La historia en breve
Peña Nieto y el ciego que no quiere ver
Ciro Gómez Leyva
Hace exactamente 52 lunes, un día después del aplastante triunfo del PRI en la elección del Estado de México, expresé que la derrota del PAN y las izquierdas estaba cantada, pero no se dieron cuenta, o hicieron como que no oían. Se había impuesto la lógica. Por eso el compromiso número uno de quienes pensaban que podían derrotar al PRI el primer domingo de julio de 2012 tenía que ser con la realidad.
Las cifras positivas de Enrique Peña Nieto eran solares; las negativas de Andrés Manuel López Obrador, fúnebres. Pero con el petate del muerto de no fracturar a la izquierda, el PRD hizo como que no veía y armó un proceso que liquidaría a otro candidato que no habría partido tan atrás, Marcelo Ebrard. Resultado: López Obrador perdió; Ebrard y los suyos masacraron a los priistas en la capital.
El PAN carecía en julio de un candidato con fuerza para dar la batalla de 2012. Le urgía meter a uno al gimnasio. Para finales de agosto era claro que las bases blanquiazules querían a Josefina Vázquez Mota. En vez de asumirlo, la jerarquía panista preparó una contienda interna que dejó encono y humillaciones. Resultados: dos sexenios en el poder terminan en un domingo de pesadilla.
Peña Nieto no era invencible, pero pesaron más las pugnas intestinas, las tribulaciones, las cabezas gachas, las supersticiones, las claudicaciones. Que no vengan ahora con que es una imposición o el ejercicio masoquista de millones de mexicanos que votaron por él.
Los responsables del regreso del PRI a Los Pinos tienen nombre y apellido: López Obrador, Marcelo Ebrard, Felipe Calderón, Gustavo Madero y la mediocre nomenklatura panista. Habrá sorprendidos, pero no hay sorpresa. Aquí sí que no hubo peor ciego que el que no quiso ver.
El asalto a la razón
Bola de “masoquistas”
Carlos Marín
Hace poco más de tres semanas (la noche del miércoles 6 de junio), Andrés Manuel López Obrador aventuró en Tercer Grado una interpretación difícil de imaginar en labios de un psiquiatra titulado:
“No votar por mí es un masoquismo colectivo…”
Este ofensivo diagnóstico patito sobre la salud pública lo aderezó con afirmaciones tan temerarias como autodefinirse “apóstol” y, a pregunta expresa, proclamar que desde la Presidencia se puede también gobernar “voluntades”. O, en la misma charla con periodistas, dar a conocer lo menos republicano y juarista que se puede proclamar, pero también lo más articulado de cuanto ha venido prometiendo: su disposición a promover un encuentro… ¡de religiones y de creyentes y no creyentes!
No fue aquella la primera vez que López Obrador deslizaba palabras, ideas y proyectos mucho más cerca del mesianismo que de la política. Su reiterado llamado a “salvar a México”, desde hace muchos años, revelaba un alto grado de iluminismo (posibilidad de alcanzar la perfección mediante la oración, pero sin necesidad de rito alguno) aplicado a la administración pública (conseguir el progreso y bienestar de “la gente” o “del pueblo”, sin tomar en cuenta la información precisa, concisa y maciza de instituciones autónomas tales como el Coneval, Transparencia Mexicana o el INEGI).
Si hace seis años no fue cierto que llevara una ventaja de 10 puntos a Felipe Calderón, ahora que afirmaba sacarle tres a Peña Nieto, sin habérselo propuesto, pareció adelantar que el porcentaje de votos adversos a él sería considerablemente mayor.
Hace seis años, los masoquistas que determinaron su primera derrota significaron un triste 0.56 por ciento (233 mil 831 votos).
Ayer, los masoquistas que fueron decisivos para que perdiera por segunda ocasión sumaron como 3.5 millones.
De otra manera: esta vez, su derrota frente al priista Enrique Peña Nieto ha sido devastadora.
La campaña oficial duró apenas tres meses, pero la de López Obrador comenzó hace seis años, cuando tuvo la desafortunada puntada de proclamarse “Presidente legítimo”.
En ese lapso, López Obrador hizo lo que ningún precandidato presidencial había hecho jamás: visitar cada uno de los 300 distritos electorales y la totalidad de los casi 2 mil 500 municipios de la República, con el propósito de organizar a 5 millones de seguidores (reconoció haber logrado la mitad) en comités de apoyo a su proyecto.
Para efectos prácticos, ni distanciarse de su partido “entreguista” ni aliarse con el PT y ex Convergencia ni fundar Morena (la subliminal corriente guadalupano-lopezobradorista) le sirvió de algo.
¿Conflicto poselectoral?
De haberlo, no parece que fuera más explosivo que una chinampina, porque de alegar “compra de votos” o “utilización de recursos públicos” bastarían los que constan del reparto de despensas en bolsas amarillas y retratos de López Obrador en negro (colores del PRD) contra listados de electores; o la puesta a su disposición (el día de su cierre de campaña) de un convoy del Metro para que pudiera trasladarse de Bellas Artes a la Plaza de la Constitución, por no recordar mayormente el pase de charola…
Habrá que esperar al miércoles para conocer su decisión. Y para saber si sus aliados en el proceso 2012 lo siguen o lo dejan solo.
Día con día
Un país impaciente, listo para saltar
Héctor Aguilar Camín
Con el título de esta columna publiqué ayer domingo un artículo en el diario El País (1/7/12). Reproduzco aquí sus párrafos centrales.
Me gusta pensar que México está condenado a la prosperidad. La historia subyacente de estos años es la de su lucha contra las amarras que le impiden alcanzarla. En primerísimo lugar, la amarra de la costumbre, la hegemonía mental del pasado.
El nacionalismo revolucionario que engendró al PRI ha sido desplazado a fuego lento por un nuevo paradigma de país que domina incluso al propio PRI. En ese nuevo paradigma, México no huye sino se acerca a Norteamérica, no cierra sino abre sus fronteras, cree tanto en el Estado como en el mercado, ha cambiado el campo por la ciudad, la unanimidad por la pluralidad, el silencio por la gritería, la paciencia por la exigencia, el sentido mítico de comunidad nacional solidaria por una diversidad de liberales salvajes que no creen sino en sí mismos y en lo que tienen a la mano.
