egipto

Los Hermanos Musulmanes de Egipto declararon el lunes que su candidato, Mohamed Morsy, ganó las primeras elecciones presidenciales libres del país, pero una maniobra legal realizada durante la noche por los gobernantes militares dejó claro que los generales planeaban mantener el control por ahora.

Una fuente del comité electoral dijo que el islamista Mohamed Morsy, un ingeniero educado en Estados Unidos, estaba cómodamente adelante del ex general de la fuerza aérea Ahmed Shafik, con la mayoría de los votos escrutados, pero que recién anunciará el ganador el jueves.

En cualquier caso, sin embargo, el nuevo presidente estará subordinado por algún tiempo al consejo militar, que el año pasado dejó de lado al ex mandatario Hosni Mubarak para aquietar las protestas callejeras.

En el último giro en el tortuoso camino de la revolución a la democracia en Egipto, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas emitió un decreto el domingo al término de dos días de votación que establece límites estrictos sobre los poderes del jefe de Estado.

En la víspera de la elección, ya había disuelto el Parlamento liderado por los islamistas.

Opositores liberales e islamistas denunciaron un “golpe militar”.

“Ejército transfiere poder, al Ejército”, decía el irónico titular del periódico independinte al-Masry al-Youm.

Sin embargo, el consejo militar dijo el lunes que el Ejército realizará una ceremonia a fines de junio para entregar el poder al presidente recientemente electo, según la agencia estatal de noticias MENA.

“El Ejército entregará el poder a un presidente electo en una gran ceremonia a fin de mes que el mundo entero va a presenciar”, dijo el mayor general Mohamed El Assar, miembro del consejo militar, según lo citó MENA.

A pesar de todo, los Hermanos Musulmanes expresaron su alegría y desafío en las calles y podrían disputar las medidas tomadas por los generales que sembraron dudas sobre sus promesas de entregar el poder a un Gobierno civil para el 1 de julio.

Los militares hicieron esta promesa, que contó con el apoyo de los aliados europeos y de Estados Unidos, a pesar de su recelo al ascenso del Islam político como consecuencia de los levantamientos de la Primavera Arabe en Oriente Medio.

“Gracias a Dios que la gente guió a Egipto por el camino de la libertad y la democracia, que unirá a los egipcios en un futuro mejor”, declaró Morsy, un ex prisionero político, en un discurso al conocer la victoria.

Un colaborador de Shafik, el último primer ministro de Mubarak, se negó a aceptar la derrota y acusó a Morsy de “secuestrar la elección”.

Sin embargo, una fuente del comité electoral dijo a Reuters: “Los resultados (…) muestran a Morsy a la cabeza, reflejando a gran escala los resultados recopilados por el comité electoral”.

Los Hermanos Musulmanes colocaron a Morsy por delante con un 52 por ciento frente al 48 por ciento, con una asistencia a las urnas de un 50 por ciento.

Muchos seguidores de los candidatos derrotados en la primera vuelta electoral permanecieron en sus casas o eligieron no votar en protesta por una elección que consideraban que iba para atrás hacia el antiguo régimen o hacia un futuro Estado religioso.