El asalto a la razón
Verificación de votos y fallo “fast track”
Carlos Marín
Ayer, asambleístas del #YoSoy132 de varias instituciones de enseñanza superior se manifestaron frente al auditorio de la Facultad de Ciencias, en Ciudad Universitaria, donde otros representantes del mismo movimiento celebraban su Asamblea Interuniversitaria.
Los de afuera protestaron porque los que sesionaban en el interior no los han apoyado en las movilizaciones acordadas en la asamblea anterior, realizada en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Reprocharon que algunos de sus camaradas reprobaran los plantones de antier y ayer ante el IFE y el que varios “voceros” hayan dado entrevistas a medios porque, aducen, lo que informan “no ha sido votado en asamblea”.
Mientras ensayan su idea de democracia, unos y otros, en unos cuantos días, parecen haber aprendido tanto, pero tanto en las aulas, que saben mejor lo que al IFE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación les ha llevado más de 15 años para organizar y calificar elecciones con certeza jurídica: “México votó, Peña no ganó”, es la sentencia que rezan sus pancartas.
La historia en breve
¿Qué le ha parecido el desempeño de López Obrador, Presidente?
Ciro Gómez Leyva
El periodismo regala a veces momentos cargados de simbolismo. Ayer, por ejemplo, encontré en Los Pinos a un Felipe Calderón relajado, diría que de buen humor. Nada que ver con el del primer miércoles de julio de hace seis años que seguía en una oficina el agotador cómputo distrital de votos que terminaría dándole una victoria por 0.56 por ciento.
Parece que el único vínculo entre este y aquel julio se llama Andrés Manuel López Obrador.
—¿Qué le ha parecido el desempeño en las últimas 72 horas de su viejo conocido, López Obrador?
—Yo lo respeto —responde como calculando la respuesta—. Es un candidato que tuvo un buen desempeño en esta contienda electoral, y no quisiera juzgarlo. Tal vez te diría que en las últimas horas ha tenido un comportamiento predecible, vamos a llamarlo así.
—¿Predecible?
—Para muchos analistas, creo que incluso es tu propio caso, el comportamiento que está teniendo ahora sería algo predecible. Incluso antes de la elección.
El Presidente no irá más lejos. Capeará las preguntas sobre el posible conflicto poselectoral. Recordará que desde su mensaje del domingo en la noche advirtió de “ciertos señalamientos de preocupación de partidos y candidatos, y esos señalamientos se han venido reproduciendo, algunos más serios que otros”.
No quiere pleito. No sé si su actitud es la de un impecable jefe de Estado, o el “esta ya no me toca a mí” de quien piensa que ha peleado lo suficiente.
—¿Se va a reunir pronto con Peña Nieto?
—No está agendado, pero desde luego que me voy a reunir con él. O con quien resulte presidente electo.
O con quien resulte electo. Hay tardes en que el simbolismo es también democrático anticlímax.
En Privado
Otra vez el 2006
Joaquín López-Dóriga
Mañana será el mismo día. Florestán
Cuando Andrés Manuel López Obrador defendía su triunfo en las elecciones de 2006, culpó a sus seguidores por no haber cubierto todas las casillas y, en algunos casos, de haberse prestado a actos de corrupción para venderlo.
Ahora, seis años después, amplía el error.
Primero fue cuando en Tercer Grado dijo que si perdía las elecciones sería por un acto de masoquismo colectivo del pueblo de México.
Luego, cuando ante los conteos rápidos y el PREP que no le dieron la ventaja que había asegurado tener, tres puntos de acuerdo con su encuesta, lo extendió al decir que quienes votaron por Enrique Peña Nieto lo hicieron por corruptos: Votaron para mantener el régimen de corrupción, no tengo la menor duda de que eso es lo que significa ese voto, dijo.
No creo que esto le aporte nada a la ahora agonizante república amorosa de la que había hablado, cuando afirma que 19 millones de mexicanos son corruptos o vendidos.
¿De verdad piensa eso de 19 millones de mexicanos…?
En la otra vertiente, insiste en desconocer los actuales resultados, en declarar su triunfo si se limpia la elección de votos comprados, en exigir, más allá de la ley, la apertura y recuento de la totalidad de las casillas y en amarrar legalidad de la elección a su triunfo electoral para lo que considera, según ha dicho, una estrategia que va de la nulidad del proceso a la resistencia civil, a partir de la impugnación legal, en lo que está en todo su derecho, como lo está, al final, de pedir la anulación y de encabezar un movimiento social de rechazo.
El tema, otra vez, lo lleva del terreno legal al político, la calle y la plaza, que es lo suyo, y a la movilización de la que ya se deslindó cuando, sin que se lo preguntaran, dijo: Es que no se puede nada más estarnos cargando la responsabilidad de un hecho tan grave: me refiero a que nosotros tengamos que sofocar la gran inconformidad que existe, cuando es él quien convoca y promueve.
Y si todo esto no es un conflicto pos-electoral, que me digan qué lo es.
RETALES
1 POR VOTO. En sesión extraordinaria, el IFE reiteró la negativa a abrir las 143,437 casillas como exigía el Movimiento Progresista. Pero dejó la responsabilidad a los consejos distritales,
2 DELEGADO. Vecinos de Polanco me hicieron llegar documentación sobre una grave acusación penal contra el candidato ganador a la jefatura de la delegación Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo Guerra, del PRD, derivada de una denuncia en su contra de Jessica Yareni Aguilar Castellanos, y
3 FUERA. Ya inició el proceso de expulsión de Vicente Fox de las filas del PAN, mientras él, desde París, sigue festejando el triunfo de Enrique Peña Nieto.
Nos vemos mañana, pero en privado
Día con día
La lógica improductiva del gobierno dividido
Héctor Aguilar Camín
Gobierno débil o gobierno dividido no quiere decir un gobierno que no pueda hacer cosas, que esté condenado a la inmovilidad.
Quiere decir que no puede proponerse con fuerza cambios fundamentales como los que México necesita en impuestos, petróleo, reglas laborales, educación, seguridad social o competencia económica.
