El asalto a la razón
Tan íntimo como el sexo
Carlos Marín
Igual que la exigencia de que los debates oficiales de candidatos a la Presidencia se transmitieran en cadena nacional, la petición de que el IFE impidiera el ingreso de teléfonos celulares a las casillas de votación era insensata.
Más aún: acceder a tales demandas constituiría una ominosa violación del Estado a las garantías individuales porque, en la primera, se coartaría la libertad de selección de programas televisivos y radiofónicos de las audiencias y, en la segunda, se impondría a los votantes límites inimaginables al acudir a lo que se supone es una “fiesta cívica”.
Responsable de organizar y garantizar la limpieza, la equidad y la transparencia de las elecciones federales, el IFE, como recordó ayer su Consejo General, no tiene, y qué bueno, la morbosa facultad de cachear a las personas para impedirles portar o hacer uso de sus equipos personales, ni prohibirles tomar fotografías de sus boletas.
Votar es un acto íntimo, así que viva la libertad de cada quien para balconear o no sus intimidades.
La historia en breve
“Tercer Grado”, hora y media con Quadri
Ciro Gómez Leyva
Es raro escuchar a un político expresar que su principal defecto es la vanidad, como lo hizo en Tercer Grado el candidato de Nueva Alianza, y político por tanto, Gabriel Quadri.
Personaje atractivo, y muy vanidoso. Afirmó con presunción de universitario iluminista que es el más preparado de los cuatro candidatos. ¿Más que Peña Nieto en políticas públicas, que López Obrador en manejo de crisis? Pero lo expresó con un convencimiento que casi nos convence.
Tuvo respuestas rápidas para cada pregunta. Las de Elba Esther Gordillo las resolvió con la solvencia del tenista que ha practicada cientos de horas el golpe de revés. Y sin sustituir el análisis con lecciones de moral.
Trató de embaucarnos con la aritmética para hacer creer que dos millones de mexicanos votarán por él. No lo consiguió. Desde su asumida vanidad negó sentirse ninguneado por los adversarios, adelantó el triunfo de Peña Nieto y se reportó listo para escuchar ofertas para sumarse a la… política.
Disertó, polemizó. Fue el único de los cuatro que buscó su cámara cada que tomó la palabra. Me quedo con su obsesiva autoproclama liberal y la narración de la cohesión de su propia familia como logro principal de la campaña de 90 días.
También el miércoles leí una entrevista al “padre del nuevo periodismo”, el octogenario Gay Talese. Decía que las historias de los perdedores son más interesantes que las de los ganadores, aunque sean menos comerciales.
Quadri no es el más preparado de los cuatro del 2012, pero quizá sea tan interesante como cualquiera de ellos. Su drama como personaje es que obtendrá el 2 por ciento de los votos y ganará. Entonces perderá interés.
El triunfo, creo, será su ocaso.
En Privado
Sí, Ciro: conflicto
Joaquín López-Dóriga
La peor mentira es hacerle creer al
mentiroso que le crees su mentira.
Florestán
El miércoles escribí aquí que a partir del 1 de julio por la noche viviremos un conflicto poselectoral si Andrés Manuel López Obrador no gana las elecciones.
He dicho, citándolo, que su confianza no está en el IFE sino en los ciudadanos, que son los que decidirán si hay o no fraude, ya para no hablar de la descalificación a los consejeros por deshonestos.
También ha declarado que él va arriba en su encuesta y repetido el tema del fraude electoral, lo que ha dicho que no aceptará porque no le puede fallar a la gente.
Ha reiterado, además, que solo con un fraude le pueden ganar y mencionado lo del masoquismo colectivo si la gente quisiera más de lo mismo, ya para no abundar en las declaraciones de sus principales operadores y más fieles y convencidos seguidores; es López Obrador o es el fraude; solo con otro fraude le pueden ganar la Presidencia, lo que no vamos a permitir.
Ante esto, mi querido amigo y vecino, Ciro Gómez Leyva, publicó aquí a la izquierda, que no, que no habrá conflicto poselectoral, Joaquín.
Al disentir de lo que escribí, Ciro afirma que si el triunfo de Peña Nieto es por dos dígitos o hasta por seis o siete puntos, sería demencial aludir a un fraude con esos números. Y en un juicio racional, coincido con Ciro y con quienes me han dicho lo mismo: sería demencial si, efectivamente, rechazara un resultado adverso con esa diferencia. Pero en esto se ha alcanzado un punto en el que para algunos, lo racional ha quedado atrás y es él o el fraude.
López Obrador ha llevado el tema al extremo de que solo con un fraude le pueden ganar y que no lo va a reconocer, como desconoce las encuestas que no lo dan como puntero. Si pierde, lo invocará, rechazará los resultados y estallará el conflicto poselectoral independientemente de si le ganan por dos dígitos o por seis o siete puntos, como dice Ciro, a lo que digo que los números no se tomarán en cuenta para el conflicto, solo el resultado: ganar o ganar.
Y por eso, Ciro, no veo cómo evitarlo.
RETALES
1. PREP. El Programa de Resultados Electorales Preliminares se abrirá a las 8 de la noche del 1 de julio. Al día siguiente se llegará hasta 90 por ciento de las casillas;
2. ANUNCIO. El presidente del IFE, Leonardo Valdés, saldrá esa misma noche a las 11:45, que no al cuarto para las 12, para dar a conocer, con base en el PREP, cómo va la votación; y
3. CIERRES: El domingo serán los cierres de campaña de Enrique Peña Nieto, en el estadio Azteca, y de Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo, el lugar de sus éxitos. Josefina Vázquez Mota partirá plaza mañana en la México. Los tres seguirán con cierres regionales hasta el miércoles.
Nos vemos el martes, pero en privado.
Día con día
Calderón: ¿ganar perdiendo?
Héctor Aguilar Camín
Iba más de la mitad del debate organizado por los jóvenes de #YoSoy132 cuando Alejandro Hope, que se ocupa de temas de inseguridad y violencia, preguntó por su tuit a qué hora iban a entrar al debate los 60 mil muertos del narco.
Nunca entraron. Ni a este debate, que apenas pudo seguirse por una mala decisión técnica de los organizadores, ni en los otros dos. Ni en el resto de la campaña.
El tema que ha sacudido la conciencia pública como ninguno, el que ha marcado la imagen internacional de México, no fue tema de campaña, salvo en el sentido de que los candidatos tuvieron que decir lo que harán en materia de seguridad.
Dijeron más o menos lo mismo: mantendrán a las fuerzas armadas en la calle mientras desarrollan policías federales y estatales que puedan suplirlas.
