La muerte de dos policías federales dentro del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) no es un tema menor. Además de ser un reflejo de la corrupción producto del narcotráfico que tiene secuestrado este país deja en claro que absolutamente todas las esferas están infiltradas por el crimen organizado, y por otra parte confirma que cualquier zona de nuestro territorio es campo de batalla. Recuerdo el eslogan de la compañía Telcel que afirmaba que Todo México es territorio Telcel, no me consta que de verdad esta afirmación es correcta, lo terriblemente cierto para cualquier ciudadano mexicano es, en cambio, que Todo México es territorio narco.

Surgen varias interrogantes propias del caso, por ejemplo quienes más de los que conforman el personal de AICM están involucrados, qué tan añejo es este problema y cómo llegamos a este punto. Anabel Hernández, periodista mexicana que ha hecho investigaciones exhaustivas en el tema del narcotráfico, ha demostrado cómo el AICM es un lugar fundamental para las operaciones de trasiego de droga. En su libro Los Señores del Narco, menciona – entre otros – al narcotraficante Arturo Beltrán Leyva alias El Barbas quien fue abatido por elementos del la Armada de México en 2009 en este tipo de operaciones: Desde 1997 El Barbas tenía elementos de la Policía Judicial adscritos al AICM, que lo apoyaban para recibir la cocaína que llegaba vía aérea 1. Aún más revelador es el siguiente pasaje que Anabel compartió desde 2010 cuando se publicó su libro: En el circuito interno del AICM, que conduce de la terminal uno a la dos,(…)se encuentran las oficinas y el hangar de la empresa Aviones, S.A. de C.V. (…). El testigo protegido de la PGR Richard Arroyo Guízar, María Fernanda, en sus declaraciones ministeriales realizadas en 2008, aseguró que en el hangar que tiene esta compañía en el AICM se cargan y descargan cotidianamente droga y dinero de la organización que encabezan Ismael El Mayo Zambada y El Chapo 2. Con la información que Anabel Hernández investigó se concluye que estos asesinatos de la Policía Federal no sucedieron por obra de la casualidad y que ya se tenía identificado el problema.


Entonces, ¿por qué no se había hecho nada? La red de corrupción es tan amplia que el emprender acciones para desarticular la red de trasiego de droga expondría a muchos personajes de todos los niveles tal como Anabel Hernández lo descubrió. En este asunto lo más crítico es, además del lugar en que ocurrieron los hechos, que los ataques hayan sido entre los mismos elementos de la Policía Federal. No hay institución de seguridad que sea confiable, así se hagan pruebas de confianza a todos los elementos. El ejército, que incluso hasta el día de hoy sigue gozando de cierta credibilidad, tampoco está exento de la infiltración del narcotráfico.

Si dentro del país nuestra percepción es bastante negativa no quiero imaginar cómo nos están viendo en el extranjero. No recuerdo que en otro país elementos de una corporación policial federal se atacaran entre ellos dentro de las instalaciones de un aeropuerto internacional, de lo único que se puede hablar es que han existido ataques terroristas (en México es ¿narcoterrorismo?) pero finalmente esto remite a agentes externos y no internos.

Lo implícito es el nivel de impunidad que existe. Los atacantes perpretaron el hecho porque tienen un nivel de protección importante, más allá de la impulsividad que los llevó a ejecutar a sus compañeros en el aeropuerto tuvieron en mente que alguien los protegería si se atrevían a hacerlo. ¿A quién puede acudir un ciudadano común con semejantes muestras? Parece que estamos condenados a vivir con los atropellos rezando que no terminemos en el panteón producto de los daños colaterales.

Pensar en el futuro en días aciagos como los que vivimos es muy desalentador en medio de una guerra inútil que solo ha evidenciado una y otra vez que este país está corrompido desde la raíz. Las corporaciones policiales están al servicio de los cárteles y mientras esas mismas corporaciones estén protegidas a su vez por funcionarios y políticos que se benefician de sobornos y dádivas no estamos en posición de salir de este problema.

No sé cuál sea la solución ideal a la actual problemática, lo que sí sé es que las autoridades sí saben dónde están las causas de la misma. Sin embargo quienes tienen que tomar las acciones se quedan callados porque no les conviene a los beneficiaries de esta situación perder sus privilegios, prefieren que se pierda el territorio entero, prefieren que éste siga siendo un territorio narco y no un territorio mexicano.