A finales de 2005, un profesor de la universidad nos decía con insistencia que un cambio en el régimen no significaba un cambio de régimen. La vieja creencia que con la alternancia en el año 2000 la democracia llegaría por arte de magia a través del cambio de partido en el poder ejecutivo resultó insostenible ante las evidencias que demuestran cómo la falta de sentido histórico en los actores políticos actuales, la falta de una cultura jurídica y democrática en las diversas capas sociales han retrasado nuestro ascenso democrático.
Ante esta realidad se hace necesario emprender diversos cambios de paradigmas sociales y políticos en aras de no repetir errores del pasado. Existe todavía la creencia generalizada que con la llegada del próximo presidente(a) se definirá en gran parte el rumbo de la política económica y social, lo cual resulta tentador. El hecho de delegar la transformación de nuestro país a ciertos actores políticos es cómodo siempre y cuando no represente una afectación directa a nuestros intereses particulares. Nuestro reto de cara a la elección será el ser copartícipes de la gestión que resulte ganadora. La cuestión central que se pretende plantear en estas líneas es simple: no podemos permitirnos vivir en el letargo o la temporalidad electoral y pretender que con votar/protestar cada 3 o 6 años las cosas se solucionarán.
Asistir a las urnas es parte del proceso de cambio que todos creemos merecer, pero pasadas las elecciones (gane quien gane) habrá que seguir fomentando la participación, acotar al poder local y federal, proponer soluciones y sobre todo estar conscientes del papel histórico que estamos jugando en conjunto ¿qué dirán los libros de historia de esta sociedad mexicana de principios de siglo XXI? ¿La historia de México será contada a través de las biografías de Salinas, Fox, Calderón o el próximo presidente (a)?
Como sociedad tenemos dos tareas imprescindibles: la primera es reforzar la institucionalidad política existente. Nuestra historia nos ha enseñado que dejar completamente a México en manos de un hombre es estar a merced de sus virtudes y defectos, recordando por ejemplo algunos casos históricos que así lo muestran: el imperio endeble de Iturbide, los gobiernos de Santa Anna, el protagonismo Juarista, la dictadura de Porfirio Díaz, el caudillismo revolucionario, las monarquías sexenales, la reciente incongruencia Foxista entre otros, son muestras que el actor político queda a merced del momento, siendo tan vulnerable ante un sinfín de factores externos e internos; es por ello que las instituciones deben ser el pilar de nuestra democracia, pues perduran a pesar del hombre.
La segunda tarea es la de conectar de manera más profunda las instituciones políticas con los diversos espacios públicos de participación y discusión que tendrán que generarse en la sociedad civil: en la medida que avancemos hacia una sociedad política en donde todos seamos corresponsables de nuestro destino se consolidará nuestra democracia. Si bien se han hecho grandes esfuerzos ciudadanos por participar en la arena pública, el reto será la inclusión de los sectores marginados de los procesos económicos y políticos y la educación de las nuevas generaciones, ya que no por cumplir 18 años te haces ciudadano.
Como una observación final, tendremos que tener en cuenta la necesidad de impulsar la transformación nacional más allá de la tiempos electorales, siempre se ha hablado de que necesitamos una política de Estado que permee en todos los ámbitos, pero esto implicará pensar no sólo en aquella política que trasciende obligadamente la temporalidad, sino también en aquella que incluye en todo sentido a los tres elementos básicos del Estado: población, territorio y gobierno. Podrá esto parecer trillado, pero no siempre se piensa así, por lo regular tendemos a ver las políticas de Estado como una formulación positiva desde el gobierno pero ajena a los cambios que hemos de emprender como sociedad, siendo que la clave de la transformación de un país, de un espacio siempre dependerá de nosotros los ciudadanos, Alemania, China, Japón y otros tantos son ejemplo.
Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Licenciado en Ciencias Políticas por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Diplomado en Organizaciones de la Sociedad Civil FLACSO-Argentina. Los trabajos se orientan al análisis y descripción de temas enfocados a los Recursos Naturales y el Medio Ambiente. Twitter: @H7GO

























