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La historia en breve
Y nunca dejaron de creer que era un imbécil
Ciro Gómez Leyva

Ellos lo despreciaban, él prosperaba. Se agarraban a la frase de Carlos Fuentes de que era muy pequeño para los grandes problemas del país, mientras él afinaba estrategia y táctica. Parece que de los tres, Enrique Peña Nieto fue el único en comprender que estaba en una elección, no en un talk show de disfraces, insultos y puntadas.
El 29 de marzo, la víspera del inicio de la campaña, registraba un arrollador 47 por ciento de las intenciones de voto en la encuesta de seguimiento diario MILENIO-GEA/ISA. Hoy, a 72 horas de la meta, marca prácticamente lo mismo.
Los adversarios se asumieron superiores al afirmar que no sería capaz de articular tres frases al hilo. Lo catalogaron como producto chatarra que se pudriría al tercer día a la intemperie. Y nunca dejaron de creer que era un imbécil.
Pero no lo pudieron masacrar en los debates. Ni lo vieron sucumbir o asustarse ante las humillaciones multitudinarias tras el surgimiento del #YoSoy132, ni siquiera cuando fueron a intimidarlo a las plazas. Estuvo en lo suyo, fiel al concepto de que una elección la gana el mejor candidato, no el que grita más.
Tuvo el mejor equipo de producción (“Este Peña Nieto los puede hacer pedazos”, La historia en breve, marzo 21) y el mejor estratega (Luis Videgaray). Expulsó sin tentarse el corazón a quienes le pudieran restar puntos (de Salinas y Moreira para abajo). Corrigió las veces que fue necesario, sin dejar de ser el mismo personaje.
“Se ganó la simpatía y la confianza de la mayoría de los mexicanos”, resumió ayer su antagonista y compañero Manlio Fabio Beltrones. De eso se trataban estos 90 días, de convencer a millones.
Y a eso se dedicó, mientras sus rivales lo tildaban de pendejo.

El asalto a la razón
Los augurios no quitan lo “caliente”
Carlos Marín

Contra lo insulsas que fueron sus primeras seis semanas, las siete restantes de las campañas que terminan este miércoles (desde luego sin que se lo propusieran los candidatos presidenciales o porque así lo planearan sus “estrategas”) consiguieron lo mejor a que se puede aspirar en el juego de la democracia: calentar el ambiente para las elecciones del próximo domingo.
Las promesas, contradicciones, críticas, recriminaciones, descalificaciones, mentiras y verdades en contra y de cada quien, desatadas a partir del sorpresivo incidente en la Universidad Iberoamericana que parió al movimiento decididamente antipeñista #YoSoy132, han creado una gran expectación; primero, sobre quién se alzará con la Presidencia de la República y, segundo, sobre la composición política de la próxima legislatura del Congreso de
la Unión.
Según todas las encuestas de las casas mejor acreditadas (entre éstas, de manera relevante, el seguimiento diario de MILENIO-GEA/ISA), Enrique Peña Nieto es, con holgura, el preferido de la mayoría de consultados, seguido por Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota (en este orden, pero en virtual “empate técnico”) y, a la cola de todos, el candidato de una franca ideología liberal y sobresaliente polemista, Gabriel Quadri.
Los que apuntan para quedar en segundo y tercer lugar, sin embargo, afirman: él, estar arriba de Peña “dos puntos”, y ella, que le faltan solo “dos” para alcanzar al puntero. Si se les cree (no han querido dar el nombre de alguna encuestadora que sostenga tan optimistas estimaciones), el desenlace, como en el hipódromo, será “de fotografía”.
En lo caliente que se ha puesto la cosa ha sido determinante el combustible de la revelación de la cena del pase de charola (por seis millones de dólares: equivalente a casi tres veces más de lo permitido por la legislación) que hicieron algunos de los colaboradores de AMLO en las Lomas de Chapultepec, así como la reacción del propio López Obrador con la siembra de la sospecha (seguida por tumultos de devotos, particularmente en el Distrito Federal y algunas localidades del sur-sureste del país) de un improbable “fraude” (tan fantasioso como el que ideó para intentar explicar su derrota de hace seis años frente a Felipe Calderón). Ayer, por cierto, insistió en que los priistas andan “comprando votos”, a sabiendas de que, con o sin su consentimiento, miles de sus brigadistas reparten a pobres despensas en bolsas “ecológicas”, con su imagen impresa y los colores del PRD.
Este domingo por la tarde, aquí en MILENIO, varios editores, en un divertimento de puro azar, casamos dos apuestas: una, cuántos puntos de ventaja sobre el segundo lugar sacará quien gane la elección presidencial; la otra, los nombres del primero, segundo y tercer lugar, con sus respectivos porcentajes de votación.
Consumadas las elecciones, en este espacio serán balconeados tanto los montos de las quinielas como los nombres y funciones de ganadores y perdedores. Casi ninguno se atuvo estrictamente a las mediciones ni al orden en el podio de ninguna encuesta…