El más audaz en sus plazos fue López Obrador, quien comprometió el regreso de soldados y marinos a sus cuarteles en seis meses.
El más claro en sus números fue Peña Nieto, quien propone aumentar a 50 mil los efectivos de la Policía Federal y crear una gendarmería de otros 50 mil, precisamente con los soldados y marinos que hoy se ocupan de tareas de seguridad, pero en otra corporación y bajo mando civil.
Ninguno de los candidatos abordó mayormente el tema de la violencia, ni el de las víctimas, salvo en una reunión con Javier Sicilia y los deudos de muertos y desaparecidos.
La lógica de la campaña borró la violencia como tema. No era la candidata oficial quien llevaba la ventaja y no era al gobierno de Calderón a quienes los candidatos debían atacar.
Josefina y López Obrador debían atacar al puntero, que era Peña, y mal podían reprocharle a él “la guerra de Calderón” o el “pobre desempeño económico”. Con la ventaja que tenía sobre Josefina, Peña Nieto tampoco necesitaba atacar al gobierno. Y el gobierno no lo atacó a él como muchos pensamos que lo haría: echando priistas a la hoguera judicial.
Las debilidades, reales o imaginarias, de Peña Nieto se volvieron el centro del debate: corrupción, impunidad, autoritarismo… todo lo que muchos votantes de México recuerdan y repudian del viejo PRI.
El ataque sobre esas líneas no ha sido suficiente para cambiar las preferencias de los votantes, pero sí para que el gobierno de Calderón quedara fuera del tiroteo.
Calderón vio ratificada por los contendientes su estrategia de seguridad y cruzó por los tres meses de batalla sin ser el centro de la crítica. Creo que hubiera preferido salir raspado y con su partido triunfante. El hecho es que al parecer saldrá derrotado e ileso.
Trascendió
Trascendió
Que la PGR decidió no esperar a que la Procuraduría de Veracruz se ponga de acuerdo internamente en los pasos a seguir para esclarecer el caso de los homicidios de los periodistas Regina Martínez y Víctor Báez Chino.
Dados los retrasos locales para analizar evidencias y realizar pruebas periciales, la fiscalía federal decidió actuar de forma directa en Veracruz y Xalapa para ahondar las investigaciones que en ambos casos, dicen, registran avances muy importantes sobre líneas muy distintas.
Dos agentes del Ministerio Público Federal han tomado más de una docena de declaraciones a familiares y testigos, además de girar varios citatorios como parte de su indagatoria y le reportan sus actividades diariamente a la procuradora general, Marisela Morales.
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Que, a propósito de la funcionaria, el reconocimiento que ha hecho públicamente Hillary Clinton a la procuradora Marisela Morales llega tan lejos que hasta le sugirió incorporarse al Departamento de Estado una vez que concluya el proceso electoral mexicano.
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Que para PRI, PAN y PRD la votación en Jalisco es tan estratégica que los tres programaron cierres multitudinarios en ese estado.
Enrique Peña Nieto lo hará este sábado en San Juan de los Lagos para apuntalar a Aristóteles Sandoval, puntero en la disputa por la gubernatura; el domingo, Andrés Manuel López Obrador irá a la Plaza de la Libertad de la mano de Enrique Alfaro, y el equipo de Josefina Vázquez Mota planea su cierre nacional el miércoles con el desinflado Fernando Guzmán en el estadio Omnilife.
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Que a pesar de que Ricardo Monreal dijo en un programa de radio que se harían públicas las declaraciones fiscales de la asociación Honestidad Valiente, la documentación fue entregada incompleta a los medios de comunicación.
En los documentos simplemente aparecen como datos el desglose de gastos por año, pero no el monto y origen de los ingresos destinados a las actividades de promoción de la imagen de López Obrador.
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Que durante la presentación de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, hijo del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán Loera, un periodista le preguntó de manera directa: “¿Dónde está tu papá?”
Le respuesta de El Gordo Guzmán fue solo una mueca.
El enorme esfuerzo de Josefina
Raúl Cremoux
CRONICA
La disputa por el segundo lugar es lo que ahora está en juego y, en buena parte, la tranquilidad posterior al primero de julio dependerá de quien gane la medalla de plata.
Si ese lugar es para AMLO, el terreno se encuentra fertilizado y sembrado, ya que desde hace un par de semanas le venimos escuchando la cantaleta de un fraude, ya que la victoria del PRI es “moralmente es imposible”. La supuesta amenaza de la restauración de un régimen oscuro y detestable es la justificación para proclamar el advenimiento de una nueva conspiración.
De nada han servido, o muy poco, los señalamientos del IFE y hasta del Trife sobre la imposibilidad de un fraude. Los datos que ofrece la infraestructura del voto, impresionan a los analistas internacionales: credencial con fotografía sujeta a casi veinte instancias que la hacen infalsificable; padrón electoral con fotografía; tinta indeleble en el pulgar; insaculación y capacitación de casi un millón de funcionarios de casilla; observadores nacionales e internacionales en una suma que se antoja galáctica.
¿Cómo, de qué forma podría hacerse un fraude en donde se vean involucradas de base, millones de personas?
¿Quién y con qué método podría manipular las conciencias individuales de ese universo de voluntades disímbolas?
¿Es tan elástico y moldeable el pueblo hasta llegar a una elaboración digna de la ciencia ficción?
Ni Sir Arthur Conan Doyle, podría pedirle a su creación, al mejor detective del mundo descifrara un enigma semejante.
Lo que tenemos los mexicanos frente a nuestros ojos, es un ejercicio civilizatorio fuera de serie. Decididos a realizar cambios de gobierno de manera transparente y confiable, hemos reunido a los largo de veinte años, el andamiaje más sofisticado que existe entre los territorios que se rigen por la democracia. No es gratuito que diversos países hayan solicitado su asesoría como tampoco lo es la gigantesca erogación de recursos públicos que se ha invertido en un aparato electoral blindado para hacer frente a nuestra intrincada y monstruosa desconfianza.
¿Acaso merecemos que una sola voz, caracterizada desde siempre por su imperiosa voluntad conflictiva nos lleve, una vez más, a ver nuestras calles, plazas y avenidas taponadas por protestas iracundas?
Pero nada de esto tendría facilidad de llevarse a cabo si Josefina, como bien pudiera lograr, llegase a tener los puntos necesarios para salir de esa puja y alzarse con el lugar inmediato a Enrique Peña.
Durante esta semana en que se dieron a conocer los resultados de las últimas encuestas, en cuatro de ellas Josefina se encuentra solo un poco abajo de López Obrador en lo que se considera un empate técnico; en dos de ellas tienen el mismo puntaje y por supuesto, en la que dieron a conocer los panistas ella está arriba.
