasado si Clemente VII autoriza la anulación del matrimonio de Enrique VIII, tal como lo había hecho el papa Alejandro VI a favor del rey francés Luis XII en 1499? Los historiadores entrevistados por The Independent no tienen duda: el mundo sería hoy muy distinto. Entre otras cosas, la Gran Bretaña sería un país católico y quizá nunca hubiera sido la potencia en la que llegó a convertirse.
Pero no se trata de imaginar una cadena de acontecimientos a partir de los caprichos de la naturaleza o chifladuras como aquella de “si mi tía tuviera ruedas…” Por ejemplo, no es cosa de pensar qué habría pasado si Catalina de Aragón hubiera tenido un hijo varón, sino de evaluar las decisiones de los poderosos a la luz de lo sucedido después y como consecuencia de ellas.
En ese sentido, creo que la historia de la elección presidencial de 2012 se decidió el 15 de noviembre pasado, cuando se dieron a conocer los resultados de la serie de encuestas para elegir al candidato de la coalición de izquierda.
Ese día, en una conferencia en el hotel Hilton Alameda, Andrés Manuel López Obrador alcanzó su segunda candidatura presidencial y dejó en el camino al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien le cedió el paso con una dignidad pocas veces vista en la política mexicana.
El gesto de Ebrard fue fundamental para lo que vendría después: la primera unificación de la izquierda en muchos años. Las facciones lopezobradoristas, cardenistas y las conocidas como Los Chuchos se unieron en torno de López Obrador. Se olvidaron viejos agravios y descalificaciones.
Nadie podría negar que López Obrador ha tenido éxitos en su campaña. Arrancó tercero en la contienda y logró rebasar a la panista Josefina Vázquez Mota (aunque la última encuesta de BGC-Excélsior los tiene empatados en segundo lugar). Uno de sus mayores logros ha sido capitalizar a su favor el movimiento de los jóvenes universitarios que rechazan el retorno del PRI a Los Pinos.
Sin embargo, estamos a tres semanas de las elecciones y López Obrador aún está a más de un dígito de distancia del priista Enrique Peña Nieto en la mayoría de las encuestas. Y no parece, salvo que ocurra un acontecimiento extraordinario —por ejemplo, en el debate de esta noche—, que el tiempo le vaya a alcanzar para remontar la distancia entre él y el puntero.
Y eso es porque, entre otras cosas, la candidatura de Vázquez Mota no da visos de derrumbarse. Al contrario, en las últimas dos semanas la ex secretaria de Estado subió cuatro puntos en la encuesta BGC-Excélsior, a raíz de haber arreciado sus ataques contra el candidato de la izquierda, de quien prácticamente no se había ocupado en la campaña. Al no caerse las perspectivas de Josefina, la cantidad de votantes panistas dispuestos a votar por otro candidato distinto al PRI es limitado. Y el tiempo sigue su marcha.
Sería temerario decir que la elección del 1 de julio esté ya decidida, pero cada día que pasa sin hechos que cambien el curso de la campaña —ya pasó un mes desde el acto en la Universidad Iberoamericana que desató una ola de antipriismo—, más se fortalece el puntero de las encuestas. Eso se siente en las últimas declaraciones de López Obrador, quien ha denunciado que se ha puesto en marcha un operativo de “fraude” en su contra.
Aquí es donde cabe preguntarse qué habría pasado si aquel 15 de noviembre Marcelo Ebrard hubiera sido declarado como el candidato de unidad de las izquierdas.
Se puede decir, objetivamente, que al jefe de Gobierno del Distrito Federal nadie le hubiera podido echar en cara que es un riesgo para la economía del país, como hoy sostienen el PRI y el PAN sobre López Obrador. Si algo ha sido Ebrard en su visión de futuro es pragmático y cuidadoso. En el tiempo que tengo de observarlo, nunca le he conocido una promesa o una acción de gobierno que no estén razonablemente sustentadas en datos.
Tampoco se podría acusar a Ebrard de abonar a la polarización del país ni de haber hecho un plantón en Reforma ni de acusar a quienes no piensan como él de ser títeres de los poderes fácticos.
No cabe duda que priistas y panistas habrían escarbado en su historia, en busca errores, inconsistencias y actos ilegales. Pero, sinceramente, ¿qué habrían encontrado que sea peor que lo que se usa hoy en spots negativos contra López Obrador? Probablemente nada.
Por otra parte, ¿habría podido Ebrard unificar a la izquierda como lo ha hecho AMLO? No veo por qué no, pues es un hombre claramente identificado con las ideas de esa corriente, aunque su éxito en ese sentido habría dependido de la capacidad de López Obrador de ser tan generoso con él como él lo ha sido.
Sin embargo, la verdadera diferencia no reside en eso sino en la posibilidad de que Ebrard recogiera una cantidad mayor de voto útil de lo que está captando AMLO. Las encuestas muestran a un porcentaje bajo de electores panistas dispuestos a votar por la izquierda para impedir que gane el PRI. Pero ¿cuántos sí habrían votado por Ebrard en un escenario idéntico al de hoy?