Quiere decir también que esos gobiernos no pueden moverse con rapidez. Todo les cuesta meses de negociación. Sus oposiciones y los poderes reales pueden demorar su agenda. Nada de esto es extraño a la lógica democrática. Por el contrario, es su lógica misma: producir poderes con contrapesos, convertir las decisiones públicas en una deliberación de intereses, no en una orden que viene de lo alto.
Pero el fondo de la lógica democrática es también la existencia de mayorías que conduzcan el proceso de gobierno con la legitimidad y la fuerza necesarias, y que sean plenamente responsables de ello, en los logros y en las fallas.
Uno de los grandes estímulos para bloquear al Ejecutivo que tienen las oposiciones en el Congreso es que el presidencialismo de los mexicanos mira solo al Presidente como responsable de las fallas.
A la inversa, el Presidente que pueda hacer las dos o tres reformas que México necesita será un Presidente reconocido, en la historia y en la siguiente elección presidencial. Se instala así la lógica improductiva del gobierno dividido a la mexicana: si colaboro contigo, te cuelgo medallas y no te vuelvo a ver ni el polvo.
Nadie sabe esto tan bien como las oposiciones, esas que volverán a tener mayoría en el Congreso los siguientes seis años y podrán de nuevo bloquear al Ejecutivo sin pagar un precio por ello.
Los días que corren son fundamentales. Si el candidato triunfante y el Presidente en funciones pueden empezar a pactar convergencias políticas para hacer las reformas en cuya necesidad ambos coinciden y que fueron promesas de campaña del PAN y del PRI, el maleficio del gobierno dividido puede tocar a su fin.
Si vuelve a imponerse la lógica de la no colaboración, o de la floja colaboración entre PRI y PAN que tuvimos estos últimos seis años, los mexicanos nos pasaremos otros seis quejándonos de nuestros políticos, su ineficacia, su egoísmo, etcétera.
Nadie recordará que eso es lo que votamos el 1 de julio de 2012: un gobierno dividido. Tal como quedaron las cosas, lo cierto es que si el maleficio se rompe será mérito de los políticos, no de los votantes. Veremos.
Trascendió
Trascendió
:Que el apoyo del rector de la UNAM, José Narro Robles, al IFE, con el aval público a la seguridad del Programa de Resultados Electorales Preliminares, ha sido relevante para contener las acusaciones sobre “algoritmos” y “fraudes cibernéticos”.
La actitud responsable y solidaria de Narro contrasta con la del ex rector Juan Ramón de la Fuente, quien hace seis años se escondió y no quiso dar la cara para defender el PREP, que en aquella ocasión también había sido supervisado por la universidad.
En 2006, De la Fuente fue mencionado por López Obrador como su secretario de Gobernación en caso de ganar. Durante el conflicto poselectoral, el ex rector se promovió como presidente de un eventual gobierno interino, idea que impulsaba activamente Manuel Camacho Solís.
:Que el “error” de informar el porcentaje de casillas computadas como si fuera el total, cuando solo se trataba de aquellas que no serían recontadas, generó fuertes enfrentamientos entre los integrantes del Consejo General del IFE, que preside Leonardo Valdés, así como confusión entre los medios de comunicación.
Tanto fue el descontrol, que los consejeros electorales buscaron a los reporteros por la noche para darles una explicación individual y sugerir que el error se tomara como “un problemita en el diseño del portal”.
Y es que el horno no está para bollos.
:Que hasta ahora la recuperación de la esposa del presidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, va bien, pero aún deberá estar en reposo para evitar otra recaída después de sufrir un desgarre ocular.
:Que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza Javier Sicilia, lamentó que el Ejecutivo haya echado abajo la ley de víctimas y la devuelva a la Cámara de Diputados, después del episodio, aquí dado a conocer, de que se le perdió en el transcurso a Gobernación.
Consideran que haber afirmado que la aceptaría es “un engaño más” del Presidente y, por lo pronto, hoy harán más explícita su inconformidad.
:Que Cristina Díaz, secretaria general del PRI, tiene la aprobación de Enrique Peña Nieto para ser la coordinadora del tricolor en el Senado para la 62 Legislatura.
Con ese aval serán desplazados Emilio Gamboa y Gerardo Sánchez, líderes sectoriales del partido, aspirantes al mismo cargo.
Política cero
Fox en el Cerro de las Campanas
Jairo Calixto Albarrán
Es comprensible que en el Partido Acción Nacional ni vean ni escuchen al ex presichente Fox, artífice de la salida del PRI de Los Pinos y factótum chafa de su posible regreso. Lo ven peor que aquel hijo del Siervo de la Nación, Juan Nepomuceno Almonte, que en vez de continuar por los caminos independentistas de Morelos, decidió ponerse monárquico y traer a Maximiliano en calidad de emperador. Claro, en su enojo los blanquiazules no recuerdan que al final el señor de los Habsburgo terminó en el Cerro de las Campanas, pero bueno.
La cosa es que están tan molestos en Acción Nacional con el esposo de Martita que, en vez de someterlo a ciertas terapias de recontrachoque para que por lo menos comparta las tarjetas de Soriana, simplemente le van a aplicar la ley del hielo. O sea, muy mal. Lo mismo hicieron los priistas con Carlos Salinas: que si lo iban a sacar del partido, que si lo iban a declarar persona non grata, que si las arañas porque era una vergüenza para tan proba institución y al final les temblaron los caterenques hasta que don Charly se convirtió veladamente en su Yoda. Digo, está muy bien que los choznos de Gómez Morín están aprovechando a la sorda la coyuntura pejista para también hacer sus impugnaciones al PRInosaurio que ayer se me perdió, pero si no se apuran a echarlo a patadas, cabe la posibilidad, Dios no lo quiera, de que Fox se convierta en su Chupacabras. Allá ustedes y su mala cabeza.
Los panistas quizá deberían de agradecerle a Fox que se haya pasado al bando tricolor, pues si hubiera estado codo a codo con Chepina, es muy probable que con trabajos hubiera rebasado al ChikiliQuadri por la derecha.