Día con día
La compra, la coacción y las encuestas
Héctor Aguilar Camín

La hipótesis general del “fraude que viene” se ha trasladado de la noción de fraude propiamente dicho —manipulación de las urnas, invención y supresión de votos— a la idea de la compra y la coacción de los votantes.
No es que vayan a alterar la votación ni a falsificar las actas, sino que se comprarán los votos de ciudadanos dispuestos a venderlos o amenazados con represalias de distinto tipo, como la suspensión de programas gubernamentales para la comunidad.
El celular, se dice, será el arma de los compradores y los coaccionadores. El votante deberá fotografiar su voto para probar a quien les paga o los amenaza que votaron en el sentido exigido.
No dudo que exista todo esto. Hemos tenido pruebas de eso y más en diversas elecciones estatales, cuya calidad de vigilancia e independencia está muy por debajo de las elecciones federales, que organiza el IFE.
Habrá 15 elecciones estatales este año. Sus usos y costumbres contaminarán sin duda el cuadro general de las elecciones. A no dudarlo, la compra y la coacción del voto, particularmente en esas elecciones, es una asignatura pendiente de la democracia mexicana.
Cuánto pesará esto en la elección presidencial del 1 de julio. Nadie puede decirlo. Pero hay una forma de saberlo. Esa forma es comparar los resultados efectivos del 1 de julio con la intención de voto reflejada en las últimas encuestas, las que se den a conocer antes del 27 de junio.
A menos que me digan que la compra y la coacción están ya incorporadas maléficamente en las encuestas, comparar las cifras de éstas con las de la elección real puede ser un indicio de cuánto le añadieron los partidos a sus votos esperados con votos comprados o coaccionados.
¿Contra cuál encuesta comparar los resultados? Pues en principio contra el promedio de todas ellas. La diferencia entre el resultado del promedio de las encuestas y los resultados reales del día de la votación revelarían cuántos votos no previstos, quizá comprados o coaccionados, hubo en la elección.
¿Qué haremos sin embargo con la encuesta que acierte puntualmente con los resultados? ¿Le negaremos el mérito profesional de haber acertado? ¿Diremos que acertó porque había incorporado el cálculo de los votos comprados o coaccionados? ¿O diremos simplemente que lo hicieron mejor que sus competidoras y que los votos coaccionados y comprados no tuvieron la magnitud que se les atribuye?
Trascendió
Trascendió

:Que una vez más el Partido Verde demostró que la movilización no es lo suyo.
Los huecos que impidieron al PRI presumir un lleno total en el estadio Azteca en el cierre de campaña de Enrique Peña Nieto se debieron a que los verdes, responsables de llenar la tribuna media, se quedaron cortos.
Lo extraño, sin embargo, es que los estrategas priistas no recurrieran a sus operadores de izquierda con fuerza en el DF, como René Arce o Ruth Zavaleta, y en una de esas hasta al ex panista reconvertido peñista Manuel Espino.
:Que a propósito del cierre de Peña, más de uno levantó la ceja al escuchar que la banda El Recodo tocó la canción de “La culebra” antes de que iniciara el mitin.
Y es que se trata de la misma que sonó en Lomas Taurinas, Tijuana, hace 18 años, cuando fue asesinado Luis Donaldo Colosio. Malos recuerdos.
:Que en el equipo de Josefina Vázquez Mota dicen que la detención de Félix Beltrán el viernes pasado, confundiéndolo con un hijo de El Chapo Guzmán y cuya aprehensión celebró la candidata panista, no tendrá repercusión en el resultado electoral.
Lo importante, dicen, es el reconocimiento al trabajo de las fuerzas armadas, más allá de la espectacularidad y eficiencia de sus operativos. Lo que es cierto es que, a pesar de esos argumentos, la cara larga no se les quita.
:Que, por cierto, en el ámbito castrense afirman que fue la presión ejercida desde la residencia oficial de Los Pinos lo que obligó a la Secretaría de Marina a anunciar la captura del supuesto hijo de Joaquín El Chapo Guzmán.
Lo grave es que por segunda ocasión y por confiarse en información que provino de EU, la Marina queda mal parada, igual que con el aseguramiento de presuntos “explosivos” en la colonia Roma que resultaron ser solo parafina y glicerina.
:Que la línea fue clara para todos los candidatos capitalinos del Movimiento Progresista: en sus discursos y entrevistas públicas deben solicitar el voto por Andrés Manuel López Obrador.
Este último “jalón” y el llamado efecto Mancera, suponen, pueden “hacer la diferencia” en la Ciudad de México.
:Que Leonardo Valdés, presidente del Consejo General del IFE, está muy tranquilo. Dice que el mito del fraude cibernético se acaba el martes hacia el mediodía, cuando científicos de la UNAM entreguen los resultados de la auditoría al PREP.

Política cero
La culebra, los acarreados y los “mapaches” amaestrados
Jairo Calixto Albarrán

Ciscado, escaneo a detalle mi credencial de elector para asegurarme de no ser un hijo carnal, putativo u apócrifo del Chapo Guzmán. No vaya a ser que la Marina, el Ejército, la PGR o García Luna Productions me organicen un michoacanazo.
Mientras tanto, veo que hay grandes misterios de la política ficción que a unos días de las elecciones no acaban por resolverse. Por ejemplo, no se sabe aún si los árbitros del Guinness avalarán el rompimiento de todos los récords en materia de mentadas de madre colectiva que le fue dirigida al góber piadoso de Jalisco, quien se ganara el aprecio del respetable luego de sus folclóricos discursos rociados con los humos del alcohol. ¿Una mentada colectiva es una llamada a misa?
Tampoco hay certeza jurídica sobre qué llevó a los organizadores del cierre de campaña de Enrique Peña Nieto a poner de música de fondo el clásico de la tragedia colosista, “La culebra” que muerde los pies, !huye, José! Los más sospechosistas quieren suponer que con ello se trató de forjar una cortina de humo ante un estadio Azteca que, a pesar de la gran movilización de camiones, lucía como si estuvieran jugando un Atlas-Morelia. Lo que queda claro es que ya no hacen a los acarreados como antes, ya no se conforman con una torta y una gorra, menos en un lluvioso de domingo, cuando podían quedarse en casa viendo el Italia-Inglaterra, que fue aburrido como un día de campaña del ChikiliQuadri. Eso sí, la victoria italiana generó la peregrina pero idea de que porque ganaron los azzurri por lógica iban a triunfar los blanquiazules y, ya encarrerados, hasta el Cruz Azul.
A los acarreados hay que ofrecerles cuando menos una diputación o una tarde con La Gaviota en su telenovela de confianza.
Digo, aunque Chepina diga que Dios les tiene reservado un milagrito, ya se sabe que el Todopoderoso está aquí para defendernos de las profecías mayas, y no se preocupa por minucias. La señora diferenta tendría que pedir no el triunfo en las urnas, sino algo más modesto, como que Vicente Fox deje de declarar cosas como que “con Calderón ha habido muchas violaciones a los derechos humanos”. A lo lejos se escuchó un grito inconsciente que salió del vientre de Jelipillo: “¡Cállate, chachalaca!”
Lo bueno es que el anticlimático IFE se declara listo para el recuento voto por voto, casilla por casilla. ¿O dijeron botox por botox, y mapache por mapache?