El jefe de Gobierno está concluyendo una muy exitosa gestión al frente del Distrito Federal. Tan es así que el candidato de la izquierda a sucederlo tiene un nivel de aceptación sin precedentes. La enorme mayoría de los capitalinos quiere continuidad en el gobierno local y eso es, en muy buena medida, por las cuentas que deja Ebrard.
En declaraciones recientes, el mandatario local ha contribuido a suavizar el clima de crispación de este proceso, haciendo un llamado a respetar el resultado del 1 de julio. También logró desactivar el choque que estuvo a punto de ocurrir, la noche del viernes, en el estadio Azteca, entre miembros del movimiento #YoSoy132 y presuntos porros del PRI que llegaron al partido México-Guyana en camiones fletados.
Ciertamente nunca sabremos qué habría sido de esta elección si Ebrard hubiese sido el candidato. Pero se vale imaginar que un aspirante como él sería, en las circunstancias actuales, un rival más completo para enfrentar a Enrique Peña Nieto.
Quizá éste, si finalmente gana la contienda, voltee hacia los hechos del 15 de noviembre y diga: “De la que me salvé”.
Astillero
• Gurús
• Empatar y superar
• Antecedentes Gallup
• Valdés, ¿burlón y parcial?
Julio Hernández López
En marzo pasado había una notable preocupación entre algunos de los más encumbrados promotores de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador porque no estaban seguros de que hubiera probabilidades de éxito. A mediados de febrero, el tabasqueño había dicho que si en esta segunda oportunidad no ganaba se iría a La Chingada (que luego se supo que era una finca familiar) y las encuestas nacionales de opinión insistían en reportar una aplastante tendencia en favor de Enrique Peña Nieto.
Entonces fue que a alguno de los promotores ejecutivos de la reconducción de la campaña del perredista (la amorosidad, la reconciliación con los empresarios, el adiós al uso del concepto de la mafia del poder, la oferta a los de arriba de una especie de borrón y cuenta nueva, la apertura de un diario nacional usualmente cargado a la derecha) se le ocurrió la posibilidad de consultar a especialistas en encuestas, pero extranjeros. Saltó el nombre clave, casi en busca de exorcismo: Gallup Internacional.
Días después, alguien identificado como ex líder de práctica de Gallup hizo una presentación de la que se tomaron las siguientes notas (que una fuente absolutamente confiable hizo llegar a esta columna el pasado 24 de mayo, aunque sus consecuencias prácticas ya habían sido difundidas aquí mismo desde el 16 de abril): “Su metodología se basa en la experiencia de empresas multinacionales para tratar adecuadamente a los consumidores. Según esto, los que estarían dispuestos a volver a consumir no concordaban con las ventas realizadas. A partir de ahí, se desarrolló el método para conocer más de los clientes que estarían dispuestos en el momento de la encuesta pero que no prefirieron esas marcas al momento de la compra.
“En la elección de 2012 se presentarán los errores más grandes y garrafales de medición por los encuestadores por ignorar un segmento creciente de electores volátiles (los que varían entre preferir a un candidato o a otro). En sus propias palabras, si los encuestadores mexicanos trabajaran para Gallup, ‘ya los habrían corrido’. Estos errores ya han estado presentes en varias elecciones regionales por no saber cómo tratar a un alto porcentaje de volátiles”.
Según esas mismas notas: “Los candidatos tienen tres tipos de electores enfrente: los leales, los volátiles, los anti y los abstencionistas (estos siempre se van a abstener). La estrategia para ganar es: enorgullecer a los leales, cultivar a los volátiles e impedir que los anti se vayan en favor del contrincante. Para ello debe polarizar; hay varios tipos de polarización:
“La polarización ritual ‘es el candidato de mi partido’ (fuertes el PRI y el PAN); la protagónica ‘es el que mejor me cae’ (fuertes los tres partidos); la sustantiva ‘es quien tiene las mejores propuestas’ (PRI y AMLO); la transitoria ‘representa el cambio’ (sólo AMLO); la utilitaria ‘es quien me apoya con beneficios concretos’ (PRI y AMLO) y la mediática ‘responde mejor a los retos actuales’ (los tres son fuertes). La suma de positivos en estos tipos de polarización es 5 para el PRI, 5 para AMLO, 3 para el PAN”.
Para motivar a los volátiles (muchos hoy se sienten al borde del abismo: ya no tienen nada que perder) se propusieron ocho líneas para el discurso de AMLO. Una de ellas: apoya a los jóvenes. Y lo concluido en aquella presentación fue: AMLO tiene el reconocimiento suficiente para atender la mayoría de estas demandas, pero también lo tiene el PRI, desde el punto de vista de los volátiles, según se desprende de sus grupos de enfoque.