Muda de piel en el molino gigantesco de sus cambios: la economía que se globaliza, la población que se cuadruplica, la conciencia que deja atrás sus señas de identidad y es cada vez más una fuga hacia el futuro.
México necesita una épica de prosperidad, una narrativa creíble de futuro. Puede montarla sobre los ejes que el interregno democrático de doce años ha sembrado al fin en la cabeza de la sociedad mexicana, luego de demoler uno a uno sus mitos: el de la revolución, el del Presidente, el del petróleo, el del PRI, el del enemigo en la frontera norte, y el gran mito del gobierno que da y la sociedad que recibe.
La campaña electoral que terminó ayer ha mostrado con nitidez el paradigma sustituto. Su piedra de toque es el acuerdo mayoritario entre los candidatos de abrir Pemex a la inversión privada. En esto coinciden candidatos y partidos por los que votaron más de 70 por ciento del electorado. Coinciden, fundamentalmente, el PAN y el PRI.
Se dirá que falta en ese acuerdo la izquierda, y es verdad. Porque en esto, la izquierda que compite hoy representa el pasado de México. La historia le pasa enfrente y no la esperará. De hecho, le ha pasado enfrente todos estos años sin que ella se atreva a subirse.
Desde 1988, la alianza del PAN y del PRI es la que ha hecho las reformas fundamentales de las que vive el México moderno. La izquierda se ha mantenido al margen de esas decisiones estratégicas, impugnándolas. Solo ha ido a la vanguardia, y no es poco, en la legislación liberal de costumbres para la Ciudad de México.
El PAN y el PRI pueden volver a ser aliados en los años que vienen, pues coinciden en cuestiones tan fundamentales como poner fin al tabú petrolero. Si pueden cortar juntos ese nudo, podrán cualquier cosa. El que puede lo más, puede lo menos.
México se juega la posibilidad de ir más rápido o más despacio hacia la prosperidad.
Un gobierno democrático fuerte, con mayoría clara en el Congreso, irá más rápido. Un gobierno débil, más despacio. Las encuestas indican que habrá un gobierno fuerte, porque el país tiene prisa. Tiene razón. Ha hecho ajustes suficientes con el pasado. Está listo para saltar.
Trascendió
Trascendió
:Que ya a las dos de la tarde de ayer el presidente Felipe Calderón sabía, por las encuestas de salida, que Enrique Peña Nieto llevaba una ventaja de dos dígitos en la votación presidencial.
Pero no solo eso: desde la semana pasada, en el gobierno federal no faltaron los funcionarios de alto nivel que, cabizbajos, auguraban la derrota de Acción Nacional frente al PRI, aunque aseguraban que sería por un margen menor a 10 puntos.
:Que sabedores de las tendencias, en la sede del PAN cancelaron de plano las conferencias de prensa programadas ayer ante lo adverso de las encuestas y la falta de elementos para alegar que existían incidentes mayores que afectaran el desarrollo de la contienda.
A ese silencio se sumó Josefina Vázquez Mota, hasta que finalmente reconoció la estrepitosa derrota del panismo, que de mantener la Presidencia cayó a tercera fuerza electoral.
:Que, al contrario, desde temprano los priistas ya celebraban los números favorables para su candidato presidencial y a través de mensajes circulaban las cifras que arrojaban las encuestas de salida de los partidos y de Los Pinos.
Todas las proyecciones se mantenían prácticamente en los mismos márgenes. Solo una difería: la de Andrés Manuel López Obrador, en la cual le atribuían al candidato del llamado Movimiento Progresista una ventaja de 1.5 por ciento sobre Peña.
:Que López Obrador no sorprendió ayer.
Se portó igual que hace seis años cuando, al conocer que las cifras no le favorecían, simplemente se encerró y calificó de inequitativos los comicios.
:Que la diferencia es que ahora, dicho por los propios perredistas, ni el PRD ni Marcelo Ebrard, y mucho menos Miguel Ángel Mancera ,apoyarán una eventual protesta poselectoral de AMLO.
Lo que sigue, aseguran, es comenzar a impulsar, desde la posición de la alianza PRD-PT-MC como segunda fuerza electoral, la reconstrucción de la izquierda como opción para la Presidencia en 2018 con un candidato “moderno y conciliador”.
:Que los integrantes del Consejo General del IFE, presidido por Leonardo Valdés Zurita, aprendieron en cabeza ajena de la elección de 2006 y por ello acordaron contrarrestar cualquier descalificación al proceso electoral con información actualizada a lo largo de la jornada.
Política cero
Triunfo contundente e inobjetable
Jairo Calixto Albarrán
Así lo pronosticó Peña Nieto y así lo reiteró su jefe de campaña, Luis Videgaray, un triunfo contundente e inobjetable como en los viejos tiempos, trepados en el modelo refurbished del carro completo. Así es la modernidad con capacidades distintas.
En el claroscuro electoral, la única luz que había en las nutridas filas frente a las casillas eran los mensajes al celular que mandaban esos finísimos ninis verdes para que no se nos olvidara votar por ellos, que tanto han trabajado por la ciudadanía. Era el único remanso de cordura en aquella vorágine demencial que azotaba las nada plácidas costas de las casillas especiales donde se generó un gran espectáculo de la desazón y el señalamiento porque solo había 750 boletas y aquella era un gran cola que serpenteaba a lo largo de tres o cuatro cuadras compuesta por casi 2 mil personas ávidas de sufragar. Y mientras el ciudadano luchaba bajo la torrencial lluvia su derecho a la votación, las autoridades electorales se apertrechaban en las viejas tácticas del tío Lolo.
Lo bueno es que mientras esperaban con ansiedad, angustia y desesperación su boleta electoral, amenizaban el momento esas estrellitas televisivas (la Montijo, Anahí…) que, en la mejor tradición, tuiteaban sus inclinaciones luego de votar por el Partido Verde debido a sus propuestas superchidas, we.
Las tendencias comenzaron a surgir mediáticamente dándole al Dorian Gel ventajas fuertes. Más temprano que tarde, Chepina salió a aceptar su derrota con discurso interminable (“la democracia necesita demócratas”) en el que dejó en claro un asunto fundamental: que del cuchi cuchi no se hablaría.