Interludio
El IFE sí cumple
Román Revueltas Retes

El Estado debe tener una superioridad moral sobre los ciudadanos. Por eso, a pesar de que mucha gente pide la ejecución de los secuestradores, no hay pena de muerte. Y por eso hay leyes y reglamentos que restringen los impulsos de los individuos.
El proceso civilizatorio, además, va propiciando la instauración  de garantías crecientes que aseguran cada vez más derechos a las personas: golpear a una mujer era tal vez una costumbre que no sólo se toleraba en el pasado sino que se admitía con cierta naturalidad.
Pues bien, hoy es un delito. Y si antes un juez podía dictar una blanda sentencia a un marido que hubiera matado a la esposa infiel (como si las infracciones cometidas en el ámbito personal merecieran una especie de castigo bíblico y como si los celos fueran una circunstancia atenuante merecedora de indulgencias legales).
Hoy debe juzgar con una imparcialidad despojada de prejuicios machistas o, por lo menos, eso es lo que se espera de él. Queda mucho camino por andar en este terreno, es cierto, pero las leyes ya están ahí y esto es un avance innegable.
Los que no nos actualizamos somos nosotros, a pesar de que somos los beneficiarios directos de la modernización del organismo jurídico.
Seguimos llevando dentro una inquietante porción de salvajismo y si no llegamos a comportarnos más bestialmente es precisamente porque las leyes nos meten miedo, es decir, porque sabemos que hay duras consecuencias cuando cometes excesos (por cierto, esto, lo de las consecuencias —o, más bien, lo de la falta de ellas— es lo nos ha llevado a tener terroríficos niveles de impunidad en este país: la escandalosa ineficiencia del sistema judicial reduce sustancialmente el efecto disuasorio de las leyes).
Pero, más allá de que la ley pueda ser letra muerta en ciertas circunstancias, debemos ponernos al día en lo que toca a nuestra percepción global de las cosas y reconocer que las instituciones son cada vez más fuertes en México. Dicho en otras palabras, el IFE hace bien su trabajo. Decir esto es un simple acto de gratitud ciudadana. Pues eso.

Duda Razonable
“#Yonosoyelchapito” o el ridículo
Carlos Puig

Entre otras cosas, el sexenio del presidente Felipe Calderón será recordado como aquel en que, por fin, la presunción de inocencia llegó a nuestra Constitución, y al mismo tiempo es el periodo en que con más entusiasmo, consistencia y convencimiento se ha pisoteado tal garantía.
Desde el primer arresto de alguien “mercadeable”: el de Sandra Ávila Beltrán —a la que por cierto aún no le ganan una en tribunales—, se engolosinaron con los anuncios de televisión, las imágenes mil veces repetidas que humillan a los detenidos.
Entre 2008 y 2011, las presentaciones de arrestados eran cosa de todas las semanas. Escenografía, escenario, mesas con dólares, armas, joyas. Las organizaban temprano por la mañanita para tratar de influir en el ciclo noticioso del día. Una y otra vez he visto en la imagen de Cepropie —repetida por muchas televisoras— a mexicanos que no han sido presentados ante un juez —ya no digamos juzgados, ya no digamos provistos de un abogado defensor— ser paseados como presas después de la cacería.
Que valga la pena recordar lo que dice el artículo 20 de la Constitución:
“B. De los derechos de toda persona imputada:
“I. A que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa.”
A esta falta de respeto al estado de derecho, se le agregó una especie de perversa competencia entre las diferentes entidades responsables de perseguir al crimen organizado.
En los hechos no se lograron mejores resultados, pero sí presentaciones cada vez más ostentosas… e irrelevantes. La Marina, el Ejército y la Secretaría de Seguridad Pública, cada dependencia con su estilo, todas a presumir sus arrestos. Si luego eso no valía para nada frente a un juez, a quién le importa.
Quedará como un misterio por qué un abogado como Calderón no entendió que el mejor camino para proveer justicia era, primero que nada, fortalecer, profesionalizar, institucionalizar el aparato de procuración de justicia, el que vigila, contiene y procesa lo que hace el aparato de seguridad.
¿Qué hace ahora, por ejemplo, la PGR con un chamaco que no es quien se dijo públicamente que era? ¿Cómo permite la PGR algo así?
Es un falso arresto.
Dijo la Marina: “Resultado de un intenso trabajo de inteligencia naval iniciado meses atrás…”. ¿En serio? ¿Y ahora quién cree el siguiente boletín de prensa?
¿Y los derechos de esa víctima?
Exhibida, vilipendiada frente al mundo como alguien que no es.
El inmenso ridículo de la semana pasada, que en cualquier país con gobernantes decentes hubiera cargado con al menos un par de renuncias o una disculpa pública, es buen símbolo para el fin de este sexenio en materia de combate al crimen y por la seguridad.