Si como dice ese enorme estadista del PRIcámbrico temprano Mr. Freeze Coldwell, con la humildad, el señorío y la contención que lo caracterizan, que se han exorcizado los fantasmas del Revolucionario Institucional, los panistas bien podrían darle su tratamiento al estilo Linda Blair a don Chente. Evidentemente, el presidente del RIP tiene la boca retacada de razón, pues todos sabemos que en estos comicios el único dinosaurio que salió maltrecho es el de Augusto Monterroso, que ha sido sobreutilizado para compararlo y confundirlo con el iguanodonte tricolor. De ahí en fuera todo ha ido conforme a derecho al darle una manita de gato modernizadora a la gran maquinaria para que, en solo seis años, estuvieran listos para recuperar lo que era suyo.
¡Y sin sacrificar ni a Moreira ni a Yarrington ni al góber precioso, tómala papá!
Interludio
Obrador toma rehenes
Román Revueltas Retes
Desde un punto de vista meramente psicológico, la personalidad de Obrador pareciera aglutinar varias de las manifestaciones de la llamada distorsión cognitiva.
No creo, sin embargo, que el hombre perciba las cosas de una manera alterada ni que carezca de la capacidad de analizar la realidad objetiva. Lo suyo, más bien, es la deliberada —y malintencionada— deformación de los hechos con el propósito interesado de imponer su visión del mundo a los demás.
Estamos hablando, luego entonces, de simple mala fe y calculada mezquindad: muchas cosas no se las cree él mismo sino que sabe que debe hacérselas creer a los demás.
En las elecciones de 2006, la casa encuestadora que trabajaba para su agrupación le avisó de que Calderón ya no se encontraba debajo, a diez puntos de distancia, sino que comenzaba a pisarle los talones.
Pues bien, decidió no darse por enterado y, sobre todo, no avisar públicamente de que estaba al tanto sino que se guardó arteramente la información.
Una vez conocidos unos resultados que confirmaban las tendencias registradas por su propias encuestas, se dedicó a denunciar desaforadamente un “fraude” que, en un primer momento, supuso cibernético, luego lo atribuyó a sus correligionarios “vendidos” y, finalmente, concluyó que había sido “a la antigüita”. Y todo esto, sabiendo (pero no diciendo) que en una situación de virtual empate la balanza se puede inclinar de uno u otro lado.
En fin, entre las mentadas distorsiones figuran algunas que, si no sospecháramos que el comportamiento de Obrador no se deriva —como decía al comienzo de estas líneas— de una percepción alterada de la realidad sino de su aviesa disposición a la mentira, merecerían ser consignadas como las que más determinan sus acciones:
Ahí está, para mayores señas, el pensamiento polarizado o dicotómico, es decir, la interpretación de la realidad a partir de una postura de “todo o nada”; tendríamos también la sobregeneralización abusiva de las cosas, la visión catastrófica y otras varias falacias. Y así, sirviéndose de estos instrumentos, nos tiene a todos de rehenes.
Juegos de Poder
Sobre la compra de votos
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR
No hay seguridad de que el elector vote como se quiere cuando recibe cosas, pero sí castiga cuando no les dan nada.
“¿Es muy caro ganar una elección?”, le preguntan a Nucky Thompson, el jefe político de Atlantic City en 1920 en la serie televisiva Boardwalk Empire. “Sale más caro perderla”, contesta con sonrisa socarrona el eficaz operador electoral.
¿Sale caro ganar una elección en México? Yo no tengo duda: carísimo. Hay toneladas de dinero que circulan en una campaña. Para empezar están los dineros públicos a los que tienen derecho los partidos. Son muchos millones de pesos. Para esta elección federal, el IFE les otorgó más de cinco mil millones en prerrogativas. Pero, a diferencia de los comicios pasados en que los partidos tenían que pagar por sus spots de radio y televisión, en esta ocasión los obtuvieron gratis: ocuparon los tiempos del Estado. Antes gastaban aproximadamente entre 50 y 70% de sus prerrogativas en medios electrónicos; ahora no gastan ni un quinto. Pero sus prerrogativas tampoco bajaron ni un quinto.
¿En qué se utilizó todo ese dinero? En más propaganda y actos de campaña. Pero también en comprar “regalitos” para los votantes. Desde los que están permitidos por ley, como camisetas y gorras, hasta despensas, materiales para la construcción y, ahora, en esta era electrónica, en dinero que reparten con monederos electrónicos.
¿Con eso compran el voto de los mexicanos? Esa es la intención de todos los partidos. De acuerdo a un reporte de Alianza Cívica, en la pasada elección del domingo: “28.4% de los ciudadanos encuestados estuvieron expuestos al menos a una práctica de compra y coacción de voto”. Todos los partidos lo intentaron, pero el PRI fue el que más con 71% de los casos, el PAN con 17% , el PRD con 9% y el Panal con tres por ciento.
Ahora bien, el tema es si, aunque reparten todo tipo de artículos y dinero, la gente entra a la casilla y vota por ellos. Recuerdo lo que un día me dijo uno de los llamados “operadores electorales”. Se quejaba de los votantes mexicanos por astutos: “Toman lo que les das y luego se meten a la casilla y votan como se les pega la gana”. Según él, el problema es que mucha gente ya se acostumbró a los “regalitos” en épocas electorales. El partido o candidato que no lo hace, corre el riesgo de que lo castiguen en las urnas. En otras palabras, no hay seguridad de que el elector vote como se quiere cuando recibe cosas, pero sí castiga cuando no les dan nada. De ahí que todos los partidos se hayan acostumbrado a repartir cosas. No sorprende, entonces, que el costo de las campañas haya subido de manera exorbitante estos años.
Hace algunos lustros, cuando el PAN no tenía el mismo dinero que el PRI para distribuir “regalitos”, acuñó una frase que resume bien el fenómeno: “Toma todo lo que dan, pero vota por el PAN”. Efectivamente: en la medida en que el voto es secreto, una persona puede recibir un monedero electrónico del PRI, una despensa del PRD y unas láminas del PAN y luego se mete a votar por quien más le guste. ¿Compraron su voto? ¿Quién de los tres?
