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Infundir el miedo es la consigna nuevamente. Hace seis años les dio resultado y los ricos, los poderosos y hasta muchos pobres, pues se decía que les iban a quitar sus empresas, sus casas, corrieron la voz: “aguas, ¡cuidado…,se come vivo a los niños!
Escribo lo anterior, porque recibí un “mail” de un compañero de mi generación, en el que me indicaba que estaba tratando de conocer “lo más acertado posible” el destino de su voto y antes de decidir, aun cuando sabía que era un solo voto, quería estar cierto de que lo haría razonadamente. Me comentaba que había visto una entrevista que le habían hecho a AMLO, en la cual, entre otras cosas, se decía que al tomar posesión restauraría la extinta Luz y Fuerza del Centro y que le parecía una aberración lo anterior, por lo que me pedía mi opinión sobre Andrés Manuel y, desde luego, sobre esa intención de su ssufragio. Le contesté, misma vía lo siguiente:

“Lo único que puedo decirte es que de no ser AMLO  el próximo presidente de la República, la respuesta para solucionar la grave crisis nacional, configurada ésta por todos los epítetos que se difunden como lo es la pobreza reinante, la corrupción,  la deshonestidad, la incapacidad gubernamental, el desperdicio del capital humano, la migración, la subordinación a los intereses económicos nacionales e internacionales, el desprendimiento o entrega de casi varios millones de hectáreas a intereses extranjeros,  la concentración del capital en unas cuantas manos, los privilegios para los televisos, etc., que el cambio que México requiere no será ya por la vía democrática”.

Millones de gente en el país, sigue sufriendo los desatinos de los gobiernos neoliberales, de su obsecuencia hacía los Espantados Unidos, de su gran corrupción, y de su desinterés por servir a la sociedad y serán solamente ellos los que den otra tipo de respuesta, tarde o temprano, como ha sucedido en épocas ya pasadas y de ninguna manera será pacífica.
Con relación a lo que se comenta de que Andrés Manuel no aceptaría perder, le dije que AMLO ha sido lo lo suficientemente claro para indicar que si no gana se va a ir “La Chingada” (AMLO dixit ) tranquilamente a La Chingada; es decir, a su rancho en Tabasco.
Conozco a Andrés Manuel, desde 1987 y no tengo una relación estrecha con él, lo es cordial ¡sí! y desde luego hay cosas en las que no coincidimos, pero que es un hombre de palabra y honrado, indudablemente que es cierto. Es  necio, no se da por vencido y es, desde luego, mucho más inteligente que Peña Nieto, que Cuadri o que Josefina, o si lo quieres, el menos tonto de los tres.
Al frente del DF impulsó acciones efectivas para reducir la pobreza y ayudar a los más desprotegidos; en su gobierno mantuvo las políticas iniciadas por Cuauhtémoc Cárdenas y se otorgaron útiles escolares gratuitos, desayunos; fue muy cercano a la gente; sus relaciones con los empresarios en lo general fueron muy buenas y reitero, no se comió ningún niño vivo, ni crudo ni cocido. Si bien hubo en su equipo de trabajo quien no siguió su pauta y no solamente no le ayudó, sino le traicionó, afirmo que ningún gobierno es impoluto. Los “chilangos” o la gran mayoría de ellos saben que gobernó bien, tan así es que en la actualidad el PRD sigue en la capital de la República  y nuevamente la izquierda ganará esta posición con la figura de Mancera.
Ningún candidato, excepto él, ha recorrido los 2400 municipios del país y más de uno en forma integral con sus comunidades; conoce las carencias y las dolencias del pueblo mexicano y lo que se tiene que hacer para recomponer la situación nacional. Es el único candidato que ha dado a conocer quienes serán sus principales colaboradores y hasta el momento no ha habido cuestionamiento alguno para ellos, salvo para Elena Poniatowska, escritora, activista política, aristócrata y más mexicana y solidaria que muchos, que en forma grosera ha sido criticada no por su cualidades intelectuales, sino por su edad.
La necedad de López Obrador es ahora, indiscutiblemente, una virtud y va en serio;  de reconocerse su triunfo (no dudo de que ganará, dudo de que el gobierno se comporte contrario al lo que realmente es), va a corregir las desigualdades sociales en gran parte; va a manejar los recursos económicos y humanos en mucho mejor forma que cualquier otro y va a rescatar a la Nación del agujero donde lo han metido los últimos gobiernos neoliberales; Estoy cierto que no va ha actuar ni como Salinas, Zedillo, Fox ni como el que <haiga sido como haiga sido> asaltó la Presidencia. Seguro que seguirá pautas de conducta como las de Morelos, Hidalgo, Juárez o Cárdenas, gran general y fundador de nuestro Instituto Politécnico Nacional”.