Madero solo apuntó: los ciudadanos votaron por otro partido. Y sí, el gran derrotado fue el PAN, la ciudadanía evaluó 12 años en el poder, no valoró las gracejadas de Fox (no se sabe si lo premiarían con la embajada en Siria o con algún departamento de intendencia) ni la narcoguerra de Calderón. Chale.
Al ChikiliQuadri solo un reclamo luego de su guango discurso seudohipster: que no apareciera en traje de buzo.
Al filo de la noche, la historia se puso emocionante. Mientras el lentísimo PREP exhibe su burocrática dinámica electoral de hueva, la nueva banda TimbirIFE adelanta el anuncio de los datos y Peña se declara Presidente desde la virtualidad menospreciando la realidad. Que AMLOVE aparecería hasta las 12 de la noche, alimentando el suspense, y que llamaría a ir al Zócalo. ¿Habrá imposición y habrá revolución?
Intuyo que esto no será ni tan contundente ni tan inobjetable.
Duda Razonable
La debacle azul
Carlos Puig
Toda elección es, también, un referendo.
Una manera de evaluar a los gobiernos, a quienes toman decisiones y lideran el rumbo de los países.
La de ayer también lo fue.
Y la primera conclusión es que la ciudadanía castigó con dureza inusitada al Partido Acción Nacional. Castigó al partido del Presidente a lo largo y ancho del territorio nacional. Han perdido las gubernaturas de Jalisco y Morelos, donde gobernaban hace más de un sexenio. Se les complicó en Guanajuato, donde se redujo una ventaja que hace unos meses era abismal.
En el Distrito Federal han perdido —hasta el momento que escribo— las delegaciones Miguel Hidalgo y Benito Juárez, bastiones del panismo capitalino. Y Cuajimalpa, que tuvieron momentáneamente.
Falta hacer bien las cuentas, pero todo indica que el Partido Acción Nacional seguirá siendo la segunda fuerza como partido en la Cámara de Diputados, pero tercero si se unen los votos de los partidos del Movimiento Progresista. Y en la carrera presidencial ha quedado lejos de competir, disputando, a la baja, el segundo lugar.
Muchos tendrán la tentación de culpar al presidente Calderón, y solo a él, de la debacle. Harán un mal diagnóstico. Por supuesto que hay responsabilidades en Los Pinos: la economía sigue atorada, hay, según el INEGI, más pobreza patrimonial, empleos peor pagados. La violencia ha inundado zonas enormes del país. Y puede que haya explicaciones para todo eso, pero según los votos, no fueron suficientes.
Pero difícilmente eso explica tal catástrofe: los terceros lugares en Jalisco, Morelos, Chiapas, Distrito Federal.
Doce años de presupuesto, poder, dominancia en legislativos y ejecutivos y nunca fueron capaces de hacer crecer una nueva generación que pudiera renovar a Acción Nacional. No hubo nuevos cuadros ni nuevas ideas. Al contrario, empezaron las historias de corrupción, en los estados se volvieron caciques.
En el edifico de la colonia Del Valle habrá que revisar lo que se ha hecho en los últimos 12 años. Ganar el gobierno les ha costado no exactamente perder el partido, sino que el partido pierda.
La primera tentación será la de señalarse unos a otros, culparse y seguir debilitándose.
Cuando terminen los conteos, la situación de Acción Nacional será similar a la de hace lustros. Y el año que entra viene Baja California, donde en 1989 comenzaron tantas cosas. Buen pretexto para volver a comenzar.
Me quedo con una imagen que tal vez explique algo del panismo. En Monterrey ha triunfado Margarita Arellanes, del PAN, protegida de Fernando Larrazabal.
La Calle
El peine
Luis González de Alba
Se notó mi falta de crítica a Peña Nieto. Muchos me llamaron peñista, priista y lo que sigue. Va: desde el primer día me propuse no tocarle un pelo a Peña Nieto, convencido de que quitarle un voto al PRI de Peña (y argumentos abundantes había), era dárselo al palio-PRI de AMLove; no a Josefina, sino al PRI que no osa decir su nombre, al PRID que pone 1982 como el año en que México “perdió el rumbo”. Para muchos mexicanos es el año en que terminó “La Docena Trágica” al salir López Portillo dejando una deuda impagable y una devaluación del peso que el sucesor, De la Madrid, detuvo en 3 mil pesos por dólar.
Se equivocó Josefina durante dos de tres meses de campaña. Su mejor argumento era que en crisis económica mundial, con Grecia al borde del abismo y España mal, la economía de México era sólida con medidas de un Presidente del PAN: exportadora, con amplias reservas, bajas y alzas del peso en centavos. Su lema sonaba casi al “Cambio Verdadero” del candidato del PT creado por Salinas. El 95 por ciento de los muertos los ha puesto el crimen, el resto han sido soldados y policías caídos y, por desgracia, más de 300 personas en el fuego cruzado. Nunca mostró esas gráficas, esos números porque quiso poner distancia de Calderón. Comenzó a subir cuando comprendió que su mejor carta era la solidez de México en pleno temblor mundial. Lástima.
Las urnas tuvieron ranura estrecha y metálica: cuesta trabajo meter una boleta. Debí apostar con el senador Pablo Gómez, que tanto dinero público ha ganado, a que es imposible meter un tamal de boletas juntas. Unos 5 millones, para comprarme una casa, contra mi ex compañero de celda en Lecumberri.
Ver la seriedad de mis vecinos, mayoría vecinas, su cordialidad, su constante atención a indicar la mampara, sus buenas caras a pesar de llevar horas en eso (voté a las 4 y algo) es de sacar lágrimas. Y furia: ¿cómo puede el Canalla Mayor ensuciar con sospechas un proceso llevado en exclusiva por los ciudadanos?
Que el fraude se hizo antes, dicen, con la compra de votos a cambio de dinero o regalos. Eso no es fraude, es lo que hacen todos los candidatos: El Gran Canalla también compró votos a cambio de regalos: cinco refinerías, trenes bala, universidad para todos ¡sin exámenes! (un país sin peluqueros, electricistas, abarroteros, choferes de transporte, empleados de comercios… porque todos serían licenciados). No imagino peor pesadilla. Si es fraude un costal de cemento, más lo son millones de becas, gasolina subsidiada… Y todo con reducir sueldos (carcajada).