En todo caso, la compra de voto es dificilísimo de probar. Se necesitan pruebas contundentes para demostrar la causa (el reparto de “regalitos”) con el efecto (el voto a favor de alguien). ¿Cómo saber, cuando se hace un recuento de votos, cuáles fueron comprados y cuáles no? Imposible conocerlo.
Pero de que los partidos intentan comprar el voto, yo no tengo duda. Y de que eso les cuesta carísimo, también. Porque a los dineros públicos que reciben los partidos hay que agregar los cientos, quizá miles, de millones de pesos de contribuciones privadas legales e ilegales, además de las sumas que ponen los gobiernos estatales y municipales que gozan de un manejo muy opaco de los recursos públicos.
El tema de la compra del voto es común en todas las democracias. Combatirlo no es fácil. Hay, sin embargo, algunas recetas. En Tailandia, por ejemplo, instituyeron un sistema donde se les otorga una buena cantidad de dinero a ciudadanos que denuncian el intento de compra de voto. Si las autoridades lo comprueban, le ponen multas monetarias altísimas a los culpables que comparten con los que dieron el pitazo. En Kuwait se trató de combatir la compra de votos involucrando a asociaciones civiles.
El tema merece una buena reflexión. Es, me parece, el siguiente paso a resolver en una reforma electoral. Habrá que revisar lo que han hecho otros países en esta materia y replicar las mejores prácticas. Pero también implicará el compromiso de todos los partidos de erradicar esta práctica perniciosa para la democracia. Los políticos, de todos los colores, deben renunciar a la idea de que sale cara una elección, pero sale más cara perderla.
Ventana
Todo no, nomás tantito…
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
El guión de la película ya estaba escrito. López Obrador no hace más que seguirlo al pie de la letra para protagonizar la segunda representación sexenal de su puesta en escena, mala por conocida… e imponernos su agenda, buena por (re)conocer.
A nadie extraña que el candidato de “las izquierdas” se niegue a aceptar la derrota… tampoco sorprende el camino trazado para impugnar la elección.
El único matiz está en el discurso.
Dice que respetará la ley y actuará en todo momento conforme a derecho… y tiene todo el derecho.
–¿El mismo que tienen sus paleros de amenazar con la beligerancia en defensa del voto?
¡Cuidado!… López Obrador evade cualquier posibilidad de mandar al diablo a las instituciones, por lo menos en sus dichos… y por lo menos hasta ahora… pero corta cartucho y enseña “fierros” y “perros”.
Si Andrés Manuel aún no manda al diablo a las instituciones, sí las somete a difícil examen… a título de suficiencia. La ruidosa demanda de abrir “todos” los paquetes electorales y contar voto por voto, casilla por casilla, no persigue el afán de transparentar una elección que, sólo para él, y sus paleros inconformes, estuvo plagada de irregularidades e inconsistencias.
Andrés Manuel sabe que el recuento de la elección presidencial no puede ser producto de la buena voluntad de nadie.
La ley es muy clara.
El código electoral (Cofipe) establece en su artículo 295, inciso “D”, las únicas tres razones para abrir los “paquetes” de la votación:
“I. (Cuando) Existan errores o inconsistencias evidentes en los distintos elementos de las actas, salvo que puedan corregirse o aclararse con otros elementos a satisfacción plena de quien lo haya solicitado;
“II. (Cuando) El número de votos nulos sea mayor a la diferencia entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugares en votación;
“III. (Cuando) Todos los votos hayan sido depositados a favor de un mismo partido” (las famosas casillas zapato).
Pero el caso es que la izquierda y su abanderado se vuelven a mostrar como contendientes “semileales”. Sólo aceptan las reglas cuando los resultados les favorecen, como en el caso de la aplastante victoria de Miguel Ángel Mancera en el DF, y las curules y los escaños ganados para el Congreso…
Y cuando no, ¡pues no!
Así que, por lo pronto, y aunque no lo admita, el IFE anunció el recuento de votos en 78 mil 12 casillas de la elección presidencial (más de la mitad); 87 mil 800 para senadores y 86 mil 328 para diputados… por inconsistencias… porque lo exige la ley electoral… y también la “Ley la de la Selva”, así se anuncie como el ejercicio de transparencia más grande en la historia electoral del país…MONJE LOCO: Precisamente, no hay “loco” que coma lumbre… por eso el IFE calma a los leones, antes de entregar el circo… y habrá de (re)contar…todo, no… nomás tantito.
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. Sin vuelta atrás. La elección de 2012 está decidida. Nada descarrilará a la maquinaria de la alternancia. El proceso fue una transición democrática, consideró José Woldenberg, ex consejero presidente del IFE. Y es que investigadores y académicos coincidieron en que no existe la posibilidad de que se revierta el triunfo de Enrique Peña Nieto ni tampoco será un gobierno como en el pasado, porque la sociedad es diferente y, además, el tricolor no tendrá mayoría en el Congreso. Ellos hablaron en la mesa 2012, Año de Elecciones y de Reflexiones. El escenario, dijeron, no es sencillo para el PRI, pero los comicios ya tienen vencedor.
II. Se desbordaron los ánimos. En otra de tantas protestas que promueve el movimiento estudiantil #YoSoy132, ayer rompieron los límites. Insultaron a Leonardo Valdés Zurita y golpearon su automóvil, para impedir su ingreso a la sede del IFE. En plantón permanente desde horas antes, esperaron la llegada del consejero presidente del Instituto y patearon su automóvil, al que escupieron mientras proferían diversos gritos para acusarlo de ser un empleado de las televisoras. La cosa es calmada. Los avances se darán por las vías legales. ¿O no?
III. La venganza. Vicente Fox Quesada aseguró que México tiene un nuevo Presidente y que “ganó el mejor, como sucede en una buena democracia”. No cabe de contento. Se nota que sabía para dónde se inclinaban las tendencias reales y se subió por la borda al barco de Enrique Peña Nieto. Luego de admitir que los tres últimos gobiernos —Zedillo, Fox y Calderón—, terminaron en frustración, por lo difícil de concretar propuestas e iniciativas, llamó al inicio de una nueva etapa. Cerrar filas, pidió a los mexicanos, hasta a los que votaron por López Obrador. Lo expulsarán del PAN, pero a él le vale.