Su condición femenina en un entorno masculino no ha sido fácil. De entrada no son pocos los barones a los que les ha parecido una candidata frágil por el hecho mismo de ser mujer. ¿Cómo sobrellevará las presiones del cargo; será suficientemente fuerte para enfrentar a políticos desleales, coyunturas financieras amenazantes, jefes criminales y narco delincuentes?
De esas preguntas y otras igualmente agudas seguramente podrían responder las señoras Bachelet en Chile, Fernández en Argentina y Merkel en Alemania. No, no debe ser fácil presidir espacios donde los barones se sienten dueños. De ahí el enorme esfuerzo adicional a cualquier candidato que ha pasado Josefina. Como dato ahí está la contienda interna del PAN en la que fue espiada y hasta despreciada por sus colegas panistas.
En esa ocasión, demostró contra Ernesto Cordero, el favorito presidencial, que pudo doblegar los bríos que le negaban la posibilidad de ser candidata. Su tarea no debiera quedar inconclusa pues terminar en tercer lugar, provocaría un derrumbe panista con consecuencias imprevisibles en la participación del nuevo Congreso y en la correlación de fuerzas partidarias.
Ya ha mostrado una templanza como la descrita por Marguerite Yourcenar en Adriano, aquella virtud que no flaquea ni siquiera ante el desgarramiento. Josefina ha tenido un arco de valores muy apreciados en donde la inteligencia y la dignidad la han hecho la mejor representación que pudo tener el PAN en la presente contienda electoral; lo que hace falta es el último tirón que todos le reconoceríamos para que el proceso comicial tuviese un final que nos lleve posteriormente a tener la tranquilidad en que puedan transcurrir los cuatro meses hasta la toma de posesión oficial del nuevo presidente.
Política cero
Según “El Chapo” es la pedrada
Jairo Calixto Albarrán
Cuando ayer Twitter cayó estrepitosamente, todos, sospechosistas por naturaleza, imaginamos que se trataba de un compló de esos a la antigua. Era muy lógico que la gran red social sufriera un sismo justo en el momento en que la Marina anunciaba que había apañado a un hijo de El Chapo Guzmán —quien luego pasara al estatus de “supuesto”, cosa que no le ha de haber gustado a nuestro eterno hombre en Forbes, sobre todo porque ponían en duda su virilidad—porque se pretendía impedir que se tuiteara acerca de tan distinguido personaje. Sí, un colapso mundial para que nadie expusiera una tesis que los resentidos sociales han venido sosteniendo: que para asegurar el triunfo electoral, el gobierno calderónico tendría un as bajo la manga en la presentación del Chapo, el villano favorito de México después de Carlos Salinas, apañado por las fuerzas militares y federales, a unos días de las elecciones.
Por supuesto, la idea es absurda, la verdad que más allá de unos cuántos aficionados a las teorías de la conspiración, no hay muchos que vean en el encarcelamiento del líder del cártel de Sinaloa como un aliciente para decantarse por Chepina en las boletas electorales, por mucho que la candidata ahora hable de milagros. No. Digo, otra cosa sería si detuvieran a Molinar Horcasitas por lo de la guardería ABC o que mandaran al tambo a los responsables de la Estafa de Luz, o a Fidel Herrera. Ahí sí la cosa se pondría animada como para ir a la casilla electoral a buscar los incentivos del cuchi cuchi.
Hace meses, en el aniversario del PAN, les expliqué a todos los ahí presentes que la única manera de tener un triunfo electoral contundente e inobjetable era agarrando a Moreira. Se los firmé y, hasta el momento, voy cumpliendo.
La verdad, creer en esa leyenda urbana de la relación Chapo-votos es como pensar que en efecto existen los incautos que se unen al llamado del voto útil de Fox y Manuel Espino a favor de Peña Nieto. O sea, ya hay estudios científicos que explican que lo único que ha conseguido el marido de Martita con sus histerias y dislates es desprestigiar a la proba campaña del muñecón de Atlacomulco. Cómo estará la cosa que los que ahora gritan “¡Cállate chachalaca!” son los panistas de rancio abolengo.
Todo es política ficción, incluso las imágenes y videos de mapaches priistas repartiendo lana y despensas que, sin duda, son vintage. ¡No se dejen engañar!
Juegos de Poder
Pancho Villa, El Chapo Guzmán y su hijo
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR
El gobierno busca al Chapo, lo cual me recuerda la historia de cómo uno de los ejércitos más poderosos del mundo no pudo localizar a Villa.
Ayer la Marina Armada de México detuvo a Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias el Gordo, hijo del narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán Loera. Las autoridades argumentan que se trata de uno de los principales operadores del cártel de Sinaloa, que dirige su padre. Al parecer es el “encargado del manejo de los bienes” del Chapo. Guzmán hijo cuenta con una orden de aprehensión en Estados Unidos “por los delitos de tráfico de drogas”. Se dice, también, que, junto con su madre, “estaban tomando control creciente de las operaciones del cártel”.
Imposible darle una lectura electoral a este acontecimiento. Estamos a una semana de la elección presidencial. Todo indicaría que, a falta del Chapo, quien sigue bien escondido, pues el gobierno sí pudo encontrar a su vástago. ¿Servirá esta detención para subir las intenciones de voto a favor del PAN? Ya lo veremos en las últimas encuestas que se presentarán el miércoles que entra.
Por lo pronto, lo cierto es que el Chapo sigue, al parecer, muy bien escondido. Es lógico. Él sabe que ahora, más que nunca, el gobierno lo anda buscando. Lo cual me recuerda la historia de cómo uno de los ejércitos más poderosos del mundo no pudo localizar a un individuo que se hacía llamar Francisco Villa.
La historia de la persecución fallida de Villa comienza el 10 de enero de 1916 cuando su ejército mata a 15 ingenieros estadunidenses. El gobierno carrancista, presionado por Estados Unidos, declara a los villistas como un grupo fuera de la ley. Perseguido, dolido y con ánimo de venganza, Villa ataca Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo. Hay saqueos, violaciones, incendios y muertos, militares y civiles, de ambos bandos. Concluida la incursión, Villa, primer ofensor de suelo continental estadunidense, regresa a territorio nacional. El gobierno de Washington decide perseguirlo en México. Tropas de aquel país, al mando del general John Pershing, entran con tal propósito a territorio nacional.
