Las devastadoras inundaciones en la región sureña rusa de Krasnodar, un apreciado destino vacacional a orillas del mar Negro, provacaron al menos 87 muertes, informó hoy sábado la gencia de noticias Interfax.
Al parecer entre los muertos hay numerosos ancianos y al menos un niño, indicaron las autoridades locales. Una comisión de expertos estimó los daños en esta región en al menos 250 millones de euros (307 millones de dólares) Tan sólo en el distrito de Krimsk, a unos mil 200 kilómetros al sur de Moscú, se ahogaron 70 personas tras intensas precipitaciones, indicaron las autoridades locales. Otras cinco personas murieron electrocutadas tras caer un rayo en un transformador. Debido a las fuertes lluvias, el principal puerto ruso en el mar Negro, Novorossiysk, tuvo que limitar su tráfico considerablemente.
Llovió casi ininterrumpidamente durante 24 horas anegando casi un millar de casas y unas 22 mil personas se quedaron sin electricidad. En varias ciudades se ha declarado el estado de excepción.
Las vías del tren o las carreteras están bajo agua o cubiertas de fango y, por lo tanto, intransitables. El jefe de gobierno, Dmitri Medvedev, ordenó al ministro de Protección Civil, Vladimir Putshkov, que se ponga al frente personalmente de la coordinación de la asistencia. La cúpula de Moscú envió a la región equipos de rescate y dos helicópeteros.
La crecida de las aguas sorprendió a muchas personas mientras dormían, dijo un portavoz de Protección Civil. La televisión estatal rusa mostró cómo los residentes huyeron a las zonas más altas o cómo se rescataban a las personas en barcas.
La policía reforzó la presencia en la región para evitar saqueos.
Las autoridades anunciaron que iban a trasladar por aire a cerca de 100 niños que estaban de campamento, en tanto, numerosos vehículos han sido arrastrados por las aguas.
Según los datos, en unas horas ha caído tanta agua como suele caer de media durante un mes.
