IV. En las filas del PAN algunos aseguran que ni necesidad hay de expulsar a Vicente Fox del albiazul. Que con sus recientes discursos se expulsó solo. Aunque, para hacer bien las cosas, el presidente de la Cámara baja, Óscar Martín Arce, formalizó su petición por “traicionar al partido al llamar al voto útil por el priista, con lo que lesionó la candidatura de Josefina Vázquez Mota”. “Es una expulsión de facto y no es necesario iniciar un proceso estatutario en su contra”, afirmó el senador y coordinador de la campaña panista, Roberto Gil Zuarth. El papeleo es lo de menos, lo que cuenta es la intención. Y a Fox se le ve tricolor.
V. A trabajar. Enrique Peña Nieto, virtual presidente electo, confía en que todo marchará como hasta ahora. Y aseguró que comenzará a trabajar en la construcción de los acuerdos pertinentes para cristalizar las reformas estructurales que ofreció impulsar. A través de un comunicado, externó su confianza en que el cómputo final de la votación iniciado ayer tendrá consistencia y estará apegado al conteo preliminar que dio a conocer el árbitro electoral. El PRI ya ganó y lo que le resta al candidato es ver hacia adelante.
VI. Vuelta a la hoja. En el PAN la derrota no provocó parálisis, pues empieza a dar los primeros pasos para reestructurarse. Uno, elegir a sus coordinadores para la Legislatura que empezará el 1 de diciembre. En el Senado, un nombre parece firme para asumir esas riendas: Ernesto Cordero, ex titular de Hacienda y precandidato a la Presidencia. En cambio, en San Lázaro, al menos tres personajes se disputarán ese liderazgo: José María González Morfín, Luis Alberto Villarreal y, sí, el caballo negro, Maximiliano Cortázar. Al ex vocero presidencial le reconocen, además de lealtad, capacidad de negociación. Su arribo, junto a Juan Ignacio Zavala, en el último tramo de la campaña de Josefina, lo confirmó.
Razones
El partido de los caminos que se bifurcan
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
“Tenemos Presidente”, “ganó el mejor” escribió ayer en su blog el ex presidente Vicente Fox. El lunes, Manuel Espino, con un grupo de correligionarios, tuvo una larga y muy festejada celebración en un restaurante de Polanco, en el DF. Festejaban, obviamente, la derrota del que fue su partido hasta hace unas semanas, el PAN. Mientras tanto, Jorge Castañeda declaraba que le alegraba la derrota del PAN y de Felipe Calderón, como una suerte de castigo por la guerra contra el narcotráfico y sus consecuencias. En otras palabras era, por si faltaban datos adicionales, la ruptura definitiva del foxismo con el PAN y sobre todo con el calderonismo.
La jornada electoral del domingo tuvo altos costos para el PAN: perdió la Presidencia; dos estados clave como Morelos y Jalisco; León, donde la influencia de Fox para el “voto útil” fue determinante, y quedó como tercera fuerza en la Cámara de Diputados, aunque logró posicionarse un poco mejor en el Senado, donde quedó como segunda. A partir del primero de septiembre el PAN tendrá 117 diputados y 38 senadores.
Mientras Fox festejaba el triunfo de su candidato, “el mejor”, que era Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota aparecía el mismo domingo, en cuanto se conocieron los resultados de los exit polls, a reconocer el triunfo de Peña Nieto, pero también dejaba llegar el mensaje de que había sido abandonada por unos y traicionada por otros, en particular por el propio Fox. El presidente Calderón entraba en una cadena nacional inmediatamente después de que el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, diera los resultados del conteo rápido, confirmando el triunfo de Peña Nieto, para felicitar al ganador y recordarle a los panistas que “no hay derrotas para siempre”.
El PAN ha sufrido una derrota similar, quizás más profunda en números y posiciones que la que vivió el PRI hace 12 años. Y está reaccionando igual. En aquella oportunidad, Dulce María Sauri, que era la presidenta del partido tricolor, fue mantenida en esa posición mientras concluía su mandato, se realizaban los amarres internos y se trataba de cerrar las heridas del proceso electoral.
Un partido que había quedado marcado, además y en otro signo de similitud con lo que vivió este año el PAN, por la contienda interna que en 1999 mantuvieron Francisco Labastida y Roberto Madrazo: el primero se quedó con la candidatura, pero el costo del proceso interno lo pagó, entre otros, en la elección presidencial, que le ganó Vicente Fox por seis puntos.
Gustavo Madero no tuvo un buen desempeño en la campaña electoral: cometió errores y muchos en el entorno de Josefina creen que no acompañó adecuadamente a la candidata ni tampoco operó para evitar que la confrontación interna llegara a un punto tan alto que desgastara a la que sería a la postre la ganadora.
Es verdad que no es suya (como no lo fue de Sauri en 2000) toda la responsabilidad: para la derrota panista se conjugaron varios otros factores, desde los errores del calderonismo, que tardó tanto en aceptar que la candidata sería Josefina porque eso estaban mostrando desde semanas atrás las encuestas, hasta Josefina y su equipo, que se aislaron y comenzaron a desconfiar hasta de sus compañeros de partido. Si Josefina no tuvo todo el apoyo que esperaba del calderonismo, también se debe reconocer que durante semanas su equipo se empeñó en tomar distancia con las políticas del Presidente en lugar de asumirlas.
El tema de la continuidad, sin que significara continuismo, nunca fue plenamente explicado en la campaña ni mucho menos comprendido por la ciudadanía el concepto de la diferencia.