En abril de 1916, el general revolucionario desaparece y se esconde en la sierra de Chihuahua. Sus tropas se dispersan; muchos lo dan por muerto. El Centauro del Norte, herido de bala en una pierna, permanece escondido en una gruta. En ocasiones divisa las columnas carrancistas y estadunidenses que lo persiguen. Junto con dos guardias comienza a moverse por la sierra ayudado por la población local. Poco a poco logra reagrupar a sus fuerzas y, en un acto temerario, toma la capital de Chihuahua el 15 de septiembre, la cual evacua al día siguiente. Sus tropas se van acrecentando y continúa ganando batallas. Para diciembre, el mismo general Pershing se siente amenazado en Dublán. Sin embargo, los estadunidenses, presionados por la Primera Guerra Mundial, deciden abandonar la persecución de Villa y regresan a su país. La Expedición Punitiva fracasa.
Los estadunidenses no escatimaron recursos para encontrar a Villa. Fue “una de las cacerías más costosas concertadas jamás para buscar a un solo hombre”, relata Enrique Krauze. Trajeron las mejores tecnologías de la época: innovadores automóviles y artillería pesada. Asimismo, el mando de la misión estaba a cargo de uno de los generales de mayor prestigio del ejército de ese país. John Pershing era, nada menos, el general que había logrado la apertura de los japoneses a Occidente. Y, no obstante el fiasco en México, después fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas estadunidenses en Europa durante la Primera Guerra Mundial. (Por cierto, uno de los oficiales que acompañó a Pershing a México fue George Patton, quien luego se convertiría en uno de los grandes generales de la Segunda Guerra Mundial).
Hay por lo menos tres razones que explican por qué los estadunidenses no lograron capturar a Villa. Primero, porque se escondió en un propicio terreno serrano que conocía bien. En cambio, sus perseguidores tenían la desventaja de desconocerlo. Segundo, el Centauro del Norte contaba con la ayuda de la población local que lo protegía y escondía. Su red clandestina de apoyos fue fundamental para reagrupar a sus tropas. Tercero, los villistas contaban con recursos —armas y dinero— para enfrentar a los ejércitos carrancista y estadunidense.
¿Acaso el Chapo Guzmán algo aprendió de esta historia de Villa?
Ventana
No botes tu voto
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
Había una vez… un Amlove tabasqueño que estaba en campaña. Sus gritos alertaban de la la inminencia de “otro” fraude electoral.
¿Recuerda usted el cuento ruso de Pedro y el Lobo, cuya moraleja refiere la importancia de la sinceridad?
Pues he de contarle el cuento otra vez… en versión región 4, tropicalizada.
Había una vez… un Amlove tabasqueño que estaba en campaña. Sus gritos no alertaban de la presencia de un lobo malvado, sino de la inminencia de “otro” fraude electoral. Lo hacía cada seis años… y cada vez alborotaba al “gallinero” con el miedo de una trampa que sólo existía en su imaginación tropical.
A Amlove no le importaba que el IFE y los expertos garantizaran la limpieza de la jornada electoral.
Poco le valía la conformación de la lista nominal de electores avalada por todos los partidos… incluidos los de izquierda. Tampoco le importaban las credenciales de elector y las boletas infalsificables ni la participación de más de un millón de ciudadanos como funcionarios de casilla.
Amlove era amante del compló “sospechosista”. Ni siquiera confiaba en la vigilancia de dos millones de representantes de los partidos políticos. Se regía por una máxima que era mínima: “tolerancia para los suyos… intolerancia para los otros”.
Si descalificar la jornada electoral parecía imposible, entonces la estrategia de Amlove fue deslegitimar el proceso electoral en pleno apogeo. Es decir, denunciar la compra perversa de votos y tenderle la “cama” al conflicto.
Algunos comentócrtas, que ven la vida de otro color, también cuentan el cuento… a su manera.
Aunque Amlove mentía con su lobo tramposo, provocaba miedo, “porque los electores veían en él a alguien que siempre tenía la habilidad para situarse por encima de la ley”. Federico Reyes-Heroles (analista).
–¿Será que, como en el cuento ruso, Amlove “se aferraba a la idea leninista de que las cosas deben empeorar para mejorar”? Sergio Sarmiento (periodista).
(Amlove) “significaba la intolerancia, la sordera, la confrontación —en contra de lo que pregonaba su República Amorosa—”. Javier Sicilia (poeta y activista).
“Había mucha gente ilusionada con él y al verlo actuar de manera tan poco democrática había perdido la fe y le había quitado la fuerza”. Mario Vargas Llosa (escritor).
“Su discurso estaba cargado de semillas antidemocráticas… su impulso no tenía el futuro como norte. Por el contrario, su brújula lo llamaba al pasado”. Jesús Siva-Herzog Márquez (ensayista).
“Cada día tenía más certeza de que (Amlove) era un gran embustero”. Jorge Castañeda (analista).
Colorín colorado. –¿El 2 de julio, este cuento habrá acabado?
MONJE LOCO: La magnitud de la protesta está por verse, pero el riesgo de una confrontación violenta no es cuento… está pendiente… y esas son malas noticias. El antropólogo y sociólogo Roger Bartra afirma: López Obrador es un lastre para la izquierda… y el Monje Loco pregunta: ¿Usted botará su voto con alguien que juega… y no acata las reglas del juego?
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. Acaso el golpe de más importancia en la lucha contra el narcotráfico. La operación con la que la Marina Armada, después de una minuciosa labor de inteligencia, capturó al hijo y operador financiero de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, es el ataque más severo al cártel de Sinaloa. Uno de los hijos del capo más peligroso del mundo, según lo califica EU, Alfredo Guzmán Salazar, fue capturado en Zapopan, Jalisco, en un gran logro del gobierno federal. Ya hay, claro, suspicacias por los tiempos electorales. No se confundan. Ya cayó el hijo; no tarda en acompañarlo el padre. Su recaptura es sólo una deuda social.
II. Así que el PRD se pasa por el arco del triunfo los acuerdos de su Comisión Política, con tal de conseguir dinero para el cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador. Es claro que a Jesús Zambrano, dirigente nacional, no le importa saltárselos con tal de evitar que la “pinche loca” de Dolores Padierna, secretaria general, y el marido, René Bejarano, toquen ese dinero, “hagan un desmadre” o empiecen a chantajearlos. Seguramente AMLO no sabe nada, como siempre. Quien sí está bien enterado, pues dio su visto bueno, es Zambrano. Desde luego dirán que es guerra sucia. Sí: viene desde adentro.