Juegos de Poder
Mi apuesta con Macario sobre Peña y una posible restauración
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

Si gana Peña con mayoría en el Congreso y comienza una restauración autoritaria, estoy dispuesto a aceptar públicamente que me equivoqué.
Este fin de semana di un par de conferencias junto con mi colega Macario Schettino. Comparto muchos puntos de vista con él. Sin embargo, en esta ocasión tenemos una diferencia. Yo no sé todavía por quién voy a votar. Macario, en cambio, ha revelado que lo hará por Josefina Vázquez Mota. De hecho, está muy preocupado por el posible regreso del PRI a Los Pinos con la posibilidad de una mayoría en ambas cámaras del Congreso. Piensa que, de darse este escenario, vendrá una restauración del régimen autoritario. Yo no lo creo y por eso cruzamos una apuesta.
Schettino piensa que, de ganar Peña con mayoría en el Congreso, los priistas procederían a hacer lo que han hecho en los gobiernos de los estados, es decir, abusar del poder para acumular fortunas y perpetuarse en el gobierno. Dice que utilizarían los programas de combate a la pobreza con fines electorales. A diferencia de hoy, cuando existe transparencia, el nuevo presidente priista regresaría a la opacidad en estos programas para así utilizarlos a su antojo. Bajaría, por ejemplo, los padrones de beneficiarios de Oportunidades del internet. Yo no lo creo. Para empezar, el IFAI le ordenaría al presidente que cumpliera con la normatividad que exige transparencia en la política social federal. Además, la oposición pondría el grito en el cielo y muchos en los medios, incluyéndome, criticarían esta decisión.
Macario argumenta que los priistas le restarían independencia a instituciones como la Suprema Corte de Justicia. Dice que al próximo presidente le tocará nombrar a seis ministros y que tratará de hacerlo con aliados suyos. Esto es posible por la regla existente: el Ejecutivo decide quién ocupa la vacante en la Corte si el Senado no aprueba, con una votación de dos terceras partes, la terna de candidatos presentada por el presidente en dos ocasiones. Todo va a depender, entonces, de la oposición, ya que el PRI no va a tener las dos terceras partes de los votos. Digamos que la oposición siempre le rechaza las ternas al presidente. Tendríamos, entonces, una mayoría de ministros (seis a cinco) impuestos por Los Pinos. Difícil visualizar un escenario así. Amén de que el nuevo presidente se tardaría varios años en esta operación de imponer aliados suyos en la Corte.
Otro de los argumentos de Macario es que los priistas cambiarían el mandato del Banco de México para incluir el objetivo del crecimiento económico aparte de la estabilidad de los precios. De esta forma se perdería el foco de la política monetaria que podría ser más afín a objetivos electoreros promovidos desde Los Pinos. Para ello, sin embargo, se necesitaría una reforma constitucional. Schettino piensa que el PRI podría conseguir este cambio con la izquierda. Yo veo muy difícil que la oposición le otorgue sus votos al presidente para fortalecerlo en éste y otros temas que impliquen reformas constitucionales.
Lo mismo con la posibilidad de eliminar cien diputados plurinominales y desaparecer los senadores de representación proporcional. Esto, como bien apunta Macario, fortalecería la presencia del PRI en ambas cámaras. Pero para ello se necesitaría, otra vez, una reforma constitucional. Schettino piensa que, en esta reforma particular, el PRI podría contar con los votos del PAN. Yo insisto en que la oposición no le va a dar nada al PRI para fortalecer a un presidente priista.
Hay muchos temas más de cómo podría darse una regresión democrática con un presidente priista con mayoría en el Congreso. Quisiera mencionar, sin embargo, el que más me preocupa porque involucra mi actividad profesional y la de mi colega Macario. Se trata de la libertad de expresión. No hay duda de que estos 12 años de gobiernos panistas los medios hemos tenido total libertad de decir lo que se nos pegue la gana. Las críticas al Presidente, por ejemplo, son cotidianas. Ya no hay instituciones “intocables” como en el pasado. Hasta las Fuerzas Armadas son objeto de la crítica. La pregunta es si los priistas van a aguantar las opiniones que les sean contrarias o van a operar para censurarlas.
Schettino, con razón, cita el caso de los gobernadores del PRI. En los estados controlan a los medios a billetazos. Cuando les disgusta la opinión de un periodista, en lugar de rebatirlo públicamente o de pedir espacio para la réplica, como se espera en una democracia, le hablan a los dueños de los medios a quejarse amenazando con que, si no se alinean a lo que ellos piensan, el gobierno les retirará el presupuesto de propaganda en ese medio. Y como hay mucho dinero involucrado, pues…
Es por eso que Macario prevé seis largos años de presiones gubernamentales a todos aquellos que opinamos en los medios. Yo me resisto a creerlo. Quizá los priistas tengan la tentación de hacerlo. Es costumbre de muchos de ellos. La pregunta es si vamos a dejarnos. Yo no. Tampoco Macario.
Todo lo cual me lleva a la apuesta que cruzamos. Si gana Peña con mayoría en el Congreso y comienza una restauración autoritaria, estoy dispuesto a aceptar públicamente que me equivoqué. Si, en cambio, el PRI regresa al poder respetando las instituciones democráticas y los derechos propios de una democracia-liberal, incluida la libertad de expresión, Schettino reconocerá que él fue el que erró. Por el bien de México, querido Macario, espero ganarte.