El presidente Calderón tenía 45% de aceptación: esa era una base suficiente para impulsar una campaña presidencial. Muchos, en la Ciudad de México y en otros puntos del país, condenan, por ejemplo, la lucha de la actual administración contra la delincuencia organizada, pero lo cierto es que en muchos de los estados del país donde más se ha sufrido el embate de la delincuencia, incluso donde los gobiernos locales han hecho su tarea, Josefina hizo una buena elección, ya que esa lucha es valorada por sociedades que han sufrido el ataque del crimen. Cuando Josefina rectificó la línea para el segundo debate y en el tramo final de su campaña, recuperó presencia y puntos, pero ya era muy tarde.
El foxismo, ahora inevitablemente fuera del PAN, intentó jugar esas cartas desde afuera, apoyando paradójicamente al partido que Fox había sacado de Los Pinos y enfrentándose con Calderón.
En contraparte, Josefina, antes de la reunión que mantuvo la plana mayor del panismo en Los Pinos el martes, anunció que intentará construir un movimiento social, que trascienda al PAN, con la base que le dan 12 millones de electores. Lo que suceda en el futuro dependerá, en mucho, de lo que el panismo haga en el Congreso, porque ahí estará su principal fuente de poder: y hay que recordar que en el PAN las coordinaciones parlamentarias son designadas por la presidencia del partido.
Arsenal
La izquierda, en la encrucijada
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
Otra vez el dilema de la izquierda. Palomas versus halcones. Jaloneos entre radicales y moderados. El intenso y recurrente debate interno sobre el camino a seguir para “limpiar” la elección presidencial. El fantasma de la polarización al acecho. “Hay quienes quieren recorrer nuevamente el camino de 2006”, admite, con franqueza, el senador Carlos Navarrete.
Las palabras del legislador trajeron a la memoria imágenes de marchas, plantones, bloqueos, adelitas, movilizaciones. Un replay de hace seis años. El mismo protagonista a la cabeza de la protesta: Andrés Manuel López Obrador. Cambia el rol del villano: Sale Calderón. Entra Peña Nieto.
Navarrete precisa que hay otra parte de la izquierda, moderada e institucional, que exige no apartarse del marco legal. El coordinador de los senadores del PRD pertenece a este bloque. Está en la línea del “voto por voto” que promueve López Obrador, pero declara, sin vericuetos, que si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratifica el triunfo de Peña Nieto, una vez resueltos los recursos de impugnación, “hay que reconocerlo”.
En el bloque de los moderados se ubica la mayoría de los triunfadores en la elección del pasado primero de julio. Tienen mucho que perder. Una polarización les resultaría inconveniente. Los de Morena dicen que a este grupo pertenecen Miguel Mancera, jefe de Gobierno electo del DF; y los gobernadores electos de Morelos, Graco Ramírez, y de Tabasco, Arturo Núñez. El actual alcalde capitalino, Marcelo Ebrard, el ex regente Manuel Camacho, el diputado Guadalupe Acosta, el propio Carlos Navarrete.
“Entre todos tenemos que cuidar el proceso”, puntualiza el senador.
Los radicales de la izquierda repiten que por ningún motivo van a reconocer el triunfo de Peña Nieto. Son los que ya no tienen mucho que perder. En este bloque estarían López Obrador, su coordinador de campaña, Ricardo Monreal, el petista Alberto Anaya y Dante Delgado.
Entre los duros corre la versión de que peñistas y calderonistas se han reunido ya, en un par de ocasiones, para tratar el tema de las llamadas reformas estructurales. La fiscal, la energética, la laboral. El objetivo sería aprobar por lo menos una de ellas, en esta misma Legislatura. Es decir, evitarle los costos políticos a Peña Nieto.
Monreal ya dio color. Se inconformó con el anuncio del IFE de que el “voto por voto” se realizará en 78 mil 14 casillas (54% del total). Obrador y los suyos quieren revisión de las 143 mil casillas que se instalaron el primero de julio. Alegan que se violaron los principios rectores del proceso: imparcialidad, equidad.
Según el zacatecano, el Instituto dejó pasar una oportunidad de serenar el país, al negarse al recuento de todas las casillas. Nada perdía con revisar las 143 mil casillas electorales. Eso hubiera generado una condición de tranquilidad en todos los sectores, estimó.
Al interior del PAN nos dicen que Gustavo Madero gana tiempo para ver cómo fluyen las grillas de aquí a que se reúna el CEN, el próximo lunes y, en un segundo momento, el Consejo Nacional, el 11 de agosto próximo. La “mayúscula derrota” que el azul sufrió en las elecciones —así la calificó el jefe nacional— despertó apetitos. Le quieren dar golpe de Estado, sacarlo de la residencia. Pero él se aferra diciendo que se provocaría un vacío de poder.
Garganta Azul pronostica que Madero puede quedarse, al menos, hasta final del año.
Eso le permitiría nombrar a los coordinadores parlamentarios del PAN en cada Cámara. Es una prerrogativa del jefe nacional. Allí, en el Congreso, radicará gran parte de la fuerza que le queda al PAN.
En Nuevo León la cosa está que arde. El triunfo del panista Fernando Larrazabal, candidato a diputado por el noveno Distrito federal, sobre el priista Aldo Fasci, está en el alambre. El ex alcalde de Monterrey trae menos de mil votos de diferencia.
Lo mismo sucede con la elección de los senadores en la entidad. La fórmula del PRI, Marcela Guerra e Ivonne Álvarez, le gana por 0.86% a sus adversarios del azul: Raúl Gracía y Alejandra Sada.
En ambos casos habrá recuento. La ley así lo prevé.
Allí mismo, en Nuevo León, se produjo una paradoja, dadas las circunstancias. El candidato a diputado federal panista, Homero Niño de Rivera, ex vocero del CEN, fue electo con más de 50% de los sufragios en el Distrito que abarca Santa Catarina y San Pedro. Bien ganada la llamada de felicitación que le hizo el presidente Calderón.
Desde Cabina
Entre la incertidumbre y el cambio
Martín Espinosa
EXCÉLSIOR
Durante 90 días hablaron los candidatos y el domingo tocó el turno a los ciudadanos en una elección histórica por varios motivos. Primero, porque votó más de 62% del padrón electoral, una cantidad superior a la convocada hace seis años. En segundo lugar, porque la mayoría le revocó el mandato al partido gobernante en una especie de reclamo por la falta de resultados en varios temas de la agenda social y política del país. Y, en tercer sitio, el regreso de un partido al que los mismos ciudadanos “sacaron” del poder hace 12 años, en otros históricos comicios marcados por el deseo de cambio de los electores.
