Josefina Vázquez Mota va y viene. Afirma una cosa y le aplauden. Minutos después, sus declaraciones incomodan y tiene que retractarse. La firmeza que la llena de orgullo ante unos, se desvanece con el reclamo de otros. Josefina no sabe de consistencia, sus dichos tambalean. Cuando su palabrería tiene eco en la prensa, se sorprende y hasta se queja porque ella nunca dijo lo que los medios le adjudican. Entonces vienen las aclaraciones, las réplicas.
La candidata a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional continuamente brinda a propios y extraños altas dosis de incertidumbre en sus accidentados actos de campaña. En marzo, ante la comunidad del ITAM, Josefina trataba de ser amena y simpática, y sin prever el efecto de sus palabras dijo no ser –como nadie lo es– perfecta, pues estudió en la Ibero. Una vez que se le fueron encima los directamente afectados por su “chiste” y se sintió blanco de fuertes críticas, lamentó el que se hubiera desvirtuado su comentario porque nunca tuvo la intención de lastimar a su alma mater. Hace unos días, cuando estuvo justamente en el lugar que le confirió la imperfección, no sólo se disculpó ante los estudiantes sino que afirmó ser orgullosamente ibero.
En abril, en su comparecencia ante el pleno de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), se declaró en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo: “Yo vengo de un matrimonio conformado por un padre y una madre, por un hombre y una mujer. Es el único matrimonio que conozco y el único que defenderé”. Sin embargo, en mayo, ante alumnos de La Salle, dijo ser absolutamente respetuosa de las preferencias sexuales de mujeres y hombres porque no quiere ser juez de nadie.
En la misma reunión con obispos y arzobispos de la CEM se manifestó en contra del aborto pero también en contra de la criminalización de la mujer: “La cárcel no es para las mujeres, es para los delincuentes, los asesinos; no voy a apoyar ninguna iniciativa que criminalice a las mujeres”. Aun cuando conocemos la ideología del partido al que pertenece y escuchamos sus declaraciones en torno al aborto, la postura de Josefina Vázquez Mota es contradictoria: defenderá la vida desde el momento de la concepción pero no permitirá que ninguna mujer vaya a la cárcel por un aborto.
En todo México, las mujeres tienen derecho a interrumpir el embarazo cuando éste es producto de una violación, hay otras causales legales de aborto dependiendo la entidad federativa (cuando pone en riesgo la salud de la mujer, malformaciones del feto, entre otras). No obstante, en el día a día, no pueden ejercer el derecho porque las autoridades pasan por alto estas causales legales. Muchas mujeres son procesadas incluso por un aborto espontáneo; al buscar ser atendidas por complicaciones en el embarazo, los mismos médicos las denuncian. Son tratadas como criminales en lugar de que se resguarde primero su salud.
Cuando Josefina afirma que defenderá la vida desde el momento de la concepción no considera los derechos de las mujeres, los cuales dice defender. Si en efecto está dispuesta a no criminalizar a mujer alguna, tiene que ser clara y contundente en la defensa de los derechos reproductivos de las mujeres. Si de verdad quiere proteger la vida desde la concepción, entonces que se pronuncie por la protección de la salud de las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, que apoye el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.
Además de las alocuciones en vivo, los spots en radio y televisión, cargados de lugares comunes, ponen de manifiesto la falta de solidez en los mensajes de Josefina. El promocional en el que un padre de familia hace ver que la próxima elección se trata de elegir el futuro donde queremos vivir: “Voy a votar por Josefina porque tengo una hija y quiero que crezca libremente en un país diferente, donde ella sepa que puede llegar tan lejos como ella quiera, llegar incluso hasta ser presidenta”, no precisa a qué libertad se refiere el preocupado y consciente papá. Todos queremos que nuestros hijos e hijas crezcan en libertad pero eso no es posible en un país donde las mujeres son procesadas penalmente por decidir sobre su cuerpo, donde se les impone la maternidad y enfrentan el riesgo de perder la vida por no tener acceso a servicios de salud de calidad. Nuestros hijos no pueden crecer en libertad si no se les garantiza el respeto a sus elecciones. Si la candidata del PAN dice que sólo defenderá el tipo de familia que conoce, niega de tajo la existencia y, por lo tanto, el respeto a la pluralidad y diversidad de uniones y familias que hay en todo el país. La capacidad a la que alude la voz protagónica de este promocional se difumina cuando la candidata no logra pronunciarse sin ambigüedades a favor de los derechos de las mujeres y de la diversidad.
Josefina Vázquez Mota, quien se jacta orgullosa de ser mujer y haber conseguido un lugar en la boleta electoral, se contradice desde el momento en que asegura que será una presidenta con muchos pantalones. ¿Considera que la falda es signo de debilidad? ¿Quiere decir que una mujer con falda no tiene el arrojo para gobernar un país? ¿El valor y la capacidad de una mujer disminuyen al portar una falda? O ¿es que, desde su percepción, una mujer para ser respetada debe portarse como hombre? Hasta ahora, la candidata a la Presidencia de la República ha manifestado un apoyo endeble a las mujeres puesto que no ha sido capaz de elaborar un discurso firme, incluyente y de real respeto a los derechos sexuales y reproductivos; la tibieza y las retractaciones han sido el signo de su campaña. Es una lástima que siendo mujer no sepa qué es lo que realmente necesita el 50 por ciento de la población.
