III. Cartuchos finales. El tiempo se acaba y hay que aprovecharlo. Juan Ignacio Zavala, vocero de la candidata panista Josefina Vázquez Mota, presentó información que involucra a la senadora Yeidckol Polevnsky como vínculo de un probable financiamiento ilegal de, ¡oh, no, Dios, ¿por qué?!, AMLO. Dos cuentas bancarias de ella, entre 2002 y 2010, recibieron depósitos por 90 millones de pesos. Zavala pidió una investigación a la Comisión Nacional Bancaria. Al coordinador de la campaña de la izquierda, Ricardo Monreal, le exigió aclarar el asunto. La ex dirigente empresarial respondió que son cuentas personales y no tiene por qué aclarar nada. ¿Bonito, no?
IV. En Tecámac, Edomex, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, se sumó al discurso del líder priista, Pedro Joaquín Coldwell, quien afirma que López Obrador prepara un conflicto poselectoral. Ante miles de seguidores dijo que, en el proceso de democracia que ha construido el país, “no caben alusiones de fraudes anticipados. Y quien está viendo trampas en la elección, simplemente no quiere ver los cambios políticos del país. Que no los confundan, aquí no hay quien pueda comprometer los votos de una ciudadanía”. Para no dejar dudas, les pidió “su voto contundente”. Quiere ganar por nocaut.
V. “Los milagros sí existen”, es la frase favorita de Josefina Vázquez Mota, a una semana del fin de las campañas. Al recordar al sinaloense Manuel Clouthier, Maquío, aseguró que los milagros sí existen y sólo hay que salir a votar. De gira por Sonora, al reunirse con mujeres en el salón Garibaldi, de San Luis Río Colorado, les pidió su apoyo. La panista encabezó, además, una concentración masiva en Mexicali y, por la noche, cerró su agenda en Tijuana. Hasta Chespirito se alió a su causa; anda de buenas.
VI. Uno, comprometido; otro, apurado. Ángel Aguirre Rivero, gobernador perredista de Guerrero, está convencido de que allá el partido del sol azteca se impondrá el 1 de julio. De convencer a los guerrerenses de que la mejor opción es la izquierda y su candidato, AMLO, alejaría para siempre las voces que insisten en que su corazón está con el PRI. En cambio, quien anda más que apurado es Emilio González Márquez, mandatario panista de Jalisco, pues busca desesperadamente que el aspirante de su partido a sucederlo, Fernando Guzmán, alcance como sea al priista Aristóteles Sandoval y a Enrique Alfaro, del Movimiento Ciudadano. De otra forma podría pasar sus días en la sombra. Lo acusan de peculado y desvío de recursos.
Razones
El único pacto es la ley
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Desde 1994 hasta la fecha en nuestro sistema electoral no ha habido fraudes ni en el ámbito federal ni en la enorme mayoría de las elecciones locales.
Las elecciones del domingo primero de julio costarán, sólo en términos presupuestales, es decir entre lo que gastan las autoridades para organizarlas y lo que se le entrega a los partidos para que hagan campaña, unos 10 mil millones de pesos. En realidad es mucho más: habría, por ejemplo, que contabilizar los miles de millones de pesos que implica el regalo de millones de spots de radio y televisión a los mismos partidos y candidatos (y a las distintas autoridades electorales); los franqueos gratis de correo; las colaboraciones privadas, reconocidas o no y que pueden ser millonarias y muchos otros capítulos que se involucran en uno de los procesos electorales más caros del mundo.
Se ha dicho, en parte con razón, que el costo tan alto de la democracia es equivalente a la desconfianza en el sistema. Y es verdad en parte porque la desconfianza en el sistema la propician los mismos que crearon, administran y utilizan ese sistema electoral, que son los partidos políticos. La verdad es que nuestro sistema electoral es muy confiable: se pueden cometer errores, hay cosas que podrían estar mejor hechas y problemas mejor resueltos, pero la mayoría de los problemas los han generado los partidos al hacer más complejo un sistema electoral con tantos candados y tan sofisticado que, paradójicamente, al ser tan poco flexible, permite realizar con mayor facilidad las acusaciones de que se ha hecho trampa. El hecho es que, desde las elecciones de 1994 hasta hoy, no ha habido trampa en las elecciones, mucho menos se ha cometido un fraude electoral.
Puede ser muy atractivo para López Obrador esgrimirlo desde el 2006 hasta la fecha, pero en ese año no hubo fraude: las cifras del conteo rápido, del PREP y de la votación final dieron prácticamente el mismo resultado. Se abrieron casi un tercio de los paquetes electorales, todos en los que había dudas y el resultado se confirmó. Y el hecho es que López Obrador perdió por medio punto, mientras que Angela Merkel ganó su primera elección como primera ministra de Alemania por unos dos mil votos y nadie protestó; Al Gore ganó la elección de diciembre de 99 en Estados Unidos pero terminó perdiendo la presidencia en un proceso mil veces más confuso y cuestionado que el mexicano y no se está cortando las venas desde entonces o denunciando el supuesto fraude. En las democracias se gana o se pierde.
Pero, además, argumentar la existencia de un real o presunto fraude en un proceso en el que cada candidato tendrá por lo menos cien mil representantes de casilla (algunos muchos más, por la confluencia de distintos partidos); donde el IFE tendrá a millones de ciudadanos como funcionarios de casilla seleccionados en forma aleatoria; donde habrá miles de observadores nacionales y extranjeros, y donde votarán por lo menos 60 millones de mexicanos, es una irresponsabilidad total. Se vota con credencial de elector, con padrones con fotos y con tinta indeleble.
Por eso mismo resulta tan incomprensible que, a una semana de las elecciones, los consejeros del IFE y los principales centros empresariales del país tengan que solicitarle a los candidatos que firmen un acuerdo o pacto de civilidad en el que especifiquen que van a respetar los resultados electorales. En realidad lo que están haciendo es pedirle a López Obrador que los respete si no gana y que no se repita el vergonzoso episodio del bloqueo de Reforma y el Centro Histórico o de aquella “presidencia legítima” hoy tan olvidada. Resulta extraño también que Andrés Manuel haya dicho una y otra vez que respetará los resultados, pero al mismo tiempo que pida que se evite el fraude en curso o que asegure que sí aceptaría un pacto, pero que él no lo firmaría, sino algún representante suyo. Es una absoluta falta de seriedad con las instituciones, con los electores, con quienes participarán en el diseño y la organización de la jornada electoral. Con sus militantes y representantes de casilla.
En realidad, en una democracia no es necesario pacto alguno: ya están las leyes, las regulaciones, las normas, las instituciones, los observadores, los representantes para garantizar ese respeto a los resultados. Cada uno de los partidos y candidatos que se embolsan millones de pesos para participar tendrían que tener como principio, desde el momento en que aceptan las leyes, las normas, las instituciones y los recursos, respetar esos resultados. No es nada ético participar en un proceso y esperar a que se conozcan los resultados para saber si se aceptan o no. Es como si usted necesitara firmar un pacto o un acuerdo con las autoridades para especificar que sí va a respetar las leyes.