Hoy, de nuevo, casi 20 millones votaron por un cambio en la política nacional y en la forma de tomar las decisiones más importantes en los últimos 12 años. De nada sirvieron las “buenas” evaluaciones de los ciudadanos en los últimos meses, del gobierno de Felipe Calderón, que no supieron traducirse en una buena campaña, o las promesas de una candidata “diferente” que enfrentó muchos obstáculos aun antes de ganar la nominación de su partido.
Tampoco funcionó la “guerra sucia” en contra del puntero, que siempre conservó la ventaja con la que inició la carrera ganada anteayer. Ni las denuncias de que las “mafias” pretenden “imponer” al ahora ganador de la contienda.
Pero la gran pregunta con la que me encuentro por todos lados es: ¿Con qué parte del PRI gobernará el triunfador? ¿Sabrá el otrora partido de “Estado” adaptarse a las nuevas condiciones en las que vivimos los mexicanos? ¿Aprendió el PRI la lección de 2000?
Pienso que es muy pronto para saber las respuestas. Hay quienes me dicen de plano que ese partido no tiene remedio. Otros, que hay debe dársele el beneficio de la duda. La mayoría prefiere esperar. Es como aquel que da su aval para que un conocido obtenga un préstamo importante para resolver su situación financiera, pero que no está seguro si hizo bien o hizo mal, ante la incertidumbre de si el deudor le meterá o no en problemas.
Lo cierto es que la mayoría “habló” y pidió un cambio. Y le dio, con su voto, el beneficio de la duda a quienes gobernaron 71 años. Esa es la democracia, incipiente si se quiere, pero al fin y al cabo democracia. Hoy hay mejores instrumentos para evitar los abusos del pasado. Y habrá que hacerlos valer en caso necesario.
También es verdad que nos falta aprender mucho, sobre todo en la forma en que los partidos hacen proselitismo. Cómo tratan de “convencer” a los votantes. Los recursos que usan y el dineral que se gastan, no sólo en organizar procesos electorales, sino los utilizados en un país con la mitad de la población en la pobreza.
Y, lo más importante: reconocer a quienes ganan, así sea por un voto. Los partidos y los candidatos mandan una mala señal a la sociedad cuando se “aferran” a una percepción que muchas veces no corresponde con lo real y no aceptan los resultados. Así como también ennoblece a la democracia cuando un contendiente acepta que no ganó. No se trata de claudicar a sus principios. Se trata, más bien, de abonar —desde la trinchera propia— a una tierra más fértil, con la posibilidad de sumarse a la siembra de una semilla que más temprano que tarde dará frutos en beneficio de todos.
Al menos ese mensaje leo de lo ocurrido el domingo y que, salvo excepciones, me han manifestado muchos ciudadanos por las diversas formas de comunicación que hoy enriquecen el ejercicio periodístico. Ojalá que en unos años podamos analizar de nuevo este acto de democracia y ver si avanzamos o todo quedó en el intento.
Astillero
• AMLO y los rendimientos
• Aliados distantes
• Dividir, aislar, traicionar
• Soriana, afín al PRI
Julio Hernández López
Emanado del poder de las televisoras, Enrique Peña Nieto enfrenta la crisis posterior a los comicios con un mando a distancia en las manos, borrando de la pantalla las bocinas y las planas lo que no le conviene y dando relevancia monopólica a las voces alineadas con su proyecto de neosalinismo depredador.
La división social entre mexicanos creada por Antonio Sola para favorecer a Felipe Calderón queda como mediano experimento preparatorio de las artes de control autoritario que ya muestra el segmento de priísmo cavernario que hasta ahora domina el tenso entorno del frágil candidato que debido a esa misma precariedad se siente impulsado a mostrar fuerza y no dejarse arrebatar la presidencia prepagada.
La reivindicación autoral de Atenco en la Ibero, aquel viernes negro que dio pie al movimiento 132, fue una carta de intención sexenal que ya hoy siembra ingredientes de guerra sucia contra los opositores, enrarecimiento político, linchamiento mediático, intento de supresión de garantías y libertades (ejercer derechos electorales sería delito digno de paredón periodístico) y el ejercicio de las peores facetas de la actividad política, corrompiendo por un lado, dividiendo por otro, advirtiendo de la importancia de entenderse oportunamente con los reyes del próximo sexenio antes de quedar en listas negras.
El oficio nefasto de la política de tres colores tiene hoy como principales destinatarios a López Obrador y al movimiento 132. En la entrega de hoy se hablará específicamente de lo relacionado con el primero, a quien le están erosionando ciertos puntos institucionales de apoyo que de por sí nunca estuvieron verdaderamente con él: Miguel Ángel Mancera, es decir, Marcelo Ebrard, ha tomado con premura la llamada de felicitación de Peña Nieto, mientras Graco Ramírez (el primer gobernador en nombre de la izquierda domesticada, mercantilmente acomodaticia), los Chuchos y un segmento explícito del cuauhtemismo cuentan las horas para que termine el proceso de impugnación legal demandado por el tabasqueño, para ellos de inmediato aceptar el resultado que cantadamente favorecerá a Peña Nieto.
Por lo pronto, Ebrard, Cárdenas, Juan Ramón de la Fuente y otros personajes propuestos para acompañar a AMLO en un gabinete presidencial no dan muestras ni siquiera pálidas de respaldarlo en sus exigencias de depuración electoral, mientras corren con insistencia las versiones de que más bien le han planteado la necesidad de que deponga cualquier pretensión de resistencia y se allane a los resultados oficiales que favorecen a Peña Nieto (en cuyo entorno también se habla del golpe maestro que significaría el que éste invitara a alguno o algunos de esos hipotéticos miembros de un gabinete pejista a que se integren al del PRI, en un ejercicio de cohabitación política, de coalición, que dejara en solitario a López Obrador).