Las palabras matan
“Sumido en su gran dolor, se convenció a sí mismo de que las palabras que había escrito sobre un ahogamiento imaginario habían causado una muerte verdadera [su hija de cinco años se ahoga al meterse en las picadas aguas del Canal de la Mancha el último día de las vacaciones de verano familiares], de que su ficción trágica había provocado una tragedia real. En consecuencia, aquel escritor de enormes dotes, aquel hombre que había nacido para escribir libros, juró no volver a escribir jamás. Había descubierto que las palabras matan…” La noche del oráculo. Paul Auster.
No hace mucho vino un amigo griego. Lo mandé a ver el Hospicio Cabañas y sus murales de Orozco, los del Palacio de Gobierno y… y luego su joya más resplandeciente: los tapatíos. Lo llevé a una cantina gay en estilo vaquero, con muchachos de sombrero y botas. Babeaba por arriba y por abajo. Quiso sentarse. En algún momento movió su silla a 45 grados. Supuse que yo le tapaba el hermoso panorama.
Al salir comentó: “No quise decirte nada porque te habrías vuelto a ver y eso pudo ser la chispa… A tus espaldas dos muchachos discutían, uno te señalaba con furia, daba un paso hacia nosotros y el amigo lo detenía cruzándole el brazo en el pecho. Volvían a discutir… Por suerte salimos pronto, ya no quería quedarme mucho más.”
Esa noche me salvé de una madriza o una insultada con escupitajos como la que se llevó Carlos Marín al atreverse a cruzar, a pie, una manifestación de la República Amorosa. Algo similar le ocurrió a Ricardo Alemán, de El Universal, con ambulantes comprados por el PRD con espacio público privatizado. Y aquel correo amenazante: la navaja mortal de un rubio en Cancún o un mulato.
Cuando uno dice de sí mismo, en tv nacional, Tercer Grado de Televisa, que es un apóstol… ya rebasó todo límite verbal, se ha convertido en caricatura, como lo fue su “toma de posesión” y juramento de opereta.
Juegos de Poder
¿Qué pasó ayer? ¿Cuáles son las dudas a partir de hoy?
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR
El nuevo Presidente, Enrique Peña Nieto, tendrá, a diferencia de sus antecesores, legitimidad democrática.
1. Regresa el PRI al poder. Por primera vez en su historia, lo hará gracias al voto popular. El nuevo Presidente, Enrique Peña Nieto, tendrá, a diferencia de sus antecesores, legitimidad democrática. Además, todo indica que contará con una fuerza considerable en ambas cámaras del Congreso. La pregunta que muchos nos hacemos, y con razón, es para qué utilizará el PRI el poder que le ha conferido una mayoría de mexicanos. ¿Para modernizar al país y ponerlo en una ruta de mayor crecimiento económico y democratización política? ¿O para proteger los intereses de ciertos grupos minoritarios, que son los que han impedido que se lleven a cabo reformas económicas estructurales, e intentar desmantelar los avances institucionales en materia democrática que el país ha logrado en estos años? En los hechos, a partir de hoy, lo veremos y evaluaremos.
2. El desastre del PAN. El partido gobernante no sólo se fue al tercer lugar en la elección presidencial sino que también lo hizo en bastiones electorales tan importantes como son los estados de Jalisco y Morelos. ¿Quién tuvo la culpa? Algo de responsabilidad tienen las divisiones de este partido que, durante este sexenio, fueron comunes y corrientes. Ni se diga el mal arranque de la campaña de Josefina Vázquez Mota que no encontró una estrategia sólida hasta el segundo debate presidencial, cuando ya era muy tarde. Asimismo contribuyó la selección de los candidatos a ciertos puestos de elección popular, que fue desastrosa. Pero lo que seguramente generará más controversia es el papel que jugó el gobierno del presidente Calderón en esta derrota. Que el partido gobernante pierda y se vaya al tercer lugar es una situación inédita en nuestro país. Dolorosísima, sin lugar a dudas, para el gobierno actual. ¿Qué falló? ¿Por qué tanto rechazo a la opción de continuidad de la opción panista?
3. López Obrador remontó pero no ganó. Comenzó con 20% de las intenciones de voto en las encuestas en un lejano tercer lugar. El tabasqueño moderó su discurso y se corrió hacia el centro. Fue ganando terreno. Rebasó a Josefina y ayer, efectivamente, se posicionó en el segundo lugar de la contienda presidencial. Sin embargo, todo indica que quedó muy lejos de Peña Nieto a una distancia de varios puntos porcentuales. Cero y van dos elecciones presidenciales seguidas que pierde AMLO. La primera, por un margen muy pequeño. La segunda por uno grandísimo. ¿Es una victoria para la izquierda o una derrota? Se discutirá mucho este punto. En lo personal creo que es una derrota porque, simple y sencillamente, no se logró el objetivo, que era ganar la Presidencia.
4. La farsa de Quadri funcionó. Duele decirlo pero la cara bonita de este supuesto “ciudadano” con agenda liberal le sirvió a la maestra Elba Esther Gordillo para mantener el registro de su partido y seguir medrando con el dinero público. Algunos votantes, no muy bien informados que digamos, picaron el anzuelo que les pusieron. Es una desgracia porque Nueva Alianza, el partido del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, continuará recibiendo el dinero de los contribuyentes, y mucho dinero. La pregunta es cuánto se tardará la maestra Gordillo en darle una patada en el trasero al ciudadano Quadri, como lo ha hecho con tantos políticos que han pasado por su partido.
5. En el DF, el PRD arrolló porque algo hizo bien. Miguel Ángel Mancera ganó la Jefatura de Gobierno de la capital por una diferencia de más de 40 puntos porcentuales a la candidata que quedó en segundo lugar (Beatriz Paredes del PRI). Al parecer se trató de un triunfo de carro completo: todas las delegaciones, todos los distritos electorales federales, todos los distritos locales. No es gratuito: la izquierda de Marcelo Ebrard gobernó muy bien esta ciudad. De ahí el ánimo de continuidad en la capital. Esta izquierda, a partir de mañana, tendrá que evaluar qué quiere al futuro porque contrasta el triunfo en el DF con la derrota nacional. ¿Quién se merece, a partir de ahora, tener el liderazgo de la izquierda mexicana?