A partir de allí, y con posteriores trabajos de una casa encuestadora de reconocida fama internacional, se llegó a la convicción de que se podía recorrer y superar una ruta de empate técnico entre el candidato de las izquierdas y el puntero Enrique Peña Nieto, como se escribió en el Astillero del 16 de abril pasado (bit.ly/HC33nB). Lo que hoy se vive, la confirmación de esa ruta de empate técnico y la viabilidad de que el caballo que alcanza acabe ganando, provienen de aquella recurrencia a los servicios de gurús internacionales en demoscopía y de un estudio cuya difusión, como se decía en la entrega astillera antes mencionada, estaba sujeta a relojes tácticos que por lo visto siguen considerando mejor el silencio. Tres ejes claros: viabilidad del empate técnico con AMLO (algo que en aquellas fechas parecía muy difícil), cambio de discurso para subrayar el cambio verdadero y dejar a un lado la República Amorosa, y la convicción de que las encuestadoras nacionales podrían quedar en terrible ridículo este 1 de julio.
En otra pista del mismo espectáculo, el consejero presidente del Instituto Federal Electoral, quien debe ser garante de imparcialidad en el difícil proceso en curso, ha hecho sentir en Twitter que considera a uno de los contendientes como gurú.
Apenas iniciando la madrugada del miércoles, la tuitera @Patipalabras, cuyo avatar es un emblema de #YoSoy132, hablaba de boletas electorales clonadas y sobrantes en diversos estados de la República, así que escribió: “Propongo una quiniela para ver en qué estado aparece la próxima pendejada de @leonardovaldesz”. Entre otros tuiteros, @JoeMcLemon se sumó al juego en serio y propuso Guanajuato¡¡. Fue entonces que apareció @leonardovaldesz para responder: “@JoeMcLemon Cuánto a que la pierdes, con todo respeto; como dice tu gurú”. Luego, el consejero presidente del IFE se esmeraría en precisar que no se había referido a ningún candidato presidencial, pero muchos tuiteros consideraron que se había burlado de Andrés Manuel López Obrador y que estaba demostrando su animadversión, parcialidad y burla hacia el aspirante izquierdista.
Y, mientras siguen las denuncias de boletas electorales clonadas y sobrantes, continúan en pantalla los anuncios de guerra sucia, se multiplican las denuncias de mala capacitación y organización de funcionarios de casilla, revolotea el fantasma del voto rural, gobernadores financian y brigadas de profesores actúan ya abiertamente, ¡hasta mañana!
Clase Política
• Iusacell: alianza benéfica
Miguel Ángel Rivera
La alianza entre Telefónica (Movistar) y Iusacell permitirá el máximo aprovechamiento de las redes en beneficio del usuario, declaró el controvertido titular de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), Mony de Swaan, luego de confirmarse el pacto de esas empresas para cubrir entre 85 y 90 por ciento del territorio nacional.
El presidente de Telefónica México, Juan Avellán, dijo que la competencia es contra un monopolio que ha impedido a millones de mexicanos acceder a los beneficios de la tecnología por los altos precios de sus servicios, mientras el director de Iusacell, Adrián Steckel, destacó que hay gente que no está contenta porque estamos uniendo fuerzas, haciendo cosas que son buenas para el consumidor
La cosecha
Al difundir entre los usuarios de Internet la puesta en marcha de la prueba Enlace, la Presidencia de la República destacó que la evaluación –aplicada por la Secretaría de Educación Pública en todo el país– mide los avances y deficiencias en materias como español, matemáticas y ciencias, en beneficio de más de 27 millones de escolares.
Delegados nacionales, estatales y 25 presidentes de comités municipales del PT, así como militantes del Panal se sumaron al proyecto del candidato del PRI-PVEM a gobernador de Morelos, Amado Orihuela. Los petistas ofrecieron apoyar con cinco mil promotores del voto, mientras del lado del Panal la dirigencia y otros cuadros refrendaron su respaldo al priísta.
En cumplimiento de una orden del Tribunal Electoral de Tabasco, la directiva del PRD sustituyó en el distrito 10 a su candidato a diputado local, el indígena Francisco Valencia, por una mujer, Verónica Pérez Rojas. Ante ello surgieron rumores inconformidad de vecinos del municipio de Tamulté, pero no fue así, pues una comisión reafirmó su respaldo al candidato a gobernador, Arturo Núñez, quien reiteró ser respetuoso de las decisiones de la directiva del partido, a la cual corresponde designar abanderados.
En tanto, el candidato del PRI-PVEM a senador, Humberto Mayans Canabal, desmintió versiones perredistas de que se había localizado un local donde se prepaban actos fraudulentos y aseguró que se presentará una denuncia por allanamiento de un local de campaña donde sólo había propaganda legal.
En actos simultáneos, los abanderados de la coalición Compromiso por México a senadores y diputados por el estado de México, respaldaron y firmaron ante notarios los diez compromisos para mejorar la economía familiar que hizo hace unos días en Tijuana su abanderado presidencial, Enrique Peña Nieto .
Los candidatos del PRI-PVEM a delegados en Álvaro Obregón, Leticia Robles; en Magdalena Contreras, Eugenio Hinojosa Cuéllar, e Iztacalco, Emilio Serrano, mantienen la confianza en que podrán aprovechar las divisiones internas del PRD y la debilidad de otras fuerzas políticas para lograr la victoria.
