El argumento central para promover la rendición de AMLO es teóricamente aceptable, pero incompatible con la realidad política: la izquierda electoral no debe renunciar a su posibilidad de convertirse en contrapeso condicionante de un PRI que de otra manera se va a arreglar con la derecha. Por ello, el dos veces candidato presidencial debe aceptar el triunfo del mexiquense en las condiciones en que se hubiera dado (la consolidación transexenal de la República de la Haigacracia: haiga sido como haiga sido), para no aislarse ni tirar al bote de la basura el caudal de votos que esta vez fue mayor que el de 2006. Tal pragmatismo convalidatorio sería premiado con AMLO convertido en radiante jefe de una oposición izquierdista moderna, participativa y sensata.
La realidad muestra, sin embargo, que el único capital importante de López Obrador es justamente el que perdería en caso de arriar banderas: el de un segmento social movilizable y crecientemente indignado, que entiende claramente el significado ominoso de la restauración del priísmo autoritario, y que intuye la necesidad de mantenerse activo y fuerte para enfrentar la oleada de reformas estructurales que PRI y PAN, los verdaderos aliados, aprobarán en las cámaras con la colaboración programada del segmento perredista beneficiado en este segundo lance pejista, el chuchismo-camachismo ya bien dispuesto a los arreglos que sean necesarios. AMLO no será jefe político de Ebrard, Mancera, Graco, Camacho ni de la fortalecida tienda chuchista. Los proyectos de éstos van por otro rumbo, al que estorba la figura tabasqueña a la que les urge enviar rumbo a finca chiapaneca de sonora denominación.
Soriana es una empresa largamente asociada al PRI. En su ruta de relaciones políticas están varios gobernadores emblemáticos de la nueva era jurásica con copete: los Moreira en Coahuila, de donde surgió la firma ahora asentada en Monterrey (con otro clon de EPN como anfitrión, el ya crónicamente rebasado Rodrigo Medina); Fidel Herrera y su heredero, Javier Duarte, en Veracruz; y Enrique Peña Nieto y su heredero, Eruviel Ávila, en el estado de México.
Tres consejeros locales del IFE en el distrito 5 de Coahuila solicitaron a ese instituto que el recuento de votos de ayer no lo dirigiera Jorge Luis Grana Hernández, vocal de capacitación electoral y educación cívica, pues en pláticas de inducción a aspirantes a supervisores y capacitadores les había dicho, en febrero pasado, que el problema de la democracia en México es que el que pierde no lo reconoce; ya ven, López Obrador perdió y no lo reconoció. Se fue a hacer su plantón en Reforma y con eso le hizo mucho daño a la democracia. Un representante de partido lo acusó en otra ocasión de haber dicho a capacitadores que ni se les ocurriera votar por AMLO, porque él les bajaría los sueldos. Los consejeros denunciantes son Ariadne Lamont Martínez, Luis Tláloc Córdova Alveláis y Rubén Canseco López.
Y mientras se acumulan las pruebas de fraude, ¡hasta mañana, en espera de los resultados del recuento parcial de votos que en sus primeros reportes mostraba irregularidades e inconsistencias preocupantes y una marrullería burocrática en busca de mediatizar en varios distritos!
Clase Política
• Recuento de votos
Miguel Ángel Rivera
Sin presiones, los diferentes niveles de funcionarios del Instituto Federal Electoral (IFE) decidieron que se contará voto por voto en 54.5 por ciento de los paquetes que guardan los sufragios presidenciales del domingo anterior. En números absolutos, se contarán más de un cuarto de millón de los paquetes revisados de forma total. La cifra supera el total de 134 mil casillas instaladas en todo el país, pues también se examinarán los correspondientes a las votaciones para senadores y diputados federales.
De acuerdo con resultados que abarcan poco más del 50 por ciento del total de casillas, recontadas durante la mañana y parte de la tarde, el candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, se mantuvo en primer sitio.
La cosecha
México tiene un sistema electoral bastante confiable, el proceso ha sido exitoso y se ha dado en el marco de la ley, declaró el ex presidente de Colombia César Gaviria, jefe de la Misión de Observadores Electorales de la OEA, quien sostuvo que en su opinión no hay motivo para anular los comicios.
La reforma electoral de 2007 previó todos estos huecos que se presentaron en la elección de 2006, para que no volvieran a presentarse. Por ello, todos los partidos hicimos una reforma y quedamos de acuerdo en estas reglas a las que nos deberíamos someter, afirmó el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
Estoy convencido de que el resultado del recuento se va a apegar a lo que fue el conteo preliminar, dijo Peña Nieto en entrevista; afirmó que desde ahora trabaja con el fin de lograr acuerdos para sacar adelante las reformas de fondo necesarias para el avance del país.
El caso de la solicitud de Telmex para que se le permita ofrecer televisión de paga será resuelto por la Suprema Corte de Justicia, luego de que el séptimo tribunal colegiado en materia administrativa decidió que el asunto no está dentro de su competencia.
La evaluación de maestros de primaria que se aplicará mañana, viernes 6 de julio, es una acción que se da en el marco de la profunda transformación educativa por la calidad y la equidad, afirmó el titular de la SEP, José Ángel Córdoba Villalobos. No podemos estar aislados sin saber en qué lugar estamos en materia educativa en relación con otros países, indicó.
Luego de señalar que el ex presidente Vicente Fox de hecho está fuera del PAN, el coordinador de la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, Roberto Gil Zuarth, negó que exista un pacto con el PRI –o con otro partido– para formar mayoría en el Congreso, entre otras razones porque no han concluido los cómputos.
El tribunal electoral federal (TEPJF) determinó por mayoría de votos que el secretario de Economía, Bruno Ferrari, violó el principio de imparcialidad al realizar declaraciones denigrativas en su carácter de servidor público, durante el proceso electoral, contra ex presidentes y ex funcionarios del PRI, a quienes acusó de provocar los problemas económicos del país.
























