La segunda fase de la efervescencia política electoral terminó ya, y ahora estamos en otra etapa. El proceso finiquitado da materia infinita para documentar no nuestro optimismo, sino el de analizar, estudiar y comentar los errores o los horrores que se han vivido, para posteriormente, en una nueva conformación del Congreso Nacional, los legisladores traten de mejorar la presente ley electoral y así mismo, buscar penetrar en las turbiedades del comportamiento tanto de los partidos políticos, como de los electores, para principalmente entender que la composición a la que se llegue deberá, entre otros aspectos, encontrar una nueva forma de nombrar a los integrantes del Instituto Federal Electoral, cuya conducta, después del año 2000, no le inspira ninguna o poca confianza al electorado, pues no obstante los miles de millones de pesos que se le asignan para su operación y para el sostenimiento de sus integrantes, el desprestigio de este aparato burocrático es palpable.
Todos los recursos económicos que recibe, no han podido ser utilizados para tener un aparato confiable y que de certeza a los ciudadanos. Tema aparte será, indudablemente, el de profundizar tanto en la actitud de los electores, como en el derroche de recursos económicos que siguen beneficiando enormemente tanto a los medios de comunicación electrónica y escritos, como enriqueciendo a ciertos y conocidos dirigentes políticos.
Es muy importante que los ciudadanos tengan una mayor participación en el proceso y en el Instituto Electoral y, crucial será en adelante, que la propuesta de quienes pasen a formar parte de este organismo electoral, no se de por los propios partidos políticos, sino que puedan ser designados al margen de los mismos. Seguramente que encontrarán otras formas para la designación de los miembros del IFE que den así confianza plena al electorado.
Será fundamental para el desarrollo de México, que el nuevo Congreso Nacional estudie y promueva otra forma de designar a los legisladores de representación proporcional. ¡Nuevas reglas se exigen por los ciudadanos! y hay inconformidad en los militantes de muchos de los que con el método actual han sido nominados; en forma genérica representan los intereses no de la sociedad en lo general, sino de las diferentes sectas que componen los componen partidos. Se sabe que con frecuencia estos legisladores se escogen dentro de los círculos “amorosos y familiares de los partidos” sin importar si hay o no experiencia política, conocimiento o militancia.
Nadie ignora que en el actual Poder Legislativo hay elementos que tienen un largo historial, pero delictivo. Que hay elementos que se han perpetuado en esta institución porque así convienen a los propios partidos que los utilizan, como en el caso de los miembros de diferentes sindicatos, para llenar el formalismo, aun cuando nunca o muy pocas veces participen activamente en el Congreso. Estos individuos, estoy cierto, nunca llegarían a estas posiciones por la vía de la elección directa y secreta.
Nuevas reglas se exigen pues para determinar a los legisladores de representación proporcional. Una de éstas pudiera ser que se escogieran de entre los candidatos que habiendo participado en las elecciones, su porcentaje no fuese el suficiente para conseguir un escaño o curul por esa vía.
En la actualidad hay partidos “paleros”, como pudiera ser el Movimiento Ciudadano, el Panal e incluso el PT, que sufren durante los procesos electorales porque internamente tienen miedo de no alcanzar el porcentaje de votos necesarios para mantener el registro y se “alían” con partidos, mismos que no tiene consistencia ideológica y de éstos hay historias largas que contar, sin olvidar la larga y truculenta historia del Partido Verde.
En la actualidad y con los resultado obtenidos en este proceso electoral, no encuentro razón alguna para seguir repartiendo recursos económicos entre estos partidos y menos distribuirlos para seguir engordando a la grandes empresas televisivas y radiofónicas, cuya finalidad no lo es de ninguna manera informar a la sociedad sino desinformarla y apartarla de los asuntos de gobiernos, pues mientras más desinformado esté el elector, más fácilmente seguirá siendo manipulado y conducido como los rebaños de antaño. El comportamiento de esas empresas no le sirve ni a la sociedad ni mucho menos al país.
Servir a la sociedad es el objetivo de los partidos políticos; ilustrar a sus miembros para estar más capacitados para ser más útiles a nuestro país. Terminado este proceso y clarificado quienes serán nuestras próximas autoridades y los nuevo legisladores, hacemos votos porque encuentren en estas importantes posiciones, el camino para el engrandecimiento de México.
