Desde 1994 hasta la fecha en nuestro sistema electoral no ha habido fraudes ni en el ámbito federal ni en la enorme mayoría de las elecciones locales. Haberlo logrado ha costado recursos enormes, esfuerzos políticos, públicos y privados, gigantescos, la participación de millones de personas. Nadie debería necesitar un pacto para respetar lo que la ley lo obliga a respetar.
Arsenal
Le mueven el piso a Madero
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
Hombre franco y abierto, pero no es del gusto de Calderón.
Esas “bolas de cristal” que son las encuestas prevén una elección complicada para Acción Nacional. Hasta los sondeos del azul ponen a Peña Nieto siete puntos arriba de Josefina, la candidata del partido en el gobierno.
En las elecciones de gobernador o de jefe de Gobierno la cosa está peor. Están a punto de perder Jalisco y Morelos. En el DF no pintan. En Tabasco, Chiapas, Yucatán, tampoco. Sólo Guanajuato parece rescatable, y eso quién sabe. En el Senado dejarán de ser la primera minoría. En la Cámara de Diputados las cosas no pintan mejor. Entre panistas se comenta que la salida de Gustavo Madero de la jefatura nacional del PAN es “automática”, en caso de que en las urnas se confirme la debacle.
Unos dicen que el chepinista Carlos Pérez Cuevas podría suceder al político de Chihuahua. Otros mencionan a Roberto Gil. Unos más a Juan Manuel Oliva. El nombre de Guillermo Anaya se escucha también. Puras especulaciones. El caso es que se le mueve el piso al actual jefe nacional del azul. La noche del primero de julio tendremos una idea de lo que pasará con Madero, hombre franco y abierto, pero que no es del gusto de Felipe Calderón.
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, no viola la ley al hacer el spot de apoyo a Andrés Manuel López Obrador. Es un ciudadano con derechos. Puede respaldar a quien quiera, mientras no lo haga en horas hábiles. Lo dijo claramente el consejero electoral Benito Nacif, en el programa especial sobre el voto, que Televisa pasó ayer y que condujo el periodista Joaquín López-Dóriga. Sin embargo, el TEPJF ordenó suspender el promocional por considerar que viola el principio de equidad. En ese programa quedó claro que, si usted cruza la boleta una, dos o hasta dos o tres veces por el mismo candidato de una coalición —López Obrador va por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano—, el voto cuenta.
Otro ejemplo: si usted quiere votar por Peña, pero no por el Verde, puede cruzar sólo en el emblema del PRI y no se anula. Si cruza los dos emblemas también cuenta. En este caso el voto se divide en 50-50 para efecto de las prerrogativas de los partidos. Lo que no se vale es cruzar dos candidatos. Allí sí se anula.
Ya que estamos. A Marcelo se le perfila un reto que, de concretarse, nos diría de qué está hecho: mantener la Ciudad de México tranquila y en orden, en caso de que haya un conflicto poselectoral.
Andrés Manuel López Obrador encarna esa posibilidad. Repite como estribillo que se prepara un fraude. La posibilidad de otro plantón estilo Reforma está latente, en caso de que el IFE confirme el triunfo de Peña Nieto que anuncian las encuestas.
Pero el actual titular del GDF no es Alejandro Encinas. Trae agenda política a largo plazo. Tiene otro empaque. Un plantón tolerado sería desastroso para su carrera política. No puede permitirlo, aunque el precio a pagar sea que lo destituyan como secretario de Gobernación de otro eventual gobierno legítimo.
No hay precedente conocido de una candidata que haya hecho campaña embarazada. Araceli García Rico, candidata al Senado de la coalición Compromiso por México, se aventó el tiro.
En plena gestación anduvo recorriendo el DF —va en fórmula con Pablo Escudero—, pero se vio obligada a parar ocho días, para dar paso al nacimiento de su hija. “No hice algo diferente a lo que hacen muchas otras mujeres mexicanas que trabajan hasta el último día antes de dar a luz”, señala.
Ahora quiere ir al Senado a promover leyes que penalicen a empresas que pidan exámenes de no gravidez a las mujeres que soliciten empleo, pero también crear centros de lactancia en oficinas privadas y gubernamentales, entre otras muchas cosas.
El presidente del PRI en Zacatecas, Pedro de León, se ha convertido en el cuñado incómodo. Está casado con la hermana del gobernador de la entidad, Miguel Alonso Reyes. Desde allá nos confirman que el hombre manipuló para que su hija sea candidata plurinominal del PVEM a la Cámara de Diputados, y su esposa Margarita, la suplente. De León acumula más quejas que Telcel. El manejo unilateral que hace del partido ha provocado un distanciamiento con la dirigencia nacional. No acata indicaciones, incumple con las cuotas de género, manipula para hacer a un lado a quienes no le son incondicionales.
Él convenció al gobernador Alonso para que Víctor Infante no llegara a ser candidato al Senado. En respuesta, éste fue designado, primero, delegado especial del CEN y, después, subsecretario de Operación Política del PRI nacional. Por si fuera poco, Infante es interlocutor privilegiado de Peña Nieto.
De León, por cierto, fue dirigente estatal del PRD. Estuvo ligado a Amalia García y a Ricardo Monreal. Peor aún. Hace dos días declaró que López Obrador tenía “evidente mayoría estable”. Y eso que se ostenta como el coordinador de la campaña de Peña Nieto en la entidad. ¡Ah, la política..!
Archivos del Poder
Decálogo del votante
Martín Moreno
EXCÉLSIOR
A nueve días de la elección, tomemos en cuenta algunos apuntes.
Al votar, nada está escrito. El voto —tan razonado como caprichoso— no tiene palabra de honor. En la soledad del votante, sólo hay tres elementos: él, la boleta y el crayón. Y nada más. La decisión se puede cambiar en el último momento: por razonamiento, entrañas o revancha. De ahí que, a nueve días de la elección presidencial, tomemos en cuenta algunos apuntes.
1) ENCUESTAS. Cuestionadas, dudosas y algunas favorables para sus clientes —“las encuestas son de quien las paga (Beatriz Paredes dixit)—, las encuestas, hoy por hoy, son vistas con recelo por millones. Dudan de ellas. En los Archivos del poder del 11 de mayo señalamos: “No dejemos que influyan en nuestro voto. Eso no. Sería convertirnos en zombis político-electorales, en lugar de ser ciudadanos con voto razonado. Ignoremos las encuestas”. Con sus excepciones, seguimos recomendando lo mismo.