Ventana
Jaque Mate
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
Ni las profecías del fraude ni las marchas antiPeña ni la rabia de las redes sociales lograron acabar con el hombre que inició la campaña como claro favorito.
La voz del pueblo, pasada por agua, mandó al PRI de regreso al poder. Sí, el viejo partido tiene nuevo rostro.
La voz de las urnas confirmó lo que auguraban las encuestas. En 90 días de campaña pasó de todo para quedar igual.
Ni las profecías del fraude ni las marchas antiPeña ni la rabia de las redes sociales lograron acabar con el hombre que inició la campaña como claro favorito.
Tampoco el miedo surtió efecto. Ni el temor a la violencia ni el temor al viejo autoritarismo priista consiguieron ahuyentar a millones de votantes que acudieron en masa a las urnas contra todo pronóstico, incluso el meteorológico.
Los números garantizan la legitimidad de Peña Nieto. La ventaja es contundente.
Pero… la victoria del PRI (el Verde ni en cuenta) no debe interpretarse como una patente de corso, para sacar del baúl de la historia las tentaciones autoritarias del pasado.
México no perdonaría un pecado como ése.
Para López Obrador no hay vuelta atrás, la desventaja le cierra las puertas a una protesta como la de hace seis años. Aun así, hay que reconocer que al rondar los 30 puntos superó la expectativa generada a inicios de la campaña cuando todos le auguraban un modesto tercer lugar.
El triunfo de Enrique Peña Nieto, cuya condición definitiva no se dará sino hasta agosto, representa ya una oportunidad para iniciar una labor paciente e incesante de cuya magnitud ni el virtual presidente electo ni alguno de sus tres adversarios habló durante las campañas: devolverle a este país la concordia…
Ahora México necesita un presidente que logre la resurrección nacional y le devuelva certeza a sus ciudadanos.
La gran hazaña nacional por venir necesita un espejo donde el país pueda mirarse a sí mismo, otra vez, con orgullo.
Si alguna vez el camino fue el nacionalismo revolucionario, hoy el nacionalismo ya no necesita una revolución.
Basta una copiosa voluntad, para ordenarnos convivir con un sentido nacional de progreso, de propiedad y de soberanía económica, jurídica… y política.
Así se entendió el mandato.
El reto es enorme.
MONJE LOCO: Al votar, Andrés Manuel dijo que este domingo habría fiesta… lo que no aclaró es en dónde. Para Josefina y sus seguidores, la jornada electoral se inició muerta. Los panistas la abandonaron… convirtieron la sede de su partido en un desierto. Dejaron que su candidata cargara solita con todas las pulgas de la derrota. Enhorabuena por el civismo democrático de Josefina… y por los diez minutos de fama que le tocaron a Quadri, quien también ganó al no perder los privilegios de su Maestra.
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I.En la jornada electoral más nutrida de los últimos tiempos, el triunfo de Enrique Peña Nieto, por voluntad de los votantes, marca el regreso del PRI después de 12 años. Así lo quiso una mayoría. El originario de Atlacomulco es el primer priista que no llega por un dedazo desde la Presidencia de la República. Toca ahora la reconciliación y, como dijo, gobernar para todos, donde se privilegie a México por sobre los intereses de partido y se combata sin tregua al narcotráfico, la ignorancia y la pobreza. La sorpresa: cuando el auditorio de la sede priista reconoció con aplausos la llamada de felicitación que Felipe Calderón hizo al candidato triunfador.
II.El presidente demócrata y de los infortunios. Que Felipe Calderón es un demócrata lo sabíamos todos. Ayer, de manera clara, sin rodeos, reconoció la voluntad popular y el triunfo del priista Enrique Peña Nieto. Incluso lo felicitó telefónicamente. No hubo trampas. Los misiles que algunos auguraban o los golpes bajos nunca llegaron. Quedó de manifiesto que la labor del Presidente, a lo largo de seis años, no fue bien comprendida. Le toca a él hacer un repaso de los motivos por los que su popularidad no se reflejó en las urnas. Las razones por las que su partido fue desplazado hasta el tercer lugar.
III.Desde 1989, cuando el PAN le ganó la primera gubernatura al entonces invencible PRI, consiguió 13 gobiernos estatales por sí mismo, amén de otros cinco que ligó de la mano de la izquierda. Sin embargo, hasta el momento perdió el gobierno de ocho de esas entidades y, de acuerdo con las estimaciones, ayer sumó dos descalabros más por las erráticas gestiones de Emilio González Márquez (Jalisco) y Marco Antonio Adame (Morelos). El PAN empezó el 2000, cuando ganó la Presidencia, gobernando en 12 entidades. Doce años después sólo van a ser cuatro. Los panistas deberán mirarse al espejo. Los mexicanos les cobraron su tibieza y la manifiesta división en el seno de su partido, que marcó la elección de buena parte de sus candidatos, incluida Josefina Vázquez Mota como aspirante a encabezar el Ejecutivo.
IV.Para el PAN, además, la jornada no fue nada bondadosa, porque apunta para terminar como tercera fuerza política, pues en el Congreso federal se anticipa su caída en el número de legisladores, que en 2006 fue su cifra récord, con 258 diputados y senadores. El PRI podría obtener la mayoría, de la mano de sus aliados del Verde y Nueva Alianza. Por cierto, ayer, uno de los más satisfechos con la situación del blanquiazul fue, precisamente, el ex presidente Vicente Fox, el que echó al PRI de Los Pinos por primera vez en la historia y predijo que el PAN y su candidata no ganarían ni con un milagro. La hoguera panista le espera.
V.Andrés Manuel López Obrador dio ayer una muestra de que su cambio era verdadero. Esta vez no se proclamó el vencedor de la elección ni anunció actos de resistencia civil. Se quejó, sí, de lo que consideró un proceso inequitativo. En este cambio, dicen algunos, tuvieron mucho que ver Cuauhtémoc y Lázaro Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente y, claro, Marcelo Ebrard, cuya gestión al frente del Gobierno del DF y su actuación en el proceso interno del partido logró unir a las izquierdas para que Miguel Mancera obtuviera holgado triunfo en la capital del país.