Ventana
Se ve, se siente… Peña Nieto Presidente
José Cárdenas
EXCÉLSIOR

Si cada punto vale más o menos medio millón de votos, todo indica que más de 20 millones de electores preferirán la restauración del PRI.
A menos que caiga una bomba nuclear. Las preferencias electorales medidas por las encuestas así lo pronostican.
Hasta esta mañana, Peña Nieto estaba por encima de sus opositores con 42%, de acuerdo con la más reciente medición de BGC-Excélsior.
…y por el estilo el resto de los sondeos promedian una ventaja de 15 puntos sobre el segundo lugar, peleado a puñetazos entre la aspirante panista y el candidato de las izquierdas.
El peor escenario para el PRI sería que Peña Nieto ganara “sólo” por ocho puntos.
Si cada punto vale más o menos medio millón de votos, todo indica que más de 20 millones de electores preferirán la restauración del PRI.
…porque el carismático Peña Nieto resultó un político fácil de “vender”; la gente sencilla lo ve con agrado; es un hombre práctico que reacciona con rapidez… y se cura pronto de las heridas; llevaba seis años en campaña; nadie había estado tanto tiempo en un lugar tan inalcanzable; su operación política dejó sin  baluarte a los panistas del “corredor azul” y a los perredistas del “cinturón amarillo”.
…porque Peña Nieto mantuvo a Arturo Montiel seis años al margen de la política y a pesar de eso nunca negó su gratitud por el auxilio que le brindó en su juventud; también se deshizo de Humberto Moreira, Fidel Herrera, Mario Marín, y de casi todos los impresentables de su partido. Ninguno estuvo en su campaña… ni estará en su gobierno.
…porque la controvertida decisión de San Salvador Atenco no le manchó las manos de sangre: a los dos muertos se los cargó la Policía Federal que nunca admitió las recomendaciones de la CNDH. Peña sí las asumió y las cumplió, especialmente las que tuvieron que ver con las vejaciones y violaciones a 26 mujeres víctimas de la policía mexiquense.
Entre muchos otros, estos argumentos, sin contar el “lleno” por el cierre de campaña en el Coloso de Santa Úrsula, pesarán más que los argumentos de sus rivales.
…aunque Josefina haya surgido de la nada a la candidatura presidencial, en sólo 12 años; a pesar de los quebrantos durante su gestión en la SEP donde logró implantar el concepto de evaluación magisterial y las pruebas ENLACE para alumnos y docentes; Elba Esther no pudo acabar con ella; es una mujer integrada familiarmente; sus planteamientos de continuidad económica son lógicos, no dogmáticos; rectifica cuando se equivoca…
…aunque Andrés Manuel sea el único candidato con genuina visión social y las pensiones universales hasta sean bandera de sus opositores; a pesar de convivir con los grupos más violentos, nunca ha hecho correr la sangre; tiene una auténtica pasión política; es el único candidato que conoce palmo a palmo el país; ha anunciado un gabinete de excelencia; nunca se le ha probado un solo acto de corrupción; su pensamiento político ahora es menos beligerante y más conciliador; su diagnóstico sobre la desigualdad es el más certero; es el único político con auténtica madera de líder social…
MONJE LOCO: Bueno, y Quadri… en el sótano del sótano. –¿Habría que votar por él porque es un candidato registrado; porque es elocuente… y para que el Panal no pierda el registro… y, La Maestra Elba Esther, sus prebendas? Caray, no se me ocurre algo más.

Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR

I. Con un llenazo en el estadio Azteca, Enrique Peña Nieto cerró su campaña argumentando que en su recorrido por las 32 entidades del país pudo recoger un anhelo de cambio y renovación. Dejó claro que en las urnas hay una opción que representa la inseguridad y la violencia; otra, que exhibe un populismo autoritario, que no respeta a las instituciones, y la que él encabeza: un proyecto incluyente, comprometido, democrático, donde no habrá derrotados. Las encuestas lo avalan. Faltan las urnas.
II. Para Josefina Vázquez Mota el espaldarazo de Felipe Calderón le valió cuatro puntos en las encuestas. Pues sí, comenzó el fin de semana asegurando que estaba a seis puntos del puntero en los sondeos, Enrique Peña Nieto, y lo acabó, después de ser arropada por el primer mandatario, a dos. A ella la apoyaron los gobernadores Guillermo Padrés, de Sonora; Marco Antonio Adame, de Morelos; Emilio González, de Jalisco, y Héctor López Santillana, de Guanajuato. También estuvieron el líder del PAN, Gustavo Madero, y Juan Manuel Oliva, secretario de Acción Electoral del blanquiazul; Roberto Gil Zuarth, coordinador de la campaña, y Juan Ignacio Zavala, cuñado de Felipe Calderón. Todos ellos, aseguran, creen en los milagros.
III. La queja nuestra de cada día. En su cierre de campaña en Tepic, Nayarit, Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Movimiento Progresista mostró la copia de un cheque que le entregó un seguidor a su entrada al acto proselitista. Le dijo que se lo dio gente del PRI, pero que no lo iba a cobrar. Que así pretende ese partido ganar la elección, mediante la compra del voto, “pero no le va a alcanzar”. Sacó a relucir nombres como si fuesen metralla: Carlos Salinas de Gortari y ex gobernadores. La suerte está echada. Dice que o va a ganar o va a haber fraude. Que la pesadilla se va a acabar.
IV. Francisco Rojas, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, calificó de falsas y mal fabricadas las pruebas con que la izquierda acusa al tricolor de rebasar los topes de campaña y financiar sus actividades proselitistas de manera ilegal. “¿Y Honestidad Valiente, que mantiene en la oscuridad el origen de sus millonarios recursos?”, contraatacó. También dijo que las cuentas ofrecidas por López Obrador “son más cuestión de fe que de matemáticas, pues él ha presentado papeles que nada informan sobre el dinero ingresado a la asociación que le ha dado de comer”. Una buena auditoría aclararía el escenario; de ambos lados.
V. Una baja imprevista y dolorosa. Judith Cervantes, la joven que dio vida a la imagen del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador renunció a la candidatura del PRD-PT-MC a diputada federal por Morelia y anunció su incorporación a la campaña de Enrique Peña Nieto. Y las palabras con las que se despidió la abogada dan pena ajena: “La izquierda mexicana, por lo menos la organizada en los partidos, es un asco, una verdadera cochinada”, dijo. ¿Será que prefirió brincarse al lado de los ganadores?
VI. La tragedia que no debe repetirse. Cómo no culpar a todos los partidos y sus viejas prácticas de sacar a comunidades completas aprovechando el hambre y con la promesa de unas cuantas migajas. Un autobús se volcó en el municipio de Taxco de Alarcón, en Guerrero. El resultado: 26 muertos y 23 heridos. Los pasajeros acudían a un mitin político cuando el autobús cayó a un barranco de 300 metros de altura. ¿A cambio de qué entregaron su vida?