2) INDECISOS. Se calcula que hay alrededor de entre 20 y 30% de votantes indecisos. Unos 20 millones de votos que decidirán la elección. En suma elemental, cualquier ventaja que se le otorgue a Enrique Peña Nieto sobre Andrés Manuel López Obrador o Josefina Vázquez Mota, sería rebasada por el sufragio indeciso.
3) VOTO ÚTIL. De acuerdo con la encuesta de Reforma, en este renglón se presentaría un fenómeno más que interesante: 46% del panismo votaría por AMLO si la elección sólo fuera entre el perredista y Peña Nieto, a quien sólo prefiere 32 por ciento. Y si la elección fuera entre Vázquez Mota y Peña… ¡50% de los seguidores del tabasqueño votarían por Josefina! Sólo 22% por el priista. Es el voto útil al que tanto miedo le tiene el PRI.
4) VOTO ANTIPRI. Es altísimo. De alrededor de 54 por ciento. Este voto —fenómeno soslayado, pero clave en una votación donde impera el temor de que la reinstauración del régimen priista aniquile a la incipiente democracia mexicana— favorece en mayor medida a AMLO, con 30 por ciento. Para Josefina iría 24 por ciento.
5) VOTO NULO. Es una ecuación político-electoral innegable: voto nulo o en blanco favorece (no que se otorgue) al PRI. ¿Por qué? Es el partido con mayor estructura político-electoral y, a menor votación ciudadana, más pesa el voto duro priista. En elecciones de alto porcentaje —como en la de 2000, cuando votó 64% del electorado— ganó Vicente Fox. Alta votación ciudadana es veneno para el PRI.
6) VOTO JOVEN. Alrededor de 14 millones de jóvenes con 18 años o más votarán por primera vez para elegir presidente de la República (Fuente: Leonardo Valdés, que preside el Consejo General del IFE). Y si hablamos de un voto útil elevado, de la mano lleva al voto joven que, si bien carece de cifras precisas sobre su preferencia electoral, sí establece una tendencia claramente contraria, en su mayoría, a Peña Nieto. Ejemplos: las votaciones en universidades públicas y privadas derrotan al priista y favorecen a AMLO y, en menor medida, a Vázquez Mota.
7) LOS DOS MÉXICOS. Cuando se habla de un posible triunfo de Peña Nieto y se manifiesta el temor del regreso de la “dictadura perfecta” —como la definió el admirado Mario Vargas Llosa—, los priistas y plumas afines anteponen que eso no ocurrirá porque “México ya es otro y no lo permitiría”. Vale. Pero cuando se menciona una victoria de AMLO, alegan que el perredista acabaría con la estabilidad política y económica del país. Falso. Exactamente el mismo país encontrarían ambos: con un Congreso equilibrado, una prensa más libre (con sus penosas excepciones) y una ciudadanía más politizada. Sin diferencias. El mismo México para Peña y AMLO.
8) IFE. Si la elección está virtualmente empatada entre dos o más candidatos, el IFE no cometerá el mismo error de 2006 —suplantando con una decisión técnico-científica el derecho de un país de saber cómo van los resultados, sin importar quién va arriba o abajo— y hará público, la noche del 1 de julio, el resultado preliminar.
9) VOTO POR VOTO. Si la elección presidencial se decide por menos de 1%, a petición de un partido sí operará esta vez el recuento “voto por voto, casilla por casilla”.
10) MONEDA AL AIRE. A nueve días de la presidencial y, por los elementos incluidos en los nueve puntos anteriores, coincidimos con lo afirmado por el presidente Calderón hace algunos días: “La elección no está decidida”.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
NEW’S DIVINE. Se cumple otro aniversario de la tragedia en el New’s Divine y los directos responsables siguen libres. Sólo el dueño del antro, Alfredo Maya, está en prisión. Maya es preso político del gobierno de Marcelo Ebrard. ¿Dónde están Guillermo Zayas, jefe del operativo, y el resto de los policías responsables de la masacre? A petición de padres de las víctimas, la CNDH atraerá el caso. Van contra dos por encubrimiento: el ex delegado en la GAM, Francisco Chíguil, y Lizbeth Rosas Montero, ex directora de Seguridad Pública en esa delegación.
Astillero
• Platillo electoral
• En diminutivo
• Amenaza colateral
• AMLO y EPN confían
Julio Hernández López
No fue el papá, sino el hijo. Aprehensión en diminutivo: no El Chapo, pero sí el Chapito o, mejor dicho, uno de los chapitos. Ha sido el máximo golpe dado hasta ahora en la temporada de especulaciones electorales relacionadas con el uso a conveniencia de los instrumentos institucionales de combate al crimen organizado (de los ex gobernadores tamaulipecos no ha habido nada, hasta ahora). Barajas negociables bajo la mesa para lucimiento de la casa apostadora o para mayor enturbiamiento de un proceso de por sí denso y preocupante.
La captura de terciopelo realizada ayer en Zapopan, municipio que es parte de la zona conurbada de Guadalajara, cumple simbólicamente la profecía filtrada de que el calderonismo convertiría a Joaquín Guzmán Loera en pieza de cambio electoral para dar fuerza a la candidatura presidencial panista y para regalarse los propios ejecutores un falso bono de supremo éxito en la macabra obsesión guerrera del sexenio.
El hijo y no el padre (también faltaría el Espíritu Santo), porque tal vez en Los Pinos ya no consideran necesario darle tanques judiciales de oxígeno a Josefina Vázquez Mota, irremediablemente destinada a perder, según todas las estimaciones, sobre todo del calderonismo, que nunca la apoyó de verdad (sino todo lo contrario). Entonces no habría sido importante llamar a comparecer tras las rejas al mero empresario trasnacional emblemático que está por cumplir dos sexenios completos de impunidad y prosperidad. Bastaría con atrapar y exhibir a uno de los hijos del poderoso Chapo, para así tratar de empujar a la ex vendedora de pinturas Comex al segundo lugar de la contienda, pues actualmente languidece en el tercero y, en dado caso, vitaminarla para que acabe cumpliendo su triste papel designado: convalidar el triunfo de Peña Nieto si el aparato de los poderes unidos (el salinismo-peñanietista y el calderonismo-panista, con el gordillismo operativo en medio) logra imponer al mexiquense este uno de julio próximo.