VI.Otra buena razón para que AMLO y los partidos de izquierda se contuvieran pasa necesariamente por no empañar el triunfo histórico que, de confirmarse, habrían logrado Graco Ramírez y Arturo Núñez para gobernar Morelos y Tabasco, respectivamente. Esas dos plazas, unidas a Guerrero y el Distrito Federal, les permiten mantenerse vivos. La revancha será en 2018. Lo ocurrido hace seis años tuvo un costo pesadísimo. Lo saben.
Razones
Los votos del cambio
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Este 2 de julio debe comenzar una nueva página nacional marcada por la reforma y la renovación.
Al momento de escribir estas líneas aún no se daban a conocer los resultados electorales del conteo rápido, pero ya existen estudios que muestran lo que se esperaba: que Enrique Peña Nieto será el próximo Presidente de la República, que Miguel Mancera gobernará el Distrito Federal, que el PAN perdió Morelos y Jalisco y que aún no está definido si el tricolor tendrá o no mayoría propia en el Congreso.
Ya analizaremos con los datos duros la elección de ayer, pero lo que no se puede soslayar es que a partir de hoy México tendrá que asumir el reto de transformar capítulos clave de su realidad para aprovechar cabalmente las ventajas de las que goza y superar los retos que persisten. Ayer la gente votó por el cambio, de distintas formas pero por un cambio profundo que mantenga, al mismo tiempo, la estabilidad. Decíamos antes de las elecciones que las sobrevolaban tres fantasmas: el de la violencia y la inseguridad; el de la crisis económica y el de la ingobernabilidad. Afortunadamente, ninguno de esos tres fantasmas pudo opacar las elecciones: se logró aislar al proceso electoral de la violencia del crimen organizado; la situación económica muestra una solidez macro y financiera que es una base extraordinaria para quien ocupe el Poder Ejecutivo a partir del primero de diciembre; y México ha demostrado que sus instituciones han podido, nuevamente, saltar un trance histórico y difícil, sin sobresaltos serios. Viene ahora la muy difícil etapa de aprovechar la coyuntura sobre todo en el ámbito económico, sacando adelante las reformas energética, fiscal y laboral; encabezar una verdadera reforma educativa y sacar adelante los pendientes básicos en el terreno de la seguridad, que permitan controlar la violencia que sufren millones de mexicanos en distintas latitudes.
Peña Nieto encabezará el Poder Ejecutivo a partir del próximo primero de diciembre, pero no debería haber excusas para no comenzar, apenas se instale la siguiente Legislatura, ese ciclo de reformas: en realidad sería el mejor mensaje que podría recibir la sociedad pasado este proceso electoral, demostrando que las vicisitudes vividas hace seis años fueron una excepción, no una regla de la alternancia democrática. El nuevo Congreso, tenga o no mayoría absoluta el PRI, deberá aprobar cambios constitucionales que nadie podrá sacar adelante en solitario. En los hechos, llevamos 15 años de una parálisis legislativa que ha sido demasiado costosa, que quizás ha servido para recomponer fuerzas políticas y para acumular o dilapidar espacios de poder, pero no es ni lógico ni justo que esa situación continúe. Desde el próximo primero de septiembre, concluida la calificación de las elecciones, se debe comenzar a trabajar en las reformas que el país necesita: lo agradecerá la sociedad, lo agradecerá el próximo presidente y también las fuerzas políticas que tendrán que reconfigurarse y pueden hacerlo sobre la base de esa plataforma legislativa que el país necesita.
El PRI tendrá que dejar a sus dinosaurios de lado: si era poco comprensible que en la campaña electoral Enrique Peña Nieto tuviera como compañeros de ruta a personajes demasiado identificados con un paso pletórico de claroscuros, luego de las elecciones de ayer, de su triunfo holgado, debería ser claro que su futuro se debe construir con base en una nueva generación de políticos, su generación, que no tenga más compromisos con el pasado que el que determinó su propio desarrollo. Y en las reformas se construirá esa nueva generación política.
En el PAN, el partido afrontará un desafío inédito en su ya larga historia: el PAN, en los hechos, debe ser refundado. La división, las traiciones, los desafectos, han llevado a un proceso doloroso del que ese partido tendrá que librarse, asumiendo lo que le dio identidad y triunfos electorales en el pasado: la coherencia y la rectitud de una línea política que debe avanzar en forma mucho más clara hacia un liberalismo moderno. En el PRD, tendrán que tomar también decisiones estratégicas: López Obrador hizo, sin duda, una buena campaña, pero también volvió a mostrar que tiene un techo electoral que no puede superar: es la hora de la renovación generacional e ideológica del perredismo y de sus aliados.
Este dos de julio debe comenzar una nueva página nacional marcada por la reforma y la renovación. Un México puesto y dispuesto al cambio.
Arsenal
El DF amarillo
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
En el PRI saben que Andrés Manuel López Obrador tendrá más votos en la Ciudad de México que Enrique Peña Nieto en la elección de Presidente. Ya no se diga en la de jefe de gobierno. “Es la única entidad donde nos van a pegar”, reconoce el senador beltronista, Fernando Castro Trenti.
A los del tricolor no les gusta la situación del partido en la capital de la República. No levantan desde que perdieron el Palacio del Ayuntamiento con Cuauhtémoc Cárdenas, hace ya más de tres lustros. Nunca han ganado la alcaldía con el voto libre de los chilangos. El domingo no aspiran a nada. Ni siquiera a una delegación.
El carro completo se perfila para el PRD en la antigua gran Tenochtitlán. El PAN está también en severos problemas. Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa están en riesgo de pintarse de amarillo. Lo reconocen hasta los propios azules.
La lista nominal de electores en el DF, bastión de la izquierda, tuvo un crecimiento marginal en los últimos seis años. Apenas creció 115 mil ciudadanos. En el Estado de México, la tierra de Enrique Peña Nieto, se incrementó en más de un millón de votantes. Eso compensa y alivia a los priistas, que ya se ven de regreso en Los Pinos.
El padrón en el Edomex contiene 30% más de registrados. Constituye la mayor reserva de votos en todo el país. La lista nominal de electores con fotografía, en esa entidad, es de diez millones 396 mil 537 ciudadanos.