Razones
El que no era hijo del Chapo
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR

No creo que la detención del hijo del Chapo Guzmán hubiera influido en la votación del próximo domingo, pero me temo que el fiasco de la confusión sí podrá hacerlo.
Hay ocasiones en que toda la problemática de una administración, en este caso en el terreno de la seguridad, se puede poner de manifiesto con un solo acontecimiento. La historia del “presunto” hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, el joven Jesús Alfredo Guzmán Salazar, que resultó ser Félix Beltrán León y no tener relación familiar alguna con el narcotraficante, es la mejor demostración de por qué lo que falla en el terreno de la seguridad no es, como se dice, a la ligera, y en muchas ocasiones, la estrategia, sino la política.
La historia ya es conocida. El jueves corrió fuertemente el rumor en los medios de que había sido detenido El Chapo Guzmán. A las pocas horas se supo que el detenido no era El Chapo, sino su hijo Jesús Alfredo, que acababa de ser incorporado por la justicia estadunidense a la lista negra del narcotráfico. Según aclaró el gobierno estadunidense, Jesús Alfredo era parte de los mandos con mayor poder en el cártel de Sinaloa. La Armada de México anunció la captura y en unas pocas horas presentó al joven, acompañado de quien se dijo que era su lugarteniente. Los dos se veían increíblemente jóvenes para la responsabilidad que supuestamente tenían. La DEA celebró las detenciones y, además, dejó en claro que la misma se había dado por el manejo conjunto de inteligencia con la Armada de México. En el comunicado llamó la atención, además de la juventud de los detenidos, que se insistiera en que Jesús Alfredo había sido plenamente identificado por las autoridades estadunidenses.
Pero desde el mismo jueves la información no parecía sólida. Unas horas después, un par de abogados y la familia del detenido comenzaron a divulgar que el joven no era Jesús Alfredo sino Félix Beltrán León, que el otro detenido era su medio hermano Kevin Daniel Beltrán Ríos y que no tenían, como el hijo del Chapo, 26 años, sino 23 y 19 años, respectivamente. En la noche del viernes, la PGR confirmó esos datos: el hijo del Chapo seguía en libertad y el gobierno federal había hecho el ridículo, en un caso equiparable a la detención de Jorge Hank Rhon y el michoacanazo, con la enorme diferencia de que en esos dos hechos, independientemente de cómo se dieron las cosas, se podría atribuir, sobre todo en el michoacanazo, a la intervención de los jueces, buena parte del fiasco. Aquí no: no hay responsabilidades que compartir, el costo lo debe asumir, completo, el gobierno federal.
¿Cómo se pudo haber dado un error de estas características? No hay secreto al respecto. Las áreas de inteligencia de Estados Unidos informaron a la Marina Armada de México que habían localizado a Jesús Alfredo en el contexto de la caza que se viene realizando desde tiempo atrás al Chapo Guzmán y sus principales colaboradores. La Marina inmediatamente desplegó el operativo y lo detuvo en Zapopan. No hubo resistencia. Según se sabe, el detenido negó ser el hijo de El Chapo, pero del otro lado de la frontera habrían confirmado la identidad. Sin embargo, en México, antes de la presentación, se mantenían las divergencias: sobre todo en la SIEDO tenían serias dudas de que el joven fuera Guzmán Salazar. La Marina, argumentando el respaldo estadunidense, presentó a los dos detenidos. Lo hizo en la SIEDO, pero sin la participación de funcionarios de la Procuraduría o de otras instancias de seguridad y antes de que se agotaran las “pruebas necesarias para conocer su identidad”, como diría el viernes cerca de la medianoche el comunicado de la PGR.
Confirmado el fiasco, confirmado que los detenidos no eran ni el hijo de El Chapo ni su lugarteniente, se arraigó de todas formas a los dos jóvenes porque se los considera operadores de una célula que dirigiría Jesús Alfredo Guzmán.
Es difícil entender por qué la prisa por presentar a los detenidos; ¿por qué no se agotaron las instancias de reconocimiento, sobre todo si se tenían dudas desde un principio sobre la identidad?; ¿por qué no se pueden poner de acuerdo las distintas áreas, y por qué se confió ciegamente en la información estadunidense, que fueron los primeros en deslindarse del asunto en cuanto se descubrió que se habían equivocado?
El problema es la ausencia de coordinación interna entre la Marina, la Procuraduría, el Ejército y la Policía Federal. Esas instancias nunca han tenido a lo largo del sexenio una coordinación efectiva y han desarrollado una competencia poco sana entre sí.
Es un problema de diseño institucional (Gobernación, como un ministerio del Interior, es la que debería coordinar esas áreas, pero hoy y desde el inicio del gobierno de Vicente Fox nadie lo hace en forma operativa y cotidiana) que genera desconfianza entre las instituciones y una vez más se pagan los costos quizás en el momento en el que menos posibilidad de aceptarlos tiene el gobierno federal.
No creo que la detención del hijo del Chapo Guzmán hubiera influido en la votación del próximo domingo, pero me temo que el fiasco de la confusión sí podrá hacerlo.

Arsenal
El fichaje de Clouthier
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR

“La invitación es a su gobierno, no a la campaña”, advierte. Y remata: “No hay utilización de nadie a favor de nadie”.
Corría el año de 1999. Manuel Clouthier, director del periódico Noroeste, recibió una sorpresiva llamada. Era Andrés Manuel López Obrador, entonces presidente nacional del PRD.
Cuenta el sinaloense que El Peje quería tratarle un asunto de capital importancia: las supuestas amenazas proferidas contra el Maquío, su emblemático padre, por un sujeto de apellido Calderón Ojeda (no recuerda el nombre).
Eran tiempos de relevos locales. El priista Juan S. Millán llegaba ese año al Palacio de Gobierno de Sinaloa con la intención de controlar la oposición desde la silla. Calderón Ojeda aspiraba a la presidencia estatal del PRD. El gobernador del PRI lo cobijaba, un motivo más para oponerse a la postulación.
Clouthier hijo le confirmó al Peje la versión de las amenazas contra su padre. “Hay una carta póstuma en la que hace responsable a Calderón Ojeda de cualquier cosa que pudiera sucederle”, le dijo Manuel, palabras más, palabras menos.
López Obrador le prometió que el mencionado Calderón no sería presidente del PRD en Sinaloa. “Me lo cumplió”, reconoce con gratitud el actual candidato presidencial independiente.
El dato lo comentó el propio Clouthier, cuando le llamamos para preguntarle por qué aceptó la propuesta de convertirse en “contralor ciudadano Anticorrupción” en un eventual gobierno de López Obrador.
La noticia no deja de sorprender. Andrés Manuel es el candidato de tres agrupaciones de izquierda opuestas radicalmente a Acción Nacional, partido que hizo diputado externo a Manuel y que postuló a su fallecido padre como candidato presidencial en 1988.
Clouthier confirmó que no ha visto personalmente a López Obrador. Busca una fecha para reunirse con él. Aceptó la oferta, dice, porque la lucha contra la corrupción es parte de su agenda. “Hace falta una cruzada para abatir este problema. En los doce años de gobiernos federales del PAN no se ha hecho nada”, asevera.
Aclara, sin embargo, que no le da un “cheque en blanco” a López Obrador. Tampoco se va a sumar, ni va a declinar a favor del candidato presidencial del Movimiento Progresista. “La invitación es a su gobierno, no a la campaña”, advierte. Y remata: “No hay utilización de nadie a favor de nadie”.
Manuel J. Clouthier murió en un accidente de automóvil el primero de octubre de 1989, a la edad de 55 años. En esa época se habló de un atentado. A pesar de la mencionada “carta póstuma”, el hijo del Maquío descarta que Calderón Ojeda haya tenido que ver en la muerte de su padre. “Era un pleito viejo, databa de los setentas”, dijo.
Fin de semana de cierres en la Ciudad de México. Josefina lo hará hoy a medio día en la Plaza México, esperan 40 mil almas. Peña Nieto se aventó el tiro de hacerlo en el Estadio Azteca (105 mil personas). López Obrador lo hará hasta el miércoles en el Zócalo.
En la casa de campaña de Josefina esperan un lleno al estilo José Tomás. Va el gabinete, los gobernadores, diputados, senadores. Margarita Zavala será la gran ausente, pero se habla de que el presidente Calderón puede dar la sorpresa. “Vamos a salir con orejas y rabo”, aseveran.
En algún sector del PAN no les gustó lo que escribimos ayer bajo el titulo Le mueven el piso a Madero. “Ofende que tenga tan malas fuentes en el PAN”, reprochó una voz de ese partido. Está de acuerdo en que el presidente del azul tendrá que irse en caso de debacle electoral, pero no en los nombres de sus posibles sucesores que aquí manejamos.
“Con el escenario como viene, ni Roberto Gil ni Carlos Pérez Cuevas (ambos josefinistas) tienen chance. Juan Manuel Oliva (el yunquista gobernador con licencia de Guanajuato) depende del resultado en su tierra.
“El factor de la permanencia (de Madero) depende de la ponderación de costos del corderismo (nótese que ya no se habla de calderonismo) y el yunque. Ambos grupos deben pactar. El Consejo, en su mayoría, lo integran estos dos bloques”.
La fuente asegura que otros tres panistas están “apuntados” para suceder a Madero: Rogelio Carbajal, Salvador Vega y Mariana Gómez del Campo. “Han levantado la mano al interior del grupo corderista, pero aún no se tiene una posición fija y debaten la pertinencia de ocupar la jefatura nacional en esa coyuntura”, puntualizan.
Moraleja de la semana (cortesía de Antonio Machado, poeta español), la muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.

Astillero
•    Megamentadas
•    EPN evoca el ‘88
•    AMLO: ¿fraude o no?
•    Chapito: pifia electorera
Julio Hernández López