También serviría el episodio del Chapito para instalar mecanismos de contención por si las pasiones electorales se desbordaran y hubiera necesidad de súbitas acciones colaterales. Cualquiera entendería la natural vocación de terrible venganza del padre del joven recolectado ayer en Jalisco. Es decir, justamente en el tramo final de un proceso de por sí tan accidentado, el felipismo (especializado en usar la violencia contra el narcotráfico, o proveniente de éste, para sus propósitos políticos circunstanciales) da un golpe quirúrgico al avispero del cártel que hasta ahora siempre se ha considerado el favorito de los gobiernos panistas, el del foxismo que lo puso en la calle a trabajar (luego de aquella fuga de caricatura del penal de Puente Grande) y el del calderonismo que dio continuidad al próspero negocio protegido.
La ruptura de los entendimientos históricos con el factor de gobernabilidad apellidado Guzmán (haya sido esa ruptura real o convenida) pone a disposición de los jefes pinoleros las compuertas de la violencia inducida. Bastaría un amago en forma del Chapo para disminuir notablemente los ánimos cívicos rumbo a las urnas e incluso llevar hasta a la afectación grave de la legalidad electoral ya desde ahora muy en entredicho. Y resulta impredecible el nivel que podría alcanzar una guerra (genuina o acordada) entre los dos bandos, el oficial y el de Sinaloa, en los días u horas previos a los comicios.
Una mente siniestra podría incluso ubicar con intención electoral los escenarios bélicos, pasando por los territorios totalmente PRI hasta aterrizar en el propio Jalisco, donde un personaje singular, Enrique Alfaro, tiene en jaque a factores tan disímbolos como El Yunque (con un Fernando Guzmán virtualmente difuminado), el grupo dominante de la Universidad de Guadalajara y el PRI (con Aristóteles Sandoval, una suerte de clon de Peña Nieto) apoyado por el PRD de Raúl Padilla (que postuló a un panista para gobernador, con tal de favorecer al tricolor y dañar a Alfaro, postulado por Movimiento Ciudadano). A Emilio González Márquez, acusado largamente de alojar en la metrópoli occidental a los jefes del cártel de Sinaloa (Ignacio Coronel, el más conocido, asesinado en julio de 2010 también en una operación de marinos en tierra), se le acusa de traicionar al panismo, supuestamente por apoyar a Alfaro y, de carambola indeseada, a López Obrador.
El candidato de las izquierdas, en tanto, se dice muy confiado en que en esta ocasión no habrá fraude electoral que le afecte. Encuentra mejorado el Instituto Federal Electoral, a diferencia de 2006, cuando el gordillismo tenía a Luis Carlos Uh Fraude como presidente, y a otro personaje transgresor en el área de capacitación electoral. Fundamental será la vigilancia de los representantes que tendrá en todas las casillas y la difusión a través de redes sociales. Dice tener plena conciencia de los intentos de fraude que se van sembrando, pero cree que esta vez le respetarán el triunfo, que estima alcanzar con un buen margen.
Convicción parecida en cuanto a la limpieza electoral por venir expresa el candidato priísta, Enrique Peña Nieto, aunque éste no contempla al tabasqueño como un auténtico cruzado por la democracia marca IFE, sino todo lo contrario. EPN está leyendo a destajo las tarjetas discursivas que le han preparado para denunciar que el perredista es demócrata convenenciero y que sólo aceptará los resultados oficiales si le favorecen, pues en situación contraria habrá de desatar toda su furia masiva contra las sacrosantas instituciones electorales.
Y, mientras el cuñado de Calderón acusa a Yeidckol Polevnsky Gurwitz de tener cuentas bancarias abultadas, que le hacen sospechar que la empresaria pudiera ser fachada de financiamiento para actividades de AMLO (la acusada podría acogerse ahora a los beneficios de su doble nomenclatura, pues en realidad se llama Citlali Ibáñez Camacho, como lo reveló esta columna en febrero de 2005 bit.ly/L9yxRM), ¡feliz fin de semana, en la Iglesia electoral de los santos ciudadanos de los últimos días antes de las urnas!
Clase Política
• Pruebas
Miguel Ángel Rivera
Los exámenes a los profesores no afectarán en modo alguno sus derechos y estabilidad laborales, reafirmó la Secretaría se Educación Pública.
La mencionada dependencia recordó que los próximos días 23 y 24 se aplicará la evaluación universal a 541 mil docentes de carrera magisterial, de educación básica, que van desde prescolar hasta secundaria, los cuales ya han estado inscribiéndose y conocen los sitios donde presentarán el examen.
El 6 de julio se aplicará la evaluación universal para el resto de los maestros, que son 268 mil en el nivel primaria.
Esto permitirá, ya en septiembre –aplicada la evaluación–, tener un diagnóstico específico personal y poder ofrecer capacitación en función de las necesidades de cada maestro.
La cosecha
Al mismo estilo de los paquetes de documentos encontrados hace años en pleno Zócalo de la ciudad de México, a unos días de las elecciones, los senadores Carlos Navarrete Ruiz y Dolores Gutiérrez Zurita denunciaron supuestas irregularidades ocurridas en Tabasco…
Si se desea saber lo que opina el candidato presidencial del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, acerca de un problema nacional, basta con revisar el libro preparado por el sinaloense Heriberto Galindo Quiñones para conocer ampliamente el pensamiento y las líneas que dictan la ideología del candidato puntero en las presentes elecciones, pues el comunicólogo se dedicó a sistematizar las propuestas del ex gobernador del estado de México…
El secretario general del Sitatyr, Patricio Flores Sandoval; el secretario general de la sección 12, Javier Mancilla Talavera, y el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, la Canadevi, Flavio Torres Ramírez, desarrollaron un programa para dotar de vivienda a trabajadores free lance de Televisa que no gozan de derecho al Infonavit…
La carta Mérida es un mecanismo de trabajo que permitirá eficientar la administración pública internacional, pues plantea democratizar los sistemas públicos, utilizar tecnologías de punta para profesionalizar los recursos humanos y sobre todo estar cerca de la gente para transmitirle confianza en sus autoridades, apuntaron el secretario de la Función Pública, Rafael Morgan Ríos; el presidente del INAP, José R. Castelazo, y el presidente del IICA, Pan Suk Kim, en un foro efectuado en Mérida, Yucatán. La iniciativa será enviada a los gobiernos de 62 países y a las administraciones públicas de todo el mundo…
Más de 80 por ciento de los maestros de Guerrero se someterán a la evaluación universal, en tanto que se respetará la decisión del resto, quienes decidirán tras el segundo Congreso de Educación, el cual definirá los objetivos y modelos para dar rumbo al sistema estatal, acordaron la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (Ceteg) y el gobernador Ángel Aguirre Rivero…
