La segunda reserva en votos es el DF, bastión del PRD, con siete millones 217 mil 943 de registrados. Veracruz tiene cinco millones 330 mil 347; Jalisco, cinco millones 260 mil 991; Puebla, tres millones 915 mil 969; Guanajuato, tres millones 860 mil 238; Nuevo León, tres millones 324 mil 155; Michoacán, tres millones 144 mil 292; Chiapas, tres millones 16 mil 691, y Oaxaca, dos millones 594 mil 995.
Le siguen, en ese orden, Chihuahua, dos millones 500 mil, 641; Tamaulipas, dos millones 445 mil, 528, Guerrero, dos millones 342 mil 145; Baja California, dos millones 323 mil 235; Coahuila, un millón 901 mil 824; Sinaloa, un millón 912 mil 288; Sonora, un millón 872 mil 322; Hidalgo, un millón 861 mil 638; San Luis Potosí, un millón 765 mil 189.
Tabasco, un millón 530 mil 432; Yucatán, un millón 357 mil 419; Morelos, un millón, 311 mil 365; Querétaro, un millón 280 mil 214; Durango, un millón 145 mil 130; Zacatecas, un millón 75 mil 452; Quintana Roo, 925 mil 89; Tlaxcala, 813 mil 608; Aguascalientes, 812 mil 673; Nayarit, 749 mil 692; Campeche, 563 mil 812; Colima, 471 mil; y Baja California Sur, 430 mil 342.
La firma del compromiso de civilidad entre la candidata y los candidatos a la Presidencia de la República no es garantía de que nos ahorraremos un conflicto poselectoral, pero sí envía señales de buena voluntad a los ciudadanos y pondrá en jaque a quien no cumpla con el compromiso de respetar los resultados del Instituto Federal Electoral. “Le dará visibilidad”, nos dice el diputado del tricolor Sebastián Lerdo de Tejada.
Sabino Bastidas, analista, está convencido de que no hay condiciones para que se repita 2006. De entrada no ve un resultado tan apretado como hace seis años. Felipe ganó por un margen muy estrecho (0.56 por ciento).
López Obrador, el único que recurrió al discurso del fraude, está rodeado de moderados: Marcelo, Juan Ramón, René Drucker, Rogelio Ramírez de la O. Los radicales quedaron fuera de la jugada. “No tengo duda de que el próximo Presidente va a entrar al Congreso por la puerta principal”, nos dijo.
Las elecciones todavía no se realizan, pero ya hay panistas que levantan la mano para ocupar el lugar de Gustavo Madero en la presidencia del PAN. Uno de ellos es el ex contralor, Salvador Vega. “Él levantó la mano en una reunión de corderistas, grupo con el que está jalando desde hace dos o tres semanas. Trata de aprovechar la coyuntura”, asegura garganta azul.
Vega es un hombre hábil. Fue cercano al presidente Calderón. Hay un aparente distanciamiento con el hombre de Los Pinos. Eso lo coloca en desventaja. No hay duda que Felipe será determinante en caso de que el PAN entre en un proceso de reemplazo del jefe nacional, derivado de los resultados en las urnas el próximo domingo.
El clima, al interior del PAN, no es bueno. El hecho de que algunos muevan ya la sucesión de Madero indica que esperan la anunciada debacle. Si las encuestas no se equivocan, el azul va a una de las peores elecciones desde la alternancia en el año 2000.
Lo tenemos confirmado. La renuncia de Antonio Vivanco, director de la CFE, fue por motivos de salud. En diciembre del año pasado fue operado de un tumor en la cabeza. Los médicos le recomendaron reposo. No lo guardó. Durante el año y tres meses que estuvo al frente de la Comisión, destacó su papel en cuanto al tema de energía renovable.
Moraleja de la semana (cortesía de Arnold J. Toynbee, historiador inglés): “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”.
Astillero
• Retroceso anunciado Golpe televisivo
• AMLO, a la espera
• Tianguis en estados
Julio Hernández López
Las televisoras (es decir, Televisa), el PAN (es decir, Calderón y su moneda de cambio apellidada Vázquez Mota) y el IFE (es decir, Valdés Zurita y sus consejeros de adorno), cerraron filas anoche para imponer la percepción de que Enrique Peña Nieto y el PRI (es decir, Salinas de Gortari, los niños Verdes y la profesora Gordillo) llevan una delantera en los comicios no solamente irreversible, sino aceptable, sin riesgos, casi normal o natural.
Apenas conteniendo la sonrisa, alegre sin ánimo de disimularlo, enérgico en el discurso hasta parecer triunfante, Felipe Calderón se manifestó bien dispuesto a propiciar una transmisión tersa de poder, felicitando de manera abierta al priísta mexiquense. Favor con favor se paga: si el priísmo facilitó en 2006 la toma de posesión del panista en jaque, ahora el beneficiario de aquellas hazañas de puerta trasera pretende recibir al partido de los tres colores con alfombra y honores.
La Presidencia de la República la ha ganado Televisa y de inmediato comenzó a ejercer su mando. Destinó una transmisión en vivo al discurso de PeñaVisa en el PRI nacional y así avanzó en el sostenido proceso de asentamiento de la imagen del triunfo contundente e inobjetable que el trágico Leonardo Valdés Zurita había creído sellar minutos atrás al dar a conocer resultados de conteos rápidos que dan ventaja oficial importante al ex gobernador del estado de México.
Josefina Vázquez Mota develó sin pudor su condición de instrumento para cambalaches políticos entre el verdadero jefe, Calderón, y la apuesta común, Peña Nieto, al reconocer su derrota cuando los números oficiales apenas comenzaban a fluir, ansiosa por allanarse para así fortalecer al candidato del copete y cercar a AMLO en la exigencia de reconocer resultados. Otra moneda de cambio, Gabriel Quadri, también se apresuró con gusto a darse por derrotado y presionar al tabasqueño en el mismo sentido acordado.
López Obrador fijó una postura serena ante el encadenamiento de acontecimientos adversos. Se reservó el derecho a manifestarse hasta que haya cifras más en firme, es decir, hasta el próximo miércoles. No convocó a rebeliones, pero tampoco aceptó las tendencias oficiales hasta ahora anunciadas. Mencionó sin aspavientos ni especial énfasis la inequidad vista en el proceso electoral, incluyendo el comportamiento de medios de comunicación. Los días que vienen serán para reflexionar, consultar y planear: la protesta y la movilización contra los resultados oficiales o el paso a un lado para recomponer y acaso dar forma al proyecto del nuevo partido político, con base en Morena.