Enrique Peña Nieto hace saber que su eventual victoria del próximo domingo sería como la de Carlos Salinas de Gortari, acusado en 1988 de fraude electoral: contundente e inobjetable. Instalado gozosamente en los dominios futbolísticos de Televisa, para demostrar orgullo por la marca de la casa, el ahijado político del neosalinismo repite dos de las tres partes de la la letanía de autovalidación que en su momento utilizó el entonces presidente del PRI, Jorge de la Vega Domínguez: Triunfo claro, contundente e inobjetable, adujo en su momento este chiapaneco.
Por alguna razón aún imprecisa, el encopetado retoño de aquellas adulteraciones no habló de claridad. Acaso sea una confesión oportuna de que una eventual imposición sólo necesitará de contundencia (como la del garrote que reprime) e inobjetabilidad (la que suministrará el aparato institucional de control y sentencia sobre asuntos electorales, el que desde ahora proclama imposible cualquier posibilidad de fraude).
Rebosantes los estacionamientos del estadio Azteca de los autobuses del aparatoso acarreo, explosiva la feria de regalos baratos para incentivar la asistencia del respetable público desatento, sonoramente demagogo el discurso del actor central, parece increíble que allí el sonriente figurín mexiquense proclame e invite a dejar atrás las prácticas de la vieja política.
Josefina Vázquez Mota estima apropiado invocar milagros y a uno de ellos se atiene para ver si logra el triunfo electoral el próximo domingo. Se movió unos metros para evadir los riesgos de que la providencia le volviera a fallar, así que en vez de cerrar su campaña capitalina en el Estadio Azul de todas sus desgracias originales (hablar a tribunas que se iban vaciando mientras ella pronunciaba su soñado discurso de toma de protesta, un triste 11 de marzo) se pasó a la adjunta Plaza de Toros México, con mejores resultados en cuanto a atención cautiva. Sin embargo, la Dama de la Sonrisa Perpetua dedicó una parte de sus declamaciones del día a recordar y enaltecer a Manuel J. Clouthier, el difunto, sin reparar en que el hijo de éste, portador de los mismos distintivos denominacionales, ha aceptado ser contralor con el candidato perredista López Obrador en caso de que éste gane, en una jugada política inteligente que colocaría en un apellido de prosapia panista la ejecución de investigaciones y castigos contra funcionarios corruptos del pasado felipista y del futuro pejista.
Andrés Manuel López Obrador cree que puede tener un triunfo claro, aunque no se sabe si también considera que será contundente e inobjetable. Fortalecido su espíritu ante las continuas plazas llenas y el creciente apoyo juvenil, pareciera convencido de que a fin de cuentas el aparato priísta-calderonista de defraudación electoral no alcanzará a vencerlo, aunque desliza cada vez más el tema de ese eventual fraude. Va denunciando una parte del peligro, pero no a fondo, atrapado en la duda electoral básica: desacreditar desde ahora el proceso electoral ante las fuertes evidencias del fraude en marcha o apostar a la posibilidad de que una asistencia masiva de sus seguidores a las urnas sea suficiente para conjurar las trapacerías ya sembradas. En las evocaciones de 88, adaptadas al presente, Manuel Camacho promueve la conciliación a costa de lo que sea, Manuel Bartlett aconseja no tumbar el sistema y Arturo Nuñez es el heraldo del pejismo en camino de alcanzar la gubernatura de Tabasco. Nombres muy mentados en la historia política nacional, sobre todo en cuanto a comicios en peligro.
El consejero presidente del Instituto Federal Electoral se da vuelo mediático presumiendo el blindaje técnico que impediría que se consume un fraude cuyos indicios saltan por diversos lados. La legalidad minuciosa elevada a la categoría de exorcismo previo: las cosas no pueden suceder como mucha gente ve y prevé, por la sencilla razón de que las reglas procesales y sustanciales están hechas para que esas cosas no sucedan.
Orgulloso, casi concluyente, Leonardo Valdés Zurita menciona que en esta ocasión todo está listo para el recuento voto por voto, siempre y cuando se cumplan las condiciones establecidas en la reforma de 2007. Reforma, por cierto, que fue elaborada, con el apoyo traicionero de los Chuchos, para cerrar el paso al lopezobradorismo, impidiendo la creación de nuevos partidos, creando escenarios de confusión como los que se han vivido en este proceso electoral, y garantizando el voto por voto porque ahora de lo que se trata no es de un fraude como el de 2006, sino uno extracasillas, con la descarada compra de votos, la Operación Ruleta y las brigadas gordillistas, todo con la intención de no repetir escenarios 0.56, sino construir una diferencia apabullante, como la previamente instalada a través de encuestas de opinión, de tal manera que los reclamos de nuevos conteos parezcan desproporcionados o fantasiosos y así sean declarados por los mentados aliados mediáticos.
Mentadas por doquier corrieron en los altos círculos calderonistas luego de la pifia monumental que quiso declarar hijo de El Chapo Guzmán a un joven sinaloense avecindado en Zapopan, Jalisco. Movidos los hilos nativos por la DEA, abiertamente metidos los agentes estadunidenses en las operaciones de la Marina, el episodio tapatío equívoco exhibió las prisas y ambiciones propagandísticas de las aprehensiones felipistas: lo importante no era la detención de un sospechoso de jefaturar una simple célula del cártel de Sinaloa (un asunto casi local, de escasa relevancia nacional), sino el uso en términos de rentabilidad política de una pieza de cacería mayor: ¡El hijo de El Chapo, pa’ que aprendan a respetar electoralmente! Nomás que les falló. Y feamente.
Y, mientras esta columna agradece a Emilio González Márquez la inspiración para el título de esta entrega, pues más de mil jaliscienses le dedicaron este fin de semana una sonora megamentada pública de madre en justa retribución de la que él profirió en abril de 2008 contra sus críticos y opositores, ¡hasta mañana, recordando a Carlos Monsiváis a dos años de su muerte!

Clase Política
•    Elecciones en puerta
Miguel Ángel Rivera

Llegó la recta final. Más allá de discursos, el domingo venidero se apreciará realmente cuál es el partido con mayor respaldo popular. La primera forma de medirlo será mediante conocer cuál instituto político es capaz de tener representantes en todas las casillas del país. Lograrlo asegurará tener a tiempo las actas para acreditar la victoria o denunciar presuntas irregularidades.
Hasta ahora, a decir del delegado del PRI en el estado de México, Humberto Lepe Lepe, el tricolor es el único partido que acreditará representantes en todas las casillas. El abanderado del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, afirma lo mismo, con el apoyo de los partidos que lo postularon y de la organización que él impulsó, Morena.
Aunque gobernó a México los pasados 12 años, el PAN será, de los tres grandes, el único sin cobertura nacional. Lo mismo ocurrirá con el Panal, cuya meta central consiste en salvar su registro oficial.
La cosecha
Para recuperar la senda del desarrollo, México necesita certidumbre, sostuvo el coordinador de los diputados federales del PRI, Francisco Rojas, en una nueva descalificación contra López Obrador por los comentarios en los que anticipa un fraude y luego asegura que confía en el IFE.
Confiamos plenamente en que las instituciones electorales harán valer la voluntad ciudadana, pues no hay que olvidar que para que no se repitan escenarios como el de 2006, se realizó una reforma electoral que cubrió los vacíos legales. El año 2012 no es 2006: no hay pretexto para el conflicto, nadie que tenga buena fe lo desea, afirmó el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, al reiterar su seguridad en el triunfo de del candidato presidencial del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto.
Al volver a la Plaza México, que marcó un problemático arranque de campaña, la candidata presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, insistió ayer en rebasar al puntero en las preferencias electorales, Peña Nieto, y estar por encima de su contendiente de la izquierda, López Obrador.
Como ha ocurrido varias veces, la dirigencia del PRI en el DF denunció un ataque más a su página en Internet.
A propósito de fugas de datos, Tv Azteca mantiene sus críticas contra la empresa Ibope, especializada en medir audiencias de radio y televisión, debido a falta de profesionalismo y secrecía en el manejo de su información. Frente a esta emergencia, Tv Azteca comunicó que planea desconocer la validez de los ratings y, al mismo tiempo, reiteró su compromiso indeclinable, como ha hecho desde su fundación hace casi 20 años, de contribuir a la construcción de un nuevo sistema de medición que restaure la confianza de anunciantes, agencias de medios y medios de comunicación.
La Evaluación Universal al magisterio en Guerrero comenzó con la participación de más de 80 por ciento de los maestros considerados, informó el gobierno del estado.