EPN cree posible alzarse con la Presidencia de la República (a reserva de la reacción social que pudiera desatarse en contra de su enturbiado presunto triunfo) por haber cumplido con su ciclo electoral programado: instalación previa de percepciones de triunfo inevitable mediante el concierto de encuestas de opinión aliadas, confirmación y convalidación de esas fabricaciones demoscópicas a través de comentaristas, intelectuales y medios de comunicación alineados, puesta en marcha de los ejércitos de acción electoral conformados por priístas de siempre y por gordillistas tácticos (financiado todo desde tesorerías de gobiernos estatales priístas y patrocinadores oscuros) y el muro de protección formado por el IFE y el tribunal electoral federal.
Los resultados preliminares dados a conocer anoche establecen de manera conveniente la suficiente distancia entre los dos principales contendientes, EPN y AMLO, co-mo para sustentar la intensa campaña mediática desatada de inmediato en busca de convencer al público televidente de que el de ayer ha sido un brillante ejercicio democrático, apenas salpicado de incidentes ínfimos y que no hay razones ni condiciones para intentar una resistencia cívica como la desarrollada en 2006. Ya no se estaría en presencia de un endeble 0.56 por ciento de diferencia proclive a un arrinconado Felipe Calderón, sino varios puntos en favor de un candidato priísta apuntalado por gobernadores de su partido y una coalición de poderes fácticos en pleno.
Además de esa apropiación de lo federal, y con el mismo apoyo del poder de las pantallas, sobre todo Televisa y sus oportunas entrevistas de consolidación de presuntos triunfadores, el PRI se ha declarado triunfador en Jalisco, donde una alianza entre el peñanietismo y el PRD bajo control del jefe político de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla, cerró el paso a Enrique Alfaro, la única opción real de cambio en esa entidad. Además, en Chiapas, los entendimientos entre el PRI y la pandilla de los Verdes está concesionando el negocio de ese gobierno al joven Manuel Velasco. Y en Yucatán se adelantaba la victoria del priísta Rolando Zapata Bello.
En el Distrito Federal se mantiene la hegemonía de Marcelo Ebrard a través de Miguel Ángel Mancera, como pago por los arreglos para dejarle la candidatura presidencial a AMLO. Otra parte del perredismo, la de los Chuchos y similares, busca quedarse con la gubernatura de Morelos, con un enorme tufo al clásico arreglo mercantilista de ese segmento de izquierda. En Tabasco, un camaleónico Arturo Nuñez, de cargado historial electoral priísta, aspira a convertirse en falsa concesión al pejismo nativo. Y el PAN habrá de conformarse con la gubernatura de Guanajuato, entre yunques y foxismo realineados.
El PRI, regodeándose con Los Pinos y varias gubernaturas importantes, espera quedarse también con el control del congreso federal, de tal manera que con una mayoría propicia (PRI, Verde y Panal, más el PRD chucho-ebrardista) pueda sacar adelante las reformas legislativas que den paso a la segun- da oleada salinista de modernización, con Pemex como principal bocadillo.
Todos esos reacomodos en las cúpulas entrarán en un impredecible proceso de confrontación con la realidad social y, en particular, con el hartazgo colectivo ante el predominio de los mismos factores de poder, sean priístas o panistas. Un papel crucial corresponde a los jóvenes en general y en particular a los agrupados bajo la denominación del 132. ¡Hasta mañana!
Clase Política
• Debacle blanquiazul
Miguel Ángel Rivera
La debacle para el PAN: esa podría ser la síntesis de la jornada electoral de ayer.
En las elecciones presidenciales –a pesar un fallido rumor que ubicaba a la panista Josefina Vázquez Mota en segundo sitio– el partido azul y blanco se iría a tercer sitio. Además perdería los gobiernos de Jalisco y Morelos y apenas rescataría Guanajuato, por mínima diferencia. El segundo sitio sería para el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con cifras extraoficiales de encuestas de salida –como no es posible esperar a resultados oficiales, por el obligado límite de horario para el cierre de edición– todo parece indicar que se confirma el triunfo del candidato presidencial del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto.
Para el PRD la compensación estaría en el Distrito Federal, donde su candidato a jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ganaría con una ventaja de 60 puntos y estaría a punto de lograr el carro completo, con la delegación Benito Juárez, de tradición panista, como única excepción.
En cuanto a los gobiernos estatales, los reportes son favorables para el tricolor y sus aliados en Yucatán, Jalisco, Tabasco y Chiapas, aunque en esa entidad el candidato triunfante, Manuel Velasco, es militante del PVEM. Existen dudas acerca de Morelos, donde la lucha es muy cerrada entre el priísta Amado Orihuela y el perredista Graco Ramírez.
En principio, el PRI tendría mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores, aunque los porcentajes tendrán que definirse posteriormente.
La cosecha
El presidente Felipe Calderón, dirigentes de partidos, así como personajes destacados de los poderes Legislativo y Judicial expresaron deseos coincidentes para que la jornada electoral se realizara –como ocurrió, salvo consabidas excepciones– en paz y para que no haya conflictos posteriores…
Una de las indeseadas excepciones se registró en Durango, en donde el arzobispo local, Héctor González, fue acusado de violar las leyes electorales y la división entre iglesias y el Estado laico al pedir a los votantes no permitir el regreso del PRI. ¿Fe para hacer proselitismo?…
El titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, puso en marcha un proceso de cambio para reforzar los mecanismos de control de confianza entre los elementos en activo y los de nuevo ingreso a la Policía Federal, con el propósito de evitar que se repitan sucesos violentos, como el del 25 de junio en la Terminal 2 del Aeropuerto de la Ciudad de México. Destacó que la incautación de cocaína tiene buenos resultados en el AICM, pues en 18 meses se han incautado 294 kilos y detenido a 44 presuntos delincuentes…
Circuló la versión de que pronto se podría conocer un fallo judicial por el cual se ordenaría al Ejecutivo dar la concesión para transmitir televisión de paga a Telmex, propiedad del empresario Carlos Slim…
























